San Cirilo, patriarca de Alejandría y doctor de la Iglesia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo griego del Santo.

Hoy vamos a escribir sobre un santo un tanto polémico, gran teólogo pero con un carácter muy fuerte y que usó algunos métodos que podríamos llamar heterodoxos, por decirlo de manera suave, ya que era intransigente e incluso manipulador. Él aparece en una película del año 2009, “Ágora”, obra del director de cine Alejandro Amenábar, en la que, desde luego, se exageran las actitudes del santo.
San Cirilo de Alejandría es el último gran representante de la escuela alejandrina y de la literatura greco-cristiana en Egipto. Nació en Alejandría alrededor del año 370 y fue discípulo de su tío paterno, el obispo Teófilo, del cual heredó su forma violenta de polemizar en las controversias religiosas.

En su juventud fue monje pero, transcurrido algún tiempo, en el año 403, ya ordenado de presbítero, acompañó a su tío al llamado Sínodo de la Encina (Synodus ad quercum) en el cual fue depuesto San Juan Crisóstomo, sucediendo posteriormente a su tío en la sede episcopal de Alejandría el día 17 de octubre del año 412, aunque fueron muchos los que se opusieron a ese nombramiento dado su carácter. Hostil con San Juan Crisóstomo, mostró una dureza excesivamente agresiva, un carácter dominante contra los novacianos, los judíos y contra los cristianos que mantenían posiciones contrarias a las suyas, incluso castigándolos con el exilio. Contra los novacianos fue especialmente duro, cerrando a la fuerza todas sus iglesias e incluso expropiando todo el patrimonio personal y eclesiástico del obispo Teopento.

A los mesalianos, que defendían que la salvación solo se conseguía mediante la oración continua y que fueron condenados en el año 309, también los persiguió duramente y su enemistad con el prefecto Orestes provocó unos sangrientos tumultos en los cuales tuvo una directa responsabilidad. En el año 414 expropió las sinagogas de Alejandría y las convirtió en iglesias cristianas, al mismo tiempo que instigaba a los cristianos contra los judíos. Los judíos protestaron y Cirilo destruyó la sinagoga principal y saqueó todas sus propiedades, desterrando a todos los judíos ya fueran hombres, mujeres o niños. Lógicamente, el prefecto Orestes puso este hecho en conocimiento del emperador y entonces cerca de medio millar de monjes del desierto, creyendo que iban a deponer al patriarca, marcharon hacia Alejandría y atacaron a Orestes. El monje atacante fue ejecutado pero Cirilo lo trató como si fuera un mártir.

Su episcopado se vio asimismo manchado por el vil asesinato en el año 415 de la filósofa neoplatónica Hipatia, amiga del prefecto Orestes, a la que tachaban de bruja. Sócrates Escolástico y el filósofo Damascio afirman que detrás de este asesinato, de una u otra forma, estuvo Cirilo, aunque bien es verdad que ¡cuatro años más tarde! en su homilía del día de Pascua, el patriarca amonestaba a su pueblo por su carácter pendenciero. Aunque tuvo roces con todos, gozó de un cierto prestigio en la Iglesia de Oriente y entre los que le eran incondicionales, para los cuales escribió importantes y eficaces homilías, obras exegéticas y dogmáticas.

El actor israelita Sammi Samir encarna al Santo en la película española "Ágora" (2009), de Alejandro Amenábar.

En el año 429 empezó una larga y brusca controversia contra el obstinado patriarca de Constantinopla Nestorio, mostrando toda su intransigente y áspera personalidad. Sabiendo que Nestorio estaba en contra de denominar a María como la “Theotókos” (Madre de Dios), Cirilo refutó vehementemente esta doctrina defendiendo la maternidad divina de María en dos cartas fechadas en los años 429 y 430 y trató de hacer entrar en razón a Nestorio, el cual, en represalia empezó a calumniarlo ante la corte imperial.

Entonces, el patriarca Cirilo de Alejandría, para contrarrestarlo, envió sendos escritos apologéticos tanto al emperador Teodosio II, como a su esposa y a sus tres hermanas, haciendo hincapié en las blasfemias contenidas en las homilías de Nestorio y solicitando la intervención del Papa San Celestino I. Nestorio atacó a Cirilo acusándolo de apolinarista y de arriano y ante todo esto, se convocó en Roma un sínodo presidido por Cirilo en el mes de agosto del año 430, en el que se intimidaba a Nestorio bajo pena de excomunión para que se retractase de su doctrina en contra de la Encarnación. Como Nestorio era un obstinado y Cirilo un intransigente, el obispo Juan de Antioquía intentó que ambos moderasen sus posicionamientos, pero Cirilo hizo aprobar en un sínodo de obispos egipcios una serie de anatemas contra Nestorio.

Respaldado entonces por los teólogos de Antioquía, Nestorio trató de levantar otra vez a la Corte contra Cirilo acusándolo nuevamente de apolinarista, maniqueo, gnóstico, etc. Entonces, el emperador Teodosio II convocó el Concilio de Éfeso en el día de Pentecostés del año 431. Cirilo, aunque su doctrina era la correcta, jugó sucio e inició las sesiones del Concilio con unos ciento cincuenta obispos que le eran afines y no esperó ni a los obispos antioquenos ni a los enviados por el Papa; incluso llegó a sobornar al propio emperador que en principio no estaba muy de acuerdo con sus posiciones y que terminó cambiando de parecer.

Icono bizantino de los Santos Atanasio (izqda.) y Cirilo (dcha.) de Alejandría.

Como vemos, aunque desde el punto de vista dogmática llevaba razón, la actitud de Cirilo fue autoritaria y precipitada. Y lo fue tanto que no obstante las explosiones de júbilo popular por la confirmación de la maternidad divina de Maria y por las tentativas de conciliación efectuadas por los emisarios del Papa (que en lo dogmático estaban de acuerdo con Cirilo), éste fue desautorizado e incluso arrestado. Fue juzgado por un tribunal de cuarenta y tres obispos y que estaba presidido por Juan de Antioquía. Entonces Cirilo escribió en la cárcel su obra “Explicatio duodecim capitum” y sus secuaces convencieron al emperador para que condenara y depusiera al patriarca Nestorio.

Disuelto el Concilio, Cirilo fue liberado y se marchó a Alejandría, pero continuó en su lucha. Aceptó las decisiones del Concilio, pero algo a regañadientes, argumentando que se habían utilizado algunas expresiones más propias de la filosofía griega que de la Biblia. Los antioquenos resistieron en sus posiciones nestorianas y lanzaron un anatema contra Cirilo hasta que se consiguió la reconciliación entre Cirilo y Juan de Antioquia sobre la base de una fórmula que salvaba la ortodoxia y la unidad de la Iglesia, imponiéndose a Juan la aceptación de la condena a Nestorio. Juan repudió la doctrina de la “unión moral” y Cirilo hizo otro tanto con la “unión natural”. En realidad se trataba de expresiones intrascendentes que chocaron entre sí por la intransigencia de Cirilo; el mediador en esta controversia nestoriana entre ambos fue el obispo Acacio de Berea (Alepo).

Acusado de haber traicionado la integridad de su propia doctrina, Cirilo no cesó de aclarar y de defender sus propias ideas y recondujo su lucha por la ortodoxia contra los obispos Diodoro de Tarso y Teodoro de Mopsuestia a los cuales él consideraba como los precursores de la herejía nestoriana, a pesar de que habían muerto en comunión con la Iglesia. El mismo murió sin ver una verdadera paz teológica y sin prever el abuso que de sus fórmulas harían más tarde los monofisitas.

Aunque, como hemos visto era de un carácter y modales tremendos, sus obras son numerosísimas tocando prácticamente todas las materias. En estas obras, su calmosa exposición y su intento de adoctrinar alternan con motivos polémicos y apologéticos, por lo que no es fácil distinguir a qué genero pertenece cada una de ellas. Aun así, se intenta hacer distinción entre obras exegéticas, dogmático-polémicas, apologéticas, homilías y cartas.

Obras exegéticas:
“De adoratione et cultu in spiritu et veritate” (Sobre la adoración y el culto en espíritu y en verdad), es un amplio diálogo sobre la interpretación del Antiguo Testamento, “Glaphyra” (sobre el Pentateuco), diversos comentarios a los libros de Isaías y de algunos profetas menores, al libro de los Salmos, “Comentarios al Evangelio de San Juan”, que es uno de los más importantes, etc.

Obras dogmático-polémicas:
“Thesaurus de sancta et consubstantiali Trinitate” (Tesoro de la santa y consustancial Trinidad) que es una polémica contra los arrianos y los eunomianos; “De sancta et consubstantiali Trinitate” (Sobre la santa y consustancial Trinidad) que son siete diálogos de carácter expositivo; “Contra Synusiastas” contra los apolinaristas; “In sanctum symbolum” en el que trata sobre el Credo Niceno; “Adversus Nestorii blasphemias” (Contra las blasfemias de Nestorio); “Apologeticus ad Theodosium”, etc.

Obras apologéticas:
“Contra Iulianum”, que son unos treinta libros escritos contra la actuación del emperador Juliano el Apóstata.

Obras homiléticas y cartas:
Veintidós sermones y veintinueve cartas u homilías pascuales y más de ochenta cartas escritas a los monjes, Nestorio, Juan de Antioquía, Acacio de Metilene, Sucenso, etc.

San Cirilo era un tanto cauteloso con los filósofos. Su pensamiento está imbuido por las Sagradas Escrituras y por las tradiciones eclesiásticas, especialmente por la doctrina de San Ireneo y San Atanasio, las cuales el mismo desarrolla y esclarece con un notable vigor especulativo y con su propia habilidad polémica. Los puntos principales de su doctrina versan sobre los dogmas trinitario y cristológicos. Habla con muchísima claridad sobre el concepto de la unidad de la naturaleza divina en Tres Personas, desarrollando las relaciones entre las Tres Personas y la “procedencia del Espíritu Santo del Padre por el Hijo” (no del Padre y del Hijo). El Verbo de Dios, hecho carne, adquiere la naturaleza humana y no la adquiere solo moralmente, sino que la adquiere realmente. No cae en las doctrinas nestorianas ni en las monofisitas, defiende la integridad de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la única persona del Verbo: Cristo. Defiende la Maternidad Divina de María, admite el Primado de Roma y tiene clara su postura sobre la gracia santificante.

Icono copto del Santo portando un icono de la Madre de Dios, como defensor del dogma de la divina maternidad de María.

Es un gran teólogo, pero no se preocupa demasiado por sus formas de escribir; tiene su estilo propio. Está considerado como Doctor de la Iglesia, pero no pertenece a los cuatro primeros doctores de la Iglesia de Oriente (Atanasio, Juan Crisóstomo, Basilio de Cesarea y Gregorio Nacianceno); digamos que es “un Doctor de segunda fila, un doctor menor”, como Juan Damasceno, Efrén el Sirio o Cirilo de Jerusalén, pues fue el Papa León XIII el que en el año 1883 lo reconoció como tal por su firmeza en defender la doctrina y la verdad ortodoxas contra los errores de Nestorio.

La Iglesia Griega lo conmemora hoy, día 9 de junio y junto con San Atanasio, también el 18 de enero. Aunque en los martirologios de Usuardo, Beda y Adón se fija su fiesta el 28 de enero, cuando León XIII lo proclamó Doctor de la Iglesia, fijó su festividad el 9 de febrero. En tiempos de León Isaurico, sus reliquias fueron llevadas a Roma y se dice que fueron colocadas en la iglesia de Santa Maria in Campo Marzio, aunque actualmente allí no existe traza alguna de ellas.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es