Beatos mártires de Chimbote

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Composición de los tres nuevos beatos.

Composición de los tres nuevos beatos.

Hoy está de fiesta la Iglesia Peruana, porque serán beatificados en Chimbote los frailes franciscanos Miguel Tomaszek y Zbigniew Adán Strzalkowski, así como el sacerdote italiano Alejandro Dordi, todos ellos misioneros asesinados por la guerrilla de Sendero Luminoso en el año 1991.

Beato Miguel Tomaszek, sacerdote franciscano
Nació en la región maderera de Zywiec, concretamente en la localidad Lekawica (Polonia) el día 23 de septiembre del año 1960, siendo el cuarto hijo del matrimonio formado por Miguel Tomaszek y Mieczyslawa Bárbara Rodak, siendo bautizado con un mes de edad en la parroquia de San Miguel de su localidad natal. Su familia era de condición humilde pero muy piadosa, poseían una pequeña hacienda y su padre trabajaba como minero. Su padre murió cuando él tenía nueve años de edad y en estas condiciones, empeoró la situación económica de la familia. Su madre también estaba enferma y la educación cristiana de sus hijos, junto con el mantenimiento de la casa, sobrepasaba todas sus fuerzas. Como era lógico, esta situación repercutió en los cuatro hermanos.

Cuando comenzaron a frecuentar la escuela, a Miguel le costó mucho trabajo el avanzar en los estudios, especialmente en las matemáticas, pero con la ayuda de una de sus hermanas, fue abriéndose camino, creyendo en sus posibilidades y liberándose de sus temores; de esta manera, comenzó a estudiar a gusto, destacando como un niño bueno, disciplinado y muy formal. En el año 1975 concluyó sus estudios primarios en Lekawica. Muy cerca de allí se encontraba el Santuario de Nuestra Señora de Rychwald, regentado por los frailes franciscanos, santuario que era frecuentado por Miguel, sobre todo en los días de fiesta. Fue allí donde tuvo su primer contacto con los hijos de San Francisco. Recibió el sacramento de la Confirmación de manos de monseñor Vicente Urban el día 21 de mayo del 1976.

Foto del beato Miguel Tomaszek.

Foto del beato Miguel Tomaszek.

Cuando terminó sus estudios primarios, como había sido un alumno sobresaliente, su familia decidió que siguiera estudiando, pero la elección de la escuela fue todo un dilema ya que la familia carecía de recursos económicos. Simultáneamente, Miguel comenzó a sentir sus primeros deseos de hacerse sacerdote franciscano, llegó a sentirlo como una verdadera necesidad y por eso decidió ingresar en el seminario menor de Legnica, a cargo de los frailes franciscanos conventuales. Los frailes de Rychwald lo informaron y prepararon y su hermana mayor le ayudó a buscar los documentos que debía presentar a su ingreso en el seminario. Allí, él que provenía de una familia pobre, recibió enseñanza y sustento, además del cuidado y del apoyo que le brindaron todos los educadores. En el primer curso tuvo las mismas dificultades que había tenido en la escuela primaria, pero a base de esfuerzos, logró alcanzar el nivel del resto de sus compañeros, de tal manera que, en el último curso, las calificaciones fueron excelentes. Fue allí, donde pidiendo “trabajar en las misiones”, solicitó ser admitido en la Orden de los Frailes Menores Conventuales.

Concluidos unos ejercicios espirituales, marchó hacia el noviciado en Smardzewice, recibiendo el hábito franciscano el 4 de octubre de 1980, festividad de San Francisco de Asís. Hizo la profesión simple el 1 de septiembre de 1981 y entre 1981 y 1987 estudió filosofía y teología en el Seminario Mayor que los Frailes Menores Conventuales tenían en Cracovia. Fue allí donde conoció a quién sería su compañero de martirio, el beato Zbigniew Strzalkowski, pues en la vida religiosa solo se llevaban un año de diferencia. El día de la Inmaculada Concepción del año 1984 realizó los votos solemnes y una vez realizada su tesina en teología moral fue ordenado de sacerdote en la basílica de San Francisco en Cracovia el 23 de mayo del 1987. Estaba en la plenitud de su vida, había sido enriquecido por Dios con unas excepcionales cualidades personales y quería dedicarse por completo a la evangelización.

Foto del beato Miguel Tomaszek.

Foto del beato Miguel Tomaszek.

Los primeros pasos como sacerdote los dio en la parroquia franciscana de Piensk, una localidad pequeña cercana a Zgorzelec; allí trabajó como vicario y como catequista, era un sacerdote ejemplar, dedicado a la confesión, la predicación, las visitas a los enfermos y la atención a los discapacitados psíquicos, pero asimismo, muy aficionado a la guitarra, a trabajar con los jóvenes y a cantar con los niños. Sin embargo, como sentía la inquietud de marchar a misiones, después de dos años de trabajo parroquial, cuando se enteró que los sacerdotes Jaroslaw Wysoczanski y Zbigniew Strzalkowski, habían decidido viajar a Perú, tomó la resolución de unirse a ellos, por lo que escribió al ministro provincial, padre Félix Stasica, solicitándole autorización para marchar a misiones. Los franciscanos conventuales acababan de fundar la misión de Pariacoto en los Andes peruanos y allí estaban ya los sacerdotes Jaroslaw Wysoczanski y Zbigniew Strzalkowski. Cuando el 25 de julio de 1989 llegó la noticia de que en la misión hacía falta un tercer sacerdote, los superiores autorizaron al padre Miguel para que emprendiera viaje a Perú. Al llegar allí, tomó clases de castellano en Lima hospedándose en el convento que los Padres Oblatos tenían en Barranco.

Cuando marchó a Pariacoto, los tres frailes formaron una pequeña comunidad franciscana, en la que pusieron en práctica su carisma dedicándose por completo a los indígenas que vivían dispersos por los caseríos andinos y especialmente, a los niños. En muy poco tiempo se ganó el cariño y el respeto de todos ellos, a los cuales catequizaba y de cuyas necesidades materiales y espirituales se preocupaba. En enero de 1991 estuvo en Córdoba (Argentina) realizando un cursillo mensual para sacerdotes, seminaristas y religiosos franciscanos pertenecientes a todas las provincias franciscanas de América Latina: el objetivo del cursillo era profundizar en la espiritualidad franciscana.

Foto del beato Zbigniew Adán Strzalkowski.

Foto del beato Zbigniew Adán Strzalkowski.

El empeño que ponía en la predicación del evangelio y la entrega a los campesinos trajo como consecuencia que los terroristas de Sendero Luminoso lo asesinaran en Pariacoto, junto con el padre Zbigniew, la noche del 9 de agosto del año 1991, poco después de celebrar su última misa con el otro sacerdote mártir. Todos los habitantes de la zona y el episcopado peruano consideraron de inmediato que dicha muerte era un verdadero martirio.

Beato Zbigniew Adán Strzalkowski, sacerdote franciscano
Nació el 3 de julio de 1958 en la aldea de Zawada, cercana a la ciudad polaca de Tarnów, siendo el tercer hijo de una familia católica formada por Estanislao Strzalkowski (campesino y cristalero) y Francisca Juana Wójcik. Fue bautizado una semana más tarde en la catedral de la ciudad. En su familia se disfrutaba de un ambiente lleno de amor, paz, bondad y sencilla religiosidad. Realizó sus estudios primarios entre los años 1965 al 1973 en la escuela de su localidad natal, obteniendo siempre muy buenas calificaciones.

Luego se preparó estudiando en la Escuela Superior Técnica de Tarnów. Durante un año trabajó en un taller de mecánica en el Centro Nacional de Maquinaria de Tarnowiec, destacando por ser un trabajador ejemplar, buen compañero, honrado y servicial, pero en ese tiempo sintió la llamada de Dios y decidió hacerse fraile franciscano siguiendo los pasos de San Francisco de Asís. Cuando sus compañeros de trabajo se enteraron de que una persona tan jovial y tan alegre había ingresado en la Orden Franciscana, quedaron muy apenados porque pensaban que encerrándose en la celda de un convento, estaba arruinando su vida

Foto del beato Zbigniew Adán Strzalkowski.

Foto del beato Zbigniew Adán Strzalkowski.

Después de realizar unos ejercicios espirituales a finales del mes de agosto, el día 1 de septiembre de 1979 ingresó en el noviciado franciscano de Smardzewice. Realizada la profesión simple al año siguiente, el 18 de septiembre pasó al Seminario Mayor de los Frailes Menores Conventuales de Cracovia. La profesión solemne la realizó el 29 de septiembre del 1984. Una vez terminados sus estudios filosóficos y teológicos, fue ordenado de sacerdote en Wroclaw, el día 7 de junio de 1986, siendo inmediatamente enviado como vicerrector al Seminario Menor de Legnica donde se dedicó a la preparación y educación de los futuros seminaristas. Esta tarea la compaginaba con el ministerio de la confesión en la parroquia y ayudando clandestinamente a los soldados soviéticos que se encontraban en dicha localidad.

En 30 de junio de 1988, la provincia franciscana de Cracovia decidió fundar una misión en Perú y como su deseo era marchar a misiones, el 28 de noviembre de 1988 dejó su Polonia natal para marchar a tierras peruanas. Su primera experiencia la tuvo en la localidad de Moro, un pueblecito cercano a Chimbote en la sierra de Ancash, reemplazando al párroco que había viajado a Europa. Allí durante seis meses estuvo estudiando el castellano. Posteriormente, el 30 de agosto del 1989, junto con el padre Jaroslaw Wysoczanski, llegó a la nueva misión de Pariacoto. A ellos, se les uniría un año más tarde el padre Miguel Tomaszek. El padre Zbigniew se caracterizaba por ser un hombre muy práctico, por lo que, además de la preocupación espiritual de sus feligreses, se dedicaba a solucionarles sus problemas originados por la falta de agua como consecuencia de la sequía y por los huaycos, o corrimientos de tierra. Trabajaba mano a mano con los campesinos limpiando los canales de regadíos y realizando todo tipo de trabajos manuales que ayudasen a elevar el nivel de vida de sus feligreses. Como además, tenía algunos conocimientos de medicina, atendía especialmente a los ancianos y enfermos quienes le conocían por “el padre doctorcito”. Pero todos proyectos se vivieron abajo cuando la noche del 9 de agosto del año 1991, después de celebrar la Eucaristía junto con su compañero Miguel, ambos fueron asesinados por los guerrilleros de Sendero Luminoso.

Foto del beato Alejandro (Sandro) Dordi.

Foto del beato Alejandro (Sandro) Dordi.

Beato Alejandro (Sandro) Dordi, sacerdote
Alejandro Dordi nació en Gromo San Marino (Bérgamo) el día 23 de enero de 1931, siendo el segundo de los trece hijos que tuvo la familia Dordi-Negroni. Con once años de edad se marchó a estudiar a Clusone y posteriormente ingresó en el seminario de Bérgamo. Antes de iniciar los estudios de teología, solicitó pasar a la “Comunidad Misionera de Paradiso” y con veintitrés años de edad, el 12 de junio del 1954 fue ordenado sacerdote por monseñor Adriano Bernareggi, obispo de Bérgamo.

Su primer destino como sacerdote fue la localidad de Donada, en la provincia de Rovigo y allí permaneció completamente integrado entre la comunidad campesina por espacio de once años, pasados los cuales, marchó como capellán de los emigrantes italianos en Suiza. Durante catorce años, en el departamento de Le Locle, compaginó su labor sacerdotal con el trabajo de relojero. En 1980 retornó a Italia pues quería marcharse como misionero a Burundi, pero el destino hizo que visitara algunos países de América Latina y allí eligió quedarse en Perú de manera definitiva.

Aunque dejó a su familia y su tierra siendo muy joven, siempre las llevó dentro de su corazón. En las cartas que escribía a sus parientes siempre recurría a la palabra “nostalgia”: decía que se acordaba de ellos con nostalgia y la nostalgia lo embargaba cuando se le venían a la mente las montañas y los bosques que rodeaban a su localidad natal: “Me acuerdo del murmullo de las aguas del río Serio que pasa cerca de mi casa”, “quién pudiera disfrutar del aire, del viento, de las flores y la nieve, de los bosques y montañas que rodean Gromo San Marino”. El era un montañés, amaba las montañas y las subía sin cansancio y sus vecinos, en recuerdo suyo, tienen un pequeño cuaderno en la cumbre del Recastello, donde estampa su firme en memoria suya cuantos suben a ella. Un hombre tan familiar, un hombre tan de sus raíces, lo había abandonado todo para entregarse a los demás en la cordillera andina del Perú.

Sepulcro del beato Miguel Tomaszek en Pariacoto (Perú).

Sepulcro del beato Miguel Tomaszek en Pariacoto (Perú).

Se estableció en Santa y allí estuvo desarrollando su labor apostólica por espacio de once años, comprometiéndose activamente en la defensa de los intereses de los pobres y tratando de organizar a los marginados, en medio de una violencia intensa implantada por la guerrilla de Sendero Luminoso. Por eso y solamente por eso, por ser un sacerdote comprometido socialmente, fue asesinado por los terroristas. Es cierto que sus feligreses le avisaban del peligro que corría y también es cierto que él tenía miedo; por eso, él lo demostraba rezando el salmo 26: “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?, el Señor es la fuerza de mi vida, ¿quién me hará temblar?

Él era plenamente consciente del momento que le tocó vivir y por eso le escribió una carta al sacerdote que lo había reemplazado en Suiza, en la que le decía: “La vida social y política en Perú está llena de problemas. El 6 de septiembre el gobierno devaluó la moneda nacional y este hecho ha provocado más miseria y más violencia. Perú está viviendo un tiempo particular a causa del terrorismo, que con la muerte y la destrucción, quieren construir un mundo nuevo…La iglesia y los cristianos no podemos desentendernos de lo que pasa en la vida de los hombres y del país, porque Dios nos llama a dar nuestro testimonio de fe y a apoyar al pueblo. Aun con todo este peligro, no debemos ser demasiado pesimistas, hay señales de esperanza y tenemos que buscarlas. La gente es muy buena y nosotros tenemos que acompañarla”. Era plenamente consciente del avispero donde estaba metido, tenía miedo, pero no era cobarde y trabajaba a favor de sus feligreses.

Sepulcro del beato Zbigniew Adán Strzalkowski en Pariacoto (Perú).

Sepulcro del beato Zbigniew Adán Strzalkowski en Pariacoto (Perú).

El 13 de noviembre de 1990, cuando los terroristas le prendieron fuego al municipio de Santa, lo tuvo claro: “El próximo objetivo de los terroristas, somos nosotros” y leyendo una pintada que hicieron en el mercado de Santa en la que se decía: “Yankees, Perú será tu tumba”, dijo sin tapujos: “Esta amenaza va dirigida a mi”. La noche del 24 de agosto de 1991, víspera de su martirio, estuvo celebrando misa en Tamborreal Nuevo, clausurando unas misiones impartidas por los padres redentoristas y en ella, al abrirse las puertas de la iglesia para que entraran dos mujeres, no pudo disimular su miedo, ya que había recibido algunas amenazas y estaba seguro que irían a por él. Sabía que el 9 de agosto habían sido asesinados los dos frailes de Pariacoto y él se veía como la próxima víctima y aunque sus superiores le aconsejaron que se alejara de Santa, él no quiso abandonar a sus feligreses.

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La tarde del domingo 25 de agosto fue salvajemente asesinado en Rinconada, camino a Vinzos y su cuerpo, bañado en sangre, quedó cuatro horas tendido en el suelo, sin que nadie, a causa del miedo, se acercara a él. El miedo hizo que, aunque viéndolo al pasar, nadie lo viera y aunque escuchando los disparos, nadie los escuchara. Cuando los campesinos fueron capaces de vencer el miedo, recogieron su cadáver y lo velaron durante toda la noche. Al día siguiente fue sepultado aunque posteriormente, sus restos fueron devueltos a su localidad natal de Gromo San Marino, en Italia, en cuyo cementerio está sepultado junto con algunos de sus familiares.

Pasados los cinco años que marcan las reglas canónicas, el Ministro General de los Frailes Menores Conventuales y el obispo de Chimbote decidieron promover la Causa de beatificación. Pero en el año 1992, un año después del martirio, la Asamblea General de la Conferencia Episcopal Peruana, ya había aprobado por unanimidad realizar todos los trabajos de investigación a fin de tener preparado todo el material disponible para cuando se abriera la Causa y en el mes de enero del 1995 votaron a favor del comienzo de la misma, expresando el deseo en juntar en una sola Causa a los tres sacerdotes asesinados en la diócesis de Chimbote.

Sepulcro del beato Alejandro (Sandro) Dordi en el panteón familiar del cementerio de Gromo San Marino, Bérgano (Italia).

Sepulcro del beato Alejandro (Sandro) Dordi en el panteón familiar del cementerio de Gromo San Marino, Bérgano (Italia).

Aunque no habían transcurrido por completo los cinco años prescritos por las normas canónicas, la Sagrada Congregación para las Causas de los santos concedió el “Nihil obstat” el día 5 de junio del 1995. El 16 de julio del año siguiente, se inició el proceso a nivel diocesano y a partir de ese momento, los tres sacerdotes fueron declarados Siervos de Dios. El proceso diocesano concluyó el 25 de agosto del año 2002. El 11 de octubre de ese mismo año se inició el proceso en Roma, la cual validaba el proceso diocesano mediante decreto del 24 de octubre del año 2003. El pasado 3 de febrero, el Papa Francisco autorizó la promulgación del decreto por el que se reconocía el martirio de estos tres sacerdotes, que serán beatificados en el día de hoy en Chimbote (Perú).

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Bambarén Gastelumendi, L.A., “Firmes en la fe, alegres en la caridad, heroicos en la fidelidad”, Lima, 1992
– Gogola, Z., “La vida que nace del martirio. Los misioneros franciscanos conventuales en Perú”, Palencia, 2005.

Enlaces consultados (14/11/2015):
– www.beatificacionchimbote.org/
– http://franciscanosperu.blogspot.com.es/2010/09/sobre-nuestros-patronos.html

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