Una familia de mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Ilustración del Beato Agustín Yu Hang-geom.

Ilustración del Beato Agustín Yu Hang-geom.

No solo en la antigüedad fueron martirizadas algunas familias enteras por defender su fe en Cristo; a lo largo de la historia de la Iglesia se han dado numerosos casos y yo quiero hoy detenerme en uno de ellos: un grupo de cinco mártires coreanos, todos miembros de una misma familia y que pertenecen al grupo de mártires beatificados por el Papa Francisco en Corea el pasado día 16 de agosto. Son los beatos Agustín Yu Hang-geom, su hijo mayor Juan Yu Jung-cheol, su nuera Lutgarda Yi Sun-i, su hijo segundo Juan Yu Mun-seok y su sobrino Mateo Yu Jung-seong.

Beato Agustín Yu Hang-geom
Nació en el año 1756 en Chonan, Jeonju, en el seno de una noble familia. Poco después de que la fe católica fuera introducida en Corea en el año 1784, se convirtió al cristianismo siendo el primer católico de la región de Jeolla-do. Un pariente suyo que vivía en Yanggeun y que se llamaba Francisco Javier Kwon fue quién le enseñó el catecismo. En su casa recibió el sacramento del bautismo de manos de Pedro Yi Seung-hun. Posteriormente regresó a su ciudad natal y allí comenzó a anunciar el Evangelio, especialmente entre los miembros de su propia familia, demás parientes y sirvientes.

Él lo era todo para todos, sin hacer distinción alguna. Todas las personas, fueran ricos o pobres eran iguales para él. Dio buen ejemplo poniendo en práctica la doctrina del amor predicada por Jesús, mostrando compasión, dando limosnas a sus vecinos pobres y agasajando a sus criados. Fue nombrado catequista de la región de Jeolla-do, cuando en la primavera de 1786, se reunieron en la clandestinidad los principales líderes cristianos, entre los cuales estaba Pedro Yi Seung-hun, que era quién lo había bautizado.

Agustín volvió a su tierra natal y como no existía clero, sin ser sacerdote, empezó a celebrar la Santa Misa y a administrar los sacramentos a los fieles, pero pasado algún tiempo, los líderes católicos – todos ellos eran seglares – fueron alertados de que esto era un sacrilegio porque no estaban ordenados, e inmediatamente dejaron de realizar tales prácticas. A partir de ese momento, se preocuparon principalmente, aunque en secreto, para que desde Pekín les enviasen algún sacerdote ordenado. Agustín participó activamente en este proyecto y facilitó el dinero necesario para enviar a Pablo Yun Yu-il a Pekín a finales del 1789.

Tumba de los siete mártires (los cinco beatificados y los dos que aun no lo están).

Tumba de los siete mártires (los cinco beatificados y los dos que aun no lo están).

Cuando en 1790, Monseñor Gouvea, obispo de Pekín emitió un decreto prohibiendo a los católicos coreanos la realización de los ritos ancestrales, Agustín Yu enterró sus tabletas y cuando su primo Pablo Yun Ji-chung fue arrestado bajo la acusación de abandono de los ritos ancestrales, pasó de manera temporal a la clandestinidad. Más tarde, se presentó ante el gobernador de Jeonju, siendo puesto en libertad después de aparentar haber apostatado.

Cuando el sacerdote chino Santiago Zhou Wen-mo llegó a Corea a finales de 1794, Agustín Yu envió a su hermano menor para que le saliera al encuentro, invitándolo a visitar la región de Jeolla-do. En ese momento, la corte real había enviado una orden de arresto contra el padre Zhou y para evitar el riesgo de que fuera apresado, él comenzó a hacer las visitas pastorales locales. El padre Zhou se quedó en la casa de Agustín en Jeonju, administrando allí los sacramentos.

Al estallar la persecución, Agustín fue reconocido como el jefe de la Iglesia en la región de Jeolla-do, siendo el primero en ser arrestado. Desde Jeonju fue llevado a Seúl donde fue sometido a interrogatorios y torturas en la sede de la Jefatura de Policia y en el Ministerio de Justicia. Lo acusaron de ser uno de los coreanos que habían participado en la petición de misioneros al obispo de Pekín e intentaron que delatara a quienes habían colaborado con él. Como estaba decidido a morir como un mártir, no delató a nadie ni dijo nada que pudiese perjudicar a la Iglesia. Por eso, fue acusado de delito de traición a la patria y se ordenó su ejecución.

Ilustración del Beato Juan Yu Jung-cheol.

Ilustración del Beato Juan Yu Jung-cheol.

Fue trasladado de nuevo a Jeonju y en la Puerta Sur de la ciudad, el día 24 de octubre de 1801 (17 de septiembre por el calendario lunar), fue cortado a pedazos cuando solo tenía cuarenta y cinco años de edad. San Antonio Daveluy, obispo mártir en Corea, escribiendo sobre la cuestión de la apostasía de Agustín Yu, escribió: “La cuestión de la apostasía de Agustín Yu, es negada por la mayoría de la gente; por lo tanto, yo creo que recibió la palma de los mártires delante de Dios”.

Beato Juan Yu Jung-cheol
Juan Yu Jung-cheol, llamado también “Jong-seok”, nació en 1779 en Chonam y era el hijo mayor de Agustín Yu Hang-geom, de quién hemos hablado anteriormente. Lutgarda Yi Sun-i era su esposa y Juan Yu Mun-seok era su hermano menor. Su familia fue la primera que abrazó la fe católica cuando su padre, al poco tiempo de introducirse el catolicismo en Corea, fue catequizado y bautizado y él convirtió al resto de los miembros de su casa. A partir de entonces, su padre, se dedicó a anunciar el Evangelio, convirtiéndose su casa en el centro de evangelización de la región de Jeolla-do.

Fue en un ambiente tan cristiano donde Juan creció y recibió el sacramento del Bautismo. Prosiguió sus estudios durante mucho tiempo bajo la dirección de Estanislao Han Jeong-heum. De él se dice que “fue sincero y directo en su devoción, tenía una fe firme y una caridad ardiente y que, siendo aun joven, fue tratado como un adulto prudente por su fidelidad a su deber, su vida recta y su desprecio por todas las vanidades terrenales”. Con dieciséis años de edad, recibió su Primera Comunión de manos del padre Santiago Zhou Wen-mo, que vino a la aldea de Chonam en visita pastoral. A este y en presencia de su padre, le dijo: “Quiero vivir virgen”.

Dos años más tarde, Lutgarda Yi Sun-i también solicitó al padre Zhou vivir en virginidad. Al oírlo, el padre Zhou recordó lo que le había dicho Juan acerca de vivir una vida en celibato y arregló un matrimonio entre ellos. Juan y Lutgarda se casaron en octubre de 1797 y en presencia de toda su familia hicieron voto de vivir célibes, como si fueran hermanos. Mediante la oración, Juan y Lutgarda vencieron todas las tentaciones de romper sus promesas y prometieron morir juntos también en defensa de su fe. Mientras tanto, en Shinyu estalló la persecución en el año 1801 y en la primavera de ese año, Juan fue arrestado y llevado a la prisión de Jeonju.

Ilustración de la Beata Lutgarda Yi Sun-i.

Ilustración de la Beata Lutgarda Yi Sun-i.

Estando en prisión, su hermano Yu Mun-seok le llevaba la comida y como estaba prohibido que le proporcionasen ropa, la misma ropa de invierno tuvo que utilizarla en verano. El sufrimiento en la cárcel fue un verdadero castigo, pero sin embargo, con un corazón inquebrantable, Juan Yu defendió su fe hasta el final. A mediados de septiembre, otros miembros de su familia, incluyendo a su esposa Lutgarda y su hermano menor Yu Mun-seok fueron arrestados. Unos veinte días después, los guardianes pusieron en la misma celda a los dos hermanos. Por orden del jefe de la prisión, fueron colgados, muriendo ahorcados como mártires el 14 de noviembre del 1801 (9 de octubre por el calendario lunar). Juan Yu Jung-cheol tenía veintidós años de edad. Después de que Juan murió martirizado, su esposa Lutgarda reveló que a su casa había llegado una carta escrita por él, en la que decía: “Os exhorto a estimular y consolar a mi hermana. Reunámonos en el cielo”.

Beata Lutgarda Yi Sun-i
Lutgarda Yi Sun-i, también llamada “Yu hui”, nació en el año 1782 en el seno de una familia coreana noble. Desde niña, vivió en un ambiente muy piadoso. Carlos Yi Gyeong-do que fue martirizado en el 1801 y Pablo Yi Gyeong-eon, que también fue martirizado en el 1827, eran sus hermanos. Su esposo Juan – del que hemos escrito anteriormente -, murió también como mártir.

Mateo Yi Yun-ha, que era su padre recibió una herencia de su abuelo materno, quién era un reconocido estudioso de la época y con ella, educó y mantuvo a su familia. Mateo Yi se convirtió al catolicismo en el año 1784, cuando se reunió con Ambrosio Kwon, Francisco Javier Kwon y Pedro Yi Seung-hun. Fue en este ambiente familiar donde la madre de Lutgarda aprendió el catecismo y se bautizó, haciendo posteriormente ella lo mismo con su hija, que aun era una niña.

Cuando su padre murió en el 1793, Lutgarda siguió viviendo con su madre dedicándose a enseñar el catecismo en un lugar escondido. Dos años más tarde, recibió la Primera Comunión de manos del padre Zhou. Comunicó a su madre su intención de ofrecer su virginidad a Cristo y ambas se lo hicieron saber al padre Zhou. Como en aquella sociedad era muy difícil y estaba mal visto el permanecer soltero, el padre Zhou arregló el matrimonio con Juan Yu Jung-cheol, de quién hemos hablado anteriormente.

Los Beatos Juan y Lutgarda durmiendo en futones separados por la Biblia y un crucifijo, y con la luz encendida, para evitar tentaciones carnales. Ilustración contemporánea.

Los Beatos Juan y Lutgarda durmiendo en futones separados por la Biblia y un crucifijo, y con la luz encendida, para evitar tentaciones carnales. Ilustración contemporánea.

En septiembre de 1798, Lutgarda vio por primera vez a su futuro esposo y junto con Juan, hicieron voto de virginidad delante de sus padres. Cuando su esposo se veía tentado a romper su voto de castidad, ella le ayudaba mediante la oración y jamás lo rompieron. Al estallar la persecución en el año 1801, la policía irrumpió en Chonam, deteniendo a su suegro Agustín, a quién enviaron a Seúl y a su esposo Juan, a quién enviaron a Jeonju. Ella misma fue arrestada con el resto de la familia a mediados del mes de septiembre. Todos ellos fueron trasladados a Jeonju.

Ella era quién principalmente animaba a la familia diciéndoles que “todos juntos vamos a ir al Cielo”. Desde la cárcel escribió una carta a sus hermanas mayores: “Nosotros somos cinco personas que de manera unánime estamos firmemente resueltos en entregarnos completamente a Dios hasta el punto de morir como mártires. Al abrir nuestros corazones el uno al otro nos encontramos con el deseo ardiente de morir por Dios y así, todos nuestros pesares y todas nuestras angustias desaparecen. Cada día somos alimentados por la gracia y el amor divino, creciendo la alegría en nuestros corazones”. El director de la cárcel pidió a la corte que se hicieran cargo de estos presos y en respuesta, la corte real envió inmediatamente a un funcionario del gobierno de Jeonju para que se hiciera cargo del caso. A Lutgarda la condenó al exilio en Hamgyeong-do y aunque ella pidió que no la separaran del resto de la familia, no se lo concedieron.

Ilustración del Beato Juan Yu Mun-seok.

Ilustración del Beato Juan Yu Mun-seok.

Poco tiempo después, se escapó del lugar donde estaba exiliada, siendo detenida por los guardias. Lutgarda, loca de alegría, exclamó: “Ahora puedo morir como mártir”. La llevaron ante el gobernador, quién la condenó a muerte. Tras ser golpeada cruelmente, fue encerrada en la prisión, pero sus heridas se curaron en menos de una semana. El gobernador solicitó a la corte real que pronunciara la condena y muy pronto llegó la confirmación. El 31 de enero de 1802 (28 de diciembre de 1801 por el calendario lunar), fue llevada al campo de ejecución de Jeonju, siendo decapitada con solo veinte años de edad.

Beato Juan Yu Mun-seok
Juan Yu Mun-seok, llamado “Mun-cheol”, nació en 1784 en la familia de Agustín Yu Hang-geom, que, como hemos dicho anteriormente, murió mártir en el año 1801. Era hermano de Juan Yu Jung-cheol y cuñado de Lutgarda Yi Sun-i. Aprendió el catecismo de manos de su padre y como hemos dicho también anteriormente, su casa era el centro evangelizador de Jeolla-do. En este ambiente creció desde que era un niño.

Cuando el padre Zhou visitó la aldea de Chonam en 1795, Juan tenía once años de edad. Dos años más tarde, su hermano mayor se casó con Lutgarda Yi. Cuando la persecución se desató en el 1801 y su padre fue enviado a Seúl, parte de su familia fue arrestada y encarcelada en Jeonju, aunque él se libró. Por eso visitaba asiduamente la prisión llevándole la comida a su hermano.

Sin embargo, esta situación no duró mucho y así, a mediados de septiembre Juan Yu Mun-seok fue detenido junto al resto de sus parientes. Entonces, él hizo a los suyos la promesa de morir por la fe y se preparó para ese momento. Su cuñada Lurgarda, en la carta que hemos reseñado anteriormente, deja bien claro la determinación de los cinco miembros de la familia de dar la vida por Cristo. Como he dicho anteriormente, junto con su hermano Juan Yu Jung-cheol, fue ahorcado el 14 de noviembre de 1801 (9 de octubre por el calendario lunar). Era soltero y tenía diecisiete años de edad.

Ilustración del Beato Mateo Yu Jung-seong.

Ilustración del Beato Mateo Yu Jung-seong.

Beato Mateo Yu Jung-seong
Mateo Yu Jung-seong, llamado “Wan-seok” también era de familia noble de Jeonju. Cuando aun era un niño, su padre murió con treinta y cinco años de edad, haciéndose en parte cargo de su familia, su tío Agustín Yu Hang-geom; consecuentemente, era primo de los dos mártires mencionados anteriormente.

Mateo estuvo muy influenciado por su tío Agustín, quién convirtió a toda su familia. Cuando la persecución se desató en 1801 y su tío fue llevado a Seúl, pocos meses más tarde, a mediados de septiembre, Mateo y el resto de su familia fue detenido y encarcelado. Como se deduce del texto de Lutgarda, Mateo era uno de los cinco que habían determinado morir como mártires. Cuando el funcionario del gobierno se hizo cargo del caso de estos cinco mártires, Mateo fue exiliado a Hoeryeong, aunque inútilmente solicitó que no le apartaran del resto de la familia.

Mientras iba hacia el exilio, gritó ante una gran multitud de curiosos: “El gobernador nos envía al exilio en vez de castigarnos según la ley”. Entonces, el gobernador ordenó traerlo de vuelta y meterlo nuevamente en la cárcel. Allí fue duramente castigado y se dictó su sentencia de muerte. El firmó en ella, rubricándola de esta forma: “La fe católica ha sido transmitida de una generación a la siguiente en el seno de nuestra familia y así como mi tío Agustín y otros familiares tuvieron el honor de morir por Dios, yo también deseo morir como ellos. ¿Qué más puedo pedir?”. Concedido el permiso para ejecutar la condena, Mateo fue decapitado el 31 de enero de 1802 (28 de diciembre de 1801 según el calendario lunar). Tenía dieciocho años de edad y era soltero.

Tumba de los siete mártires (los cinco beatificados y los dos que aun no lo están).

Tumba de los siete mártires (los cinco beatificados y los dos que aun no lo están).

Junto con estos mártires que han sido beatificados, murieron también Sin Huin, esposa de Agustín Yu Hang-geom y su hermana Yi Yuk-hui, aunque aun no han sido beatificadas. Los siete mártires están sepultados en el cementerio comunal de la montaña de los mártires, en Jeonju. A este cementerio se le conoce como el “Santuario de la montaña”.

Antonio Barrero

Enlace consultado (14/08/2014):
– www.koreanmartyrs.or.kr

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