San Calínico de Cernica, jerarca

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Retrato del Santo ataviado con la indumentaria de Jerarca.

Retrato del Santo ataviado con la indumentaria de Jerarca.

El Santo Jerarca Calínico del monasterio de Cernica fue uno de los padres espirituales rumanos más importantes del siglo XIX. Lo fue como monje dedicado a llevar una vida ascética, como obispo dedicado al cuidado de sus fieles y como hombre político, que iba por delante de la política de secularización de su tiempo.

Su vida fue escrita al detalle por el Archimandrita Atanasio Baldovin, discípulo suyo, monje también en el monasterio de Cernica, situado a pocos kilómetros de Bucarest.

Sus primeros años:
Nació en Bucarest el día 7 de octubre del año 1787, en el seno de una noble familia cristiana formada por Antonio y Floarea (traducida como flor). Su madre, también en su vejez  entró en el monasterio de Pasărea, cercano a Bucarest, tomando el nombre de Filotea. Adquirió una buena educación en una de las escuelas de Bucarest, escuela cercana a una iglesia, quizás la iglesia de San Jorge o Coltea. En este ambiente de oración y de vida familiar cristiana se crió el joven Constantino, como así se llamaba, pues este era el nombre que le pusieron cuando fue bautizado.

En marzo del año 1807, cuando tenía unos veinte años de edad, se fue al monasterio cercano de Cernica, monasterio que con frecuencia visitaba para asistir a los servicios litúrgicos y para escuchar los sermones del abad Jorge, fallecido en el año 1806, y los del gran erudito San Paisio Velichicovski, reformador del monacato rumano en el siglo XVIII, que había estado en el Monte Athos y que trajo su experiencia oriental a las tierras rumanas. Al año siguiente, su confesor, consultó con el abad Pimen acerca de cómo introducir al joven Constantino “en la vida angelical del monasterio” y así, el día 12 de noviembre del año 1808, Constantino se convirtió en el monje Calínico (forma rumana del Kalinikos griego, que significa “victorioso”). Después de permanecer durante un mes en la iglesia de Nicolás de Cernica, el obispo Sofronio de Vratsa (Bulgaria), que se había refugiado en Bucarest huyendo de los turcos, lo ordenó de hierodiácono y él, guiado por su padre espiritual, comenzó una vida rigurosa como religioso, con ayunos, oración, trabajo y lectura de las Sagradas Escrituras y de los Padres de la Iglesia.

En el año 1812 fue enviado junto con su padre espiritual, al monasterio de Neamt a fin de recoger ayudas para la reconstrucción de la iglesia de San Nicolás que había sido destruida por un terremoto. En 1813, el obispo Dionisio Lupu, futuro metropolitano de Valaquia, lo consagró como hieromonje y dos años más tarde fue ordenado de sacerdote y nombrado confesor de su monasterio, o gran eclesiarca, que es el responsable de la realización de los servicios divinos. Cuatro años más tarde, en el 1817, se marchó al Monte Athos en Grecia, donde estuvo casi un año, llegando a conocer la vida religiosa atonita y recogiendo enseñanzas que le fueron muy útiles en sus posteriores trabajos pastorales.

Vista del monasterio de Cernica (Rumanía).

Abad:
Cuando murió el abad Doroteo el 14 de diciembre del año 1818, con treinta y un años de edad, fue elegido abad de Cernica y dos años después fue ordenado como archimandrita, que es la mayor responsabilidad y cargo dentro de un monasterio. Fue abad de Cernica  durante treinta y dos años, coordinando la vida religiosa, siendo un buen administrador, construyendo una nueva iglesia y celdas para los monjes y una escuela para los monjes más jóvenes. Entre los años 1832 al 1836 se construyó la nueva iglesia dedicada a San Jorge y como posteriormente fue destruida por un terremoto, inició su reconstrucción que finalizó en el año 1842.

Construyó también una enfermería para los monjes enfermos y en el año 1846, con el dinero y donaciones aportadas por los creyentes, construyó una nueva iglesia dedicada a la Santísima Trinidad en el monasterio de Pasărea, que estaba bajo la protección del monasterio de Cernica. Montó también algunos talleres para la confección de la ropa de los monjes y para copiar manuscritos antiguos, especialmente los escritos de los Santos Padres, ya que en Valaquia, en aquellos tiempos no había otras tipografías.

La comunidad monástica creció durante este periodo y entre ellos, ingresaron diversas personas muy importantes en el futuro de la Iglesia: el Obispo Ioannuccio Stratonichias que era originario de Transilvania, el Protosincello Nahum Ramniceanu que era destacado compositor, el Archimandrita Benjamín Cătulescu, que era profesor de Religión en el colegio de San Sabas de Bucarest,  Atanasio Baldovin que fue su discípulo y biógrafo y Nicandro, que le sucedió como abad.

Vista exterior de la iglesia de Cernica (Rumanía).

San Calínico fue un gran ejemplo para todos los creyentes que se acercaban al monasterio. En el año 1821, durante varios meses, dio de comer en su monasterio a un gran número de refugiados que huían de los turcos. Fundó una escuela para los niños de Cernica y pagó el salario de su maestro. Como testamentario de la fe, regaló a sus fieles la construcción de la iglesia de la Asunción de Campina, fundando también una escuela cercana a ella y con el dinero del monasterio y de sus propias donaciones, construyó algunas iglesias en los pueblos de alrededor, como Buesti Sohatu y algunos otros, ayudando también a otros monasterios, como el de Poiana Mărului Ghighiu y la ermita (skete) del Icono de Bucarest.

Obispo:
En el año 1850, después de cuarenta y tres años como monje, de los cuales estuvo treinta y dos como abad, Calinico fue elegido como jerarca. Ya en el año 1834, después de la muerte del metropolita de Valaquia, el príncipe Alexandra Ghica le aconsejó aceptar su ordenación como metropolita, pero él lo rechazó pues se consideraba indigno para tal honor. Pero en el 1850, estando vacantes los cuatro obispados de Valaquia, el nuevo príncipe Barbu Stirbei lo convenció para que aceptara y así, el 14 de septiembre del 1850 fue elegido obispo de la antigua sede de Ramnicu-Valcea. Fue consagrado en la catedral metropolitana de Bucarest, en la fiesta de San Demetrio, el día 26 de octubre del mismo año.

Cuando accedió al cargo, se encontró una diócesis con un difícil legado. Durante diez años, a causa de unas disputas, habían sido destruidas por un incendio la residencia del obispo y la catedral, había insuficientes sacerdotes, los que lo eran estaban mal preparados, y estaban cerrados algunos lugares de culto y el seminario desde la revolución de 1848. El nuevo obispo visitó toda su diócesis, ordenó nuevos sacerdotes y en 1851 abrió el seminario de Craiova, que fue trasladado a Ramnic tres años más tarde. Asimismo, abrió varias escuelas.

Detalle del iconostasio en el interior de la iglesia de Cernica (Rumanía).

En el año 1854, después de mudar su residencia a Ramnic, comenzó a levantar la nueva catedral y reconstruyó una enfermería dentro de la residencia episcopal. Entre los años 1859 y 1864, con su dinero, construyó una nueva iglesia en la ermita de Frasinei. También introdujo las duras reglas de la vida monástica del Monte Athos, reglas que él mismo cumplió cuando entró en el monasterio.

En sus últimos años, el primer príncipe de la reunificada Rumania, Alexandru Ioan Cuza, procedió a la secularización de las propiedades de la Iglesia. Casi el veinticinco por ciento de las tierras rumanas eran propiedad de las diócesis y monasterios, sobre todo, de los monasterios subordinados a otros monasterios griegos y palestinos. Por lo tanto, la decisión del príncipe Cuza fue buena, pues el Estado rumano tomaba posesión de un territorio muy grande que cedió a más de un millón de campesinos. Sin embargo, Cuza hizo también algunas otras cosas, no tan buenas: limitó la posibilidad de ingresar en los monasterios, cerró algunas iglesias y seminarios y ordenó que la elección de los nuevos obispos debía aprobarla él mismo oficialmente, estableciendo de esta forma una especie de césaro-papismo. En estos tiempos difíciles, Calínico fue el único obispo que se mantuvo como titular. Intervino ante el príncipe para evitar la secularización del monasterio; el príncipe accedió a su petición y el eremitorio fue el único al que se le permitió mantener los bienes que antes tenía.

Como era amante de los libros y defensor de la cultura, el obispo Calínico abrió una tipografía e imprimió libros en Bucarest. En el año 1860, con “dinero prestado” como él mismo reconoció construyó una nueva imprenta en su diócesis con el fin de imprimir los libros de enseñanza de la Iglesia. Un año antes de su muerte donó la maquinaria de impresión a la ciudad de Râmnic, con la condición de que la imprenta siguiera con el mismo nombre y que la mitad de sus ingresos se utilizaran para el mantenimiento de las escuelas de la ciudad y para ayudar a los estudiantes y a los seminaristas pobres.

El Santo ya fallecido, sentado y ataviado con los ornamentos de Jerarca. Litografía original de 1868, Monasterio de Sireti (Rumanía).

El Santo ya fallecido, sentado y ataviado con los ornamentos de Jerarca. Litografía original de 1868, Monasterio de Sireti (Rumanía).

Hombre político:
El obispo fue también un animoso patriota. Como jerarca, participó en los trabajos del Parlamento del país, pues fue elegido diputado del nuevo Parlamento de la reunificada Rumania. Formó parte de la Asamblea electiva del país que nombró al primer gobernante: Alexandru Ioan Cuza. En la primavera del año 1857 envió una circular a todos los deanes y superiores de conventos y parroquias solicitándoles que en las iglesias se orase “por la unión de todos los rumanos bajo una misma voluntad y una misma conciencia”.

Su vida personal:

Sobre todo, en su vida, hay que buscar una vida de santidad. Todos los que lo conocieron quedaban impresionados por su inmensa caridad, por su simpleza al vestir, por su amabilidad y gentileza, por sus oraciones, sus ayunos y sus vigilias. Su biógrafo, Atanasio Baldovin, escribió que Calínico tenía una larga lista de personas que ayudaban a los sacerdotes, que les ayudaban en sus estudios de preparación antes de ordenarse e incluso que les compraban los libros y pagaban sus viajes: “Era tan amable, que si no tenía algo para dar, daba su propia ropa y llorando, me pedía que buscase dinero para poder atender a sus hermanos en Cristo, a los pobres y a los desamparados”.

Testigos de la época cuentan varios casos de curaciones acontecidas por las oraciones de San Calinico, como por ejemplo, la curación de la joven hija de un trabajador de Muiereasca, que trabajaba entonces en la construcción de la catedral episcopal de Râmnic. Llevaba una vida de moderación: nunca comía carne y descansaba en una silla de madera y ya anciano, instó a que se escribiera su testamento. Entre otras cosas, escribió que no dejaba dinero para su propio entierro y todas sus posesiones las dedicó a los pobres y a la restauración de edificios.

Anciano y enfermo, en el año 1867, se retiró al monasterio de Cernica. Como el gobierno rechazó que abandonase su sede, fue oficialmente el obispo hasta su muerte, pero los asuntos de la diócesis eran llevados por el Archimandrita Gregorio de Cernica. Vivió casi un año como un simple monje hasta que Dios lo llamó el día 11 de abril del año 1868. Fue sepultado en la iglesia de San Jorge que él mismo había mandado construir muchos años antes.

Veneración de los restos del Santo el día de su fiesta en Cernica (Rumanía). Foto: abril 2010.

Canonización y reliquias:
Su santa vida y la fe que en él tenían todos los creyentes de Valaquia, hizo que el Santo Sínodo de la Iglesia Rumana, decidiera canonizar al obispo Calínico el día 28 de febrero del año 1950. Su solemne canonización se realizó en el monasterio de Cernica el día 23 de octubre de 1955, en plena etapa comunista y en presencia de numerosos obispos rumanos y extranjeros, de multitud de monjes, de sacerdotes y de fieles. Sus reliquias fueron colocadas en la iglesia de San Jorge a fin de ser veneradas por los fieles y así, el humilde monje y obispo Calínico se convirtió en uno de los mayores santos del calendario ortodoxo rumano. Su fiesta se celebra hoy, día 11 de abril. Su imagen está presente en muchas parroquias y monasterios y su nombre es tomado por muchos creyentes al profesar como monjes.

Himno a San Calínico:
“El recuerdo de tu luz, Jerarca Calínico, alegra los corazones de los creyentes y de los que se acercan al santuario de tus reliquias, santificas los sentimientos y nos curas y por ello, deudores, cantamos y honramos tu alegría: Dios te salve, Santo Jerarca Calínico, sabio de Dios” (Santo Akatisto de San Calínico, Kontakion 1).

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es