Beatos Mario Vergara e Isidoro Ngei Ko Lat, mártires

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Montaje fotográfico de los dos beatos.

Montaje fotográfico de los dos beatos.

Mario Vergara e Isidoro Ngei Ko Lat fueron beatificados el pasado 24 de mayo en la catedral de Aversa (Caserta), Italia. El catequista birmano había sido asesinado junto al sacerdote misionero italiano. Los obispos de la Iglesia de Myanmar (la antigua Birmania), han definido sus beatificaciones como “un gran aliento para toda la comunidad católica de Myanmar a fin de vivir una fe más en conformidad con el Evangelio y para testimoniarla con más coraje y heroicidad, siguiendo el ejemplo del catequista Isidoro que no dudó en dar su vida junto con el padre Mario en defensa del Evangelio”.

Mario Vergara nació en la localidad napolitana de Frattamaggiore, el día 18 de noviembre del 1910. Después de estudiar en el seminario menor de los jesuitas en Posillipo (Nápoles), fue admitido en el Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras, donde fue ordenado de sacerdote por el beato cardenal Alfredo Ildefonso Schuster, el 28 de agosto del 1934 y un mes más tarde, partió hacia Birmania – que era una colonia británica – siendo destinado a la diócesis de Toungoo. Al año siguiente, le confiaron el distrito de Citació, en las montañas y bosques de Sokú, donde habitaban las tribus carianas. Lo pasó realmente mal, careciendo de todo lo indispensable para poder vivir y sufriendo las consecuencias de una epidemia de ratas, pero él se dedicó a visitar a los enfermos, a atender a los pobres y con la ayuda de las Hermanas de la Reparación, atendía a casi un centenar de niños en su orfanato y pequeño hospital. En el año 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, fue hecho prisionero e internado junto con otros sacerdotes italianos, en el campo de concentración de Dehra Dum que los ingleses tenían en la India, aunque, fuertemente debilitado y con un riñón menos, volvió a Birmania en el 1946.

En Birmania, se ofreció al obispo de Toungoo a fin de que se abriera un nuevo distrito misional entre los carianos al este de Loikaw, junto al río Salween. Allí, nuevamente careció de todo y aunque era fuertemente hostigado por los protestantes baptistas, se dedicó a recorrer a pie todos los poblados atendiendo a todos, fueran o no cristianos y a aprender la lengua de los nativos. Dos años más tarde, recibió la ayuda de otro misionero italiano – el padre Pietro Galastri – y ambos, se dedicaron a construir orfanatos, escuelas, centros de salud e iglesias, pero cuando en el año 1948, Birmania se independizó de Inglaterra, se inició una guerra civil – que duró cinco años – entre los partidarios del gobierno birmano y las tribus carianas, que querían independizarse.

Diseño de la medalla conmemorativa de la beatificación.

Diseño de la medalla conmemorativa de la beatificación.

Los misioneros baptistas, que habían llegado a Birmania antes que los católicos y se habían introducido entre los notables de las tribus, aprovecharon la oportunidad para subvencionar a los guerrilleros carianos que querían independizarse del gobierno de Rangoon, apoyado por la población mayoritaria birmana y por los monjes budistas. El padre Mario se vio envuelto en el conflicto y se dedicó a condenar estos desórdenes que lo único que traían era destrucción y muerte y que estaban condenados a fracasar ya que nunca conseguirían independizarse de los birmanos ni recibir el reconocimiento de la comunidad internacional. Como consecuencia de este trabajo activo a favor de la paz, se granjeó el odio de los rebeldes carianos – enemigos ancestrales de los birmanos – y el hostigamiento aún mayor de los misioneros baptistas.

El 24 de mayo del año 1950, el padre Mario fue al centro de Shadaw junto con el catequista Isidoro – de quien hablaremos más adelante -, a fin de convencer al jefe del distrito para que liberase al catequista Giacomo Colei, que había sido hecho prisionero. Pero allí se encontró con el comandante Richmond, jefe de los rebeldes, quién después de interrogarle arrestó tanto al misionero como al catequista. Durante toda la noche los hicieron caminar por la jungla hacia un lugar desconocido y, a orillas del río Salween, al amanecer del día 25, los fusilaron. Metieron sus cuerpos en unos sacos, que tiraron al río y que nunca fueron encontrados. Al padre Pietro Galastri, también lo arrestaron mientras estaba rezando en la capilla del orfanato de la misión, siendo también asesinado y tirado al río. Este sacerdote, aunque ahora no ha sido beatificado, tiene también incoada su Causa. Hay quienes afirman que la detención del catequista Giacomo Colei fue una trampa tendida al padre Mario, ya que al llegar a Shadaw no se encontraron con el jefe religioso del distrito y sí con el comandante Richmond, que no sólo odiaba a los misioneros, sino que incluso estaba enemistado con el jefe de Tiré.

Pero hasta ahora hemos escrito solamente sobre el padre Mario y no hemos dado ninguna pincelada sobre su compañero de martirio, el catequista Isidoro Ngei Ko Lat. Isidoro colaboraba como catequista con el misionero italiano, el cual, mediante unas cartas dirigidas a sus superiores, cuenta la maravillosa ayuda que recibía de este ejemplar seglar birmano, que había sido bautizado en Taw Pon Athet – su lugar de nacimiento – el día 7 de septiembre del año 1918. Isidoro pertenecía a una familia de campesinos, que había sido convertida al catolicismo por el Beato Pablo Manna. Siendo un adolescente perdió a sus padres y se fue a vivir con un hermano más pequeño a casa de una tía. Como desde muy niño frecuentaba la misión y ayudaba a los misioneros, sintió la llamada al sacerdocio logrando ingresar en el seminario menor de Toungoo, donde se mostró como un buen estudiante, muy religioso: un joven ejemplar, serio, honesto y humilde.

Ceremonia de la beatificación.

Ceremonia de la beatificación.

Pero físicamente era muy débil, ya que padecía de asma y de los bronquios, por lo que tuvo que abandonar el seminario y volver con su tía. Desilusionado por no poder ser sacerdote, no se desanimó y se dedicó por completo a evangelizar como seglar, por lo que decidió ser célibe y ayudar en la misión. En un viaje que hizo a Dorokhó, abrió una especie de escuela gratuita donde se dedicó a enseñar a los niños carianos el catecismo, música y los idiomas birmano e inglés. De esta manera se granjeó el cariño de todos.

En el año 1948, el padre Mario estaba buscando un catequista, encontró a Isidoro, se lo propuso y él inmediatamente aceptó, ejerciendo sus servicios en Shadaw, una población de campesinos analfabetos de la Birmania oriental (actual Myanmar), muy influenciada por los misioneros baptistas y que odiaban a muerte a los misioneros católicos. Los baptistas más fanáticos intimidaban a los misioneros y a los catequistas que trabajaban con ellos; eran bandas armadas capitaneadas por el comandante Richmond y por el jefe del distrito de Tiré. Pero los misioneros católicos y sus catequistas seguían evangelizando y así, desde 1948 hasta el momento del martirio, ambos permanecieron juntos trabajando por el bienestar social, cultural y religioso de aquellos nativos y como el padre Pietro Galastri no conocía la lengua local, Isidoro se la enseñaba y le servía de intérprete.

El proceso de beatificación lo inició en el año 2003, el obispo de Loikaw, monseñor Sotero Phamo, hijo de otro catequista colaborador del padre Mario Vergara. El 9 de diciembre del año 2013, el Papa Francisco autorizó la promulgación del Decreto de Martirio y finalmente, como dije al principio, ambos mártires fueron beatificados el 24 de mayo. El beato Isidoro Ngei Ko Lat es el primer birmano elevado al honor de los altares.

Antonio Barrero

Enlaces consultados (15/06/2014):
http://www.asianews.it/noticias-es/Hacia-los-altares-Isidoro-Ngei-Ko-Lat,-primer-beato-birmano-y-Mario-Vergara,-19-m%C3%A1rtir-del-Pime-30915.html
http://www.pimeitm.pcn.net/verbea.htm
http://it.wikipedia.org/wiki/Mario_Vergara

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