Beatos Sadoc y compañeros mártires de Sandomierz

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Lienzo de los Beatos mártires.

Lienzo de los Beatos mártires.

Sobre la identificación del beato Sadoc existe una cierta controversia entre los historiadores y la tradición dominica. La mayor parte de los historiadores hablan de su procedencia húngara, o sea, que no era polaco, perteneciendo al grupo de noventa y cuatro mártires dominicos húngaros, los cuales, como se dice en la “Vitae Fratrum Ordinis Praedicatorum” (escrita en el 1260), fueron asesinados por los tártaros “ya fuera a golpes de espada, atravesados por flechas o traspasados por lanzas. En esta “Vita” a la que estamos haciendo referencia, se habla de un fray Sadoc, prior de Zagreb, enviado por Santo Domingo de Guzmán a Hungría después del segundo Capítulo General de la Orden celebrado en el año 1221. Se dice que fue enviado con un tal Fray Pablo y con otros tres hermanos, pero nada se dice sobre su origen polaco ni sobre su martirio.

El dominico Ambrosio Taegio, en su obra “De insigniis”, menciona entre los mártires de la provincia de Hungría a un Fray Sadoc prior, a quienes dieron muerte junto con cuarenta y ocho frailes: “Frater Sadoc, vir devotus et sanctus, quum in prenominatis provincias Christi fidem verbo et ejemplo predicaret, cum cuadraginta octo fratribus cum martirii palma celos gloriosus ascendit” (El hermano Sadoc, hombre devoto y santo, cuando predicaba con la palabra y el ejemplo la fe de Cristo en las citadas provincias, subió glorioso a los cielos con la palma del martirio junto a cuarenta y ocho hermanos).

Mientras que Loenertz, refiriéndose a esto, dice: “No hay por qué echarle mucha cuenta a la cifra 49, ya que puede ser un error de lectura de otra cifra”, sin embargo el dominico Leander Alberti (1479-1552) reproduce los datos que aparecen en el “De insigniis”, diciendo: “Sadoch cum fratribus quadraginta octo iugulatus palman martyrii reportavit” (no hace falta traducir). Pero tengamos en cuenta que ni Taegio ni Alberti dicen que Sadoc fuera polaco, mientras que el Catálogo de Ususmaris (que es del 1556) escribe: “Sadoc Polonus”. Ante esto, Loenertz no sabe qué explicación dar y por eso dice que todo esto es extraño ya que el Catálogo de Ususmaris es un resumen de la obra de Alberti y añade: “Que yo sepa, ningún autor anterior a Bzovius, dice que Sadoc y sus cuarenta y ocho compañeros pertenezcan al grupo de los mártires dominicos de Sandomierz en Polonia. Las fuentes antiguas que tratan de este tema, ignoran sus nombres y el número de cuantos eran y tampoco están de acuerdo sobre la fecha de los acontecimientos”.

Lienzo del martirio en el convento dominico de Sandomierz.

Lienzo del martirio en el convento dominico de Sandomierz.

Sin embargo, como he dicho antes, contra esta perplejidad mostrada por Loenertz y otros, están no sólo la ininterrumpida tradición de la Orden Dominica, sino también las indulgencias concedidas por el Papa Alejandro IV a todos aquellos que el día 2 de junio visitasen la iglesia de los dominicos de Sandomierz y la indulgencia plenaria concedida por Bonifacio VIII en el 1295 para el día de la fiesta de los mártires de Sandomierz, que entonces se celebraba en Roma en la iglesia de Santa María ad Martyres.

Ante la falta de reliquias de los mártires – hecho que se consideraba como una especie de inconveniente para conseguir una beatificación oficial -, en el año 1959, el antropólogo Leszek Sarama estuvo excavando bajo el convento de Santiago en Sandomierz y allí se encontró, en las ruinas del anterior convento destruido, más de trescientos esqueletos, muchos de los cuales presentaban roturas producidas por armas afiladas; también encontró fragmentos de jabalinas. Sarama no pudo terminar completamente estas excavaciones, pues el gobierno de Wladyslaw Gomulka las paralizó y el estudio anatómico de los restos no pudo concluirse, aunque por las hebillas de los cinturones pudieron tener una idea de quiénes eran los frailes y quiénes eran simples habitantes de Sandomierz que se refugiaron en el convento de los dominicos cuando los tártaros invadieron la ciudad.

Algunos se preguntarán si el estudio de la totalidad de los restos hubieran aclarado los dos temas fundamentales: número de mártires (49 o 94) y nacionalidad (polaca o húngara). Lo primero parece muy probable, pero lo segundo hubiera sido imposible. Sin embargo, hay que tener en cuenta que cuando en la “Vitae Fratrum” se utiliza la palabra “húngaro”, es porque en aquel tiempo, este término era un nombre genérico que incluía a gran parte de la Europa oriental, o sea, parte de las actuales Rusia, Polonia, países procedentes de la ex Yugoslavia, Chequia, Eslovaquia y Rumania. Esto explicaría esta confusión acerca de si el beato Sadoc era de origen húngaro o de origen polaco.

Detalle de una vidriera contemporánea con el martirio del Beato Sadoc y un compañero.

Detalle de una vidriera contemporánea con el martirio del Beato Sadoc y un compañero.

Además, si tenemos en cuenta que el año de la redacción de esta obra es el mismo que el año del martirio, dadas las dificultades de comunicación de aquel tiempo, la noticia bien podría no haberle llegado en ese momento al redactor de la “Vita”, sino que ese dato bien pudiera haberse añadido con posterioridad. Pero hechas todas estas salvedades, ¿qué podríamos decir del Beato Sadoc que tanto influyó en la Orden Dominica?

Sadoc era el prior del convento dominico de Saldomierz durante la invasión tártara acaecida en los años 1256-1260. Parece que estudió en Bolonia y que allí, en el año 1217 conoció a Santo Domingo de Guzmán, quien lo envió a Hungría y Panonia con el fin de crear una nueva provincia religiosa. Estuvo como misionero en Moldavia y Valaquia e incluso en el monasterio de Zagreb en Croacia. Posteriormente, marchó a Sandomierz, donde fundó un convento del que fue nombrado prior.

El día anterior a la conquista de la ciudad por parte de los tártaros, el novicio que hacía la lectura del martirologio durante el rezo de la Hora Prima, ante el estupor de todos los frailes, pronunció estas proféticas palabras: “Sandomiriae, passio quadraginta novem martyrum” (En Sandomierz, la pasión de cuarenta y nueve mártires). En este punto quiero recordar que en el Oficio de Prima se recitaban las “Kalendas” del día siguiente. Y así ocurrió, porque en la mañana del 2 de junio del 1260, mientras los frailes celebraban los divinos oficios, los tártaros irrumpieron en la iglesia del convento y pasaron a cuchillo al prior y a los frailes de la comunidad, en el momento en el que estos estaban cantando la Salve. De ahí viene la costumbre, aun vigente entre los dominicos, de cantar la “Salve Regina” junto al lecho de los frailes moribundos. En realidad no se sabe el número exacto de los miembros de la comunidad y de ahí el que se barajen las cifras de cuarenta y nueve y la de noventa y cuatro.

Según la “Vitae Fratrum”, los nombres de los compañeros de Sadoc fueron los siguientes: el vicario Pablo, el predicador conventual Malaquías, el limosnero Andrés, el hortelano Pedro, el maestro de novicios Santiago, el ecónomo Abel, el penitenciario Simón, los sacerdotes Clemente, Bernabé, Elías, Bartolomé, Felipe, Juan, Mateo y Lucas, los diáconos Joaquín, José y Esteban, los subdiáconos Tadeo, Moisés, Abrahán y Basilio, los clérigos David, Aarón, Benito, Onofre, Domingo, Miguel Matías Mauro y Timoteo, los estudiantes profesos Gordiano, Feliciano, Marcos, Juan, Gervasio, Cristóbal, Donato, Medardo y Valentín, los novicios Daniel, Tobías, Macario, Rafael e Isaías y los hermanos conversos Cirilo, Jeremías y Tomás. Hay sin embargo quienes afirman que esta lista es una invención de Bzowski añadida posteriormente.

Martirio del Beato. Grabado de C. Vargas para la obra "Domini Canis".

Martirio del Beato. Grabado de C. Vargas para la obra “Domini Canis”.

El culto al prior Sadoc y a sus compañeros mártires comenzó inmediatamente después de su muerte, llegándose a conocer en Roma por el testimonio de dos frailes que habían escapado de la matanza. Fue por eso, por lo que el Papa Bonifacio VIII, con una bula emitida el 11 de noviembre de 1295 concedió la indulgencia a los fieles que visitasen el convento el día 2 de junio. Pero en el siglo XIV, la indulgencia se celebraba el 13 de mayo, aunque al casi coincidir con la festividad de San Estanislao, el Papa Inocencio VI la trasladó al 28 de mayo y finalmente, volvió de nuevo al 2 de junio. Dado que el culto tenía carácter inmemorial, fue confirmado por el Papa Pío VII, el día 18 de octubre del año 1807, permitiéndosele a la Orden Dominica el festejarlos el día 2 de junio, fecha del martirio.

Iconográficamente, el Beato Sadoc y sus compañeros son representados vistiendo el hábito dominicano, a veces con un libro abierto entre sus manos y traspasados por flechas y jabalinas. Tienen varias iglesias dedicadas en la actual Polonia.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Alberti, L., “De viris illustribus Ordinis Praedicatorum”, Bolonia, 1517.
– Taegio, A., “De insigniis Ordinis Praedicatorum”, Archivo de la Orden Dominica.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo XI”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.
– Walz, A., “Compendium Historiae Ordinis Praedicatorum”, Roma, 1948.

Enlaces consultados (01/05/2015):
– www.sandomierz.opoka.org.pl/jpii/jp2.php
– www.sluzew.tercjarze.dominikanie.pl/index.php?p=bl_Sadok

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