Beato Alberto Marco Alemán y compañeros, mártires carmelitas (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Composición de los mártires carmelitas hecha para la beatificación.

Composición de los mártires carmelitas hecha para la beatificación.

“El martirio es la más alta corona de gloria que puede recibir el seguidor de Jesús”.

Si ayer veíamos la vida, obra y martirio del Beato Alberto Marco, hoy veremos las vidas y el martirio conjunto que recibieron este grupo de jóvenes carmelitas. Y es que el más joven de ellos tenía dieciocho años y el más mayor veintitrés. El Padre Alberto y el grupo de jóvenes no fueron martirizados a la misma vez, ni en el mismo lugar, aunque sí en la misma provincia; Madrid. Pasó un intervalo de tres meses entre ambos martirios.

En el año 1960 se abrió la causa del Padre Alberto Marco y demás compañeros mártires de la Orden del Carmen. Después de que los postuladores tomaran la decisión, se decidió que este grupo de ocho frailes carmelitas se adjuntara a la causa del Padre Alberto Marco, por haber muerto éstos en Madrid. En 1970 se aprobó la causa diocesana y en el año 1992 fue aprobaba en Roma. Finalmente el Decretum Super Martyrio que dio paso a la beatificación fue emitido en diciembre de 2011, teniendo lugar la multitudinaria beatificación de quinientos veintidós mártires del s. XX en España, el domingo trece de octubre de 2013. Se celebró en Tarragona, en el marco del año de Fe.

Fray Daniel García Antón
Hijo de Antonio y Gregoria (maestra nacional), nació en el pequeño pueblo abulense de Navacepeda de Tormes, el día once de diciembre de 1913. Desde pequeño frecuentaba el Santuario de El Henar. Aquí su familia y él fraguaron una estrecha amistad con los padres carmelitas. Sintiendo su vocación por ser carmelita, en 1927 empezó el seminario menor en Vila-Real (Castellón). Profesando el catorce de julio de 1930 en Onda (Castellón). Caracterizado por su excelente formación, seriedad, formalidad y cumplidor de la regla, siguió sus estudios filosóficos en Caudete (Albacete). Cuando faltaban poco meses para ordenarse como sacerdote, fue arrestado junto con la comunidad en el seminario mayor de Onda, siendo el día veintisiete de julio de 1936.

Fray Aurelio García Antón
Aurelio era hermano de Daniel, también nació en Nacacepeda de Tormes, tal día como el veinticuatro de agosto de 1916. Lo bautizaron el siete de septiembre de ese mismo año. Por la admiración que sentía a su hermano y a la Orden, él también quiso ser carmelita. Ingresó en el seminario de Vila-Real en el curso 1928-29. Realizó los estudios de humanidades y por la situación política que se estaba viviendo fue enviado por los superiores a su hogar. A la vuelta profesó el diecinueve de enero de 1933 en el santuario de El Henar (Segovia). Tenía cualidades para la música y en sus estudios era muy aplicado. Se diferenciaba de su hermano en el carácter, éste era más afable, extrovertido, risueño y bromista. El veintisiete de julio de 1936 también fue apresado junto a sus compañeros del seminario mayor de Onda.

Pintura de los mártires del Henar y el P. Alberto Marco.

Pintura de los mártires del Henar y el P. Alberto Marco.

Fray Silvano Villanueva González
En Huérmeces, provincia de Burgos, nació Silvano el día nueve de febrero de 1916. Sus padres, acomodados agricultores, lo bautizaron el mismo día. Desde pequeño sentía inclinación por las cosas de Dios y ayuda siempre que podía como monaguillo en su parroquia. Sintiendo su vocación, empezó sus estudios en el seminario de Vila-Real. Como sus compañeros, también vistió el hábito carmelita en el santuario de El Henar, el veintidós de noviembre de 1931. Hizo la profesión temporal el veinticuatro de noviembre de 1932. Hasta Onda fue para seguir formándose, y mientras se formaba (según algunos testigos), atravesó una pequeña crisis vocacional que pronto se resolvió. No destacaba por su inteligencia, pero sí por su aplicación, nobleza y fidelidad a la regla. El mismo día que sus compañeros fue arrestado y cacheado en varias ocasiones. El Beato Silvano, al último cacheo-registro, se opuso y dijo a los milicianos: “¿Para qué otro registro, si no es por el gusto de molestarnos?”. Después de esto dejaron de molestarlo.

Fray Adalberto Vicente Muñoz
En el pueblo de Cuéllar (Segovia), pueblo al que pertenece el santuario de El Henar. Nació el niño Jesús (Adalberto) el día veintitrés de abril de 1916. Lo bautizaron el treinta de ese mismo mes. Con tan solo ocho años él y su familia vieron como la comunidad carmelita, incluyendo al Beato Alberto Marco, se instaban en el santuario para hacerse cargo de este. A la edad de once años quiso ser carmelita, por tanto fue enviado a Vila-Real. El veintidós de noviembre de 1931 vistió el hábito y el veinticuatro de noviembre de 1932 hizo los votos temporales, adoptando el nombre de Adalberto. Aplicadísimo en los estudios y aventajado para la música, siguió sus estudios de teología en el seminario mayor de Onda, donde aquel fatídico día de julio de 1936 fue todo interrumpido.

Vista del seminario mayor de Onda (Castellón).

Vista del seminario mayor de Onda (Castellón).

Fray Francisco Pérez Pérez
En el pequeño pueblo de Ros (Burgos), nació Francisco un treinta y uno de enero de 1917. Fue bautizado el dieciocho de febrero. A muy temprana edad quedó huérfano de madre, su padre se volvió a casar y su madrastra lo maltrató, privándole incluso de ir al colegio. Gracias a un tío suyo sacerdote, que lo sacó de aquel ambiente, ingresó en el curso 1928-29 del seminario de Vila-Real. Tomó el hábito del Carmelo el cuatro de febrero de 1932. Los votos temporales los emitió un año después, el cinco de febrero de 1933. Los superiores de la Orden veían en el joven un gran futuro, tenía siempre una constante alegría y su inteligencia era brillante. La prometedora vida del Beato Francisco quedó truncada el día de la detención. En el tren que conducía a los beatos a Madrid, algunos testigos afirman que hablaba de Dios con sus captores anarquistas.

Fray Ángel Reguilón Lobato
Cipriano (Ángel), nació en Pajares de la Lampreana (Zamora), tal día como un uno de junio de 1917. Su bautizo tuvo lugar diecisiete días después, imponiéndosele el nombre de Cipriano. Sus tíos, Isaías y Joaquina, se hicieron cargo de él cuando quedó huérfano de padre y madre a muy corta edad. A los pies de la Virgen María, con la advocación del Templo, se consagró en cuerpo y alma. Desde aquí sintió su llamada al Carmelo y los doce años ingreso en el seminario de Vila-Real, todo gracias a una señora que ayudaba a los seminaristas y al Beato Alberto Mª Marco. Profesó en Onda el quince de septiembre de 1935, adoptando el nombre de Ángel. Sacando adelante sus estudios de filosofía, se esforzaba siempre para ser un hijo más útil en la Orden. Había terminado el primer curso de filosofía en Onda cuando el veintisiete de julio de 1936 fue apresado junto a la comunidad. Después del trágico final, su cadáver no fue reclamado por nadie en muchos días y se emitieron muchos anuncios describiéndolo.

Lápida conmemorativa de los martires en las tapias donde fueron fusilados.

Lápida conmemorativa de los martires en las tapias donde fueron fusilados.

Fray Ángel Sánchez Rodríguez
Nació en Pajares de la Lampreana (Zamora), el día dos de agosto de 1918. Fue bautizado el siete de septiembre, y se le impuso el nombre de José. Desde niño era amigo del Beato Ángel Reguilón. Al igual que a él, la señora Lucía también lo ayudo a contactar con los Padres Carmelitas de Vila-Real. Con catorce años ingresó aquí. Fue muy aventajado en todas las asignaturas, incluido el latín. Tomó el hábito del Carmelo el quince de septiembre de 1935, adoptando el nombre de Ángel. Se le solía ver muy recogido siempre y con el escapulario de la Virgen del Carmen en las manos, era muy devoto. Después se apresado se puso muy enfermo, pero no quiso separarse de sus compañeros y permanecer junto a ellos hasta el final.

Fray Bartolomé Andrés Vecilla
Nació en Pajares de la Lampreana (Zamora), el día veintiséis de agosto de 1917 y recibió las aguas bautismales a la semana siguiente, imponiéndole el nombre de Nicomedes. Como sus vecinos, muy joven ingresó en el seminario, era el día de San Antonio Abad de 1932. Era muy conocido, bien por su nombre de pila o por lo bien que dibujaba. Ingresó en el noviciado el veintiocho de julio de 1935. Quiso Dios que un día antes de concluir el año de noviciado fuera apresado junto a sus compañeros. Son escasos y poco fiables los datos, pero se cree que hizo su profesión antes de que le llegara el martirio.

Lápida de los Beatos en el claustro de El Henar.

Lápida de los Beatos en el claustro de El Henar.

Martirio
Antes de estallar la guerra, los frailes de Onda palpaban en el ambiente lo que se avecinaba. El pueblo estaba muy agitado y ellos mismos fueron objetivo de insultos y amenazas. Como venimos diciendo, el día veintisiete de julio de 1936 el convento fue asaltado (más tarde reducido, expoliado y quemado), los religiosos y jóvenes profesos fueron obligados a irse. Llevados hasta el pueblo de Onda, hasta el mismo alcalde los quería lejos del pueblo. Desde Onda, algunos de los jóvenes seminaristas fueron en tren hasta Vila-Real, allí los esperaban otros milicianos con insultos y amenazas. Tras deambular por varias estaciones de tren, los ocho jóvenes, que eran todos de la comunidad de Castilla y León, querían tomar el tren a Madrid y desde allí a sus respectivas provincias. En Valencia fueron interrogados y sometidos a un comité, algunos milicianos no veían culpa en ellos y los querían dejar libres, los consideraban niños, en cambio, otros decían que eran la semilla que terminaría ahogando a la clase obrera.

Camino a Madrid, el grupo viajó divido, cuatro de ellos por un lado y los otros cuatro viajando en un vagón a cargo de un jefe de los milicianos, que se apiadó de ellos y hasta les dio algo de cenar y algunos consejos para cuando llegasen a la capital. Ya en Madrid, cuatro de ellos fueron gravemente increpados y amenazados al bajar del tren en Atocha. Por esta razón los demás se les unieron, para que si sucedía algo, que les sucediese a todos. Tras varios registros e interrogatorios, fueron llevados a una casa de caridad que tenían dispuesta para vagabundos y más tarde a una de invidentes, aquí algunos compañeros pudieron salir y reencontrarse con los familiares, se salvaron así de morir. Los que quedaron ayudaban los invidentes y casi vivían como en la comunidad.

Los días previos al dieciocho de agosto, los jóvenes Beatos ya se temían lo peor. Por enésima vez les pidieron todos sus datos. Éstos planeaban una “saca” y así lo hicieron saber a algunos dirigentes públicos, que optaron por no intervenir en nada. Salvándose algunos compañeros de prisión, ya el grupo de los ocho jóvenes fue montado en un camión a las doce de la noche y llevados hasta el madrileño cementerio de Carabanchel Bajo. En las tapias de este cementerio fueron fusilados la noche del dieciocho de agosto. Sólo Dios sabe cómo fueron esas amargas horas, aunque seguro que murieron perdonando y al grito de ¡Viva Cristo Rey! Se sabe que fray Ángel Sánchez quedó malherido y, con un hilo de vida, pidió ayuda a duras penas, pero fue rematado poco tiempo después con varias descargas de balas.

Detalle de la lápida de los beatos carmelitas.

Detalle de la lápida de los beatos carmelitas.

Reconocidos los cadáveres, fueron enterrados en el cementerio de Carabanchel en dos fosas, que al finalizar la guerra cubrieron con lápidas. Largos años permanecieron aquí enterrados, hasta que el año 1950 fueron exhumados sus restos e introducidos en dos arcas, conteniendo cada arca cuatro cuerpos. En la actualidad estos restos se pueden venerar en el Santuario de El Henar, Cuéllar (Segovia), bajo una sencilla lápida de piedra colocada en el claustro del santuario.

David Garrido

Bibliografía:
– Miguel Mª Arribas, O. Carm. Padre Alberto Marco y ocho compañeros mártires carmelitas. PP Carmelitas, Salamanca 2013.
Agradecimiento especial al Padre Federico Miguel (carmelita), por su aporte de información, documentos y fotografías.

Enlace consultado (21/05/2015):
– www.religionenlibertad.com

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beato Alberto Marco Alemán y compañeros, mártires carmelitas (I)

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Fotografía del Beato.

Fotografía del Beato.

“¿Qué puedo desear más que morir mártir por Cristo?”.

El pasado trece de octubre de 2013 se beatificaron en Tarragona a 522 mártires del s.XX en España. En esta multitudinaria beatificación estaban casi todas las familias religiosas y carismas de la Iglesia. Uno de los grupos de mártires que fueron beatificados, son el padre Alberto Marco Alemán y ocho compañeros carmelitas de la Antigua Observancia. A pesar de que no recibieron la palma del martirio juntos, ni en el mismo día y lugar, la Orden unificó sus causas en los años 60. Entre hoy y mañana conoceremos las vidas, obras y martirio de estos Beatos.

Infancia
En el albaceteño pueblo de Caudete, pueblo de honda tradición y devoción carmelita, nació el niño Francisco, era la madrugada de un día como hoy, veintitrés de mayo de 1894. Ese mismo día, siguiendo las costumbres de la época, fue bautizado en la parroquia de Santa Catalina. Y con tan sólo tres meses y algunas semanas de vida fue confirmado en la misma parroquia. Puede que fuese inusual confirmarlo a tan temprana edad, pero se aprovechó la visita del obispo al pueblo para hacer una confirmación masiva. Sus padres eran Joaquín Marco Albertos y Francisca Alemán García, eran un matrimonio de agricultores que no pasaban apuros económicos gracias a las numerosas tierras que cultivaban. Estos tuvieron diez hijos, Francisco (Beato Alberto) fue uno de los primeros en nacer y llegar con vida a la edad adulta. A todos estos les dieron una solida formación humana y cristiana. Por esa razón no es de extrañar que algunos de estos hijos abrazaran la vida religiosa. Esta trabajadora, humilde y numerosa familia era muy conocida en el pueblo, todos sus miembros eran piadosos y de profunda fe cristiana. Como en todos los pueblos, se les conocía por un apodo: “los Monjos”, esto fue debido a que una familiar quiso ser monja antes de casarse.

En Caudete pasó toda su infancia. Como a cualquier niño, le gustaba jugar con sus hermanos y amigos. En sus entretenimientos a menudo llevaba él la voz cantante, sus compañeros lo veían como un buen “líder”. Cuando iba por las mañanas al colegio de los PP. Carmelitas, rara vez llegaba de los últimos o tarde. Siempre era el primero y también uno de los alumnos más aplicados e inteligentes. Ayudaba como monaguillo en la iglesia del Carmen, y los Padres Carmelitas lo apreciaban por lo bien que hacía esta tarea. También ayudaba con mucha obediencia a sus padres, no ponía excusas.

Estampa devocional del Beato,  año 2013.

Estampa devocional del Beato, año 2013.

Después de recibir la primera comunión, era frecuente verlo confesar y comulgar muy a menudo. Por aquellas fechas ya deseaba ser fraile carmelita. No se sabe con seguridad, pero esta anécdota lo demuestra: en una ocasión en la que el pueblo recibía la visita del obispo, el niño Francisco corrió hasta el obispo para besarle los pies. El obispo, sorprendido, le preguntó que por qué hacía tal cosa, y nuestro beato respondió: “Quiero ser religioso”. El prelado, viendo en aquel gesto algo especial en el niño, dijo a los PP. Carmelitas: “Cuidad muy bien a este niño, que promete llegar a ser un lumbrera”.

Vocación
El joven Francisco muy posiblemente fraguó su vocación en el ambiente en el que vivía, tanto en su familia como en el colegio del Carmen. Con once años hizo saber a sus padres y hermanos que tenía decidido ser religioso. Sus padres aceptaron de buen grado esta noticia y lo aconsejaron sabiamente para el comienzo de esta nueva vida que empezaba.

En el año 1906 tuvo que dejar Caudete y marchar hasta Olot (Girona). Con once años empezó en esta ciudad el seminario menor. Lejos de desanimarse o entristecerse por esta lejos de su casa y familia, aquí se empeñó por ser un alumno sobresaliente, por aumentar su piedad y obediencia al carisma de la Orden. Incrementó también su amor por la Virgen del Carmen. Así iba consiguiendo poquito a poco alcanzar la perfección humana y cristiana. Durante tres años permaneció en este seminario menor.

En 1909, habiendo terminado sus estudios en Olot, viajó hasta Onda (Castellón) para hacer el año de noviciado carmelita. En su toma de hábito carmelita, tomó también el nombre de Alberto María en honor a San Alberto de Sicilia o de Trápani, uno de los primeros santos de la orden. En este año de noviciado su conducta fue ejemplar, no pasó desapercibido para nadie. Su madurez, aplicación, obediencia y observancia hacían de él un joven fraile destinado a algo grande. El día cinco de agosto de 1910 hizo la profesión temporal, este feliz día para él coincidió con la festividad de la Virgen de las Nieves, y prometió a la Virgen que estos votos serían para siempre. En Onda permaneció cuatro años estudiando filosofía y Humanidades.

Los fundadores del Santuario de la Virgen de El Henar, con el P. Alberto al lado de la Virgen. Foto de 1924.

Los fundadores del Santuario de la Virgen de El Henar, con el P. Alberto al lado de la Virgen. Foto de 1924.

Llegado el verano de 1914, Fray Alberto fue recibido en el convento carmelita de su pueblo natal, Caudete. Entre estos muros, continuó estudiando algunas materias que le faltaban para su ordenación, como la teología. Fue aquí donde también recibió las órdenes menores, incluso el diaconado. Finalmente llegó tan ansiado día para el Beato Alberto Mª Marco, el día de convertirse en sacerdote de Cristo. Fue el veintinueve de junio de 1917, en el convento de las religiosas carmelitas de Ontinyent (Valencia), recibió la ordenación de manos del obispo de Urgell. Con veintitrés años se convirtió en “sacerdote y carmelita”, gracias a una dispensa de once meses que recibió debido a su edad.

Ministerio sacerdotal
Desde sus años de seminario fue adquiriendo una muy buena fama entre los superiores y formadores de la Orden, por esta razón, no dudaron en nombrarle para un cargo de responsabilidad. Prefecto y profesor de filosofía y teología fue el cargo que desempeñó durante tres años en Caudete. Al dejar el pueblo, fue destinado nuevamente a su querida comunidad de Onda. Junto a otros compañeros carmelitas fundo aquí las Escuelas Públicas del Castillo de Onda. Esta vida de comunidad y dedicación a la enseñanza también le era agradable al Beato, como docente dejó un recuerdo imborrable en sus alumnos. Siempre lo recordarían como un buen profesor, amable y cariñoso; que corregía como un padre y para nada utilizaba castigos severos o la violencia. Fray Alberto Mª Marco Alemán también formó parte de la comunidad fundadora que se estableció en el Santuario de la Cueva Santa, Altura (Castellón). Junto a otros compañeros (mártires y beatos) pasó temporadas de verano este santuario.

Dibujo realizado del beato en prisión, firmado por 70 compañeros suyos en muestra de afecto. Año 1936.

Dibujo realizado del beato en prisión, firmado por 70 compañeros suyos en muestra de afecto. Año 1936.

En el año 1924, la comunidad carmelita consiguió restaurar, tanto en lo material como en el culto, el Santuario de la Virgen del Henar, Cuéllar (Segovia). Gran parte fue gracias a la Beata y mártir Sor Martina Vázquez (Hija de la Caridad) que era natural de Cuéllar. Aquí, Alberto Mª Marco pasó varios años al frente del santuario y del seminario. Empezó ejerciendo como prefecto y profesor de teología y derecho canónico. Más tarde fue nombrado prior, desde el año 1927 al año 1932 mantuvo este cargo. Durante estos años desarrolló su labor con todo el esmero y dedicación posible, hubo momentos alegres y duras dificultades. Su don de gentes, oratoria, prudencia y rectitud le hicieron ganarse a toda la comarca. Tal fue el punto que, cuando abandonó su cargo de prior y con ello también el santuario, los alcaldes de la comarca recogieron firmas entre el pueblo para que los superiores lo mantuvieran en el cargo más años. A todo esto, él siempre dejaba obrar a Dios considerándose “un servidor”.

Iniciada la Segunda República, el P. Alberto Mª Marco fue nombrado secretario del padre provincial. En 1934 co-fundó la primera comunidad carmelita en Cogullada (Zaragoza,) a la par que era prior del seminario de Vila-Real (Castellón). En un capítulo provincial celebrado en 1935, se le confirmó como en su cargo de secretario y aparte de esto, en el de prior del convento de la calle Ayala de Madrid. Este cargo fue uno de los últimos que ejerció, y como en los demás, era admirado por todos los que lo rodeaban. Para todo tipo de personas era accesible, no descuidaba sus celebraciones, sermones, dirección de almas y confesionario. Se desvivía por atender la comunidad religiosas, así como a los enfermos que solicitaban los sacramentos. Su devoción por el escapulario carmelita y por el Sagrado Corazón lo hacía propagarlo en todo momento y en cualquier ocasión. Hasta hoy nos ha llegado cómo después de una conversación con un anarquista que empezó de malas maneras, acabó en la conversión de éste y en la asistencia por parte del Beato en sus últimos momentos.

Martirio
A pocos días de comenzar la Guerra Civil, el Beato Alberto Mª Marco fue amenazado de muerte. A él y su comunidad les amenazaron con quemarlos y arrastrarlos por todo Madrid. Él, muy consciente de lo que podía pasar, buscó refugio para todos los religiosos del convento. Algunas personas le advirtieron de que marchara a un lugar seguro, porque seguramente, dado el caso, él sería buscado y detenido. A todo esto, contestaba: “Sé que las horas presentes son muy graves, pero el capitán de un navío no debe abandonar su puesto en las horas de mayor peligro”. También fue aconsejado insistentemente de que no saliese a la calle vestido con el hábito, porque empezaba a ser peligroso, él serenamente decía: “Si es que ha llegado mi hora, tengo que morir vestido con el hábito de fraile. Si muero, mucho ánimo; lo que no quiero es que lloréis porque, al fin de cuentas, si soy mártir, me iré al cielo. ¡Qué más quisiera yo que morir mártir!”.

Lápida en honor a la memoria del Beato. Paracuellos del Jarama.

Lápida en honor a la memoria del Beato. Paracuellos del Jarama.

Comenzado ya el fatídico conflicto entre hermanos, el día veinte de julio de 1936, los carmelitas de Ayala celebraron una misa y una imposición de escapularios. Más tarde, todos los hermanos se repartieron por las casas particulares que habían buscado, abandonado el Beato Alberto Mª Marco el convento en último lugar. Al abandonarlo, se instaló clandestinamente y vestido de segla, en un piso de la calle Velázquez. No permaneciendo en cada una de las casas que se alojó largo tiempo, fue nuevamente a parar a la calle Velázquez, esta vez a la casa de una hermanas feligresas del convento de Ayala. Aquí permaneció tranquilo y preocupado a la vez. Celebraba misa a diario y rezaba el rosario, hacía su vida de religioso tal como tenía por norma. Estas prácticas religiosas fueron escuchadas por los vecinos y comunicadas sin miramiento a los milicianos. Este mismo día, treinta y uno de agosto, se presentaron en la casa, llamando bruscamente.

Los milicianos, al entrar en la casa y encontrarse con el Beato, le preguntaron de muy malas formas: “¿Es usted sacerdote?”, a lo que él serenamente contestó: “Sí, soy sacerdote y religioso”. Acto seguido fue interrogado y la casa de las señoras registrada y expoliada. Seguramente después fue conducido a la Dirección General de Seguridad y desde allí a la checa de Fomento. En esta checa fue sometido a interrogatorios y también a incitaciones de blasfemar contra Dios o alzar gritos subversivos que sirvieran de ejemplo a otros religiosos allí hacinados. También le propusieron que rechazara la religión y el sacerdocio, si lo llevaba a cabo sería liberado. A todo esto, se negó con todas sus fuerzas, no consiguieron arrancarle ninguna mala palabra, sino éstas: “Si por ser religioso y sacerdote van a fusilarme, deben tener bien entendido que cinco minutos que retrasen la ejecución me los quitan de gozar de Dios en el cielo”. Y cuando éstos hacían hincapié en que su actividad era subversiva con la República, sólo decía: “En mis sermones nunca hablo de política, sino de Dios, porque mi misión es predicar a Jesucristo”.

El día dos de septiembre de 1936 lo llevaron hasta la Dirección General de Seguridad, y al día siguiente hasta el colegio de los religiosos escolapios que estaba haciendo las veces de cárcel. Lejos de pensar que le quedaba poco en este mundo, alentaba a sus compañeros, rezaba el rosario, los confesaba, comentaba el evangelio del día y, en definitiva, creó un ambiente de hogar. Estos compañeros decían, maravillados con su personalidad y trato: “La prisión no es prisión en compañía del Padre Alberto”.

El obispo de Albacete con una reliquia ex indumentis del Beato.

El obispo de Albacete con una reliquia ex indumentis del Beato.

Enfermo por las dolencias de estómago e hígado que ya arrastraba, y que durante el encierro se agravaron, fue levantado de su camastro con estas palabras: “Levántate, pájaro, que pronto vas a morir”; “¡Sea lo que Dios quiera!”, dijo muy tranquilo el Beato. Estas últimas horas las pasó sereno, o eso era lo que aparentaba, delicado de salud, sus compañeros le ayudaron rezar y él interiormente se preparó para el momento. Por medio de una falsa miliciana le hizo llegar a una de sus protectoras una nota en la que avisaba de su inminente final, decía: “Rogad por mí; nos veremos en el cielo”. Con mucha prisa por parte de los carceleros fue sacado de la cárcel, maniatado, le dio tiempo de despedirse de sus compañeros brevemente, tocando las cabeceras de sus camastros entre los barrotes. En el patio de la cárcel, antes de subir al camión, hizo el gesto de bendecirlos a todos y animándoles a que el pánico no se apoderara de ellos, les dijo: “¡Ánimo, hermanos, muramos por Cristo!”. Esa misma noche, siendo ya veinticuatro de noviembre de 1936, en una de las tristemente famosa “saca de prisioneros”, moría fusilado en Paracuellos del Jarama (Madrid), el Padre Alberto María Marco Alemán, tenía cuarenta y dos años, y se cree que murió gritando: “Viva Cristo Rey.

Sus compañeros de martirio fueron 159 hombres y entre ellos algunos religiosos y sacerdotes diocesanos. Los vecinos del pueblo vieron cómo caían a las enormes fosas (más de cincuenta metros de largas) después de escucharse las ráfagas de balas. En la fosa número cuatro de este cementerio de mártires de Paracuellos del Jarama se levanta un lápida en su memoria. Su cuerpo, a pesar de que se tiene la certeza de que está en dicha fosa común, no está localizado y por tanto no ha sido exhumado con motivo de la beatificación, exactamente igual que otros muchos que allí descansan.

David Garrido

Bibliografía:
– Rafael María López Melús y Juan Gil Aguilar, carmelitas, Beato Alberto Mª Marco Alemán, mártir carmelita 1894-1936, AMARCAR.
– Miguel Mª Arribas, O. Carm. P. Alberto Marco y compañeros carmelitas, PP Carmelitas, Salamanca 2013.

Enlace consultado (20/05/2015):
– http://elblogdejoaquinmedina.blogspot.com.es

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Santa María de Jesús Crucificado Baouardy, carmelita descalza

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Fotografía de la Santa en su hábito de carmelita.

Fotografía de la Santa en su hábito de carmelita.

Santa María Baouardy de Jesús Crucificado (سانت مريم البواردي يسوع المصلوب), nació en Abellyn (Cheffa-Amar), que se encuentra en Galilea, entre Nazareht y Haifa, el día 5 de enero del año 1846. Sus padres, mayores de edad y sin hijos, eran palestinos católicos de rito melquita, y como el tener descendencia era una de sus mayores aspiraciones, decidieron ir en peregrinación a Belén para pedirle a San José la gracia de poder tener hijos; Dios los recompensó teniendo dos a quienes impusieron los nombres de Mariam y Pablo. Con tres años de edad se quedó huérfana, haciéndose cargo de ella un tío suyo, quien, separándola de su hermano Pablo, al que no llegó a ver nunca más, la llevó a Alejandría (Egipto), donde hizo su primera comunión.

Cuando tenía doce años de edad, sus tíos acordaron su matrimonio con un joven, pero como ella quería permanecer virgen, el día en el que se iba a concretar oficialmente el compromiso, se presentó con el pelo cortado, lo que supuso una ofensa para la familia del que iba a ser su prometido, la cual se marchó enfurecida. Un amigo musulmán de los tíos la atosigaba constantemente para que abandonara el catolicismo y se convirtiese al Islam, pero como ella se negaba una y otra vez, en un momento de furor religioso, el musulmán la hirió gravemente en la garganta con un golpe de cimitarra y creyendo que la había matado, la envolvió con unos trapos y la dejó abandonada a las afueras de la ciudad. Era el 7 de septiembre del año 1858.

Curada milagrosamente por la Virgen, que se le apareció en sueños y que le dijo que sería hija de San José y, posteriormente, de Santa Teresa, se fue a trabajar como sirvienta a Alejandría, después a Jerusalén y a Beirut, donde conoció a las Hermanas de San José que la llevaron a Marsella. En esta ciudad francesa, en el mes de mayo de 1865 ingresó en la Congregación de las Hermanas de San José de la Aparición, siendo admitida como postulante, pero dos años más tarde, comprobando las monjas algunos hechos excepcionales en su vida, la juzgaron más idónea para la vida contemplativa que para la vida activa, por lo que le aconsejaron entrar en un monasterio de clausura. Como digo, por aquel entonces ya empezaron a mostrarse en ella una serie de hechos extraordinarios que siguieron ocurriéndole a lo largo de toda su vida. De hecho, el 29 de marzo del año 1867 recibió por primera vez los estigmas de la Pasión, visibles a los ojos y que fueron examinados por sacerdotes y por médicos.

Icono griego de la Santa venerado en el Carmelo de Belén.

Icono griego de la Santa venerado en el Carmelo de Belén.

Junto con la madre Verónica de la Pasión, que había sido su maestra de novicias en la Congregación de San José de la Aparición, ingresó en el Carmelo descalzo de Pau como monja conversa el día 27 de julio de ese mismo año, tomando el nombre de María de Jesús Crucificado. El 21 de agosto de 1870, marchó hacia Mangalore (India) donde el vicario apostólico, monseñor Efrén M. Garrelon, había abierto el primer monasterio carmelita hindú de clausura. Allí, el 21 de noviembre del 1871 emitió sus votos, llegando a ser su director espiritual el mismísimo vicario apostólico. Inmediatamente comenzaron a manifestarse en ella unas extraordinarias manifestaciones de misticismo a las que no se encontraban ninguna explicación – entre ellas, la aparición del ángel de la guarda en forma de un hermoso joven al que ella llamaba Juan Jorge -, por lo que su propio director espiritual la creyó endemoniada, poseída por espíritus malignos, y en septiembre del 1872 la obligó a retornar al Carmelo de Pau en Francia. Ella lo hizo de manera sumisa, sin ni siquiera juzgar a quienes consideraban que estaba poseída por el demonio.

Sintiéndose empujada a fundar un monasterio de carmelitas descalzas en Belén, trabajó duramente para realizar su sueño, hasta que en agosto del 1875 pudo partir hacia Palestina. El monasterio fue inaugurado de manera provisional en una casa el día 24 de septiembre, y el 21 de noviembre del año siguiente ya la comunidad entraba en el monasterio definitivo, que en unos terrenos conseguidos de manera providencial, había sido construido según sus propias indicaciones y bajo su personal dirección, ya que ella misma trabajó en su construcción. El monasterio tenía tres torreones dedicados a las Tres Divinas Personas. En aquellos momentos ya pensaba en la fundación de un nuevo monasterio en Nazareth, aunque esta idea no se concretizaría hasta el año 1910, algunos años después de su muerte, ocurrida en Belén el 26 de agosto del año 1878, después de recibir los sacramentos de manos del propio obispo melquita, besar la cruz y pronunciar las palabras: “Jesús, eres mi misericordia”.

Icono griego de la Santa.

Icono griego de la Santa.

Aunque siempre fue una monja muy sencilla, la vida espiritual de Santa María de Jesús Crucificado Baouardy estuvo enriquecida por innumerables hechos extraordinarios. Era muy humilde y casi analfabeta, pero sabía aconsejar e incluso explicar cuestiones teológicas con una claridad meridiana, fruto de una intensa e íntima comunión con Dios, fruto de su fe y sobre todo, fruto de un amor que la consumía. Aunque con muchas faltas de ortografía pues, como vuelvo a decir, prácticamente era analfabeta, escribió una obra sobre el Espíritu Santo que es considerada como uno de los mejores escritos teológicos.

Sus éxtasis eran frecuentísimos, así como sus levitaciones, como Santa Teresa de Jesús experimentó la transverberación del corazón, tuvo el don de profecía (gracias a una de ellas se logró evitar un atentado contra el Papa León XIII) y aunque sus virtudes estaban tan a la vista y eran tan sólidas – entre ellas la obediencia y la humildad -, a veces, daba la impresión de que el propio demonio tenía un cierto poder obsesivo sobre ella.

Durante un largo período de tiempo participó en los sufrimientos de la Pasión de Cristo. En el 1867, especialmente durante la Cuaresma, aparecieron en su cuerpo los estigmas de la Pasión y sólo en el 1876, después de haberle pedido insistentemente al Señor que aquellos signos exteriores desaparecieran, éstos lo hicieron, aunque siguió sufriendo los mismos dolores, pero sin manifestaciones externas. Deseaba ardientemente padecer los sufrimientos de la Pasión pero que nadie se diera cuenta de que los portaba en su propio cuerpo.

Su causa de beatificación se inició en el año 1919, siendo enviado el proceso informativo a la Santa Sede en el año 1922. La introducción de la Causa fue firmada el 18 de mayo de 1927, siguiendo el proceso un curso especial. En este sentido, parece particularmente interesante la “Alia nova positio super virtutibus” del 1944, en la cual se emitieron dos informes positivos, uno teológico y otro psicológico, sobre los fenómenos sobrenaturales que le ocurrieron en vida.

Sepulcro de la Santa en el Carmelo de Belén.

Sepulcro de la Santa en el Carmelo de Belén.

Fue declarada Venerable el 27 de noviembre del año 1981 y beatificada por San Juan Pablo II el 13 de noviembre de 1983. El decreto, reconociendo el milagro previo a la canonización, fue emitido el 6 de diciembre del año pasado y finalmente fue canonizada en el día de ayer por Su Santidad, el Papa Francisco. La mayor parte de sus reliquias se encuentran en el Carmelo de Belén, aunque su corazón incorrupto (que estaba físicamente herido por la transverberación) fue enviado al Carmelo de Pau, de donde fue robado y arrojado a un río. Su fiesta se celebra el 25 de agosto.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Estrate, P., “La vida de sor María de Jesús Crucificado”, París, 1913.
“Positio super introductione Causae”, Roma, 1924,
“Alia nova positio super virtutibus”, Roma, 1944.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VIII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa Maravillas de Jesús, carmelita descalza

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Lienzo-retrato de la Santa. En blanco y negro, fotografía de su juventud.

Lienzo-retrato de la Santa. En blanco y negro, fotografía de su juventud.

“Lo que Dios quiera, como Dios quiera, cuando Dios quiera”.

En este año en el que conmemoramos los 500 años del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, no podemos dejar de hablar de esta santa sucesora suya. Fundadora de varios conventos y autora de varias obras de alto valor, algunas de ellas místicas. Para muchos, Santa Maravillas de Jesús fue la otra “Santa Teresa” del s.XX.

Infancia
La niña María Maravillas Pidal y Chico de Guzmán nació el día cuatro de noviembre de 1891 en la capital de España, Madrid. Sus padres, nobles altamente posicionados de la sociedad madrileña (su padre fue ministro de fomento y embajador de la Santa Sede), la bautizaron según las costumbres, días después de su nacimiento. Este bautizo tuvo lugar el día doce de noviembre en la céntrica e histórica parroquia de San Sebastián. Como curiosidad, fueron más de siete nombres en uno los que se le impusieron a la niña.

Su infancia transcurrió como la de una niña normal. Entre juegos con sus hermanos pasaba largas jornadas, era la más pequeña de los cuatro hermanos que tuvo el matrimonio. La boyante economía de sus padres permitió que la niña María Maravillas estudiara con una institutriz dentro de su misma casa y por tanto recibiera una muy buena educación. Aparte de esta educación recibida, sus padres y sobre todo su abuela Doña Patricia, también se esmeraron en inculcarle muy buenos valores a ella y sus hermanos, por supuesto una rica formación religiosa. Esta formación en valores sociales y religiosos le marcaría desde bien pequeña el camino para su futura vida religiosa. El siete de mayo de 1902 fue un día que recordaría el resto de su vida con inmensa alegría y devoción, este día tomo la primera comunión del manos del obispo de Sión. A la pequeña Maví (así la llamaban sus familiares) solo le importaba estar preparada para recibir a Jesús Sacramentado y con ello tratarlo el resto de su vida. Tal era su desprendimiento que los numerosos y caros regalos que recibió con motivo de este día, los repartió entre sus amigas, el mejor regalo para ella fue recibir por primera vez a Jesús Sacramentado.

La Santa fotografiada en su juventud, vestida de pastora.

La Santa fotografiada en su juventud, vestida de pastora.

Juventud
A media que pasaban los años, en la niña se veían actitudes que entreveían la santa que se estaba forjando. No le gustaban las reuniones de la alta sociedad que se formaban en su casa, era reacia a asistir, prefería rezar en solitario en la capilla de su casa. Era muy caritativa, se desvivía por ayudar a los pobres que deambulaban pidiendo limosna por su barrio y hacía practicas devocionales al Sagrado Corazón de Jesús, del que fue gran devota hasta su muerte. También fue gran devota de la Virgen de Lourdes, la familia iba casi todos los veranos a visitarla.

Con tan solo veintiún años ya admiraba la vida contemplativa de las monjas carmelitas descalzas. La lectura de la vida de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, la empujaban cada vez más a dar el paso definitivo. Sola, en la intimidad hizo voto de castidad perpetua, a finales de mayo del año 1913. Este hecho demuestra su amor hacía Dios y su compromiso por servir a Dios. Poco tiempo después, en una visita al Carmelo de El Escorial, las religiosas que allí estaban la animaron a tomar la decisión definitiva que María Maravillas estaba meditando desde hacía tiempo. Una decisión así no se pensaba a la ligera, pero María Maravillas, muy segura de su vocación de carmelita descalza, dijo a su madre, que ya había enviudado, que ingresaría en dicho convento cuando las autoridades se lo permitieran.

Dibujo de los conventos fundados por la Santa.

Dibujo de los conventos fundados por la Santa.

Carmelita descalza
El día de la Virgen del Pilar, el doce de octubre de 1919, fue el feliz día que la joven María Maravillas había decidió ingresar en el noviciado del Carmelo de El Escorial. Tenía veintisiete años y era inmensamente feliz por empezar esta nueva vida. Con motivo de este feliz día compuso este verso con el que sorprendió a su nueva familia: “Yo comprendí que el mundo no tenía con qué saciar mi pobre corazón; me enamoré del hijo de María y le entregué para siempre mi amor”.

María Maravillas era una aristócrata que ingresaba en un monasterio humilde y con ello pasaba a ser una monja más, esto, lógicamente, se les hacía raro a todos lo que la conocían. La prensa de Madrid hasta le dedicó un artículo, elogiándola por esta decisión. Ella no notó cambio alguno, no echaba de menos su vida anterior. Desde el primer día se esmero en invitar a la Virgen María; trabajando, orando y creciendo cada día más en su amor por Jesús; “Yo no quiero la vida más que para imitar lo más posible a Cristo” aseguraba a sus hermanas. Pasados seis meses de su ingreso en el Carmelo, el veintiuno de abril de 1920 tomo el hábito de carmelita descalza. Desde entonces paso a llamarse Maravillas de Jesús, aunque al principio no quería llamarse así.

Obediente, trabajadora, conformista; todo le agradaba de la regla Carmelita. Sus hermanas la admiraban y ella cada día que pasaba estaba más contenta con la vida que Dios había elegido para ella. El día siete de mayo de 1921 dio otro pasito más, haciendo sus votos temporales, de buena gana habría hecho los solemnes ese mismo día. Estaba segura de que su vida ya pertenecía por completo a la Orden del Carmelo Descalzo.

Fundadora
Un día, estando orando ante el Sagrado Corazón de Jesús, le sobrevino una fuerte inspiración. Ésta consistía en fundar un convento de carmelitas descalzas en el Cerro de los Ángeles, Getafe (Madrid). En este lugar (centro geográfico de la península) cuatro años atrás el Rey Alfonso XIII había consagrado a España al Sagrado Corazón de Jesús, levantando allí un grandioso monumento coronado por una enorme imagen de esta devoción.

La Santa, ya anciana, escribiendo en su despacho.

La Santa, ya anciana, escribiendo en su despacho.

Maravillas de Jesús, que ni siquiera había hecho sus votos solemnes y era tan sólo una hermana profesa temporal, ya tenía grandes deseos de fundar y extender el carisma carmelita. Pensaba que este monumento estaba solitario en la inmensidad de los campos de labor, que con el tiempo se iría quedando abandonado como la ermita de la Virgen de los Ángeles que allí había. ¿Qué mejor que una pequeña comunidad de monjas contemplativas para establecerse en este bendito lugar? Estas mismas inquietudes y preguntas se las trasladó a sus superioras y hasta el mismo obispo de Madrid. Finalmente, el diecinueve de mayo de 1924, el obispo y las autoridades carmelitas dieron permiso para que cuatro de las hermanas del monasterio de El Escorial, incluida la hermana Maravillas, echaran a andar en una pequeñísima casa que hacía las veces de convento. Desde aquí se encargaban del Cerro de los Ángeles y supervisaban del convento en construcción. Finalmente, éste fue inaugurado a finales del año 1926. Maravillas de Jesús ya había hecho sus votos solemnes cuando fue nombrada madre priora de esta comunidad naciente. Ella no se lo espera, su humildad le decía que no podía aceptar dicho cargo, pero lo cierto es que lo aceptó y el resto de su vida lo pasó siendo “la Madre”.

La Guerra Civil y las fundaciones
Avecinando el conflicto entre hermanos que sufrió España, la Madre Maravillas de Jesús intensificaba su oración para que el Sagrado Corazón perdonara a tantos hijos suyos que empezaban a sembrar el terror. Eran “tiempos recios”, solía decir la santa cuando le llegaban las crueles noticias de los asesinatos de los civiles y religiosos. Como esperaban, fueron obligadas a salir del convento: allí empezó el peregrinar por ciudades. Pasó por Francia para llegar al desierto de las Batuecas (Salamanca), allí pasó la comunidad los duros años de la Guerra. En este desierto fundó otro convento muy humilde. A su regreso al Cerro de los Ángeles en 1939 lo cedió a sus hermanos carmelitas descalzos.

Velatorio de la Santa. Fuente: http://liturgia.mforos.com/

Velatorio de la Santa. Fuente: http://liturgia.mforos.com/

Afanada en reconstruir el convento y el monumento del Cerro de los Ángeles pasó varios meses. No se quejaba por lo que había sucedido. Cuentan las hermanas que en las tareas de desescombro hasta se atrevió a recoger una granada sin explotar y llevarla hasta un camión del ejército. Su confianza en Dios era total. De esta confianza en Él, surgieron nuevas fundaciones de conventos, “palomarcitos” los solía llamar. Animada por las numerosas vocaciones de sus hermanas, sacerdotes, abades, obispos etc; fundó monasterios iguales a los que en su día fundo Santa Teresa de Jesús: austeros, sin rentas, autosuficientes y sobre todo en lugares donde había santuarios casi olvidados: 1944, Macera de Abajo (Salamanca); 1947, Duruelo (Ávila); 1950, Cabrera (Salamanca); 1954, Arenas de San Pedro (Ávila); 1956, San Calixto (Córdoba); 1958, Aravaca (Madrid); 1961, La Aldehuela (Madrid); y finalmente, en 1964, el de Torremolinos (Málaga). También, antes de la Guerra Civil, fundó el Kottayan (India) otro convento, a pesar de que sus superiores no creyeron conveniente que se desplazara hasta allí.

Santa Maravillas de Jesús, ya cansada de tanto caminar por los caminos que Dios y la Virgen del Carmen la guiaron, se estableció a sus setenta y tres años en el monasterio de La Aldehuela. Ya no fundó más monasterios, pero no por ello se estuvo parada. Su carisma personal le hacía ponerse en la situación de los más pobres, más si estos eran niños. A favor de ellos fundo escuelas cristianas, barriadas de casas muy modestas y hasta una iglesia. Se entregaba al prójimo por completo, olvidándose de ella misma.

Muerte y canonización
A principios de la década de los años setenta, la Madre fundadora ya estaba aquejada de las enfermedades típicas de la edad. Éstas se agravaron cuando sufrió un paro cardíaco. Tenía la certeza de que le quedaba poco que gozar en la tierra, lejos de desanimarse, se venía arriba al pensar que moriría siendo carmelita y en uno de sus conventos. “¡Qué felicidad morir carmelita!”, decía la santa. Viendo llegar ya el feliz momento del reencuentro, se preocupaba por tener puesto el escapulario. Sus hijas mientras tanto cantaban canciones que le gustaban. El día once de diciembre de 1974 murió santamente en su celda de la Aldehuela. Tenía ochenta y tres años. Había dado todo por la Iglesia, por las almas y por la Orden Carmelita Descalza.

Sepulcro de la Santa. Convento de La Aldehuela (Getafe).

Sepulcro de la Santa. Convento de La Aldehuela (Getafe).

Su entierro fue un continuo rio de personas de todas las edades y lugares que se querían despedir de la Madre Maravillas. Convencidos todos de que había muerto una santa, la enterraron en dicho convento y pronto se empezaron a agolpar allí para encomendarse a ella y pedir su intercesión.

A los pocos años de morir, se abrió su proceso de beatificación diocesano y se declararon sus virtudes heroicas. Eran muchos los fieles que pedían su beatificación. En el año 1976, aconteció un milagro aquí en España, que sirvió para que el papa San Juan Pablo II la beatificara junto a otros beatos el día diez de mayo de 1998 (hoy justamente se cumplen diecisiete años). Pasados cinco años de la beatificación, el mismo papa que la beatifico, la canonizo en Madrid junto a Santa Genoveva Torres, Angela de la Cruz, Pedro Poveda y José María Rubio. Fue el día cuatro de mayo de 2003, última visita de Juan Pablo II a España.

Sus restos mortales se veneran hoy en día en el monasterio de la Aldehuela, donde murió. Están colocados en una sencilla lapida bajo la reja de la clausura. Su fiesta se celebra el once de diciembre.

David Garrido

Bibliografía:
– LÓPEZ-MELÚS, Rafael María, Santa Maravillas de Jesús, Ed. Apostolado Mariano.

Enlaces consultados (04/05/2014):
– http://lasdiezvirgenessensatas.blogspot.com.es/2014/12/santa-m-maravillas-de-jesus.html
– http://es.wikipedia.org/wiki/Maravillas_de_Jes%C3%BAs
– http://webcatolicodejavier.org/marafrases.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santas de nombre Genoveva (Ginebra)

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Estampa devocional británica de Santa Genoveva de París.

Estampa devocional británica de Santa Genoveva de París.

El nombre tiene orígenes literarios, habiéndose extendido durante la Edad Media con la aparición de las aventuras del rey Arturo. Deriva del nombre de una deidad céltica, que a su vez deriva del normando Gwenhwyar, que tiene el significado de “resplandeciente entre los elfos”. El nombre fue tomado por Chrétien de Troyes, que se lo dio al famoso personaje de la esposa del rey Arturo. él lo traduce al francés antiguo, transformándolo en Guenievre, del que deriva el italiano y el español Ginebra. En la versión anglosajona de esta leyenda, aparece la variante Guinivere. Otros significados atribuidos a este nombre son “tejedora” – también derivado del celta -, y “onda blanca”.

Santas de nombre Genoveva
No existe actualmente ninguna santa que se llame Ginebra y es porque el nombre de Genoveva deriva de la misma raíz; generalmente su onomástica se celebra el día 3 de enero, día dedicado a Santa Genoveva de París.

Santa Genoveva de París; Nanterre, 422 – París 3 de enero del año 512. Es venerada en la Iglesia católica como santa y patrona de la ciudad de París y de la policía. Su culto fue redescubierto también por las Iglesias Ortodoxas en Occidente.

El día 3 de enero, el Martirologio Romano (M.R.) dice: “En París de Francia, la deposición de Santa Genoveva, virgen de Nanterre, que a los quince años, invitada por San Germán obispo de Auxerre, tomó el velo de las vírgenes, confortó a los habitantes de la ciudad que estaban aterrorizados por las incursiones de los hunos y socorrió a sus conciudadanos en tiempos de carestía”.

Estampa devocional italiana de Genoveva de Brabante, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali ("Bertino").

Estampa devocional italiana de Genoveva de Brabante, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali (“Bertino”).

Santa Genoveva de Brabante. Existen cuatro relatos escritos en latín que tratan sobre Genoveva y todos ellos están fundamentados en un modelo común: una mujer inocente (esposa de Sigfrido, conde palatino), seducida por el maestro de la corte, calumniada por su seductor y víctima de un castigo inicuo: abandonada con su niño. Existe también la cierva que le proporciona la leche y la batida de caza que lleva al descubrimiento de quien ha sido abandonada.

Los acontecimientos históricos de Genoveva se acercan a los de María de Brabante, consorte de Luís II, duque de Baviera, castigada por un presunto adulterio acaecido en Mangeistein en el año 1256. Desde el punto de vista arqueológico, se encuentran trazas de su culto en la capilla de Fraukirch, cerca de Thür y recientes excavaciones realizadas en el año 1951, han descubierto una sepultura, que se piensa que sea la de Genoveva. Se cuenta que el marido, durante una batida de caza, encontró la prueba de su inocencia. El culto a esta Santa Genoveva de Brabante no es oficial, aunque desde el siglo XVII es venerada como santa el día 18 de enero.

Santa Genoveva Torres Morales, Fundadora de la Congregación de las Hermanas del Sagrado Corazón y de los Santos Ángeles. Nació en el año 1870 en Almenara y murió en Zaragoza el día 5 de enero de 1956. Su canonización fue en el año 2003. El Martirologio Romano la recuerda ese día: “En Zaragoza de España, Santa Genoveva Torres Morales, virgen, que puesta a prueba desde su juventud por las durezas de la vida y afectada de mala salud, fundó la Congregación de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Santos Ángeles para la asistencia de las mujeres”.

Fotografía de Santa Genoveva Torres Morales revestida con el hábito de su fundación.

Fotografía de Santa Genoveva Torres Morales revestida con el hábito de su fundación.

Beata María Genoveva Meunier (Constanza), carmelita descalza. Nacida en 28 de mayo de 1765 en Saint-Denis y muerta en París el 17 de julio de 1794. Forma parte del grupo de las Carmelitas de Compiègne, beatificadas en el año 1906. El Martirologio Romano la recuerda el 17 de julio: “En París, Francia, la beata Teresa de San Agustín (Marta Magdalena Claudina), Lidoina y quince compañeras, vírgenes del Carmelo de Compiègne y mártires, que durante la Revolución Francesa fueron condenadas a muerte por haber observado fielmente la disciplina monástica y, junto al patíbulo, renovaron las promesas de fe del Bautismo y los votos religiosos”.

Beata María Genoveva Josefina Ducrez (Maria Luisa de San Francisco), religiosa ursulina de Santa Ángela de Merici. Nacida el 27 de septiembre de 1756 en Condé y muerta el 17 de octubre de 1794 en Valenciennes. Forma parte del grupo de las Ursulinas de Valenciennes, beatificadas en el año 1906. El Martirologio Romano la recuerda el 17 de octubre: “En Valenciennes, en Francia, la beata Natalia de San Luís (Maria Luisa Josefa)Vanot y cuatro compañeras, vírgenes de la Orden de las Ursulinas y mártires que, condenadas a muerte durante la Revolución Francesa por odio a la fe católica, subieron al patíbulo cantando el salmo Miserere”.

Beata María Genoveva de la Foresterie, seglar de la diócesis de Angers. Nacida el 3 de enero del año 1741 en Lyon-d’Angers; muerta el 16 de abril de 1794 en Avrillé. Formó parte del grupo de los mártires de Angers, beatificados en el 1984. El Martirologio Romano la recuerda el día 1 de febrero: “En Francia, la pasión de la Beata Maria Ana Vaillot y cuarenta y seis compañeras mártires; adquirieron la corona del martirio durante la Revolución Francesa”.

Monumento a la Venerable Genoveva de Troia.

Monumento a la Venerable Genoveva de Troia.

Venerable Genoveva de Troia, seglar de la diócesis de Foggia. Terciaria franciscana. Nacida en Lucera (FG), el 21 de diciembre de 1887 y muerta en Foggia el día 11 de diciembre del 1949. fue declarada Venerable en el año 1992.

Sierva de Dios Genoveva de Trudaine, viuda Quarré de Chelers, seglar de la diócesis de Arras. Nacida en París en el año 1744 y muerta en Arras el día 15 de mayo de 1794. Forma parte del grupo de mártires en curso de canonización de las diócesis de Arras y Cambrai.

Sierva de Dios Genoveva Bárbara Goyon, monja dominica. Nacida en París en el año 1717 y muerta en París el 1 de mayo de 1794. Forma parte del grupo de mártires de las diócesis de París y Montpellier en curso de canonización.

Damiano Grenci

Bibliografía y fuentes:
– AA. VV. de newsaints.faithweb.com
– AA. VV., Enciclopedia dei Santi “Bibliotheca Sanctorum”, 12 voll., Città Nuova, 1990
– C.E.I., Martirologio Romano, Libreria Editrice Vaticana, 2007, pp. 1142
– Damiano Marco Grenci, collezione privata di immaginette sacre, 1977 – 2008
– Sitio web de Wikipedia

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