Santos Bernardo, María y Gracia de Alzira, hermanos mártires

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Cerámica votiva de los Santos en una correduría de seguros de Alzira (Valencia, España). Fotografía: Ana Mª Ribes.

Pregunta: ¿Qué santos son éstos? Estados Unidos

Respuesta: La fotografía por la que me preguntas representa a los hermanos mártires Bernardo, María y Gracia, que se veneran en la ciudad de Alzira (que por cierto, es la ciudad vecina a la mía), en Valencia, España.

Según una leyenda tardía e históricamente incierta, nacieron en el cercano pueblo de Carlet -concretamente, en la alquería de Pintarrafecs, valle de Alcalà del Magre, perteneciente a la taifa de Carlet pero bajo la jurisdicción de Alzira-, de donde también son patronos, en tiempos de Al-Andalus. Eran hijos del emir Al-Mansur de Carlet y por tanto, musulmanes. Sus nombres de nacimiento eran Ahmed ibn Al-Mansur, nacido en 1135 (normalmente escrito como Amete, pero yo prefiero mantener el original árabe), Zaida y Zoraida. Ahmed era el segundo hermano, siendo Al-Mansur (también escrito como Almanzor) el mayor y heredero de su padre; de quien llevaba el nombre, y las dos hermanas eran menores.

Al-Mansur y Ahmed fueron educados en la corte de Balansiya (nombre árabe de Valencia); y el segundo, en especial, demostró aptitudes singulares en el tratamiento de los asuntos que el rey le encomendaba, siendo para el monarca una especie de embajador.
En 1156, el rey lo envió a la corte catalana para negociar la liberación de unos esclavos musulmanes, pero no tuvo éxito; y a la vuelta, tuvo un accidente, se perdió y hubo de pasar una noche a la intemperie. Mientras vagaba errante por la montaña, oyó como un coro de ángeles y guiándose por este canto, llegó al célebre y Real monasterio de Santa Maria de Poblet (Tarragona), perteneciente a la Orden cisterciense, uno de los más importantes de la Península y que había sido fundado el año 1152 por Ramon Berenguer IV, conde de Barcelona y príncipe de Aragón, de cuya corte regresaba.

Allí fue muy amablemente recibido por el abad y se alojó dos días con ellos. Asombrado por la bondad y modestia de aquellos monjes vestidos de blanco, se hizo instruir y bautizar como cristiano, cambiando su nombre a Bernardo, y llegando incluso a profesar como monje.
Fue nombrado encargado de administrar los bienes del monasterio, pero eran tan grandes las limosnas que realizaba, que llegó a caer en la extravagancia y sólo realizando algunos milagros -dicen- logró evitar el castigo con el que fue amenazado.

Bernardo predica ante sus hermanos. Grabado alemán para una colección de vidas de Santos.

Sin embargo, estaba deseoso de convertir a sus hermanos musulmanes, por lo que recurrió a una tía suya que vivía en Lleida, quien se había convertido al cristianismo, y animado por ella, marchó de regreso a su pueblo natal de Carlet, donde se reunió con sus hermanas y con su hermano Al-Mansur, quien ya había sucedido a su padre en el emirato. Era el año 1181.
Al saber que Ahmed no sólo se había hecho cristiano, abandonando su nombre musulmán, sino que además había profesado como monje, sus padres y su hermano mayor se mostraron disgustados, como es lógico. Sin embargo, las hermanas quedaron cautivadas por el relato de su viaje y con el tiempo Bernardo logró convertirlas a la fe cristiana. Ambas se bautizaron y también cambiaron sus nombres: Zaida pasó a llamarse María y Zoraida, Gracia.

Si Al-Mansur ya llevaba mal el que su hermano se hubiese hecho cristiano, ver que también sus dos hermanas se habían bautizado hizo que montara en cólera y amenazara con expulsarlos de casa. Bernardo, para evitar males mayores, decidió huir de casa, pero sus hermanas se unieron a él y lo siguieron. Al-Mansur tomó entonces a sus hombres para que cumpliesen venganza por lo que, a sus ojos, era una injuria contra la familia y contra el Islam, y salió tras ellos. Los alcanzaron a las afueras de Al-Yazirat (actual Alzira). Bernardo fue crucificado en una higuera y lo mataron atravesándole la frente con un clavo, mientras las hermanas fueron descuartizadas vivas a golpes de cuchillo, todo ante los ojos de Al-Mansur. Acabada la masacre, abandonaron los cuerpos al carroñeo de los cuervos. Era el 21 de agosto del año 1181.

Sus cuerpos fueron recuperados y sepultados en Alzira por la comunidad mozárabe. Jaume I de Aragón (1213-1276), cuando conquistó dicha ciudad (1242), hizo construir una iglesia en su honor y la puso bajo la custodia de los frailes trinitarios; además de una ermita en el lugar específico del martirio.
No fue hasta 1599 en que se recuperaron las reliquias; y en 1603, por las gestiones del rey Felipe III, fueron trasladadas al monasterio de Poblet. Sin embargo, este traslado suscitó muchas protestas de los lugareños y por ello se decidió repartirlas entre Carlet -ciudad natal de los Santos, donde aún son sacadas en procesión el día de su fiesta- y el Real Colegio del Corpus Christi de Valencia, pues el patriarca San Juan de Ribera las había reclamado también. Una parte se conservó, también, en el altar dedicado a los Santos de la iglesia arciprestal de Santa Catalina de Alzira; hasta 1936, cuando fueron profanadas y destruidas.

Martirio de los Santos. Pieza de un retablo gótico conservado en el Museo Parroquial de la catedral de Valencia, España. Fotografía: Ana Mª Ribes.

Desde 1643 los tres hermanos son protectores de Alzira, donde se les conoce como els Sants Patrons o Sant Bernat i les germanetes. También son patronos de Carlet y en Algemesí -mi ciudad- aparte de tener un altar consagrado en la Basílica parroquial de Sant Jaume (he adjuntado foto de las imágenes); es muy típico que unos niños escenifiquen el martirio de estos tres hermanos como parte dels Martiris representados en la procesión de la Mare de Déu de la Salut.

Los cistercienses de Aragón celebraban su fiesta el día 23 de julio -mismo día que la archidiócesis de Valencia-, pero en el año 1871, la festividad de estos tres mártires fue trasladada al 19 de mayo, aunque el Menologio Cisterciense los sigue recordando el día 1 de junio. El monasterio de Poblet, por privilegio pontificio, celebra una liturgia solemne en honor de estos mártires cada 2 de septiembre. En Alzira y Carlet, sin embargo, su fiesta se celebra el 21 de agosto, día de su martirio.

Aunque no se duda de la existencia histórica de estos mártires, cabe considerar el relato martirial como una simple leyenda. Demasiados elementos lo hacen pensar: Al-Mansur -en árabe “el victorioso”- no deja de ser el mismo epíteto con que se recuerda al hayib (ministro) del califa cordobés Hisam II, famoso por sus razzias al norte de Al-Andalus y de triste memoria para los cristianos mozárabes-; la conversión “relámpago” de Ahmed (¡¡en sólo dos días!!); su profesión monacal y extravagancias devotas; que se le permitiera abandonar tranquilamente el monasterio, aun cuando fuese para evangelizar a su familia, y que se le enviase solo… en fin. Es muy probable que la leyenda tan sólo pretenda justificar el prestigio del elemento cristiano en Sharq-al-Andalus (taifas valencianas) antes de la llegada del rey Jaume I. Lo que, atención e insisto, no significa dudar en absoluto de su existencia histórica y martirio.

Procesión con las reliquias de los Santos en Carlet, Valencia (España).

Iconográficamente se representa a San Bernardo como un monje cisterciense atado a una higuera seca y con un clavo hundido en la frente; a cada lado, las dos hermanas, coronadas y con un corte en la garganta. En alguna estampa, de forma incorrecta, aparecen vestidas como monjas cistercienses, lo que no eran. Tampoco es correcto representarlas con vestimenta cristiana, aunque sea de mayor repercusión.

Fuera de los ámbitos mencionados -las ciudades valencianas de Alzira, Carlet, Algemesí; la archidiócesis de Valencia y el monasterio catalán de Poblet- estos mártires son prácticamente desconocidos. Ni siquiera se les considera en el habitual elenco de mártires hispanos mozárabes. Espero que este artículo contribuya a que sean más conocidos y a honrar su memoria.

Meldelen

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