Beato Leónidas Feodorov, exarca greco-católico y mártir

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Icono ruso del Beato.

Últimamente este autor que os escribe ha tenido la tendencia de escribir sobre los santos y mártires de la Iglesia Ortodoxa de Rito Bizantino, como habrán comprobado en los anteriores artículos, y si bien esta página hagiográfica es para el conocimiento de todos los santos y temas concernientes a la santidad, liturgia, y ritos de todas las confesiones cristianas, he querido retomar la mirada hacia la Iglesia de Oriente para la promoción de sus valores y su espiritualidad.

Sin embargo, hoy también hablaré de los mártires greco-católicos (es decir unidos a la Iglesia de Roma pero conservando el rito de Constantinopla) que vivieron siempre en constante hostilidad por parte del gobierno zarista primero, después bajo el telón de acero del yugo soviético, y a pesar de que la Iglesia Greco-Católica Ucraniana tiene su corona en sus mártires del siglo XX, hoy hablaremos del Beato Leónidas Feodorov, quien pertenecía a la incipiente y minoritaria Iglesia Católica Bizantina Rusa; un movimiento nacido del seno de la Iglesia Ortodoxa Rusa en base a las ideas del filósofo ruso Vladimir Sergeyevich Solovyov, quien influenciado por Dante, instó a que el mundo necesitaba un zar “universal” y que la Iglesia necesitaba del Obispo de Roma como jerarca universal, y aunque en el 1900 murió siendo cristiano ortodoxo, no ocultó sus simpatías a favor de la Unión con la Iglesia de Roma.

Por lo tanto es objetivo de éste artículo llenar este vacío del blog, escribiendo sobre nuestro beato de hoy, que a pesar de unirse al catolicismo (inclusive en un principio pensaba ser sacerdote de rito latino), procuró conservar la Liturgia bizantina y la espiritualidad rusa rica en cuanto a tradición. Sin embargo murió durante la persecución soviética contra el cristianismo, en el afán del comunismo de acabar con el llamado “opio del pueblo”. Espero que el ejemplo de nuestros mártires nos dé una mirada más allá del ámbito cotidiano de la fe, sobre todo en aquellos testimonios que por encima de los sufrimientos humanos causados por el odio y la división, dan fe de que la humanidad también está llena de grandeza y de valor más allá de lo material.

Una mirada a la historia del cristianismo en Rusia
Como sabemos por los artículos publicados en este blog, el cristianismo llegó a finales del primer milenio de nuestra era, en parte debido a la evangelización de misioneros provenientes de la Sede de Constantinopla, y ejemplo de ello es el trabajo incansable de los misioneros San Cirilo y San Metodio (de quienes queda pendiente escribir), que su trabajo con la traducción de las Sagradas Escrituras al antiguo eslavo eclesiástico abrió el camino para la evangelización de las zonas de lo que eran el Principado de Kiev y las zonas de Bulgaria y Serbia. Existe evidencia de la consagración de un obispo para Nóvgorod por parte de San Ignacio o San Focio en Constantinopla entre los años 866-867.

Visita y bautismo de la Santa en Constantinopla. Miniatura de la Crónica de Radzwill.

Entre el 945 y el 957, el cristianismo bizantino había tomado fuerza entre algunos miembros de la nobleza de Kiev, y aunque la religión ancestral era la oficial, la Princesa Santa Olga fue bautizada, convirtiéndose en la primera gobernante cristiana de la Rus. Su nieto San Vladimiro en el año 988 adoptó oficialmente el cristianismo ortodoxo como religión de estado y convocó a un masivo bautismo en el Quersoneso oficiado por los misioneros bizantinos. He de decir que por parte de misioneros latinos también hubo infructuosas encomiendas de evangelización, sin embargo Kiev adoptó el rito de Constantinopla y su sucesión apostólica es dada por Bizancio.

Cuando se produce la famosa ruptura entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Católica Ortodoxa en el año 1054, el Principado seguía teniendo contacto con el Papado romano, pero paulatinamente siguió a Constantinopla en el cisma, por ese entonces ya estaba conformada la jerarquía eclesial y también una creciente actividad monacal. Durante los siguientes siglos, la evangelización llegará progresivamente, pero en conflicto con los incursores tártaros de religión musulmana.

Al principado de Kiev, seguiría el de Vladimir, el de Nóvgorod, el de Pskov y finalmente el moscovita, donde la Iglesia contribuyó enormemente en la cultura, en conexión siempre con su homóloga bizantina. Poco antes de la caída de Constantinopla, la unión del Concilio de Florencia en 1445 y su aceptación por parte del metropolitano Isidoro, provocó controversias y ocurrió lo mismo en la capital constantinopolitana, donde los monjes griegos acusaron a la Iglesia Católica de caer en la herejía. Basilio II, príncipe de Moscú, se había comprometido inicialmente a aceptar la supremacía papal, pero rechazando el acuerdo, depuso a Isidoro y nombró como metropolitano a Jonás, quien rechazó el catolicismo y provocó la independencia de la Iglesia Rusa con respecto a Constantinopla. Este evento es considerado como el primer intento de unión. Durante el periodo tumultuoso entre el 1598 y el 1613, fueron frecuentes las acciones por parte de Polonia, de implantar el catolicismo en Rusia, pero fueron intentos infructuosos, en ese tiempo, el metropolitano Job se convirtió en el primer Patriarca de Moscú y de toda Rusia, autorizado por el patriarcado de Constantinopla (que se encontraba sometido al dominio otomano).

Omitiendo la famosa unión de Brest, en donde nace la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, y donde los obispos que se unieron conservando el rito bizantino sufrieron el acoso de los obispos latinos polacos, hablaré de la Iglesia Católica Griega Rusa.

Fresco ortodoxo ruso de estilo naturalista representando al zar Nicolás II y su familia.

A las ideas del filósofo Soloviev se adhiere en 1893 el sacerdote ortodoxo Nikolai Tolstoy, quien entra en comunión con la Santa Sede a través del Patriarcado Greco-Católico Melquita de Antioquía y al retornar a Rusia, trató de conformar a una comunidad a su alrededor, no por ello la policía zarista dejó de acosar a los fieles católicos de rito bizantino, aun así en 1909, a raíz del decreto de tolerancia fomentado por el zar Nicolás II, se celebró la primera Divina Liturgia Católica para conmemorar la Pascua Ortodoxa.

La razón de que algunos fieles ortodoxos para entrar en comunión con la Santa Sede, era de que realmente Roma y Moscú nunca estuvieron formalmente separadas, sino que solo fue una ruptura de facto siguiendo la línea de la Iglesia de Constantinopla. Aún hoy los católicos rusos se refieren a sí mismos como miembros de la Iglesia Ortodoxa Rusa en comunión con Roma.

El sacerdote Eustaquio Susalev, que pertenecía a la Iglesia de los Viejos Creyentes (los que no aceptaron la reforma litúrgica del patriarca Nikon) entró también en comunión con Roma, por lo que la naciente comunidad greco-católica quedó clasificada en dos corrientes: los que celebraban el rito según la reforma nikoniana y los que seguían la liturgia rusa medieval.

El arzobispo greco-católico ucraniano de Lviv, con la autorización del papa Benedicto XV, nombra en 1917 al sacerdote Leónidas Feodorov (de quien más adelante hablaremos) como exarca, pero el inicio de la Revolución Bolchevique y la persecución del estado comunista casi aniquiló a la Iglesia Greco-Católica, y los dos exarcas nombrados murieron víctimas de los gulag.

A la caída de la URSS, la Iglesia se va reconstruyendo lentamente, pero también algunas comunidades dispersas en la diáspora van muriendo o entrando en comunión con el Patriarcado de Moscú, las parroquias que se declaran católicas rusas son atendidas por sacerdotes ordenados de otras iglesias bizantinas, ex-sacerdotes ortodoxos o sacerdotes latinos con capacidades bi-rituales. Hasta marzo de 2017 no se ha nombrado ningún obispo o exarca, y esto influye a los conflictos entre la Santa Sede y el Patriarcado de Moscú, por el asunto de Ucrania, disputa que lleva varios años, además de la pretensión de la Iglesia Ortodoxa Rusa de administrar eclesialmente los territorios que antes pertenecían al Estado Soviético; entonces la falta de atención del Vaticano a las iglesias orientales rusas, se hace más que evidente en la necesidad de una autoridad competente para su pastoreo y administración de los sacramentos, así como la conservación de su espiritualidad.

Icono ruso del Beato.

Biografía del Beato Leónidas Feodorov
Leónidas nació en San Petersburgo, Rusia el 4 de noviembre de 1879 dentro de una devota familia ortodoxa rusa. Su padre Iván, fue el dueño de un restaurante moderadamente exitoso, que fracasó y murió al poco tiempo, su madre Lyuba Feodorov crió al niño como madre soltera poco después de la muerte de su marido. Aunque crió a su hijo como un devoto de la Iglesia Ortodoxa Rusa también lo indujo a la lectura de los novelistas de la época, entre ellos Víctor Hugo, Émile Zola, Alejandro Dumas y otros autores; en 1901 se matriculó en la Escuela Teológica de San Petersburgo para ordenarse como sacerdote ortodoxo, pero después de mucho examen de conciencia dejó la academia en 1902 para abrazar el catolicismo.

Trayectoria espiritual
Inició su viaje a Roma pasando por Lviv (ya que el imperio austrohúngaro gobernaba la parte occidental de Ucrania), donde conoce al Venerable Andrés Sheptytsky, metropolitano de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana quien bendijo su misión. El trato entre el recién converso Feodorov y el metropolitano fue fraternal, convirtiéndose Sheptytsky en consejero espiritual y mentor. El 30 de julio de 1902, el ortodoxo Leónidas fue recibido en la Iglesia Católica en la Iglesia del Gesú en Roma. Posteriormente se trasladó al colegio jesuita de Anagni con el nombre de Leónidas Pierre para mantener a raya a la policía secreta del zar.

Como la embajada rusa amenazó con prohibirle la entrada a Rusia si continuaba con los jesuitas en 1907 fue obligado a abandonar el colegio y se trasladó al Colegio de Propaganda Fide en Roma. Aunque en el principio pensaba ordenarse sacerdote de rito latino, llegó a la conclusión de que debe permanecer fiel a la liturgia bizantina y al legado espiritual ruso. Con la bendición del Papa San Pío X fue transferido a la naciente Iglesia Católica Bizantina de Rusia, lo que provocó que fuese desheredado de sus protectores jesuitas y dependiese del obispo Sheptytsky de Lviv.

Escribió sobre su conversión: “La gracia del Señor, que brilló sobre mí en el momento que ya estaba perdiendo la fe, produjo una nueva revolución en mí y me recordó al Salvador vivo, real y crístico del mundo. La Iglesia Católica fue para mí no sólo una fuente de verdad eterna cognoscible, sino que también se convirtió para mí en una nueva fuente de Siloé, de la cual salí completamente renovado.”

En 1908, tras el acoso de la policía zarista, se trasladó a Suiza de donde en 1910 se graduó en la Escuela Teológica de Friburgo. El 25 de marzo de 1911, fue ordenado sacerdote de rito bizantino en Constantinopla por el obispo greco-católico búlgaro Mikhail Mirov.

Pasó los siguientes años como hieromonje en Bosnia y Ucrania donde fue tonsurado con el nombre Leónidas el 12 de marzo de 1913. Durante ese tiempo trabajó para el Metropolitano de Galicia donde publicó artículos teológicos para una revista italiana y otra de Praga, cada año era enviado a Rusia para informarse de la situación de los católicos bizantinos rusos que eran constantemente acosados por la Okhrana (policía secreta). En vísperas de la Primera Guerra Mundial regresó a San Petersburgo, siendo arrestado y exiliado a Tobolsk, Siberia, ya que era considerado una amenaza para el Estado (la religión oficial era la Ortodoxia).

Retrato naturalista ruso del Beato.

La Revolución Bolchevique y la persecución contra los católicos de rito bizantino
Con la Revolución de Febrero de 1917, el Gobierno Provisional decretó una amnistía para todos los presos políticos, y entonces el sacerdote Feodorov volvió a la capital donde se inauguró el primer sínodo de la Iglesia Católica Rusa bajo la dirección del Metropolitano de Galicia, aunque después como sabemos, el horizonte político no albergaba un destino mejor para los católicos de rito bizantino y con la Revolución de Octubre del mismo año, la hostilidad hacia el cristianismo se volvió la prioridad del Estado socialista naciente. En esos momentos fue nombrado exarca de los católicos bizantinos rusos el 1 de marzo de 1921 y se rumoró que fue consagrado secretamente como obispo. A pesar que desde un principio los bolcheviques eran tolerantes, a partir de 1922 comenzó una persecución abierta contra la Iglesia Católica (a la par que continuaba la hostilidad contra la Iglesia Ortodoxa). Las autoridades bolcheviques prohibieron a los sacerdotes enseñar la religión a menores de 18 años y ordenaron confiscar los objetos litúrgicos con pretexto de “aliviar el hambre del pueblo ruso” y la creación de consejos laicos para reducir al sacerdote como un mero empleado parroquial, y tanto el Exarca como el Arzobispo Latino de Vilna se negaron a permitirlo por lo que en la primavera de 1923 fueron convocados a un consejo (o una parodia de juicio) en Moscú acusados de actividades contrarrevolucionarias y como es habitual, se les acusó de oponerse a las medidas que las autoridades bolcheviques habían dispuesto.

En medio del juicio y a pesar de que el Arzobispo Cieplak y su auxiliar Monseñor Constantino Budkiewicz contaban con abogados para la defensa, el Exarca Leónidas se defendió solo ante las acusaciones. Su aspecto impresionaba a los presentes en la sala, que hasta entonces tenían la idea de que el Catolicismo era la “religión de los polacos”, ya que estaba vestido con una túnica negra y tenía crecida la barba, como el aspecto de un sacerdote ortodoxo. Argumentó que los greco-católicos habían acogido a la Revolución con alegría y defendió la acción de la Iglesia Católica en auxilio de la hambruna.

El veredicto para los sacerdotes de rito latino y el arzobispo de Vilna eran la condena a muerte, mientras que para el Exarca eran diez años de prisión en el gulag de Solovki. Sólo por presión internacional el arzobispo Cieplak fue liberado pero su auxiliar el Siervo de Dios Constantino Budkiewicz fue ejecutado en el campo de tiro de Lubianka.

Años en el exilio, liberación y fallecimiento
El afán del gobierno soviético había provocado alboroto en el medio internacional, ya que buscaba el nuevo gobierno ser reconocido por las naciones y potencias mundiales, por lo que se detuvo por instantes en su maquinaria sanguinaria y represiva, por lo que el arzobispo de Vilna no sufrió la sentencia dictadas por el tribunal, a pesar del asesinato de su vicario. Pero Leónidas no pudo salvarse de la sentencia siendo exiliado a Solovki y luego a Lefortovo.

En 1926, tras la derrota comunista en la guerra ruso polaca, se aprovechó la oportunidad para intercambiar a los sacerdotes polacos a cambio de los prisioneros comunistas en Polonia, por lo que también exigieron la liberación del Exarca de los Greco-Católicos Rusos, que fue concedida con la prohibición de visitar las ciudades de Leningrado, Moscú, Kiev, Kazán, Nóvgorod y cualquier ciudad marítima, por lo que se trasladó a Kaluga donde el párroco latino del lugar lo recibió como a un hermano, ahí podía celebrar la Divina Liturgia sin restricciones. Regresando a Mohiliov, recordando que había sido recibido con cariño en 1922, se dispuso a atender a la población local, ya que la zona de Bielorrusia había sido originalmente greco-católica pero en 1839 fueron forzados a unirse a la Iglesia Ortodoxa.

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Por promover la Unión con Roma, fue detenido, bajo el pretexto de abandonar Kaluga sin permiso de las autoridades fue detenido y estuvo detenido en el campo de Solovki en el antiguo monasterio donde había una capilla en el cual se celebraba la Divina Liturgia Católica en Rito Bizantino alternando el servicio con los sacerdotes de rito latino, como comenzaba a escasear el vino de consagrar, entonces con moler las uvas pasas podían hacer vino para continuar con el culto, pero tras la ordenación de un nuevo sacerdote greco-católico más, la práctica llegó a oídos de las autoridades y detuvieron en noviembre de 1928 el culto clandestino.

El 19 de enero de 1929 las autoridades revisando las habitaciones decomisaron todo material litúrgico, excepto lo más elemental para celebrar la Eucaristía y aun así siguieron con la celebración del Santo Sacrificio haciendo de una piedra de molino un improvisado altar.

En la Pascua de 1929 se les permitió a los ortodoxos y judíos celebrarla y no se atrevieron a prohibírselo a los católicos rusos pero fue la última vez que se celebraba una Divina Liturgia públicamente.

A pesar de ser trasladados a la Isla de Anzer los comisarios de la penitenciaría no lograron detener el culto, el Exarca oraba por la conversión de Rusia a pesar de las tribulaciones y la persecución, a pesar de que durante el día trabajaba cortando leña en condiciones míseras despojado de su hábito clerical.

El 6 de agosto de 1929 fue trasladado de la Prisión a un pueblo cercano a la ciudad de Pinega donde se alojó en la cabaña en la que vivía un sacerdote ortodoxo que le prestó la biblioteca, en la que él enseñaba la catequesis, pero esta acción no pasó desapercibida a las autoridades que lo exilian a Poltava a pesar de estar enfermo y que padecía de un asma cardíaco y de gastritis con dificultad para hablar, Ya en 1932 el gobierno lo eximió de trabajo forzoso y en noviembre de 1933 fue entregado un certificado de que había cumplido la pena. Eligió vivir sus últimos días en Vyatka, lugar donde durante la época zarista eran exiliados los prisioneros políticos y esperaba encontrarse ahí con sus antiguos compañeros.

Icono ruso del Beato.

Cansado y después de soportar torturas, vejaciones y el trabajo forzado, exiliado, perseguido primero por el gobierno zarista, después por el gobierno bolchevique, el Exarca Leónidas Feodorov partió de éste mundo a la Casa del Padre el 7 de marzo de 1935 completamente desamparado y sin ni siquiera un sacerdote para auxiliarlo en sus últimos momentos, pero durmiendo plácidamente en el eterno reposo en medio de un convulso momento para el Cristianismo en la URSS, fue un sacerdote que conservó siempre la espiritualidad rusa y su anhelo monástico pero con una fidelidad inquebrantable a la Sede de Pedro y sus sucesores. Finalmente fue enterrado en la localidad por unos campesinos piadosos, tenía cincuenta y cinco años.

Al ser abierta su causa de Beatificación, fue declarado Siervo de Dios en noviembre de 1997, junto con los mártires de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, después de un examen por la Congregación para la Causa de los Santos, finalmente fue beatificado por el Papa Juan Pablo II durante la Divina Liturgia celebrada en Lviv junto con el Beato Nicolás Charnetsky y otros mártires ucranianos. Su fiesta es el 27 de junio.

René

Enlaces consultados (24/12/17)
• https://ru.wikipedia.org/wiki/Фёдоров,_Леонид_Иванович
• http://holyunia.blogspot.mx/2009/04/blessed-exarch-leonid-feodorov-1879.html

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