Año 2013: hace setecientos años…

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Abrazo entre Francisco, papa, y Benedicto XVI, papa emérito, en Castel Gandolfo (Italia).

Abrazo entre Francisco, papa, y Benedicto XVI, papa emérito, en Castel Gandolfo (Italia).

“Soy muy consciente de que este ministerio, por su esencia espiritual, debe hacerse no sólo con las obras y con las palabras, sino también sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidos cambios y agitado por cuestiones de gran relevancia por la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor, ya sea del cuerpo, ya sea del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de modo que debo reconocer mi incapacidad para administrar bien el ministerio que se me confió. Por esto, bien consciente de la gravedad de este acto, con plena libertad, renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, confiado a mí por mano de los cardenales el 19 de abril de 2005”. (Benedicto XVI).

Antes que Benedicto XVI, hubo numerosos Pontífices que abdicaron: el papa Clemente I (en el cargo desde 88 hasta 97 d.C), renunció al cargo a favor de Evaristo, porque al haber sido arrestado y exiliado, no quiso que los fieles se quedaran sin guía espiritual. Análogamente, el papa Ponciano (en el cargo desde 230 hasta 235 d.C) abdicó, al ser enviado al exilio, en favor del papa Antero. El papa Silverio (en el cargo desde 536 hasta 537 d.C) fue forzado a abdicar en favor del papa Vigilio.

Más memorable fue la renuncia de Benedicto IX (del 10 de marzo al 1 de mayo de 1045), al trono pontificio. Primero renunció a favor de Silvestre III. Inmediatamente retomó el cargo para venverlo a Gregorio VI, que fue acusado de haberlo conseguido ilegalmente, por lo que a su vez también renunció.

Óleo de San Celestino V por Giulio Cesare Bedeschini (s. XVII). Museo de L'Aquila, Italia.

Óleo de San Celestino V por Giulio Cesare Bedeschini (s. XVII). Museo de L’Aquila, Italia.

El caso más conocido se data en la Edad Media, con el papa Celestino V (llamado el Papa de la gran renuncia), que permaneció en el cargo del 29 de agosto al 13 de diciembre de 1294. Tras su renuncia fue elegido papa Bonifacio VIII, mientras Celestino V se retiraba a la vida eremítica hasta la muerte. Celestino V, de facción política opuesta a Dante Alighieri, fue impopular para el poeta, que lo puso en el círculo infernal de los perezosos:

“Después de haber reconocido a algunos,
vi y reconocí la sombra de aquel
que por cobardía hizo la gran renuncia”

(Infierno III, 58-60)

Juzgado severamente por Dante como “aquel que por cobardía hizo la gran renuncia”, hoy se le considera un hombre de extraordinaria fe y fuerza de ánimo, ejemplo heroico de humildad y de sentido común. Es curioso el hecho de que fue canonizado hace setecientos años, por el papa Clemente V, el año 1313.

El último papa en abdicar vivió en el siglo XV. Se trata del papa Gregorio XII (en el cargo desde 1406 hasta 1415), que vivió el llamado Cisma de Occidente, en el cual, tras luchas y enfrentamientos, reinaron contemporáneamente hasta tres papas (Gregorio XII, papa de Roma; Benedicto XIII, papa de Aviñón, y el antipapa Juan XXIII). Con el Concilio de Constanza, el emperador Segismundo, que lo presidía, ordenó a los tres pontífices a que abdicaran. Pero sólo Gregorio XII obedeció. Benedicto XIII se negó y fue depuesto al igual que Juan XIII, que se dio a la fuga. Luego, hubo que esperar a la muerte de Gregorio XII para reelegir a su sucesor, que fue Martín V.

1313, año de la canonización
San Celestino V – Pietro de Morrone, eremita y papa
19 de mayo

1313, año de la muerte
Beato Arnaldo (Arnoldo) de Foligno
17 de junio

Beato Alfonso del Río, mercedario
2 de octubre

Beato Emerico de Quart, obispo de Aosta
1 de agosto

Santa Notburga de Eben, criada
14 de septiembre

El papa emérito Benedicto XVI venera las reliquias de su Santo predecesor, Celestino V.

El papa emérito Benedicto XVI venera las reliquias de su Santo predecesor, Celestino V.

1313, año de la conversión o inspiración divina
San Bernardo Tolomei, fundador de los Olivetanos
20 de agosto

1313, año de inscripción de la memoria en el calendario diocesano
San Símaco, obispo de Capua
22 de octubre

Damiano Grenci

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Contestando a algunas preguntas breves (IV)

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Monumento a San Beato. Monasterio de Santo Toribio de Liébana, Cantabria (España).

Monumento a San Beato. Monasterio de Santo Toribio de Liébana, Cantabria (España).

Pregunta: Buenos días amigos. Tengo una nueva pregunta: ¿El Beato de Liébana fue declarado santo, es solo beato y figura en el santoral? ¿O es solo la costumbre la que lo denomina San Beato de Liébana? Muchas gracias por vuestra respuesta que se que será rápida y correcta, como me tenéis acostumbrada; por ello, os estoy muy agradecida.

Respuesta: El Beato de Líebana, es un santo que vivió en la segunda mitad del siglo VIII, tomando el hábito monacal en el antiguo convento de Liébana en Cantabria y es aquí, donde en el año 776 publicó sus “Comentarios al Apocalipsis”, obra que dedicó a Eterio, que era obispo de Osma. Aunque algunos dicen que la obra no es original tiene el gran mérito de haber recuperado algunos textos antiguos que se creían perdidos. San Beato escribió esta obra pensando que estaba próximo el fin del mundo pues creía que este terminaría en el año 800. Entre los autores que él consultó para escribirla estaban San Jerónimo, San Agustín, San Ambrosio, San Gregorio Magno, San Victorino, San Ireneo y San Isidoro de Sevilla. Existen no menos de treinta manuscritos de este “Comentario”, el más antiguo de los cuales es de finales del siglo IX.

El nombre propio de Beato también aparece en las controversias adocianistas del siglo VIII. De hecho, él, atacado por Elipando de Toledo en el año 786, publicó junto con su amigo y discípulo Eterio de Osma, el “Liber adversus Elipandum, sive de adoptione Christi Filii Dei”, en dos volúmenes, siendo una vigorosa obra que sostiene la doctrina ortodoxa contra la herética. Beato trata entre los puntos principales de la controversia: la Misa, el nombre de cristiano y los símbolos (Credos), demostrando una gran fuerza dialéctica y un profundo conocimiento de las Sagradas Escrituras. También se le atribuyen algunos himnos introducidos en la liturgia mozárabe, sobre todo el “O Dei Verbum Patris ore proditum”, que dedicó al rey Mauregato.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis. Iluminación románica de un Beato de Liébana (s.X). Universidad de Valladolid, España.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis. Iluminación románica de un Beato de Liébana (s.X). Universidad de Valladolid, España.

Hay que hacer notar que el Beato obispo de Osma, sucesor de Eterio según las crónicas del pseudo-Julián Pérez, no es otro que el Beato de Liébana. Hay algunos autores que han llamado a Beato con otros nombres, como Bieco u Oveco, confundiéndolo evidentemente con otro Oveco que en el año 970 copió su “Comentario al Apocalipsis”.

El cuerpo de Oveco era venerado en el siglo XVI en Valcavado (Palencia), lo que hace sostener a algunos que San Beato fue sepultado en Valcavado. De hecho, allí existe una reliquia. San Beato de Liébana es conmemorado el día 19 de febrero y está incluido en el Martirologio Romano.

Hay que tener en cuenta que es un santo del primer milenio, donde las canonizaciones no eran como son ahora. Te recomiendo el artículo que publicamos sobre la primera mujer canonizada oficialmente (29-9-2010), que lo fue en el año 1047. Antes canonizaba directamente el pueblo por aclamación o los obispos a niveles diocesanos e incluso las órdenes religiosas existentes en sus ámbitos correspondientes. Así fue canonizado San Beato, como así lo fueron todos los santos anteriores al siglo XI. En él se da la circunstancia de que se llamaba Beato y de ahí viene la confusión, pero es un santo como puede serlo San Agustín, San Jerónimo, San Ambrosio y muchísimos otros santos antiguos. Es así, aunque bien es verdad que a algunas personas que llamamos santas son solo beatas y muchas ni siquiera reconocidas oficialmente, pero eso pasa a partir de ese siglo XI y te pongo un ejemplo: decíamos Santa Hildegarda y era la Beata Hildegarda y de hecho, antes de haber sido declarada doctora de la Iglesia hace unos meses, el Papa tuvo que realizar lo que se llama “una canonización equipolente” o “ab cultum inmemorabilem”. Y aun te digo más: ¿quién se atreve a afirmar que San Fulgencio, hermano de los santos Leandro, Isidoro y Florentina no es santo? Pues es santo y festejado como santo oficialmente y sin embargo… no aparece en el Martirologio Romano. ¡Quién lo diría! San Beato de Liébana es San Beato de Liébana y el que no lo quiera admitir, allá él.

Pregunta: He leído vuestro artículo sobre los santos Bonoso y Maximiano de mi pueblo, Arjona en Jaén. Según nuestra tradición, durante la persecución de Diocleciano, en Arjona sufrieron martirio más de diez mil cristianos, ajusticiados por el prefecto Publio Daciano. Entre ellos figura, según las crónicas, un santo al parecer nacido en Arjona que le llamaba Hieroteo. ¿Qué me podéis decir al respecto?

Imagen de San Jeroteo (Hieroteo) venerada en la catedral de Segovia (España).

Imagen de San Jeroteo (Hieroteo) venerada en la catedral de Segovia (España).

Respuesta: Bueno, en el artículo habrás leído las muchas dudas existentes sobre las vidas y martirios de esos santos que, aunque Arjona los tiene como propios, no está tan claro que eso hubiera sido así. Además, las reliquias que se dicen que son de ellos dos, tampoco es seguro que lo sean, ya que todos los restos estaban mezclados, ¡si es que son restos de santos!, que también sería discutible.

Con respecto a sus nombres – Bonoso y Maximiano – ya explico también en el artículo las discrepancias que hay sobre esto. Y además, en cuanto a si uno de ellos se llamaba Hieroteo o Jeroteo, eso no es real en absoluto. ¿Quién sabría los nombres de los mártires? ¿En qué documentos se basan esos supuestos nombres? El único Hieroteo (o Jeroteo), existente en el santoral, es un obispo de Atenas, discípulo de San Pablo apóstol y cuyas reliquias presumen los atenienses de tener en su ciudad.

Pregunta: Por favor, ¿me podríais contar la vida de Santa Elicia y cuando se celebra su día? Gracias.

Respuesta: Elicia, Alicia y Adelaida es el mismo nombre. Pero concretamente se le llama Elicia a una hermana menor de San Edmundo, arzobispo de Canterbury que junto con su hermana Santa Margarita fueron monjas en el pequeño convento cisterciense de Catesby, cerca de Deventry. Cuando murió San Edmundo les dejó en herencia una manta gris y una capa de lana.

Margarita murió en el 1257 y Elicia, que llegó a ser priora del monasterio, murió en el 1270. No han sido oficialmente canonizadas pero los cistercienses hacen memoria de ellas dos el día 15 de agosto. No se sabe nada más.

Pregunta: Me gustaría saber más de la ermitaña del 19 de septiembre, que está publicada junto con las santas Lucía de Roma y otras Lucías. Muchas gracias.

Respuesta: Te estás refiriendo a Santa Lucía del Monte, virgen venerada en Sampigny. En el siglo X fue construida una iglesia sobre una colina cercana a la localidad de Sampigny, siendo allí sepultada una santa de nombre Lucía, cuya tumba se convirtió en meta de peregrinaciones.

Óleo de San Celestino V, papa. Obra de Bartolomeo Romano (1637-41). Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

Óleo de San Celestino V, papa. Obra de Bartolomeo Romano (1637-41). Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

Según una leyenda muy poco fiable, Lucía era hija de un rey escocés, que se había marchado de su país embarcándose rumbo a Francia, deteniéndose junto al río Mosa. Aquí fue acogida por un agricultor llamado Thibaut, que la contrató como pastora de sus ovejas y que al quedar completamente complacido por su comportamiento y trabajo, la nombró heredera de todos sus bienes. Lucía utilizó este legado para construir una iglesia sobre la colina de Sampigny, iglesia que dedicó a la Virgen María y a los santos Pedro y Pablo. Cuando ella murió un 1 de septiembre de un año no precisado, fue sepultada en esta iglesia.

Aunque esta leyenda tiene muy poco valor, se puede deducir que Lucía fue contemporánea de dicha iglesia, que está datada como del siglo X y como la iglesia está construida sobre una colina, por eso se le llama Santa Lucía del Monte. Este santuario era especialmente visitado por las mujeres que querían tener hijos y que para conseguirlo, se sentaban sobre una silla, llamada la “poltrona de Santa Lucia”, que se conserva en una capilla. Ana de Austria, reina de Francia, se acercó allí en septiembre del año 1638 para implorar el nacimiento del futuro rey Luís XIV. Como tu mismo dices en tu pregunta, la fiesta se Santa Lucía del Monte se celebra el 19 de septiembre.

Pregunta: Me he enterado por televisión que el Papa Benedicto XVI ha presentado su dimisión y que el mes que viene se celebra un cónclave para elegir otro Papa. ¿No le sucederá al Papa Ratzinger lo que le pasó a su predecesor el Papa San Celestino V?

Respuesta: ¿Por qué ha de pasarle lo mismo? El ha manifestado que cuando sea elegido su sucesor, se retirará a un convento dentro del recinto Vaticano, donde se dedicará exclusivamente a la oración y a escribir. Pero cómo se el trasfondo de tu pregunta, en primer lugar quiero recomendarte que leas el artículo que publicamos el 11 de julio del año 2011 sobre el Papa San Celestino V.

Yo te añadiría alguna consideración y es que tanto uno como otro han renunciado al pontificado con plena libertad y curiosamente, teniendo la misma edad. Pero es verdad que San Celestino V murió de mala manera dos años después de su renuncia. El fue aclamado como Papa, después de un cónclave que se prolongaba ya casi dos años sin que se llegase a un acuerdo, pero a los cuatro meses de haber sido elegido, harto y escandalizado, abdicó y volvió a su retiro, pero con tal mala suerte que fue sustituido por uno de los Papas más arrogantes de la Edad Media, Bonifacio VIII, que temió que Celestino se convirtiera en un estorbo y ordenó apresarlo, aunque pudo escapar. Fue perseguido por todo el sur de Italia y apresado cuando intentaba escapar a Grecia. Bonifacio VIII lo encerró en un castillo cercano a Anagni y allí murió.

Urna con la figura que guarda las reliquias de San Celestino V, papa, en L'Aquila (Italia).

Urna con la figura que guarda las reliquias de San Celestino V, papa, en L’Aquila (Italia).

Hay quienes afirman que murió a manos de un verdugo enviado por el mismo Bonifacio VIII y debió ser cierto porque el rey Felipe IV de Francia se lo creyó y ordenó capturar al Papa en Roma para que fuera procesado, acusándole entre otras cosas, de haber ordenado matar a su predecesor. Bonifacio VIII murió poco tiempo después, posiblemente envenenado. Un cronista de la época llegó a decir de él que: “Entró como un lobo, gobernó como un león, pero acabó como un perro”. Pero está claro que eran otros tiempos, ¿o no?

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Celestino V, papa

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Óleo del Santo por Giulio Cesare Bedeschini (s. XVII). Museo de L'Aquila, Italia.

Pedro de Morrone era el quinto de doce hijos nacido en el año 1215 en el seno de una familia de agricultores pobres, llegando a ser una figura emblemática del siglo XIII, siglo en el que vivieron grandes santos como San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán, pero también un siglo en el que se produjeron profundas heridas en el seno de la Iglesia.

Tal cosa era así que, de hecho, los cardenales tuvieron que estar reunidos en cónclave durante dos años en Perugia para llegar a un acuerdo sobre la elección de un nuevo Papa, cosa que recayó en la humilde persona del ermitaño Pedro de Morrone, quién asumió el nombre de Celestino V. El octogenario pontífice, elegido el día 5 de julio de 1294, el día 13 de ese mismo año renunció a la tiara haciendo un gesto interpretado de diversas maneras por sus contemporáneos. De hecho, Dante en su obra “La Divina Comedia”, puso a Celestino V en el infierno entre los inútiles, indicando que “su renuncia fue un acto de gran cobardía”. Sin embargo, contrariamente, en esta ocasión el piadoso pontífice había demostrado una extraordinaria fuerza mental al renunciar a la tiara, pues se había dado cuenta de las peligrosas maniobras políticas llevadas a cabo por los príncipes y cardenales que le rodeaban.

Habiendo crecido en la serena paz de los campos del Molise, en primer lugar en el monasterio de Santa Maria de Faifoli (1231-1232) y posteriormente viviendo en completa soledad en una gruta en el Monte Pelene, hizo su primer viaje a Roma en el año 1238 y allí fue ordenado de sacerdote permitiéndosele llevar una vida eremítica. Se estableció en el monte Morrone, cerca de Sulmona y a continuación, en el monte Maiella donde fundó su primera comunidad de ermitaños en el año 1246, comunidad que fue aprobada por el Papa Urbano IV en el año 1263 pero insertándola bajo el ordenamiento monástico benedictino. Para defender a la nueva Orden de los Hermanos del Espíritu Santo (más conocidos como los Celestinos), Pedro de Morrone no dudó en ir al Concilio de Lyón en el año 1274 con la intención de obtener la reafirmación del Papa Gregorio X.

De vuelta a Italia, el santo eremita impulsado por un gran deseo de soledad, se fue de un lugar a otro visitando diversas comunidades monásticas, pero sobre todo lo hizo para escapar de las inoportunas visitas de fanáticos, que acudían a él atraídos por su fama de santidad. En el año 1286 convocó el Capítulo General de su Congregación y ante esa asamblea, renunció como prior, yendo primero al Eremitorio de San Bartolomé de Logio, posteriormente al de San Juan de Orfente y finalmente, a la ermita de San Onofre donde le llegó la inesperada elección como Papa, cosa a la que renunció cinco meses más tarde.

El papa Benedicto XVI venera las reliquias de su Santo predecesor.

No pudo regresar a la ansiada paz de su eremitorio ya que su sucesor, Bonifacio VIII, temiendo a que los partidarios de Celestino V crearan nuevas dificultades a la Iglesia, lo encerró en el castillo de Fumone, donde el ex-Papa pasó los últimos meses de su vida en completo aislamiento. Allí encontró la muerte el día 19 de mayo del año 1296. El Papa Clemente VI lo canonizó el día 5 de mayo del año 1313. Su fiesta se celebra el día de su muerte, el 19 de mayo.

Estas notas han sido extraídas de la obra “Pietro del Morrone, de ermitaño a Papa”, de Giovanni Battista Proja, Ediciones Vitmar.

Felice

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