Beato Josafat Kocylowski, obispo greco-católico mártir

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Foto del Beato con su atuendo e insignias de obispo.

Foto del Beato con su atuendo e insignias de obispo.

José Kocylowsli nació el día 3 de marzo del año 1876, en Pakoszówce, cerca de Sanok, en el seno de una familia de origen ruso. En aquellas fechas, era muy significativa la existencia de una frontera étnica entre familias de origen polaco, ucraniano o ruso, lo que llevaba pareja su pertenencia al catolicismo o a la ortodoxia. Los antepasados de nuestro Beato eran, como él, de origen ruteno (ucranianos greco-católicos). Su padre se llamaba Pedro Kocylowski, que habiendo sido administrador de Tyszkowskich, tenía una pequeña fortuna en la localidad donde residían y era miembro del Parlamento del distrito Lesko. Su madre se llamaba Catalina y procedía de una familia sacerdotal. En el seno de la familia nacieron cuatro hijos, dos varones y dos mujeres.

José, después de completar sus estudios elementales, se matriculó en la escuela secundaria de Sanok y más tarde, se trasladó a Sambora y a Jasla, donde en el año 1895 aprobó el examen de matriculación para poder ingresar en la Facultad de Derecho de la Universidad de Lviv. Interrumpió sus estudios durante dos años para inscribirse como voluntario en la escuela de artillería de Viena, llegando a alcanzar el grado de teniente, pero después de unos meses en Lviv, dejó el ejército y continuó sus estudios, estudiando filosofía y teología en el Colegio Ruso San Josafat de Roma. Fue un alumno muy activo, ejerció de bibliotecario, editó el folleto “Registro de los clérigos rutenos” e incluso fue tutor de los seminaristas más jóvenes. En el 1903 se doctoró en filosofía y cuatro años más tarde, en teología, ordenándose de sacerdote el día 6 de septiembre del año 1907. Ya siendo sacerdote, fue profesor de teología dogmática y vice rector en el seminario greco-católico de Stanislawów.

El 2 de octubre de 1911 decidió ingresar en un monasterio de la Orden Basiliana en Krekhiv, tomando el nombre de Josafat, dedicándose a dar conferencias a los seminaristas basilianos de Lviv y Lawrowie. En el año 1915, tras expulsar los rusos a los clérigos de sus seminarios, regresó a Kocylowski y a la muerte del obispo ordinario de la diócesis greco-católica de Przemysl, el Papa Benedicto XV no nombró obispo de dicha diócesis. Fue consagrado por el metropolita Andrés Szeptycki, el día 23 de agosto del año 1917. Como obispo desempeñó una intensa actividad no solo pastoral sino administrativa, social y educativa.

Fotografía del Beato ataviado con sus vestiduras e insignias de obispo.

Fotografía del Beato ataviado con sus vestiduras e insignias de obispo.

A principios del año 1918 creó una organización llamada “Eparchijalna Pomicz” dedicada a la ayuda de sacerdotes necesitados; y en octubre de ese mismo año apoyó el recién creado Consejo Nacional de Ucrania, llegando a ser miembro del mismo. Deseoso de mejorar las instituciones de su diócesis entró en conflicto con los gobernantes, conflicto que duró hasta el año 1923. En 1928 fue nombrado miembro de la Comisión de Acción Católica del episcopado polaco y ese mismo año publicó una carta pastoral invitando a todos sus fieles a participar en las elecciones parlamentarias.

Publicó una serie de cartas pastorales sobre la moralidad y el fortalecimiento de la fe católica, así como sobre la persecución que sufrían los ucranianos en la Unión Soviética. En septiembre del año 1939, después de la división de su diócesis entre las dos zonas de ocupación –soviética y alemana-, él permaneció en la zona soviética delegando en el padre Hryhoriy Lakota la responsabilidad diocesana de la parte alemana, pero sin hacer diferencia administrativa ni pastoral alguna, sabiendo que ambos regímenes eran totalitarios. En 1942 apoyó la creación de una comisión de ayuda a las personas que padecían hambre física y como único obispo greco-católico fue a Cracovia para participar en las conferencias episcopales organizadas por el obispo Adam Stefan Sapieha.

El régimen nazi alemán lo acusó de dar refugio a los judíos en los locales de su diócesis, pero él no se amilanó y en noviembre de 1943, junto con otros obispos rutenos escribió una carta defendiendo a los judíos y advirtiendo contra la violación de los derechos humanos, los principios de la fe y de la ética cristiana. Esta carta, sin duda alguna, tuvo cierta relación con los sangrientos acontecimientos acaecidos en Volyn.

Después de cruzar el frente soviético-alemán y del establecimiento de una nueva frontera entre Polonia y la Unión Soviética en el año 1944, se marchó al lado polaco de su diócesis, a la ciudad de Przemysl. Hay quienes dicen que esta decisión tuvo como finalidad el conseguir apoyo gubernamental polaco, por lo que fue desacreditado por las autoridades ucranianas, que le obligaron a que los sacerdotes que pasaran de uno al otro lado de la frontera tuviesen que ser subvencionados por el obispo y prestar juramento de fidelidad a las autoridades soviéticas. Él se negó, afirmando que los sacerdotes podían desplazarse por su diócesis y que solamente estaban obligados por juramento ante la Santa Sede.

Foto del Beato en 1943.

Foto del Beato en 1943.

El 11 de abril de 1945 fueron detenidos el metropolita de Lviv, José Slipyi y otros obispos rutenos con la intención de aniquilar a toda la jerarquía greco-católica en Ucrania. Los obispos católicos polacos trataron de protegerle contra las represalias soviéticas, pero él, sabiendo que muchos de sus sacerdotes habían sido deportados a campos de concentración dentro de la URSS y que él mismo sería arrestado, escribió una carta el 19 de marzo de 1945 al padre Francis Bardy en la que le decía: “En caso de peligro, las principales obligaciones de los clérigos es proteger a sus fieles y evitar la profanación del Santísimo Sacramento. Fue arrestado el 20 de septiembre de ese mismo año y encerrado en la cárcel del castillo de Rzeszów. Ante esto, los obispos polacos se reunieron en Czestochowa para hacerse cargo de los sacerdotes uniatas que habían quedado en territorio polaco y que no tenían pastor.

En Rzeszów fue también encarcelado el padre Basilio Hrynyk. Al obispo Kocylowski lo acusaron de colaboración con los alemanes, pero no pudieron probar esas acusaciones. Ambos presos fueron trasladados a Mosciska, donde gozaron de una cierta libertad y donde les dejaban celebrar la Divina Liturgia, pero pronto les plantearon una alternativa: o se pasaban a la Ortodoxia o serían deportados a Siberia. Ellos no aceptaron aunque algunos sacerdotes uniatas, por miedo, habían roto sus lazos con Roma, pasando a la jurisdicción del Patriarcado de Moscú. La Iglesia greco-católica ucraniana fue oficialmente abolida.

El 16 de enero de 1946 fue deportado a la URSS, pero solo una semana más tarde y gracias a la intervención del episcopado polaco, con la aprobación de las autoridades soviéticas, volvió a Przemysl. Esto desató la furia del Ministerio de Seguridad Pública con el argumento de que su presencia alteraría las deportaciones de los ucranianos a la Unión Soviética, por lo que el 25 de junio de ese año fue nuevamente detenido por la policía secreta, que lo entregó al Ministerio del Interior soviético bajo la acusación de realizar propaganda antisoviética, colaboración con los alemanes y mantener contactos con los metropolitas ucranianos fieles a Roma.

Reliquias del Beato en Lviv (Ucrania).

Reliquias del Beato en Lviv (Ucrania).

Él, antes de su detención, se enteró del nuevo riesgo que corría, pero decidió no escapar confiando su destino a la Divina Providencia. Después de una corta estancia en Lviv, lo llevaron a un campo de prisioneros, donde fue torturado hasta dejarlo sin capacidad de moverse ni de alimentarse. El 21 de febrero de 1947 fue declarado culpable de actividades antisoviéticas, siendo enviado a un gulag (campo de trabajos forzosos), concretamente al de Czapajiwka, cercano a Kiev, donde murió el 17 de noviembre de 1947, destacando siempre por tratar de normalizar las relaciones entre los polacos y los ucranianos según el espíritu del Evangelio.

El decreto de martirio fue aprobado por el Beato Papa Juan Pablo II el día 24 de abril del año 2001, siendo beatificado por el mismo Papa en Lviv (actual Ucrania), junto con otros mártires greco-católicos, el día 27 de junio de ese mismo año.

Antonio Barrero

Bibliografía
– VV.AA, “Bibliotheca sanctorum”, Apendice I, Città N. Editrice, Roma, 1987
– RYSZARD, T., “Kwestia ukrainska w Polsce w latach 1923-1929”, Cracovia, 1989.

Enlaces consultados (06/12/2013):
http://www.przemyska.pl/ (web de la diócesis de Przemusl)

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