Beato Luís Grozde, joven seglar mártir

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Retrato del Beato.

Retrato del Beato.

Luís Grozde nació el 27 de mayo de 1923 en la aldea de Gorenje Vodale, cerca de Mokronog, en Eslovenia. Era hijo de una madre soltera quién, cuando el niño solo tenía cuatro años de edad, contrajo matrimonio con un hombre, que fue un mal padrastro para el pequeño, por lo que tuvo que dejarlo al cuidado de una tía, trasladándose ella a otra localidad. Gracias a los sacrificios y cuidados de su tía, el pequeño Luís pudo recibir una buena educación en su pueblo natal y más tarde, en Lubiana, donde su propia tía se mudó a fin de seguir atendiéndolo y manteniéndolo trabajando ella como sirvienta. En realidad, su tía hizo las veces de madre.

Como era de origen humilde, sus conocimientos humanísticos y su vida espiritual sorprendían a cuantos vivían cerca de él. Era un chaval muy alegre y orgulloso, con muchísimo coraje y con una gran capacidad inventiva. Era un buenísimo estudiante que sabía sacarle fruto a su extraordinaria inteligencia; le gustaba escribir y se convirtió en un buen poeta y escritor. Era muy amado y estimado por sus compañeros de colegio, quienes lo consideraban como un compañero ideal con una amplísima cultura. Luís también les correspondía con gran consideración y afecto y lo hacía porque tenía un corazón grande y generoso, siempre pendiente de las necesidades de sus compañeros.

Buen estudiante, buen compañero, un joven ideal… pero también un joven santo, que quería estar muy cerca de todos aquellos que, por motivos cristianos, se motivasen en sus diarios quehaceres. Por eso, se hizo miembro de la Acción Católica, colaborando activamente en muchísimas iniciativas y siendo un verdadero apóstol en su ambiente estudiantil. Se distinguía en algo muy concreto y era el querer transmitir a los demás el entusiasmo que él sentía por el Evangelio.

Primera tumba del Beato en el cementerio de Sentrupert.

Primera tumba del Beato en el cementerio de Sentrupert.

En su diario personal tenía escrita la frase de Lacordaire, que representaba todo su proyecto de vida: “El apóstol no es solo aquel que enseña la fe con su palabra, sino el que anuncia el Evangelio con el quehacer de toda su vida; el que hace sentir la presencia de Cristo a todos cuantos le rodean”. Era un hombre de oración, de misa y comunión diaria y que tenía una fe ciega en la Virgen, que lo llevó a colaborar activamente en la asociación mariana que existía en su internado.

Cuando él estaba acabando sus estudios secundarios, cuando le estaba dando perspectivas a su futura vida, estallaba la Segunda Guerra Mundial, siendo su tierra natal uno de los focos del conflicto. En aquellos días era una aventura muy peligrosa el moverse de un lado para otro, el atravesar territorios ocupados por grupos rebeldes era un tema muy arriesgado y por eso tuvo que renunciar a pasar en su casa las vacaciones de verano de 1942. Sin embargo, a finales de ese año, quiso pasar unos días con su madre – con la cual había restablecido relaciones -, así como con sus hermanastros. Obtuvo el permiso para viajar y se puso en camino hacia donde ellos se encontraban.

Después de hacer una parada en casa de un amigo en Struge y en el monasterio de Sticna – donde tomó su última comunión -, tomó el tren en Ivancna Gorica y marchó a Trebnje. Sabiendo que por tren no podía continuar porque la línea ferroviaria había sido destruida, se puso en camino, andando, hacia Mirna, aunque por el camino, algunos labradores se ofrecieron a ayudarle llevándolo montado en un carro. En cuanto llegó a Mirna, fue buscado por los partisanos eslovenos y arrestado. Luís llevaba consigo un rosario, el misal en latín, el libro “La imitación de Cristo” y algunas octavillas y estampas de la Virgen de Fátima.

Ceremonia de la beatificación.

Ceremonia de la beatificación.

En aquel lugar acababa de ser asesinado el seminarista Janez Hocevar, a cuya familia él había conocido durante su camino. Es fácil imaginarse en qué situación tan delicada y difícil se encontró de manera casi inesperada. Los partisanos comunistas locales lo consideraron como un emisario del enemigo, como un espía, por lo cual lo sometieron a unos interrogatorios verdaderamente extenuantes, pero al mismo tiempo, inútiles. Lo asesinaron aquel mismo día.

Lo que realmente había sucedido, lo que Luís había sufrido, la brutal violencia a la que se vio sometido, fue descubierto solo dos meses más tarde: el 23 de febrero de 1943. Unos niños, mientras jugaban y recogían flores en las cercanías de Mirna, descubrieron el cuerpo inerte de Luís, horriblemente martirizado, aunque incorrupto. Los vecinos de Sentrupert organizaron una cierta comisión de investigación que describió minuciosamente la violencia a la que había sido sometido Luís, el cual había sido apaleado brutalmente, herido con armas blancas, mutilado y maltratado en todas las partes de su cuerpo. Sus restos mortales fueron sepultados allí porque era imposible llevarlo a la vecina Trzisce.

Actual tumba en el Santuario de Zaplaz.

Actual tumba en el Santuario de Zaplaz.

La noticia de su martirio llegó pronto a Lubiana, suscitando un gran sentimiento de dolor entre todos los estudiantes, aunque con el consuelo de que había sido martirizado por ser tal cual era. Cincuenta años después de su muerte, su Causa fue abierta en la archidiócesis de Lubiana (Ljubljana). El decreto reconociendo el martirio fue firmado por el Papa Benedicto XVI, el día 27 de marzo del año 2010, siendo beatificado el 13 de junio de ese mismo año en el Arena Petrol Football Stadium, de Celje (Eslovenia). En el año 2011 sus reliquias fueron trasladadas al santuario de Zaplaz.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– STRLE, A., “Slovenski mucenec Lojze Grozde”, Zalozba Knjizice, Ljubljana, 1991.
– URAN, A., “Bibliotheca sanctórum, apéndice II”, Città Nuova Editrice, Roma, 2000.

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