Beatos Ceslao Joswiak y compañeros, mártires

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Estampa devocional polaca del Beato Ceslao Joswiak, mártir en 1942.

Estampa devocional polaca del Beato Ceslao Joswiak, mártir en 1942.

San Juan Bosco fundó la Congregación de San Francisco de Sales para asistir a la juventud. Su método educativo, llamado “Sistema Preventivo”, que es utilizado por los miembros del instituto por él fundado, se puede describir brevemente como una manera de educar evitando que el joven cometa errores que puedan dañar su vida y su futuro. A través del deporte, el estudio, los talleres, la formación espiritual y el acompañamiento y el seguimiento de un proceso formativo, el muchacho puede ser, en palabras del Padre y Maestro de la juventud, “un buen cristiano y honesto ciudadano”, objetivo principal de Oratorio, donde los jóvenes encuentran un patio, una escuela un templo, una casa.

Cuando Don Bosco inició su obra educadora, propuso como ejemplo y modelo para sus chicos al santo jesuita San Luis Gonzaga. Cuando los tiempos fueron maduros, su sistema tuvo como culmen a un alumno de casi quince años, Santo Domingo Savio, adolescente excepcional y ejemplar, que fue canonizado en 1954. Desde entonces, este muchacho es el modelo a seguir para todos los jóvenes que asisten al Oratorio en cualquier parte del mundo. Sin embargo, antes de ser canonizado, la Familia Salesiana ha visto florecer en su jardín cinco flores, rojas como las Llagas de Jesucristo, cinco oratorianos que en el esplendor de la juventud y por estar comprometidos con su fe, viviendo alegremente el Evangelio, padecieron hasta la muerte el compromiso que Domingo Savio había hecho como un plan de vida: “Antes morir que pecar”.

El sacrificio de estos jóvenes se enmarca durante el periodo más triste que ha vivido la humanidad en el siglo XX, que es la Segunda Guerra Mundial. Entonces, un Estado totalitarista y con un sistema político que degradó la dignidad humana, trató de imponer por la fuerza su ideología, atentando no sólo contra los principios básicos de la fe cristiana (causa muy secundaria y periférica) sino perpetrando crímenes contra la humanidad, con el pretexto de proponer al mundo una raza perfecta, donde no cabía la posibilidad de existir el menor defecto físico, intelectual e ideológico y para lograrlo se abusó del poder para destruir a las personas que no encuadraban en ese proyecto. El Partido Nacional Socialista, cuando llegó al poder pretendió establecer bajo su bandera un Tercer Régimen como lo fue primero el Imperio Romano y luego el Sacro Imperio Romano Germánico, esto provocó en Europa y fuera de sus fronteras, una guerra cuyas consecuencias tardaron décadas en desaparecer y que tal vez, aún quedan latentes en modernas ideologías muy en boga en estos días.

Estampa del Beato Eduardo Kazmierski.

Estampa del Beato Eduardo Kazmierski.

Polonia padeció enormemente el desarrollo de esta conflagración al ser invadida y aniquilada como nación el 1 de septiembre de 1939, suceso que desencadenó esta lucha mortal, miles de sus ciudadanos, sin importar la raza o la religión, terminaron sus vidas en algunos centros de concentración que los nazis construyeron en su territorio y fuera de allí, con el propósito de borrar e la faz de la tierra a quienes consideraban inferiores, contrarios u obstáculos en su plan de conquista.

En este país y en un Oratorio de Poznam, vivieron como luces en medio de las tinieblas Ceslao Joswiak, Eduardo Kazmierski, Francisco Kesi, Eduardo Klinik y Jarowniew Wojciechowski, todos ellos con una edad entre los veinte y los veintidós años de edad. Su testimonio de fortaleza espiritual, de valentía sin demora ni repliegues, con una generosidad extraordinaria, nos presenta un cristianismo sin condiciones, de probada fortaleza hasta la muerte.

Los cinco son jóvenes universitarios, uno de ellos, Eduardo Kesi, era postulante salesiano y son recordados como los cinco tipos alegres, unidos desde su adolescencia como una familia en el Oratorio, que nunca se desanimaron ante la adversidad y que hasta el último momento tuvieron la esperanza de escapar de la pesadilla que los condujo a Dresde, en Alemania, proyectando y manteniendo planes hacia el futuro, peo con la mirada puesta en la vida eterna, la cual tuvieron que asumir como su destino definitivo con un corazón alegre y generoso.

Los cinco oratorianos se comprometieron con el crecimiento humano y cristiano personal y también comunitario, ligados por proyector personales y sociales de talente religioso y misionero, implicados en la animación de sus compañeros, pudieron mantener la amistas forjada en el Oratorio hasta la cárcel. Los cinco murieron unidos el mismo día, en el mismo lugar y de la misma manera. No temieron la muerte ni quisieron abandonar la Cruz, como las doradas espigas a punta de hoz, así, su juvenil cuello fue segado por la guillotina. Juntos en el Oratorio, en la cárcel y el martirio; sus vidas nos ofrecen hoy a los jóvenes y para todos los adultos cristianos, la manera de vivir en la Iglesia, siguiendo a Cristo, con el carisma de Don Bosco.

Estampa del Beato Jarowniew Wojciechowski.

Estampa del Beato Jarowniew Wojciechowski.

Estos testigos de Cristo provienen de familias cristianas, nidos fecundos que sirven para transmitir la fe al grupo al que pertenecieron y del que fueron cabeza, por lo que les mereció el sobrenombre de “grupo de los cinco”, ligados por vínculos de amistad y de elevados ideales cristianos. La experiencia juvenil oratoriana produjo en ellos una solidaridad que se manifestó en un sincero compartir. Su afecto los llevó a continuar sus encuentros pese a que el Oratorio estaba ocupad por la fuerzas invasoras. El Oratorio se transformó entonces en los jardines citadinos, los prados a la vera del rio y en el sosiego de los bosques vecinos. No en vano fueron acusados por ellos de asociación clandestina y subversiva.

Eduardo Kazimierski fue aprehendido el 22 de septiembre de 1940 en su trabajo; no tuvo la oportunidad de despedirse de los suyos. Al día siguiente, lunes, fueron apresados frente a sus familiares los otros cuatro muchachos, todos se volvieron a encontrar en la VII Fortaleza de Poznam, de donde fueron conducidos a Berlín, luego a Zwikau y finalmente a Dresde. Cuando fueron detenidos, se les despojó de todas sus pertenencias personales, la corona del rosario fue arrojada a un cesto, pero luego, aprovechando un descuido de los guardias, pudieron rescatarla, iba a servirles de preciosa compañía en las horas más difíciles. Padecieron tremendos interrogatorios, torturas, vejaciones y trabajos forzados. Finalmente, el 1 de agosto de 1942, se les dictó sentencia condenatoria, que escucharon de pie: condena a muerte por traición al Estado. Tras un largo silencio, uno de ellos lo rompió exclamando: “Hágase tu voluntad”. La sentencia se cumplió el 24 de agosto en el pario de la cárcel donde se preparó la guillotina. En la Familia Salesiana esa fecha es significativa, pues es la conmemoración mensual de María Auxiliadora. Quedan algunos mensajes que se les permitió escribir a sus familiares antes de ser ejecutados, de los cuales sobresalen frases como estas: “Sólo Dios sabe cuánto sufrimos, nuestra única ayuda en el abismo de la noches y de los días fue la oración”. “Dios nos ha dado la cruz, nos está dando también la fuerza para llevarla”. A continuación se ofrecen los rasgos biográficos de cada uno.

Ceslao Jozwiac
Nació el 7 de septiembre de 1919. Ligado al Oratorio de Poznam desde que tenía diez años. Su papá era policía judicial, estudiaba el bachillerato a la vez que era animador en el círculo juvenil del Oratorio. Al iniciar la guerra, trabajó en una tienda de cosméticos ante la imposibilidad de seguir estudiando. Su carácter era algo violento, era espontáneo y lleno de energía. Dueño de sí mismo, constante, coherente y pronto al sacrificio. Su caminar espiritual tendía a la perfección de su vida cristiana. Tenía mucho ascendiente y gozaba de autoridad entre los más jóvenes. Un compañero de cárcel lo recuerda como a un joven amable, con alma de cristal, libe de malicia. A él le confió una preocupación: jamás verse manchado de cualquier tipo de impureza. Al morir tenía 22 años.

Eduardo Kazmierski
Nació el 1 de octubre de 1919. Su familia era pobre y su padre tenía el oficio de zapatero. Trabajó en un taller mecánico al concluir la escuela elemental. Al ingresar al Oratorio, desarrolló unas poco comunes dotes musicales. Gracias a su familia, tuvo una buena formación cristiana. El tiempo libre fuera del trabajo, lo vivía en el Oratorio, donde aquilató su devoción eucarística y su cariño a la Virgen María. Le gustaba cantar solo, en el coro y en la iglesia, con quince años compuso algunas piezas musicales. Sobrio, prudente, amable, muy atento con los ancianos. Tenía 23 años cuando fue martirizado.

Estampa del Beato Eduardo Klinik.

Estampa del Beato Eduardo Klinik.

Eduardo Klinik
Nació el 21 de junio de 1919. Segundo de tres hijos. Su padre era mecánico. Estudio el bachillerato en Oswiecim. Al momento de la ocupación de Polonia, trabajó en una empresa de construcción. Su hermana María, luego religiosa, lo recuerda así: En el Oratorio, su vida religiosa mejoró mucho. Le gustaba servir como monaguillo en misa; tranquilo y tímido, su personalidad se desenvolvió en el grupo juvenil. Estudiante metódico y responsable. En el grupo de los cinco se distinguía por su compromiso en las actividades; bajo la guía de sus maestros salesianos, su vida espiritual se consolidó. El centro de su vida era la Eucaristía, fortalecido por una entrañable devoción mariana. Tenía un gran entusiasmo por San Juan Bosco y sus ideales. Tenía 23 años cuando fue sacrificado.

Jarowniew Wojciechowski
Nació el 5 de noviembre de 1922. Su familia sufrió la desintegración a consecuencia de un padre alcohólico que la abandonó. Por esta razón quedó bajo la tutela de una hermana mayor. En estas circunstancias, su asistencia al Oratorio le ayudó a salir a flote. Ayudaba como monaguillo en las misas. Era entusiasta en las excursiones, sabía tocar el piano y comulgaba diariamente. Tenía muy buen humor, lleno de fraternidad y comprometido en las actividades. Era muy reflexivo y un buen dirigente de grupo. En su última carta dirigida a sus familiares dice a su hermana: “Me voy unido con Jesucristo por la Comunión, me voy y te espero con nuestra queridísima mamá”. Tenía 20 años cuando fue guillotinado.

Francisco Kesy
Nació en Berlín el 13 de noviembre de 1920. Por motivos de trabajo de su padre, que era carpintero, junto con su familia emigró a Poznam. Era el tercero de cinco hermanos. Trabajó en una central eléctrica; durante la ocupación, al no poder estudiar, trabajó como obrero. Quería ingresar al noviciado salesiano. Fue un buen animador juvenil en el Oratorio. Sensible y frágil, a menudo se enfermaba. Era alegre, tranquilo, simpático y muy amante de los animales. Siempre colaboraba donde era útil su ayuda. Comulgaba casi diariamente y por las tardes siempre rezaba el rosario. En un fragmento de la carta dirigida a su familia como despedida, se lee: “¡Queridísimos padres y hermanos! Ha llegado el momento del adiós a vosotros y justo hoy 24 de agosto, día de María Auxiliadora. Qué alegría para mí que estoy dejando este mundo como debería morir cada uno. Me he confesado hace poco y dentro de poco me reforzaré con el Santísimo Sacramento. Dios bueno me llevará con él. No me arrepiento de abandonar este mundo tan joven”. Tenía 22 años al momento de ser ajusticiado.

Estampa del Beato Francisco Kesi.

Estampa del Beato Francisco Kesi.

La profusa literatura sobre el Holocausto da la sensación de que sólo el pueblo hebreo fue víctima del régimen hitleriano. Desafortunadamente sus atrocidades alcanzaron otros pueblos, otras razas, enfermos mentales, discapacitados, homosexuales, etc., porque Hitler quería imponer sobre todos la raza aria. En la misma Polonia, la víctima más castigada, la Iglesia Católica conoció en carne propia el ataque, la Iglesia con la Cruz de Cristo y su mensaje fue vista como rival por los adeptos de la cruz gamada. Era claro que había que atacarla para aniquilar a Polonia como entidad política, entre la población polaca, fueron victimados más de cinco millones de personas. De entre ellas, el 13 de junio de 1999, el Beato Juan Pablo II beatificó a 108 mártires entre obispos, sacerdotes, seminaristas, religiosos religiosas y laicos (nueve de ellos, entre los cuales están los cinco). El escarmiento de este grupo de jóvenes mediante la guillotina era un claro mensaje, pues hacía tiempo que estaba en desuso y su condena y muerte debía de servir, entre los planes del nazismo, como una lección al pueblo polaco.

La familia salesiana celebraba litúrgicamente el 12 de junio, unida su memoria a la de un sacerdote salesiano también mártir: José Kowalsky, víctima de los horrores de este sistema. Sin embargo, para resaltar por separado al sacerdote y al grupo, se ha fijado la celebración para el salesiano el 29 de mayo y a los jóvenes se les ha dejado la fecha original, encabezando el grupo Francisco Kesy, que quería ser salesiano.

Humberto

Bibliografía
– VVAA, “Año Cristiano VIII Agosto” Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 2005, pp 868-877.

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