Beato Manuel de la Sagrada Familia, monje jerónimo mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Beato en su hábito de monje jerónimo.

Fotografía del Beato en su hábito de monje jerónimo.

Hoy escribiremos sobre otro mártir español del siglo XX, beatificado en Tarragona el día 13 de octubre del año pasado; y para hacerlo, nos hemos basado en los datos que nos ha facilitado el padre Jorge López Teulón, de la archidiócesis de Toledo, a quien públicamente quiero darle las gracias.

Manuel Sánchez Domínguez – así se llamaba – nació en Sotodosos (Guadalajara) en el año 1887. Desde muy niño fue educado cristianamente. Su primer empleo, cuando tenía unos veinticinco años de edad, fue como ferroviario, trabajando en la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante. Ya entonces destacaba como buen cristiano, pues muchos de sus amigos y conocidos recuerdan cómo, en la estación madrileña de Atocha, explicaba el Evangelio a quienes querían escucharle en los andenes y en las oficinas de la estación, haciendo oídos sordos a las burlas de algunos compañeros de trabajo, que le llamaban “San Manuel”. De allí pasó a trabajar en un banco que la London Country Westminster and Parr’s Foreing Bank tenía en la madrileña Gran Vía, y como era un trabajador muy eficiente, fue captado por el Banco Rural para que dirigiese su sucursal en la calle Alcalá.

Era un seglar comprometido y su vida espiritual era muy intensa. Pertenecía a la Adoración Nocturna y realizaba los retiros dominicales que dirigía el jesuita almeriense San José María Rubio Peralta. El contacto con los jesuitas incitó sus deseos de ingresar en la Compañía de Jesús, pero el delicado estado de salud de su padre y el hecho de que sus dos hermanas dependieran económicamente de él, hizo que no se decidiera.

Aunque España vivía una situación algo confusa, en el año 1920 se conmemoró el decimoquinto centenario de la muerte de San Jerónimo y la Iglesia española lo celebró con solemnidad. Coincidiendo con estas celebraciones, Manuel conoció los escritos del Santo Doctor de la Iglesia a través de un compañero de la Adoración Nocturna, que había tratado, sin éxito, restaurar la Orden jerónima; que en el siglo XIX había desaparecido y que estaba a punto de su extinción canónica. Durante la enfermedad de su padre, Manuel profundizó en el estudio de los escritos del Santo, se empapó de su espiritualidad y conoció la historia de la Orden, que, como acabo de decir había desaparecido en la práctica el siglo anterior.

Recuerdos del Beato expuestos en el monasterio de El Parral.

Recuerdos del Beato expuestos en el monasterio de El Parral.

Cuando su padre murió y sus hermanas consiguieron independizarse económicamente, él vio el momento de dar el paso: no se ordenaría de sacerdote, sino que sería monje jerónimo. Cuando comunicó sus deseos a su director espiritual este, extrañado, le dijo: “¡Pero si la Orden Jerónima masculina no existe!”, a lo que él le replicó: “Pues yo la restauraré”. Y lo consiguió junto con otros cinco compañeros y el apoyo de las monjas del Monasterio Jerónimo de la Concepción de Madrid. Renunció a su relativamente acomodada posición social y se empeñó en esta tarea de recuperar una orden monástica que sólo había existido en España, que había tenido un glorioso pasado y cuyo carisma era genuinamente español. Una Orden que llevaba casi cien años desaparecida en su rama masculina y de la que sólo quedaban unos monasterios en ruinas.

Se puso manos a la obra, realizando todas las gestiones necesarias tanto a nivel civil como eclesiástico, llegando incluso a ir a Roma para convencer de su proyecto al mismísimo Papa Pío XI: en 1925 conseguía que se restableciera la Orden en el monasterio segoviano de Santa María del Parral. Allí se ordenó de sacerdote y realizó sus votos temporales y solemnes, tomando el nombre de Fray Manuel de la Sagrada Familia. La Orden comenzó a recuperar su vitalidad, pero se vio sometida a duras pruebas debido a la situación política del país.

Sabedor de que le buscaban para matarle por ser monje y sacerdote, en el Monasterio de la Concepción Jerónima de Lista, en Madrid, pocos días antes de ser encarcelado dijo: “Suceda lo que suceda, doy gracias a Dios porque me ha concedido un destino grande y hermoso. Si vivo, creo que veré restaurada la Orden Jerónima, cosa que ha sido el objetivo de todos mis sueños y, si muero, seré mártir por Cristo, que es aún más de lo que podía soñar”.

Claustro del monasterio de El Parral, Segovia (España), donde vivió el Beato.

Claustro del monasterio de El Parral, Segovia (España), donde vivió el Beato.

Estando enfermo, fue detenido pocos días más tarde, ingresando en la Cárcel Modelo junto con otros religiosos, sacerdotes y seglares. Ya no se supo nada más de él, aunque muchos años después, gracias a diversos testimonios pudo conocerse que “Manuel Sanz Domínguez, religioso jerónimo de cuarenta y nueve años de edad, fue detenido el 5 de octubre de 1936, siendo ingresado en la Cárcel Modelo, de donde fue sacado en una expedición el día 6 de noviembre del mismo año para ser fusilado en Paracuellos del Jarama”. Seguro que durante el mes que estuvo en la cárcel se dedicó a evangelizar y a atender a los presos.

Su Causa de beatificación se inició en la archidiócesis de Madrid el día 1 de diciembre del año 1997, teniendo lugar la sesión de clausura el 28 de noviembre del año siguiente. La “Positio super martyrio” fue presentada el 14 de febrero del año 2001 y el correspondiente Decreto que lo reconocía, fue publicado con fecha 20 de diciembre del año 2012. Como dije al principio, fue beatificado en Tarragona el día 13 de octubre del 2013. Está sepultado en una de las fosas comunes del Cementerio de los Mártires en Paracuellos del Jarama (Madrid).

Antonio Barrero

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