Santa Benedicta en Monacilioni

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la urna donde se guardan las reliquias de la Santa. Iglesia de Santa Maria Assunta, Monacilioni (Italia).

Ironías de la vida. Para un corposanto realmente incorrupto que existe, no lo tienen en estas webs que hacen pasar un montón de figuras de cera por cuerpos incorruptos. Es el caso de Santa Benedicta, matrona y mártir romana, cuyo cuerpo extraído de las catacumbas de Priscila se venera en la ciudad italiana de Monacilioni. El estado de conservación del cuerpo es impresionante, si se tiene en cuenta que la extrema humedad del clima de las catacumbas hace imposible que los cuerpos se conserven, salvo unos pocos y excepcionales casos que, por de pronto, no se pueden explicar científicamente de un modo satisfactorio.

No sólo excepcional por eso, sino también por la cantidad de información que se conoce de ella, poca, pero superior a la mayoría de los corposantos, porque se ha querido identificarla -erróneamente- con la Santa Benedicta que el Martirologio Romano menciona el 4 de enero:
En Roma, los santos mártires Prisco, presbítero, Prisciliano, clérigo, y Benita (Benedicta), mujer religiosa; los cuales, en tiempo del impiísimo Juliano, consumaron el martirio por la espada.

No siendo esta misma Benedicta, mártir en tiempos de Juliano el Apóstata, el caso es que fue enterrada, como decía, en las catacumbas de Priscila. Fue extraído y trasladado a la ciudad de Monacilioni el 23 de abril de 1752, donde se ha venerado desde entonces cada 4 de enero como día de su festividad, por ser el de su martirio; primero, en la capilla de Santa Reparata, luego, en la iglesia de Santa María Asunta.

Cuerpo de la Santa sacado en procesión por las calles de Monacilioni (Italia) con ocasión de su fiesta.

Los restos de la matrona aparecen en una urna de madera, reclinada sobre el costado derecho a modo de los antiguos patricios romanos, bien arropada en ricas telas y con el rostro visible, tan sólo cubierto por un fino velo, para mostrar al visitante la sorprendente conservación del mismo. Es la única muestra que los lugareños se permiten acerca de la incorruptibilidad de Benedicta, de la cual no se hace mención en ninguna otra parte. La lápida está también expuesta –en la cual se lee BENEDICTA MARTYRA (sic)- y bajo el brazo derecho lleva un cáliz con los restos del vaso que contenía su sangre. Este cáliz lo lleva como atributo en su imagen procesional, junto con la espada y la palma, atributos generales de todo mártir.

En 1873 se extrajo un fragmento de hueso occipital para ser llevado en procesión, y en 1991 esta reliquia fue enviada a Buenos Aires (Argentina), donde se venera en la parroquia de Nuestra Señora de Bernal, cuya feligresía son emigrantes procedentes de Monacilioni, como gesto de hermandad el concederles una reliquia de la patrona de su patria natal.

Bueno, pues ya saben los caza-incorruptos que aquí tienen una de verdad, y que dejen a los demás que no lo son. Hay otros corposantos incorruptos pero son bien pocos, hay que distinguirlos bien de las figuras de cera. Y por supuesto, no hay que confundir esta Santa Benedicta con Santa Benedicta de Lyon, virgen y mártir, y menos con Santa Benedicta de Lentini, madre de los Santos Alfio, Filadelfo y Cirino, y mártir como ellos. Acaso hubiéramos de preguntarnos, viendo la inscripción de la lápida, ¿no es obvio que la identificación con la Benedicta del Martirologio es demasiado apresurada? Porque la lápida lo mismo puede estar diciendo, “Benedicta, mártir”, que “bendita mártir”, sin nombre alguno.

Imagen de la Santa sacada en procesión con motivo de su fiesta. Monacilioni, Italia.


Agradezco a la web http://www.monacilioni.net/ la información y las fotografías, a excepción de la primera, que es cortesía de nuestro amigo y colaborador Antonio Barrero.

Meldelen

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