Beato Contardo Ferrini, profesor universitario

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del beato.

Fotografía del beato.

Contardo Ferrini nació en Milán el 4 de abril de 1859, siendo hijo de Rinaldo Ferrini y Luisa Buccellati. El que llegaría a ser llamado por Anichini como un “astro de santidad y de ciencia” fue educado cristianamente, sobre todo por su padre, hombre íntegro de pies a cabeza, quién tuvo una gran influencia sobre su hijo inculcándole el deseo de amar a Dios y al prójimo, al cual él respondía llevando una intensa vida interior que se alimentaba con la oración y con la Eucaristía. Dedicado a sus estudios, era un estudiante prodigioso que sacó su bachillerato en el año 1876, demostrando una gran madurez como estudiante y coherencia como cristiano.

Obtuvo una plaza gratuita en el Colegio Borromeo de Pavia y se matriculó en la facultad de derecho de aquella Universidad. En este nuevo ambiente, continuó con su intensa vida de piedad, llevando una vida virginal a pesar de los halagos e insinuaciones que continuamente recibía por parte de sus profesores y compañeros para que “fuese más positivista” en la vida y para ridiculizarlo, le pusieron el apodo de “San Luís”, lo cual le afianzaba aun más en sus convicciones. Era afable, delicado, amante de la poesía y de la naturaleza, llegando a ser un gran escalador en los Alpes.

Era un modelo de seglar católico que tenía una profunda preparación y una gran competencia profesional. En el año 1880, con veintiún años de edad, se licenció con una tesis sobre la contribución que el estudio de los poemas de Homero y Hesíodo, podían dar a la historia del derecho penal. El jurado se encontró delante de si, no a un destacado estudiante sino, a pesar de su juventud, a todo un maestro en la materia. Fue entonces cuando Contardo descubrió su vocación científica: el dedicarse al estudio del derecho antiguo, en particular, el derecho bizantino. Obtuvo una beca de estudio y se marchó a Berlín para perfeccionarse en derecho, pero no solo consiguió este objetivo sino que además descubrió en aquella ciudad, la preparación político-social y el trabajo caritativo que realizaban los estudiantes católicos alemanes.

Lienzo del Beato.

Lienzo del Beato.

En el año 1883 consiguió el título de profesor de derecho romano e iniciaba su etapa como docente en la Universidad de Pavía. Supo llevar a su cátedra toda la seriedad de un científico junto con la pasión de un profesor. Por su lucidez y la claridad de sus exposiciones, por su elocuencia y al mismo tiempo sonriente y educada simplicidad, consiguió la admiración de toda la comunidad universitaria, tanto de los alumnos como de los profesores. Su rostro, enmarcado en una completa barba rubia y puntiaguda, inspiraba una superioridad intelectual, pero al mismo tiempo, una gran mansedumbre.

En el año 1887 fue profesor de la Universidad de Messina y en el 1890 en la de Modena, retornando a Pavía en el año 1894 donde estuvo enseñando hasta su muerte aunque vivía con sus padres en Milán. Se mantuvo célibe toda su vida y cuando le preguntaban por qué no se había casado, él respondía: “Yo me he desposado con la ciencia”. Su dedicación a la cátedra estuvo acompañada por una intensa producción científica. Sus obras críticas sobre determinados textos jurídicos, sus artículos en revistas especializadas, la compilación de una enciclopedia y varios escritos menores, llegan a más de doscientos y están editados en cinco gruesos volúmenes.

Su trabajo era muy original: era muy respetuoso con los trabajos realizados por los investigadores que lo habían precedido, pero al mismo tiempo era un explorador de las fuentes, un investigador de todos aquellos problemas que aun no se habían resuelto. Su obra científica marcó tal progreso que hizo que el jurista, filólogo e historiador alemán Teodoro Mommsen afirmase que “así como en el siglo XIX, los estudios del derecho romano eran llamados de Savigny, en el siglo XX, tenían que intitularse de Ferrini” y que “gracias a Ferrini el primado de los estudios del derecho romano pasaban de Alemania a Italia”.

Tumba del beato en la Universidad del Sagrado corazón en Milán.

Tumba del beato en la Universidad del Sagrado corazón en Milán.

Pero junto a su obra científica destacó su elevada vida ascética, dedicada a la correspondencia de sus amigos, a sus anotaciones personales diarias, anotaciones que cuando fueron publicadas después de su muerte, reveló a todos su auténtica fisonomía espiritual. Se mantenía apartado de las polémicas aunque no se puede decir que “se encerraba en la torre de marfil de sus estudios predilectos”, ya que siempre se interesó por los problemas sociales, tanto ejerciendo actividades caritativas a través de las Conferencias de San Vicente, como participando en las contiendas electorales universitarias y civiles.

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En el año 1895 fue elegido concejal del ayuntamiento de Milán y durante cuatro años se dedicó con escrúpulo y competencia tanto a la administración pública como a la defensa de la enseñanza religiosa en las escuelas primarias.

Tenía un gran ideal: creía que eran conciliables la fe y la ciencia y por esto, fue uno de los primeros en adherirse al proyecto de una universidad católica en Italia. No llegó a verla, pero cuando surgió la Universidad Católica del Sagrado Corazón, se le reconoció su trabajo de precursor y de inspirador. De hecho, en ella está sepultado.

Estaba en su plenitud como profesor e investigador del derecho cuando contrajo el tifus a finales del verano del año 1902, durante un tiempo de descanso en su querida localidad de Suna, situada junto al Lago Mayor. El mal fue a peor y el 17 de octubre murió rindiendo su alma a Dios “virgineo fragrans odore”, como se dijo entonces. Tenía cuarenta y tres años de edad. Acchile Ratti, amigo de Contardo y futuro Papa Pío XI dijo de él: “Yo no soy consciente de los dones sobrenaturales especiales dados por Dios a Contardo, excepto que él parecía siempre como un milagro, por su fe y por su vida cristiana, tanto en su puesto de trabajo como en nuestros tiempos”.

Relicario del corazón del beato. Parroquia de Santa Lucia de Suna (Verbania), Italia.

Relicario del corazón del beato. Parroquia de Santa Lucia de Suna (Verbania), Italia.

Su Causa de beatificación se inició en el mes de julio del año 1922. Contardo Ferrini fue declarado Venerable el 8 de febrero del año 1931 y fue beatificado por el Papa Pío XII el 13 de abril del año 1947. Sus restos reposan en la cripta de la capilla de la Universidad Católica del Sagrado Corazón en Milán. Ha sido llamado “primer romanista de Italia, así como el primer romanista del mundo en el campo del derecho romano-bizantino”. Pío XII lo definió como “el modelo del hombre católico de nuestros días”. Hoy celebramos su fiesta.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Anichini, G., “Un astro de santidad y de ciencia”, Roma, 1947.
– Cottino, J., “Bibliotheca sanctórum, tomo V”, Città Nuova Editrice, Roma, 1991
– Pellegrini, C., “La vida del profesor Contardo Ferrini”, Milán, 1928.

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