Los Santos mártires Boris y Gleb

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Los Santos en un icono ortodoxo ruso del siglo XIV.

Los Santos mártires Boris y Gleb (en ruso: Борис и Глеб; en ucraniano: Борис і Гліб), que al bautizarse cambiaron sus nombres de pila por los de Román y David respectivamente, fueron los primeros santos canonizados en la Rusia kievana después de la cristianización del país. Tanto Boris como Gleb fueron asesinados durante las guerras inter-regno después de la muerte de Vladimiro, que duraron desde el 1015 al 1019 y que también fue canonizado por la Iglesia Ortodoxa en Kiev en el año 1071. Fueron sepultados en la Catedral de Vyshegorod, que de nuevo fue consagrada y dedicada a ellos. Otras muchas iglesias de Rusia y Ucrania les están dedicadas.

Según las crónicas de Néstor y dos “Vitas” del siglo XI (escritas probablemente por Néstor el cronista y Jacobo el monje), los dos santos eran hijos de San Vladimiro el Grande y de una misma madre, búlgara de nacimiento. Eran los hijos preferidos de Vladimiro, que fue llamado “el Grande”, porque convirtió al cristianismo a toda la Rusia kievana en el año 988, junto con su abuela, la emperatriz Olga Prekrasa, regente durante el reinado de su hijo Sviatoslav (945-963). Vladimiro gobernó en Kiev desde el año 980 hasta el 15 de julio del año 1015.

La crónica “Povest’vremennykh let” dice que siendo ya viejo Vladimiro, llamó a sus doce hijos, algunos de los cuales eran de otras mujeres, y le dio a cada uno el legado de una región. La herencia se dividió entre Yaroslav, (quien recibió Novgorod), Sviatopolk, (que recibió Turón), Boris, (que recibió Rostov), Gleb, (que recibió Muróm, lugar que estaba en el extremo este del país), recibiendo los otros otras ciudades. Veintiocho años después de ser bautizado, Vladimiro cayó enfermo y Boris, que cambió su nombre por el de Román, fue junto a él; él era el más querido de todos los hijos y probablemente, el heredero legítimo del trono. Vladimiro lo envió contra una supuesta invasión de los pechenegos sobre el río Dniéper, pero la noticia resultó ser falsa.

La misma crónica “Povest’vremennykh let” culpa a Sviatopolk de esta noticia falsa,  con la intención de asesinar a sus hermanos. Boris se enteró de la muerte de su padre, que había ocurrido unos días antes de él regresar con el ejército ruso a Alta. Una vez informado de que Sviatopolk, contra la voluntad de su padre había asumido el trono, le dijo: “Sé que no debo levantar la mano contra mi hermano mayor. Ahora que mi padre ha fallecido, su verdadero puesto está en mi corazón”.

A pesar de esto, Sviatopolk insistió en que Boris debía ser ejecutado y envió a los boyardos de Vyshegorod para asesinar a su hermano. Boris y un criado suyo de origen húngaro fueron apuñalados después de salir del Servicio Litúrgico del domingo por la mañana. El santo murió el día 24 de julio del año 1015, festividad de la mártir Santa Cristina. Sus propios asesinos enterrados su cuerpo en secreto en la iglesia de San Basilio de Vyshegorod, cerca de Kiev.

Martirio de los Santos. Icono ortodoxo de la escuela de Moscú.

Después de asesinar a Boris, Sviatopolk planeó asesinar también a Gleb y le envió un mensajero, engañándolo diciéndole que su padre estaba muy enfermo y que quería verlo. Estando de camino Gleb, su hermano Yaroslav le informó de la muerte de su padre así como del asesinato de Boris, pero no pudo evitar que los sicarios enviados por Sviatopolk también lo mataran a él, aunque antes, levantando sus manos al cielo, comenzó a llorar diciendo: “Juzga, Señor, a los que vienen a dañarme y combate a los que vienen en contra mía; coge tu arma y tu escudo y levántate para ayudarme contra los que me persiguen. Mi alma me dice de ti: Yo soy tu salvación”. Mientras oraba, Gleb fue asesinado por su propio cocinero, llamado Torchin, quién le cortó la garganta con un cuchillo de cocina. Era el día 5 de septiembre del año 1015. Sus asesinos arrojaron su cuerpo en un lugar desierto cercano a la orilla del río Dniéper, cubriéndolo con maleza. En aquel lugar, en repetidas ocasiones, apareció una columna de fuego o luces y quieres pasaban o pastoreaban por allí escucharon cantos celestiales. Un verano, unos cazadores encontraron el cuerpo de Gleb tendido en el suelo sin que ningún ave o bestia salvaje lo hubiese tocado. Los lugareños cogieron el cuerpo del santo y lo trasladaron solemnemente a la ciudad depositándolo en la iglesia.

Sviatopolk asesinó también a Svetoslav y luego comenzó una guerra que duró cuatro años, contra su hermano Yaroslav, príncipe de Novgorod. Por último, Sviatopolk fue vencido en el lugar donde había asesinado a su hermano Boris. Yaroslav se convirtió en el zar de Kiev y colocó las reliquias de Boris y de Gleb en unos sarcófagos de piedra colocándolos en la iglesia de San Basilio de Vyhegorod. Pasado un tiempo, se incendió la iglesia de San Basilio pero las reliquias de los dos santos mártires permanecieron intactas. Más tarde, Yaroslav construyó una iglesia aun más grande colocando en ella las reliquias de sus dos hermanos. En el sinaxario consta una gran cantidad de milagros acontecidos en sus tumbas y que cuando el zar de Kiev quiso trasladarlas a otro lugar, no consiguió moverlas.

El texto que narra la “Vida de los santos Boris y Gleb” es una obra maestra de la hagiografía, reuniendo en ella numerosas tradiciones literarias. Las circunstancias reales de la vida y muerte de los dos mártires pueden extrapolarse a partir de esta hagiografía. La obra contiene muchos detalles sobre cómo vivieron y cómo murieron, pero como en muchas obras hagiográficas, no todo ha de tomarse al pie de la letra; hay parte de leyenda. El nórdico Eymundssaga escribe también sobre la muerte de Boris.

Sarcófago de los Santos en Kiev (Ucrania).

La canonización.
La canonización de los santos Boris y Gleb fue probablemente en tiempos de su hermano Yaroslav. Ellos son los primeros santos eslavos de Oriente oficialmente canonizados, como he dicho, probablemente en el año 1071 cuando los restos de ambos mártires fueron trasladados por su hermano a Vyshegorod, cerca de Kiev. Su fiesta, según el calendario antiguo es el día 3 de mayo.

San Juan, metropolita de Kiev (1008-1035) compuso un Servicio en su honor después de su martirio. La obra que narra sus vidas se ha editado muchísimas veces y son muy numerosos los libros impresos en los siglos XIII y XIV narrando sus vidas, milagros, hablando de sus reliquias, etc. lo que da testimonio de que los Santos mártires Boris y Gleb fueron venerados en Rusia desde el principio.

Su fiesta es celebrada por la Iglesia ortodoxa los días 24 de julio (San Boris) y 5 de septiembre (San Gleb) y el 3 de mayo (fecha del traslado de sus reliquias). En el año 1724, el Papa Benedicto XIII, reconoció la santidad de ambos mártires, fijando su festividad en la Iglesia Católica para el día de hoy, 2 de mayo.

Vista del sarcófago de los Santos en su templo de Kiev (Ucrania).

Tropario.
Oh, portadores de la Pasión y cumplidores del Evangelio de Cristo, casto Boris e inocente Gleb: tu hermano y enemigo, cuando mató vuestros cuerpos no pudo tocar vuestras almas. Permítele a él llorar mientras vosotros os regocijáis con los ángeles ante la Santísima Trinidad. Rogad para que quienes honramos vuestra memoria consigamos la gracia de Dios y la salvación para todo el pueblo ortodoxo.

Mitrut Popoiu

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