San Bonifacio IV, papa

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Medallón-mosaico neoclásico, galería de los Papas en la Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

Pregunta: Yo me llamo Bonifacio y desde pequeño celebro mi onomástica el día 25 de mayo. Se que existen varios santos con ese nombre, pero no tengo ni idea de cual de ellos es mi patrono. Como soy asiduo lector de vuestro blog, se me ha ocurrido que podría recurrir a ustedes para que me deis alguna información. Os doy las gracias desde Guatemala.

Respuesta: Bonifacio, nos pones las cosas muy fáciles porque este día se conmemora la festividad de un papa santo con ese nombre: San Bonifacio IV. Sobre él te contestamos en su día y hoy, que es tu festividad, vamos a escribir algunas cosas, aunque pocas ya que verdaderamente no se sabe mucho sobre tu santo patrono.
Según la biografía contenida en el “Liber Pontificalis”, Bonifacio era originario de la Marsica, hijo de un médico llamado Juan y había nacido en la ciudad de Valeria, sucediendo al Papa Bonifacio III.

Durante el pontificado de San Gregorio Magno, Bonifacio era un diácono colaborador suyo que estaba encargado de la administración de los bienes pontificios, o sea, de los de la iglesia romana (dispensator Ecclesiae Romanae). Esto se sabe porque en algunos escritos de San Gregorio Magno, este le nombra repetidas veces mostrando gran afecto hacia él.

Bonifacio fue elegido Papa el 25 de agosto del año 608 tras una vacante de diez meses en la Sede Apostólica, gobernando la Iglesia hasta el año 615 en un tiempo de relativa calma política aunque esa tranquilidad fuera truncada por algunos desastres ocurridos en Roma. La actuación más importante de su pontificado es el haber obtenido del emperador Focas, el Panteón de Agrippa, que convirtió en iglesia dedicada a la Virgen y a todos los mártires, el día 13 de mayo del año 609 según nos lo recuerdan los martirologios medievales e incluso el Martirologio Romano. Este panteón estaba erigido en honor de los dioses Júpiter, Venus y Marte; sabemos que la palabra “Panteón” significa “templo de todos los dioses”.

Panorámica del interior de la Basílica de Santa María ad Martyres (Panteón de Agrippa). Roma, Italia.

Es este el primer ejemplo de un templo romano pagano convertido en iglesia cristiana, iglesia que entonces estuvo rodeada de edificios paganos, aunque con posterioridad han existido otros muchos casos parecidos a este. Esta iglesia es un templo circular conocido popularmente como “La Rotonda”. Se sacaron numerosos cuerpos de mártires de las catacumbas que fueron depositados en un sarcófago de pórfido colocado bajo el altar mayor y en ella aun se conservan los cuerpos de los mártires Rasio y Anastasio que fueron colocados allí por San Bonifacio IV.

En su propia casa fundó un monasterio aunque no se sabe con certeza si este estaba en Roma o en su ciudad natal. Participó activamente en la organización de la Iglesia en Inglaterra, haciendo venir a Roma al primer obispo de Londres (llamado Melitón) aunque no sabemos con certeza qué asuntos en concreto fueron tratados entre ellos. Melitón fue invitado por el Papa Bonifacio a participar en el concilio romano celebrado en el año 610, el cual fue convocado para solucionar algunos problemas surgidos entre los monjes. Cuando Melitón se marchó de Roma, no solo se llevó las actas conciliares sino también algunas cartas dirigidas a Lamencio que era el arzobispo de Canterbury, otra para el rey Etelberto y otras para el clero y el pueblo inglés. En ellas les indicaba cuales debían ser las normas que debería observar la Iglesia inglesa, aunque sin embargo hay que decir que algunos autores ponen en duda la autenticidad de estos escritos.

Detalle de una pintura del Santo por Giuseppe Franchi (1550-1680).

Alrededor del año 615 recibió de San Columbano, que estaba en Bobbio al norte de Italia, una carta un tanto brusca en la cual el abad lo invitaba a poner orden dentro de la Iglesia. Está claro que San Columbano no estaba bien informado y que se había dejado influenciar por Agilulfo, rey de los lombardos. Esta carta está llena de expresiones exageradas, incluso escrita con una cierta irreverencia y en tono cortante. Hay que hacer constar que San Columbano era un monje celta de carácter impetuoso, pero que nunca puso en tela de juicio la autoridad papal, por lo que dicha carta no llegó a enturbiar en exceso sus relaciones con Roma. San Bonifacio había recompuesto la controversia doctrinal de los “Tres Capítulos” que atentaba contra la unidad religiosa de Italia y que perseguía conseguir la conciliación con los longobardos que, durante su pontificado, renovaron varias veces el armisticio con los bizantinos. El mantuvo relaciones cordiales con el imperio y todo esto no era del agrado del rey Agilulfo.

Durante el pontificado de San Bonifacio IV Roma estuvo atacada por la peste, las inundaciones y el hambre, por lo cual, al igual que hiciera San Gregorio Magno, tuvo que dedicar parte del patrimonio de la Iglesia a reparar estos daños, dando abundantes limosnas tanto para ayudar al pueblo como para reparar algunas infraestructuras de la ciudad. Murió el día 8 de mayo del año 615, recluido en un monasterio y fue sepultado en el pórtico de la basílica vaticana. Sobre su tumba se puso un largo epitafio en el que se escribe sobre su vida, sobre la brevedad de su pontificado pero se enumeran las obras realizadas en él.

No recibió culto durante la Edad Media; fue ignorado, hasta que en tiempos de Bonifacio VIII (1294-1303), fue exhumado su cuerpo, canonizado y puesto en un altar dentro de la Basílica de San Pedro, en una capilla obra de Arnolfo de Cambio. Sus restos fueron posteriormente reconocidos canónicamente el 21 de octubre del año 1603.
En el Martirologio Romano es conmemorado en el día de hoy, 25 de mayo, fecha que es incorrecta porque deriva de una errata debida a una interpolación del texto del “Liber Pontificalis”.

Detalle de la tumba del Santo en la Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Desde el punto de vista iconográfico, este Papa no destaca, no se distingue del resto de los Papas de los primeros siglos. A veces se le representa como a San Bonifacio I. En la Iglesia de “Santa Maria ad martyres” (Panteón) tenía dedicada una capilla que actualmente se llama la capilla de la Anunciación. Sobre el altar estaba colocada una pintura (que hoy está en la capilla de los canónigos), que es atribuida a Stefano Pozzi (siglo XVIII) y que representa al santo vestido con hábitos pontificales y que está rodeado de obispos mientras recibe del emperador la autorización para consagrar a la Virgen el Panteón de Agrippa.

Antonio Barrero

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