Contestando a algunas breves preguntas (XXXVII)

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Convento de Santa Juana en Cubas de la Sagra, España.

Convento de Santa Juana en Cubas de la Sagra, España.

Pregunta: Me gustaría saber si tenéis información sobre las monjas que creo fueron martirizadas en el convento de Santa María de la Cruz, en Cubas de la Sagra (Madrid), conocido también como el convento de Santa Juana. Conozco la cripta y el túnel que sale de esta y que sirvió de escape durante la guerra civil, pero no tengo más información que la pintura de las siete mártires que se encuentra en la cúpula de la capilla.

Respuesta: Las Clarisas del monasterio de Santa María de la Cruz en Cubas de la Sagra, al comienzo de la Guerra Civil, fueron expulsadas y buscaron refugio en casas particulares hasta que fueron detenidas por los milicianos republicanos. Ellos las fusilaron en un lugar desconocido el día 28 de octubre de 1936. Sus restos mortales no han sido encontrados.

Estos son los nombres de las mártires y sus fechas de nacimiento:
Sor Francisca Saldías (Sarasate, Navarra, 1877)
Sor Isabel Valenciano (Ágreda, Soria, 1890)
Sor Rosa Domínguez (Borja, Zaragoza, 1887)
Sor Ángeles Aguarón (Borja, Zaragoza, 1893)
Sor Rosario Domínguez (Sos, Zaragoza, 1900)
Sor Adelaida Marcos (Tarazona, Zaragoza, 1889)
Sor Crescencia Manzanal (Valtierra, Burgos, 1901)
Sor María Luisa Fernández (Madrid, 1866)

Pregunta: Os ruego me informéis si es cierto que se ha reabierto el proceso de los tres mártires trinitarios de Argel, que aunque se inició hace casi cuatro siglos, estaba paralizado. También os agradecería me facilitéis alguna información sobre ellos.

Estampa de los tres mártires trinitarios de Argel.

Estampa de los tres mártires trinitarios de Argel.

Respuesta: Bueno, pues te responderemos brevemente. Si que es cierto que el proceso de los frailes trinitarios Bernardo de Monroy, Juan del Águila y Juan de Palacios, conocidos como los mártires de Argel en el siglo XVI, se ha reabierto concretamente el día 14 del pasado mes de septiembre. Estos tres trinitarios fueron martirizados en las mazmorras de aquella ciudad africana, en la cual estaban realizando su misión evangelizadora de redención de cautivos.

Fray Bernardo de Monroy era natural de Carrión de Calatrava (Ciudad Real), localidad donde había nacido en el año 1559. Fray Juan del Águila era abulense, nacido en el año 1563 y Fray Juan de Palacios era nativo de la localidad vizcaína de Villanueva de Presa, en la que nació en el año 1560. Los tres pertenecían a la Provincia de Castilla de la Orden Trinitaria y los tres fueron enviados a Argel, donde consiguieron liberar a más de cien cautivos. Pero cuando iban a embarcarse de vueltas a España fueron detenidos los tres y todas las personas a las que habían liberado, como represalia porque en Calvi (Francia) habían bautizado a una niña argelina. Aunque el rey de España realizó numerosas gestiones ante el sultán otomano, estas fueron en vano. Quedaron en Argel y ellos continuaron atendiendo a los cristianos cautivos, algunos de los cuales consiguieron liberar.

En el año 1612 fundaron el primer hospital africano y con la ayuda de San Simón de Rojas, que desde España les enviaba todo lo que podía, siguieron rescatando cautivos, enviándolos a la península ibérica. Aunque su labor consistía en la práctica de la caridad cristiana, fueron maltratados hasta el extremo por los musulmanes argelinos. Fray Juan del Águila murió como consecuencia de estos maltratos el 5 de junio del 1613; el 20 de septiembre de 1616, por las mismas causas, murió también Fray Juan de Palacios y el 31 de julio de 1622, murió Fray Bernardo de Monroy, el cual estuvo encerrado en una mazmorra con el agua hasta el cuello por espacio de cinco años. El cuerpo de este último consiguió ser evacuado a España y actualmente se encuentra en el convento trinitario de Andújar.

Fue San Simón de Rojas el que inició el proceso en el año 1623, en el que testificaron numerosas personas liberadas por los tres mártires. Tres años más tarde, toda la documentación conseguida se envió a Roma, pero como en la iglesia madrileña de la Trinidad se puso un cuadro de los tres mártires, Roma decidió que este acto contravenía más normas dictadas por el Papa Urbano VII y paralizó el proceso. Cuatro siglos ha estado paralizado pero como el Papa San Juan Pablo II simplificó bastante la normativa, se ha solicitado la reapertura, la cual fue aceptada por el arzobispo de Toledo. La documentación recopilada era monumental, lo que da una idea de lo importante que fue esta Causa para la Orden Trinitaria. Así que, como te dije al principio, la Causa ha sido reabierta.

El Papa Francisco en Lampedusa, Italia.

El Papa Francisco en Lampedusa, Italia.

Pregunta: ¿Es verdad que el Papa Francisco ha realizado dos milagros? Gracias desde México.

Respuesta: ¡Ya estamos! ¿Por qué no lo dejaremos tranquilo y nos dedicamos a rezar por él, que es lo que la Iglesia necesita? Se por donde va tu pregunta porque yo he oído no solo dos, sino cuatro y, aunque este no es un tema de mi devoción, voy a intentar contestarte.

El primero se refiere a la curación de una niña norteamericana llamada Ave, que había nacido con el síndrome de Down, con problemas de visión y audición y con dos huecos en el corazón. Su familia la llevó a Roma para que viera al Papa en una de sus audiencias. Allí, el padre de la niña la entregó a los servicios de seguridad papal, quienes la llevaron al papamóvil para que Francisco la besara. El Papa le preguntó al padre de la niña cual era su nombre y cuantos meses tenía y fue entonces cuando éste le contó lo del problema del corazón. Cuando terminaron su visita a Roma, los padres y la niña regresaron a Arizona y allí llevaron a la pequeña al cardiólogo para que le realizase una revisión de rutina. Fue entonces cuando el médico comprobó que había desaparecido el problema cardíaco, ya que uno de los huecos se había cerrado y el otro estaba a punto de cerrarse. Enseguida los padres hicieron correr la voz de que se trataba de un milagro del Papa, del que se hizo eco casi la totalidad de la prensa norteamericana.

Y el segundo que te cuento es lo que pasó en el mes de marzo del año pasado cuando el Papa Francisco besó la reliquia de la sangre coagulada de San Jenaro y esta se licuó de manera inesperada. Tu sabes que la sangre del santo se licua en alguna fecha del año (de esto ya hemos escrito en este blog), pero ante un Papa y fuera de esa fecha, no ocurría desde el año 1848, ni siquiera cuando estuvieron en Nápoles para venerarla los dos papas anteriores, o sea, San Juan Pablo II y Benedicto XVI. También en este caso, sobre todo en Italia, se empezó a hablar de milagro.

Procesión en Nájera (La Rioja) de las reliquias de los Santos Juan, Ciro y Antígono, mártires de las catacumbas.

Procesión en Nájera (La Rioja) de las reliquias de los Santos Juan, Ciro y Antígono, mártires de las catacumbas.

Pregunta: ¿Es verdad que las reliquias de los santos patronos de Nájera son las de los santos Juan y Ciro de Alejandría?

Respuesta: No. Las reliquias de los santos Juan y Ciro de Alejandría están mayoritariamente en Nápoles.

Tú sabes que los patronos de la localidad riojana de Nájera son los santos mártires Juan, Ciro y Antígono, pero estos tres santos, cuyas reliquias se conservan en tres arcas de madera, son mártires procedentes de las catacumbas romanas de San Calixto, de las que fueron extraídas en el siglo XVII tal y como lo certifican las “auténticas” existentes en estas tres arcas. Cuando estas reliquias vinieron a España, fueron depositadas en el convento logroñés de la Madre de Dios y desde allí, posteriormente, fueron llevadas a la iglesia de la Santa Cruz de Nájera, donde se custodian en la capilla de San Prudencio.

Pregunta: Muchas gracias por esta página de la que soy un asiduo visitante. Yo tengo un hermano gemelo y ambos estamos muy delgados. El otro día, un sacerdote amigo nos dijo que teníamos a dos santos patronos: San Gemelo y San Flaco y nos quedamos de piedra. ¿Es cierto que existen estos dos santos o es guasa?

Respuesta: Ja,ja,ja. Suena a cachondeo y nunca se me había ocurrido este tema, pero revisado el santoral tengo que decirte que es cierto o “casi cierto”, porque existe San Gemello (o Gemelo) y San Flaco. Vamos a ver algo sobre cada uno de ellos.

Detalle del martirio de San Gemelo de Ancira. Menologio de Basilio II (s.XI). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Detalle del martirio de San Gemelo de Ancira. Menologio de Basilio II (s.XI). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

San Gemelo (Gemello) de Ancira, mártir
Los sinaxarios bizantinos lo conmemoran el día 10 de diciembre, aunque lo que dicen parece ser nada más que un resumen de una “passio” que se ha perdido y no ha llegado a nuestros días. Por lo tanto, es imposible reconstruir brevemente su vida sobre la base de un texto que se limita a decir que Gemello fue arrestado en Ancira de Galacia en tiempos del emperador Julián el Apóstata y que después de una larga serie de tormentos (astillas en los dedos, latigazos, quemaduras con hierro al rojo vivo, etc.), fue crucificado en Edessa. Pero en este relato hay algo que no cuadra, porque un viaje de Julián hasta Edessa está lejos de ser cierto, de ser algo históricamente probado, ya que esa ciudad no se encontraba en el camino que en el año 362 llevó al emperador hasta Antioquía.

Hay testimonios muy fiables de culto a San Gemelo desde muy antiguo, ya que el autor de la “passio” de San Teodoro Siceota (passio que está muy bien documentada), dice que en la ciudad de Siceos – también en Galazia -, existía en el año 613 un templo dedicado a su memoria. San Gemello no fue mencionado en los martirologios medievales occidentales y fue Baronio el que tomando la anotación del Menologio de Sirleto, lo introdujo en el Martirologio Romano el día 10 de diciembre. Luego, San Gemelo es un santo real, histórico.

San Flaco, sacerdote de Le Mans
De este otro no podemos decir lo mismo. Unas tradiciones que son posteriores al año 1693 y que no tienen autoridad histórica alguna, dicen que San Flaco era un sacerdote que había vivido en Le Mans entre los años 673 al 679, que era el confesor de las monjas de la abadía de Santa Escolástica y rector de un hospital para indigentes, cuya fiesta se celebraba el día 17 de septiembre.

Sin embargo, en los siglos precedentes al XVII, los documentos litúrgicos de aquella región, o sea, desde el siglo XII hasta el 1693, a quién recuerdan ese día 17 de septiembre es a San Flocello y en Le Mans lo que existía era una capilla dedicada a San Flocello y no a San Flaco; esta capilla llegó a convertirse en parroquia pero fue destruida en el año 1576. Quiero decir con esto, que muy probablemente, San Flaco no es más que un desdoblamiento de San Flocello, vamos, que no existió.

Antonio Barrero

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Los Santos y el gato (II)

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Icono de Santa Clara con la gata. Obra del hermano Robert Lentz, OFM.

Icono de Santa Clara con la gata. Obra del hermano Robert Lentz, OFM.

Otro caso de gato caritativo lo hallamos en la vida de Clara de Asís. Santa Clara, que el Martirologio Romano recuerda el 11 de agosto: “Memoria de Santa Clara, virgen, que fue el primer retoño de las Pobres Señoras de la Orden de los Menores, siguió a San Francisco, llevando en Asís de Umbría una vida áspera, pero rica en obras de caridad y de piedad; insigne amante de la pobreza, de la cual nunca, ni en la extrema indigencia ni en la enfermedad, quiso ser separada”.

Clara sólo tenía doce años, habiendo nacido en 1194 de noble y rica familia -los Offreducci-, cuando Francisco de Asís tuvo el gesto de despojarse de todos sus vestidos para devolvérselos a su padre Bernardone. Conquistada por el ejemplo de San Francisco, la joven Clara, siete años después, huyó de casa para unirse a él en la Porciúncula. El Santo le cortó los cabellos y le impuso el sayo franciscano, para después conducirla al monasterio benedictino de San Pablo en Bastia Umbra, donde su padre intentó, en vano, convencerla de que volviese a casa. Se refugió entonces en la iglesia de San Damián, en la cual fundó la Orden femenina de las “pobres reclusas” (hoy clarisas), de la cual fue nombrada abadesa y donde Francisco dictó una primera Regla. Clara escribió posteriormente una Regla definitiva, solicitando y obteniendo de Gregorio IX el “privilegio de la pobreza”. Por haber contemplado, en una Nochebuena, sobre las paredes de su celda el pesebre y los ritos de las funciones solemnes que tenían lugar en Santa María de los Ángeles, fue elegida por el papa Pío XII como patrona de la televisión. Heredera del espíritu franciscano, se preocupó de difundirlo, distinguiéndose por su culto hacia el Santísimo Sacramento, que salvó el convento de los sarracenos en 1243. Murió en Asís el 11 de agosto de 1253.

En la vida de Santa Clara aparece una gata. Su presencia está atestada en los procesos para su canonización. Se cuenta que Santa Clara, enferma en su lecho, necesitaba cierta toalla, pero no encontrando a quien se la pudiera traer, una gata empezó a arrastrar la toalla hacia ella, llevándosela como podía. Pero la Santa la riñó, porque se la traía arrastrándola por el suelo. Entonces la gata, como si la hubiera entendido perfectamente, recogió y plegó la toalla, cuidando que no tocase el suelo, y se la llevó.

Tabla gótica de San Luis de Tolosa coronando a Roberto de Anjou, rey de Nápoles. Obra de Simone Martini (ca. 1317). Museo de Capodimonte, Nápoles (Italia).

Tabla gótica de San Luis de Tolosa coronando a Roberto de Anjou, rey de Nápoles. Obra de Simone Martini (ca. 1317). Museo de Capodimonte, Nápoles (Italia).

Después del gato caritativo, hallamos el gato “diabólico” en la vida de Luis de Tolosa. San Luis de Anjou o de Tolosa, obispo franciscano, nació en Brignoles (Provenza) en febrero de 1274 y murió aquí el 19 de agosto de 1297. Hijo de Carlos de Anjou, rey de Nápoles, desde muchacho fue llevado prisionero con sus hermanos junto al rey de Aragón, y tuvo ocasión de conocer a los franciscanos. Esos contactos franciscanos tuvieron una influencia decisiva en la vida de Luis, y en el mismo período catalán, despertó su vocación al sacerdocio, de modo que el resto de su vida vivió intensamente en la oración por sus hermanos, con episodios premonitorios como la lucha contra un grande gato negro que lo habría acosado mientras estaba en oración y al que ahuyentó con la señal de la cruz. Obtenida la libertad, renunció al trono y a cualquier otra perspectiva de grandezas terrenas. Luis fue ordenado sacerdote en febrero de 1296, con 22 años, y obispo el siguiente diciembre. Fue enviado a regir la diócesis de Tolosa.

En el rico episcopado Luis implantó la propia vida según rígidas reglas de la pobreza franciscana. Tuvo predilección por los pobres, los enfermos, los judíos víctimas de persecuciones y marginaciones, y los encarcelados, a los que se acercaba a visitar. Fue elevado a los honores de los altares en 1318 por Juan XXII, en la ciudad pontificia de Aviñón en Francia, estando presentes su madre y su hermano Roberto.

El Martirologio Romano lo recuerda el 19 de agosto: “En Brignoles en la Provenza de Francia, tránsito de San Luis, obispo, que siendo sobrino del rey San Luis, deseó la pobreza evangélica antes que las lisonjas y los honores del mundo y, aún joven de edad pero maduro en la virtud, fue elevado a la sede de Tolosa, pero, consumido por su maltrecha salud, se durmió pronto en la paz del Señor”.

Fotografía de Gema Galgani, tomada cuando tenía 22 años de edad.

Fotografía de Gema Galgani, tomada cuando tenía 22 años de edad.

Del gato “diabólico” pasamos al gato “penitencial” con Gema Galgani. Gema nació el 12 de marzo de 1878 en Bogonuovo de Camigliano (Lucca). Su madre, Aurelia, murió en septiembre de 1886. En 1895 Gema recibió la inspiración de seguir con empeño y decisión el camino de la cruz. Gema tuvo algunas visiones de su ángel custodio. El 11 de noviembre de 1987 murió también el padre de Gema, Enrique. Enferma, Gema leyó la biografía de San Gabriel de la Dolorosa -entonces era sólo Venerable- que se le apareció y la consoló. Gema, entretanto, maduró una decisión que formuló el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada, haciendo voto de virginidad. A pesar de las terapias médicas, la enfermedad de Gema, osteitis de las vértebras lumbares con abcesos inguinales, se agravó hasta la parálisis de sus piernas, pero fue curada milagrosamente de ésta. Las visiones de Gema continuaron y le fue dada la gracia de compartir el sufrimiento de Cristo. En mayo de 1902 Gema enfermó de nuevo; mejoró, pero recayó de nuevo en octubre. Murió el 11 de abril de 1903.

En la vida de Santa Gema hay episodios en los que la virgen de Lucca, ya admirada en vida por sus dones místicos, se humilló ante las visitas de aquellos que venían a conocerla para admirarla. Es el caso de un sacerdote que vino a visitarla, y Gema, para parecer estúpida y para humillarse ante el prelado, tomó un gran gato que tenía en casa en brazos y, mientras le hacía todo tipo de halagos y caricias infantiles al gato, fue a ver al sacerdote, el cual, al verla comportarse así, se encogió de hombros, se burló de ella y se marchó. La Santa había conseguido su propósito.

El Martirologio Romano la recuerda el 11 de abril: “En Lucca, Santa Gema Galgani, virgen, la cual, insigne en la contemplación de la Pasión del Señor y en la paciente resistencia de los dolores, a los 25 años de edad, en Sábado Santo, finalizó su angélica existencia”.

Sierva de Dios María Tuci, virgen y mártir albanesa.

Sierva de Dios María Tuci, virgen y mártir albanesa.

Un caso singular de vínculo entre santos y gatos está en la vida de María Tuci. María Tuci, virgen y mártir, pertenece al grupo de los Mártires Albaneses. Los Siervos de Dios Vicente Prennushi y 39 compañeros de las iglesias católicas de rito romano y greco-católico de Albania son sólo algunos de los numerosísimos católicos albaneses que han sufrido prisión, torturas y falsos procesos en el intento de erradicar el Evangelio y la cultura de un pueblo entero. El proceso diocesano para aceptar su efectivo martirio en odio a la fe se ha desarrollado en la diócesis de Scutari del 10 de noviembre de 2002 al 8 de diciembre de 2010.

María Tuci nació en Ndërfushaz-Mirdita el 12 de marzo de 1928 y murió in odium fidei en Scutari el 24 de octubre de 1950. Tuci frecuentó el colegio de las hermanas Estigmatinas en Scutari y pidió poder entrar en su Instituto religioso. Encargada de enseñar en las escuelas elementales en dos localidades, enseñó clandestinamente también el catecismo. Arrestada con algunos familiares el 10 de agosto de 1949, fue conducida a las cárceles de Scutari, donde, por no haber querido revelar el nombre del asesino de un político comunista y por no haber querido complacer a un miembro de la Sigurimi -la policía del régimen- sufrió atroces torturas. Por ejemplo, la metieron desnuda dentro de un saco junto a un gato furioso, y entretanto, molieron el saco a bastonazos, desgarrando así sus carnes. A causa de las privaciones sufridas la hospitalizaron en el hospital civil de Scutari, donde murió el 24 de octubre de 1950. Sus restos mortales, exhumados después de la caída del régimen comunista en Albania, reposan en la iglesia de las Estigmatinas en Scutari. Es la única mujer del grupo de los 40 mártires albaneses. A su memoria ha sido intitulado un colegio de muchachas situado en Rreshen y gestionado por las hermanas Siervas del Señor y de la Virgen de Matará, rama femenina del Instituto del Verbo Encarnado.

Estampa devocional popular de San Martín de Porres.

Estampa devocional popular de San Martín de Porres.

Entre los Santos amantes de los animales está Martín de Porres. Su memoria está inscrita en el calendario universal de la Iglesia Católica, a fecha de 3 de noviembre, así como lo recuerda el Martirologio Romano: “San Martín de Porres, religioso de la Orden de los Predicadores, hijo de un español y de una mujer negra, desde la infancia, en medio de las dificultades por su condición de hijo ilegítimo y mestizo, aprendió la profesión de médico, que seguidamente, una vez religioso, ejercitó con abnegación en Lima de Perú entre los pobres, y dedicado a los ayunos, a la penitencia y a la oración, llevó una existencia de sencillez y humildad, irradiada por el amor”.

Martín nació en Lima en 1579. Su padre fue el aristócrata español Juan de Porres, que al principio no quiso reconocerlo, porque su madre era una ex-esclava negra de origen africano. Nombrado gobernador de Panamá, su padre dejó a su hija a un pariente y a Martín a su madre, con medios para que estudiara. Martín se convirtió en aprendiz de un barbero cirujano. Pero él quería entrar en los dominicos, que habían fundado en Lima su primer convento peruano. Pero como era mulato sólo lo admitieron como terciario y le asignaron tan sólo tareas humildes. Cuando los dominicos vieron su energía interior lo retiraron de esa condición subalterna, admitiéndolo en la Orden como hermano cooperador. Martín de Porres, hijo de un “conquistador”, ofreció así en Perú un ejemplo de vida ejemplar. Iban a él en busca de consejo el virrey de Perú y el arzobispo de Lima, hallándolo siempre rodeado de pobres y de enfermos, ya fueran humanos o animales. Cuando llegó la peste a Lima, cuidó él sólo de 60 hermanos. Para todos fue el hombre de los milagros: fundó en Lima un colegio para instruir a los niños pobres, el primero del Nuevo Mundo. Curó al arzobispo de México, que quería llevárselo consigo. Pero Martín murió en Lima en 1639.

La vida de San Martín es rica en episodios con animales, como perros, gatos y roedores. Un día, atravesando el patio del convento, con un hermano, vio en un extremo a un gatito que maullava deseperadamente porque tenía la cabeza herida por una pedrada. Indicó al gato que le siguiera a la enfermería, y el animalito le siguió. Después de haber lavado, tratado y cosido la herida, el Santo le colocó una especie de gorrito, indicándole que debía regresar la mañana siguiente para seguir curándole. ¡Qué cosas!

Icono francés de Santa Clotilde de California con el gato.

Icono francés de Santa Clotilde de California con el gato.

Finalmente, en esta pequeña investigación de Santos y gatos, el último caso hallado en la iconografía es Clotilde de California. Clotilde, en el siglo llamada Helena Quast, es una Santa que no pertenece a la Iglesia Católica, sino a la Iglesia Céltica. Es una Iglesia vinculada a la tradición ortodoxa e instituida en 1866, aunque sus miembros sostienen que su fundación se remonta a José de Arimatea, en el año 37 d.C, en Gran Bretaña, en un lugar hoy llamado Glastonbury. Fue sucesivamente enriquecida por el testimonio de San Aristóbulo, que evangelizó las islas británicas. Se dice heredera del gran monasticismo irlandés.

La Iglesia Céltica se inicia o restaura en 1866 por obra del obispo Jules Ferrette. En 1977 el obispo Mael, primado de la Iglesia Céltica hasta 2014, ha puesto en marcha profundas reformas, y desde entonces esta Iglesia ha seguido creciendo, recuperando la historia céltica, las tradiciones, su rito y su espiritualidad. Se han establecido nuevas comunidades y contactos ecuménicos con las demás Iglesias.

Helena Quast nació el 12 de septiembre de 1912 en Seattle, en el estado de Washington, EEUU. No sabemos nada de su infancia, pero siendo joven entró en un convento de una congregación de hermanas franciscanas. Helena dejó el convento para cuidar de su madre enferma, cosa que hizo hasta su muerte. Después de ello conoció la Iglesia Céltica en Davis, en California, cuyo obispo era Elías en aquella época y su auxiliar, Nathan. A ellos, Helena les expresó su deseo de entrar en la vida monástica y de ser una hermana en el espíritu de San Francisco de Asís.

Entró en el noviciado en 1979 con el nombre de sor Clotilde. Hizo la profesión monástica de manos del obispo Elías el 4 de octubre de 1981, que renovó en 1982 de manos el obispo Mael, el único abad en aquel entonces de la Iglesia Céltica. El abad Mael se convirtió en su padre espiritual. Maltrecha de salud, no pudiendo vivir sola, entró en una pequeña casa de reposo para ancianos en Sacramento, California, a condición de poder mantener su hábito monástico en todo momento. Se durmió en la paz del Señor el 25 de octubre de 1993, con 83 años. Fue canonizada el 10 de agosto de 2008 en la catedral de Nuestra Señora del Signo en Saint-Dolay.

La Iglesia Céltica celebra la memoria de Santa Clotilde el 25 de octubre. En su icono para la canonización, según el estilo oriental, aparece representada con un gato.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
* Barbagallo Sandro – Gli animali nell’arte religiosa. La basilica di San Pietro in Vaticano – LEV, 2010
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Frigerio Luca – Bestiario medievale. Animali simbolici nell’arte cristiana – Ancora, 2014
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2015
* Jones D.M. – Animali e pensiero cristiano – EDB, 2013
* Maspero Francesco – Bestiario antico – Piemme, 1997
* Pisani Paolo – Santi, Beati e Venerabili nella provincia di Grosseto – Cantagalli. 1993
* Rossetti Felice – Un’amicizia coi baffi. Sorie di Santi e dei loro animali – Porziuncola, 2011
* Sitio web ladanzadellacreativittravelandexplore.blogspot.it
* Sitio web orthodoxie-celtique.net
* Sitio web papalepapale.com
* Sitio web wikipedia.org

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Santa Inés de Asís, virgen

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Fresco de la Santa en la Basílica de Santa Clara en Asís, Italia.

Fresco de la Santa en la Basílica de Santa Clara en Asís, Italia.

Pregunta: Hola amigos de pregunta santoral, Soy un fiel lector del blog y quisiera que me aclararan algo sobre la vida de Santa Ines de Asís. Gracias.

Respuesta: Santa Inés de Asís era hermana de Santa Clara y había nacido en Assisi (Perugia) en el año 1197, siendo la segunda hija de Favarone Offreduccio y Ortolana de Fiumi. La fecha de su nacimiento es cierta, pues según las “Crónicas de los XXIV Generales de la Orden de los Hermanos Menores”, cuando murió en el año 1253 contaba con cincuenta y seis años de edad. Es cierto que de su infancia no se conoce prácticamente nada, pues existe menos información sobre ella que sobre su hermana mayor, pero lo que sí sabemos es que existía un gran afecto entre ambas hermanas y que, debido a la edad, se encontraba más unida a ella que a su otra hermana más pequeña, llamada Beatriz: es por esto por lo que el día 3 de abril del año 1212, una vez pasada la Pascua, Inés se fue con Clara, la cual, quince días antes, se había fugado de la casa paterna para unirse a Francisco de Asís, junto al monasterio de Sant’Angelo di Panso, en las laderas del monte Subasio, cercano a aquella ciudad. Durante estos quince días, Clara se había entregado totalmente a la oración pidiendo que su hermana menor siguiera sus pasos, pues en cuestiones religiosas, Inés era más relajada que Clara.

Según las “Legenda sanctae Clarae” atribuidas al beato Tomás de Celano: “Entre las principales plegarias que ofrecía Clara a Dios con plenitud de afecto, pedía esto con mayor insistencia: que, así como en el siglo había tenido con su hermana Inés conformidad de sentimientos, así ahora se unieran ambas para el servicio de Dios en una sola voluntad. Oraba con insistencia al Padre de las misericordias para que a su hermana Inés, a la que había dejado en su casa, el mundo se la convierta en amargura y Dios en dulzura; y que así, transformada, de la perspectiva de unas nupcias carnales se eleve al deseo del divino amor, de modo que a una con ella se despose en virginidad perpetua con el Esposo de la gloria. Existía realmente entre ambas un extraordinario cariño mutuo, el cual, aunque por diferentes motivos, había hecho para la una y la otra más dolorosa la reciente separación”.

"El milagro de Santa Inés", lienzo barroco en Évora (Portugal).

“El milagro de Santa Inés”, lienzo barroco en Évora (Portugal).

Los padres, exasperados por este hecho, el cual tomaron como el segundo agravio al honor familiar (el primero fue la fuga de Clara), intentaron apartarla de su vocación por todos los medios a su alcance, utilizando incluso la fuerza. En la “Vita sorosis Agnetis, germanae sanctae Clarae” (Analecta Franciscana III, publicada en el 1897) se dice, entre otras cosas, que Inés fue golpeada brutalmente por su tío Monaldo, quien, con doce caballeros, se presentó en el convento, violando la tranquilidad de las monjas. A golpes la sacaron del monasterio, arrastrándola hasta un arroyo cercano, aunque “milagrosamente” no pudieron avanzar más, debido a la resistencia de Inés y a las plegarias de Clara. La violencia no consiguió doblegarla, por lo cual, según nos dicen las Crónicas franciscanas: “el bienaventurado Francisco, con sus propias manos, le cortó los cabellos y le impuso el nombre de Inés, por el Cordero Inocente (Agnus) inmolado por nuestra salvación, que resistió con fortaleza y combatió virilmente”, ya que con sólo quince años de edad había demostrado la misma fortaleza que la joven mártir Inés de Roma, de quien ya se ha escrito en este blog. Si San Francisco le impuso el nombre de Inés, esto significa que originariamente, éste no era su nombre. Según la “Vita sancta Chiara” escrita por Hugolino Verino a finales del siglo XV, su nombre de pila era Catalina, pues así la llamó su tío Monaldo cuando irrumpió en el convento. Sin que nadie lo supiera, Inés se ciñó la cintura con un cilicio de crin de caballo, el cual llevó permanentemente hasta su muerte, y su ayuno era tan riguroso, que prácticamente sólo se alimentaba de pan y agua.

Cuando se juntaron las dos hermanas – Inés y Clara -, junto con otras jóvenes unidas al grupo, San Francisco las trasladó a la iglesia de San Damián, donde fundaron un convento. Aunque el pueblo comenzó a llamarlas “damianitas”, ellas se autodenominaban “hermanas menores”, pero Francisco se refería a ellas como “las señoras pobres”. El nombre de “clarisas” se impuso con posterioridad a la muerte de Santa Clara.

Fresco de la Santa con las 3 coronas de la visión.

Fresco de la Santa con las 3 coronas de la visión.

Santa Clara llamaba a su hermana Inés “virgen prudentísima”, como así queda atestiguado en una carta escrita por Clara a Santa Inés de Bohemia, y esa convicción que tenía Clara sobre la santidad de Inés quedó corroborada con un episodio, que no se sabe a ciencia cierta cuando ocurrió (posiblemente antes de partir desde San Damián a Monticelli), y que está insertado en las “Crónicas”: “En cierta ocasión, mientras, apartada de las demás, perseveraba devotamente en oración en el silencio de la noche, la bienaventurada Clara, que también se había quedado a orar no muy lejos de ella, la contempló en oración, elevada del suelo, y suspendida en el aire, coronada con tres coronas que de tanto en tanto le colocaba un ángel. Cuando al día siguiente le preguntó la bienaventurada Clara qué pedía en la oración y qué visión había tenido aquella noche, Inés trató de eludir la respuesta. Pero al fin, obligada por la bienaventurada Clara a responder por obediencia, refirió lo siguiente: En primer lugar, al pensar una y otra vez en la bondad y paciencia de Dios, cuánto y de cuántas maneras se deja ofender por los pecadores, medité mucho, doliéndome y compadeciéndome; en segundo lugar, medité sobre el inefable amor que muestra a los pecadores y cómo padeció acerbísima pasión y muerte por su salvación; en tercer lugar, medité por las almas del purgatorio y sus penas, y cómo no pueden por sí mismas procurarse ningún alivio”.

San Francisco estuvo en Florencia y su forma de vida suscitó el entusiasmo de muchos florentinos, algunos de los cuales decidieron seguirle, viviendo en pobre comunidad. Como no tenían conventos, decidieron hacer vida en común en algunas de sus casas. En el 1218, la señora Avegnente de Albizzo había fundado un convento en Monticelli, poniéndose bajo la jurisdicción de la Santa Sede y adoptando la Regla de San Benito, pero, influenciadas por el ideal franciscano, decidieron renunciar a la posesión de bienes y rentas, y unirse a la nueva comunidad fundada en San Damián. En el año 1220, Inés fue enviada a Florencia como abadesa del convento de Monticelli, que, como he dicho, había sido fundado dos años antes, a fin de que fuera la instructora de las nuevas hermanas. En Florencia, según las “Crónicas Franciscanas” con su ejemplo de vida y con su dulzura, consiguió implantar entre las nuevas hermanas el espíritu de pobreza evangélica que caracterizaba a todos los seguidores de Francisco. Son varios los conventos italianos que presumen de haberla hospedado: los de Padova, Venezia, Mantova, Castiglione Fiorentino, Imola y Penne. Esto da a entender que, o en su ida a Florencia o en su camino de retorno a Asís, probablemente ella hubiera hecho parada en estos conventos, aunque bien es verdad que algunos de ellos quedan muy alejados de esta ruta. Esto pudiese tener una lógica explicación si la fecha de salida de Inés hubiese ocurrido algunos años más tarde del tradicionalmente aceptado 1220.

Cráneo de la Santa.

Cráneo de la Santa.

Existe una carta de Santa Inés escrita a su hermana Clara en la que le dice que le produce gran pesar tener que dejarla en Asís. Éste es parte del texto de la misma: “Has de saber, madre, que mi carne y mi espíritu sufren grandísima tribulación e inmensa tristeza; que me siento sobremanera agobiada y afligida, hasta tal punto que casi no soy capaz ni de hablar, porque estoy corporalmente separada de vos y de las otras hermanas mías con las que esperaba vivir siempre en este mundo y morir… ¡Oh dulcísima madre y señora!, ¿qué diré, si no tengo la esperanza de volveros a ver con los ojos corporales a vos ni a mis hermanas?… Por otra parte, encuentro un gran consuelo y también vos podéis alegraros conmigo por lo mismo, pues he hallado mucha unión, nada de disensiones, muy por encima de cuanto hubiera podido creerse. Todas me han recibido con gran cordialidad y gozo, y me han prometido obediencia con devotísima reverencia… Os ruego que tengáis solícito cuidado de mí y de ellas como de hermanas e hijas vuestras. Quiero que sepáis que tanto yo como ellas queremos observar inviolablemente vuestros consejos y preceptos durante toda nuestra vida. Además de todo esto, os hago saber que el señor papa ha accedido en todo y por todo a lo que yo había expuesto y querido, según la intención vuestra y mía, en el asunto que ya sabéis, es decir, en la cuestión de las propiedades. Os ruego que pidáis al hermano Elías que se sienta obligado a visitarme muy a menudo, para consolarme en el Señor”.

El tiempo exacto que permaneció en Florencia, no se conoce, pero al empeorar en su enfermedad su hermana Clara, Inés marchó de nuevo al convento de San Damián en Así,s a fin de recoger y guardar las últimas palabras y normas dictadas por la que era considerada como la Madre de la Orden. Inés marchó a Asís acompañada por algunas hermanas de Monticelli, a las que Clara entregó su velo, que actualmente se conserva como reliquia en el convento de las Clarisas de Florencia.

En Asís, Inés tuvo el privilegio de ser premiada con una aparición del Niño Jesús; es por este hecho por el cual, en la iconografía se la representa con el Niño entre sus brazos. En Asís, Inés estuvo presente en la muerte de su hermana Clara acaecida el 12 de agosto del año 1253. Antes de morir, Clara le dijo: “Querida hermana, es del agrado de Dios que yo me vaya y que tu dejes de llorar porque pronto estarás conmigo junto al Señor. Él, muy pronto, te dará un gran consuelo” y, efectivamente, Inés murió poco tiempo después, o sea, el 16 de noviembre del mismo año. Los funerales de Santa Clara fueron presididos por el Papa Inocencio IV. Dicho esto, no debe omitirse que en uno de los documentos del proceso de canonización de Santa Clara llega a decirse que Inés murió pocos días después que su hermana, concretamente, el 27 de agosto. Dicen las “Crónicas” que “al igual que había pasado del mundo a la cruz precedida por su hermana, asimismo Inés pasó en pos de ella, de esta tenue luz terrenal, a la luz resplandeciente por siempre delante de Dios”. Finalmente, tanto su madre como su hermana Beatriz ingresaron también en la Orden.

Aparición del Niño Jesús a la Santa. Fresco contemporáneo.

Aparición del Niño Jesús a la Santa. Fresco contemporáneo.

El cuerpo de Santa Inés de Asís fue sepultado en el convento de San Damián, pero en el año 1260, sus restos fueron trasladados a la recién construida basílica de Santa Clara – en el mismo Asís – y puestos en una capilla dedicada a ella misma. En la actualidad, su cráneo es venerado en la capilla de San Jorge, junto con otras reliquias de santos y beatos franciscanos y clarisas.

En la “Vita” que hemos mencionado anteriormente, se narran numerosos milagros atribuidos a Inés, el primero de ellos en el mismo día de su muerte: “Cuando se corrió la noticia de la muerte de Inés, una gran multitud de personas quisieron contemplar sus restos mortales y como la celda de la santa estaba comunicada con el claustro por medio de una escalera de madera, ésta no pudo soportar el peso y se derrumbó arrastrando con ella a todos los que subían en ese momento y aplastando a los que estaban debajo, hombres, mujeres y niños. Aunque pudo ocurrir una catástrofe, sólo hubo algunos magullamientos”. Existen suficientes indicios que confirman que ya a finales del siglo XIII recibía culto a nivel popular, local y conventual. El Papa Benedicto XIV, el día 15 de abril del año 1752, autorizó oficialmente que su conmemoración se hiciese en toda la Iglesia Universal el día 16 de noviembre.

Aunque con anterioridad he reproducido un pequeño trozo del texto de la carta que Inés envió a Clara, no me resisto a reseñarla al completo, ya que no es excesivamente larga. La carta dice así: “A su venerable madre y señora en Cristo, distinguida y amadísima señora, a madonna Clara y a toda su comunidad: Inés, humilde y mínima sierva de Cristo, postrada a sus pies con total entrega y devoción, les desea cuanto de más dulce y precioso en el sumo altísimo Rey se puede desear.

De tal modo está establecida la condición de todos, que nunca se puede permanecer en el mismo estado; y, cuando alguno cree haber alcanzado la felicidad, entonces se ve sumergido en la desgracia. Por eso has de saber, madre, que mi carne y mi espíritu sufren grandísima tribulación e inmensa tristeza; que me siento sobremanera agobiada y afligida, hasta tal punto que casi no soy capaz de hablar, porque estoy corporalmente separada de vos y de las otras hermanas mías con las que esperaba vivir siempre en este mundo y morir. Ya comenzó esta tribulación, mas no se sabe cuándo terminará; en lugar de disminuir, crece cada día; me ha nacido hace poco, pero no parece acercarse al ocaso; la tengo siempre pegada a mí, y no tiene trazas de querer dejarme. Creía que la vida y la muerte deberían unir en la tierra a quienes tendrán una misma vida en el cielo, y que el mismo sepulcro debería encerrar a quienes tuvieron una misma cuna. Pero, a lo que veo, me había engañado, y ahora vivo angustiada, sola, atribulada por todas partes.

Vista del sepulcro de la Santa. Basílica de Santa Clara, Asís (Italia). Fuente: http://www.assisisantachiara.it/

Vista del sepulcro de la Santa. Basílica de Santa Clara, Asís (Italia). Fuente: http://www.assisisantachiara.it/

¡Oh mis buenísimas hermanas! Condoleos y llorad conmigo. Y Dios quiera que nunca os toque sufrir otro tanto, pues en verdad os digo que no hay dolor semejante a mi dolor. Este dolor me aflige siempre, esta tristeza me atormenta de continuo, este ardor me abrasa sin descanso. Porque de todas partes me asedian angustias y no sé hacia dónde volverme. Os pido que me ayudéis con vuestras piadosas oraciones, para que esta tribulación se me vaya haciendo tolerable y ligera. ¡Oh dulcísima madre y señora!, ¿qué diré, si no tengo la esperanza de volveros a ver con los ojos corporales a vos ni a mis hermanas?

¡Oh, si pudiese expresar mis pensamientos como lo deseo! ¡Oh, si pudiese poneros de manifiesto en estas páginas el prolongado dolor que preveo, que tengo siempre ante mí! El alma me arde por dentro y se siente atormentada por el fuego de infinitos dolores; gime íntimamente el corazón; y los ojos no cesan de derramar ríos de lágrimas. Estoy llena de tristeza y me voy consumiendo toda interiormente. No hallo consuelo por más que lo busco; voy sintiendo dolor sobre dolor, cuando pienso en mi interior que ya no me queda esperanza alguna de volver a veros jamás ni a mis hermanas ni a vos.

Por una parte no hay quien pueda consolarme de entre mis seres queridos; mas por otra encuentro un gran consuelo y también vos podéis alegraros conmigo por lo mismo, pues he hallado mucha unión, nada de disensiones, muy por encima de cuanto hubiera podido creerse. Todas me han recibido con gran cordialidad y gozo y me han prometido obediencia con devotísima reverencia. Todas ellas se confían a Dios, a vos y a vuestra comunidad, y también yo con ellas me encomiendo a vos en todo y por todo, para que os preocupéis solícitamente de mí y de ellas como de hermanas e hijas vuestras. Quiero que sepáis que tanto yo como ellas, queremos observar inviolablemente vuestros consejos y preceptos durante toda nuestra vida.

Detalle del sepulcro de la Santa. Basílica de Santa Clara, Asís (Italia). Fuente: http://www.assisisantachiara.it/

Detalle del sepulcro de la Santa. Basílica de Santa Clara, Asís (Italia). Fuente: http://www.assisisantachiara.it/

Además de todo esto, os hago saber que el señor papa ha accedido en todo y por todo a lo que yo había expuesto y querido, según la intención vuestra y mía, en el asunto que ya sabéis, es decir, en la cuestión de las propiedades. Os ruego que pidáis al hermano Elías que se sienta obligado a visitarme muy a menudo, para consolarme en el Señor”.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– BRUNACCI, A., “Bibliotheca sanctorum, tomo I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.
– LAINATI, C.A., osc, “Santa Clara de Asís. Apuntes biográficos de Santa Inés de Asís”, Editorial Franciscana Aránzazu, 1983.
– OMAECHEVARRÍA, I., ofm., “Escritos de Santa Clara y documentos complementarios”, BAC, Madrid, 1993.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santos de la Casa Saboya (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Lienzo de la Beata Luisa de Saboya contemplando a la Virgen María.

Lienzo de la Beata Luisa de Saboya contemplando a la Virgen María.

Beata Luisa de Saboya, princesa de Chalons
Ilustre princesa de la Casa de Saboya, Luisa nació probablemente en Bourg-en-Bresse el 28 de julio de 1462, siendo la quinta de los nueve hijos del Beato Amadeo IX de Saboya y de Yolanda de Francia, hermana del rey Luis XI.

Después de algunos años de matrimonio, se quedó viuda siendo jovencísima y abrazó la regla de Santa Clara según el espíritu de Santa Coleta. Pasó sus años en el monasterio como un brillante modelo de las virtudes religiosas. En el último período de su vida, Luisa sufrió diversas enfermedades; murió susurrando el nombre de la Virgen María, el 24 de julio de 1503. El rey Carlos Alberto obtuvo en 1839 la confirmación del culto por el papa Gregorio XVI, que fijaba la memoria litúrgica de la Beata el 24 de julio. Su nombre consta en el Martirologio Romano.

Beato Bonifacio de Saboya, arzobispo de Canterbury
Undécimo hijo del conde Tomás I de Saboya y de Margarita de Ginebra, Bonifacio nació en 1207 en el castillo de Sainte-Héléne-du-Lac en Saboya. Fue monje cartujo y arzobispo de Canterbury.

Murió el 4 de julio de 1270, en su castillo natal de Sainte-Hélène en Saboya. Fue sepultado en la abadía cisterciense de Hautecombe, en el lago de Bourget, donde todavía reposa. El Papa Gregorio XVI, el 1 de septiembre de 1838, aprobó su culto para la Orden de la Cartuja y para la diócesis de Chambéry. Su nombre consta en el Martirologio Romano.

Beato Amadeo IX de Saboya, duque
Nacido en Thonon el 1 de febrero de 1435, hijo de Ana de Lusignano y de Luis, duque de Saboya, hijo del antipapa Félix V (Amadeo VIII de Saboya), en 1452 Amadeo se casó con Yolanda de Valois, hija de Carlos VII de Francia, como estaba acordado desde su nacimiento, para fortalecer la amistad entre los dos países. Fue duque de Saboya.

Sepulcro del Beato Amadeo IX de Saboya. Catedral de San Eusebio, Vercelli (Italia).

Sepulcro del Beato Amadeo IX de Saboya. Catedral de San Eusebio, Vercelli (Italia).

Murió el 30 de marzo de 1472 en Vercelli, sus últimas palabras fueron: “Sed justos, amad a los pobres y el Señor dará paz a vuestras tierras”, nobilísimo testamento espiritual de un óptimo príncipe. Fue inhumado en la iglesia de San Eusebio en Vercelli, bajo los escalones del altar mayor.

Pronto, la piedad popular lo proclamó Santo, y ante la perspectiva de la extensión de su culto, el 11 de julio el obispo de Turín, Claude de Seyseel, ordenó la exhumación del cuerpo e inició el proceso de canonización, que se prolongó mucho, hasta el 3 de marzo de 1677, cuando Inocencio XI confirmó el culto de Amadeo, fijando su fiesta el 30 de marzo. San Francisco de Sales, con gran celo, recogió las pruebas de santidad de Amadeo y San Roberto Belarmino lo propuso como ejemplo a los soberanos. Su nombre consta en el Martirologio Romano.

Beata María Cristina de Saboya, reina de las Dos Sicilias
Cagliari, 14 de noviembre de 1812 – Nápoles, 31 de enero de 1836

María Cristina de Saboya, hija del rey Víctor Emmanuel I y de María Teresa de Habsburgo, recibió de sus piadosos progenitores una sólida fe cristiana. En 1832 se casó con Fernando II, rey de las Dos Sicilias, y en el doble papel de esposa y de reina fue modelo brillante de toda virtud. Verdadera madre de los pobres, supo hacerse cargo de los sufrimientos de su pueblo, por cuya promoción ideó muchas obras sociales.

Lienzo neoclásico de la Beata María Cristina de Saboya, reina de las Dos Sicilias.

Lienzo neoclásico de la Beata María Cristina de Saboya, reina de las Dos Sicilias.

Murió todavía joven, después de haber dado a luz a su primogénito, Francisco, en medio del unánime llanto de la familia real y del pueblo napolitano. Fue enterrada en la basílica de Santa Clara de Nápoles. El 6 de mayo de 1937 el papa Pío XI declaró heroicas sus virtudes. Ha sido beatificada el 25 de enero de 2014. Su memoria litúrgica es el 31 de enero.

Beato Humberto III de Saboya, conde
Avigliana, Turín 1136 – Chambéry, Saboya, 4 de marzo de 1188

Concedió derechos y dones a los monasterios y tuvo un papel decisivo en la organización de la abadía de Altacomba. Se dice que hubiese preferido ser monje a ser rey. Tuvo cuatro esposas: Faida de Tolosa, fallecida en 1154, Gertrudis de Flandes (matrimonio anulado), Clemencia de Zharingen, fallecida en 1162 y Beatriz de Macon. A la muerte de su tercera esposa se retiró a Hautecombe, pero cambió de idea y de su cuarta esposa obtuvo finalmente un heredero varón.

Se alió con el partido güelfo del papa Alejandro III contra los gibelinos del emperador Federico Barbarroja. La consecuencia de esto fue la invasión de sus Estados hasta dos veces: en 1174 Susa fue arrasada a hierro y fuego y en 1187, Enrique VI lo expulsó del Imperio y le quitó la mayor parte de sus dominios, quedándole sólo los valles de Susa y de Aosta.

Murió en Chambéry en 1189. Fue el primer príncipe enterrado en Hautecombe. El difunto conde recibió pronto una gran veneración, respaldada por no pocos milagros, hasta que en 1838 el rey Carlos Alberto de Cerdeña consiguió del papa Gregorio XVI la aprobación oficial del título de Beato para él.

Grabado romántico del Beato Humberto III de Saboya, conde.

Grabado romántico del Beato Humberto III de Saboya, conde.

En Italia, el Beato Humberto III es recordado hasta hoy particularmente cerca de Racconigi, donde en el Real Santuario de la Virgen de Gracia se guarda un cuadro del Beato, donado por la reina Elena y restaurado por el rey Humberto II. También es venerado en Aosta, donde aparece representado en la fachada de su catedral, y en el castillo de Sarre, también en el valle de Aosta.

Beato Gualberto de Saboya, dominico (s.XIII)
De este fraile dominico saboyano, llamado también Talberto, Calberto o Alberto, tenemos pocas noticias, contenidas en las Vitae Fratrum de fray Geraldo de Frachet, la única fuente antigua fiable. Según este escrito, nació probablemente a finales del siglo XII o inicios del XIII; era estudiante en Bolonia en tiempos de la muerte de Santo Domingo (1221) y fue testigo de la curación de un endemoniado acaecida en el sepulcro del Santo el mismo día de su sepultura.

“Así pues -escribe fray Geraldo- habiendo predicado durante más de veinte años en las montañas de Saboya y habiendo llegado a una aldea llamada Acquabella, en la cual había cantado su primera misa y obtenido muchos frutos predicando, sintiéndose enfermo, dijo: “Permitidme que diga misa, porque yo celebré la primera misa en esta villa y creo que ahora celebraré la última”. En la cual, celebrada devotamente, se hizo administrar la extremaunción y edificó con su devoción a los asistentes, después de esto, se durmió en el Señor. Y se hizo un gran concurso de gente en su sepulcro, y se dice que muchos fueron liberados de grandes males, y la iglesia de canónigos regulares en la cual fue enterrado, en aquel mismo lugar, se vio enriquecida con muchas vocaciones”.

No conocemos ni el día ni el año de la muerte del Beato. Piò, siguiendo probablemente a Alberti, dice que “santamente expiró en torno al año 1264”. Sin embargo, es más probable que muriese antes de 1260, pues éste es el año en que se redactaron definitivamente las Vitae. En 1872, a instancia de la diócesis de San Giovanni de Moriana, se abrieron los procesos del culto ab immemorabili.

Beato Lucio de Saboya, mártir mercedario
+ Constantinopla, 5 de mayo de 1470

Descendiente de la noble familia de los Saboya, el Beato Lucio recibió el hábito de la Orden Mercedaria en el convento de Carcasona, en Francia. Enviado a redimir esclavos en África, fue sorprendido en el mar por corsarios que lo llevaron a Túnez, donde le infligieron todo tipo de horribles torturas.

Llevado después a Egipto, durante 16 años soportó una cruel prisión y fue afligido con muchos tormentos, ninguno de los cuales le hicieron renegar de la fe en Cristo Jesús. Indignados por su constancia, por orden del sultán Bajazet II, fue decapitado en la ciudad de Consantinopla el 5 de mayo de 1470. La Orden lo festeja el 5 de mayo.

Lienzo de la Beata Margarita de Saboya, religiosa dominica.

Lienzo de la Beata Margarita de Saboya, religiosa dominica.

Beata Margarita de Saboya, dominica
Pinerolo, Turín, 1390 – Alba, Cuneo, 23 de noviembre de 1464

La Beata Margarita de Saboya es conocida con el apelativo de “la Grande”. Nacida en 1390 en Pinerolo, se quedó pronto sin padres y pasó, junto con su hermana Matilde, a estar bajo la tutela de su tío Luis, el cual, a falta de herederos, sucedía al difunto príncipe Amadeo.

Para resolver las largas discordias entre Piemonte y Monferrato, el tío la destinó a ser esposa del marqués de Monferrato. Pero ella consintió, gracias a las palabras de Vicente Ferrei, verse ya en el claustro. A la muerte de su marido se retiró al palacio de Alba, donde, con la aprobación del Papa Eugenio IV, en 1441, fundó el monasterio de Santa María Magdalena. Habiendo vestido el hábito de la Tercera Orden Dominica, posteriormente abrazó la regla más austera de las monjas de la Orden. Murió en 1464. Su nombre consta en el Martirologio Romano.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
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8. Bondioli Osio Mario – La giovinezza di Vittorio Emanuele III, Simonelli editore, Milano
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12. Castronovo Valerio, Il Piemonte, Torino, 1977 (Otros títulos: Torino sabauda, Torino, 1990 Storia illustrata di Torino Torino, 1992 e Torino, Bari, 1987
13. Chavoutier – L’Histoire en Savoie Montélian. 1998.
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15. Claudia Bocca, I Savoia Newton & Compton, Roma, 2002
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22. Denis Mack Smith, I Savoia re d’Italia, Rizzoli 1990
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25. Falcone Lucifero, Il re dall’esilio, Silvio Mursia & c editore, Milano
26. Gerbaix de Sonnaz, Studi storici sul contado di Savoia e marchesato in Italia, Torino, 1883
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28. Giaccaria, Angelo, Sebastiani, Maria Letizia (a cura di), Armi e monogrammi dei Savoia: mostra di legature dal XV al XVIII secolo, Ministero per i Beni Culturali e Ambientali, Roma 1992.
29. Giaccaria, Angelo, Sebastiani, Maria Letizia (a cura di), Armi e monogrammi dei Savoia: mostra di legature dal XV al XVIII secolo, Ministero per i Beni Culturali e Ambientali, Roma 1992.
30. Grenci Damiano Marco – archivio agiografico e iconografico, 1977 – 2014
31. Grenci Damiano Marco – Santità sabauda – Quaderno 16 – Ed. D.M.G. 2005 (I edizione)
32. Guichenon S., Histoire généalogique de la Maison Royale de Savoie, Lyon, 1660.
33. Ioli G., Da Carlo Emmanuele I a Vittorio Amedeo 2, atti di congresso San Salvatore Monferrato 20-22 settembre 1985.
34. Labbruzzi E., La monarchia di Savoia dalle origini all’anno 1103, Roma, 1900.
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36. Manno, Antonio, Dizionario feudale degli antichi stati continentali della monarchia di Savoia: Savoia, Aosta, Piemonte, Monferrato, Saluzzo, Novara, Lomellina, Nizza, Oneglia: 1720 – 1797, Forni, Bologna 1969.
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39. Merlin, Pierpaolo, Emanuele Filiberto: un principe tra il Piemonte e l’Europa, SEI, Torino 1995.
40. Merlotti, Andrea, Vittorio Amedeo II: il Savoia che divenne re, Gribaudo 1998.
41. Montanelli – Gervaso, Storia d’Italia (varie edizioni – si trova anche in edicola)
42. Oliva Gianni, I Savoia, Oscar storia, Milano, 2001
43. Pallotta, I Savoia in Italia, Roma 1990
44. Passanti, Mario, Architettura in Piemonte: da Emanuele Filiberto all’Unità d’Italia (1563 – 1870): genesi e comprensione dell’opera architettonica, U. Allemandi, Torino 1990.
45. Pauletti, Giovanni Andrea, Storia di Torino e del Ducato di Savoia, TECA, Torino 1994.
46. Peyrot, Ada, Viale, Vittorio, Immagini di Torino nei secoli, Tipografia Torinese Editrice, Torino 1969.
47. Pingone, Emanuele Filiberto, Augusta Taurinorum, apud haeredes Nicolai Bevilaquae, Torino 1577.
48. Regolo Luciano – Maria Cristina di Savoia . La regina innamorata di Gesù – Ed. Kogoi, 2014
49. Richelmy, Cinque re (storia segreta dei Savoia) Roma 1952Valerio
50. Ricotti E. – Storia della monarchia piemontese, Firenze, 1861.
51. Spinosa Antonio, Vittorio Emanuele III, Mondadori.
52. Symcox, Geoffrey, Vittorio Amedeo II: l’assolutismo sabaudo: 1675 – 1730, SEI, Torino 1985.
53. Tabacco, Lo stato sabaudo nel sacro Romano Impero. Torino, 1928.
54. Taveau J.M., La Maison de Savoie. Montfleury. 1979.
55. Theatrum Statum Regiae Celsitudinis Sabaudiae Ducis, Blau, Amsterdam 1682 (AST, Biblioteca Antica)

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– www.astralis.it/savoia.htm
– www.cartantica.it/pages/collaborazionisavoia.asp
– www.cronologia.it/storia/biografie/reitalia.htm
– www.gdonotizie.com/
– www.guardiedonore.it/
– www.il-regno.it/DEFAULT.HTM
– www.romacivica.net/anpiroma/DOSSIER/protagonistia.htm
– www.santiebeati.it

Mi agradecimiento particular a Fabio y a Patrizia de Cartantica.it.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santas de nombre Lutgarda

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Lienzo de Santa Lutgarda de Tongres, obra de Francisco de Goya y Lucientes (1787). Monasterio de San Joaquín y Santa Ana de Valladolid, España.

Lienzo de Santa Lutgarda de Tongres, obra de Francisco de Goya y Lucientes (1787). Monasterio de San Joaquín y Santa Ana de Valladolid, España.

Pregunta: Quisiera saber la historia de Santa Lutgarda y si hay algún icono bizantino de ella y/o imagen. Gracias.

Respuesta: Santas (o más bien beatas) con este nombre existen dos: Santa Lutgarda patrona de los flamencos y Santa Lutgarda de Wittinchen; y como tú no especificas a cuál de ellas te refieres, te daremos algunos datos de ambas. Creo que es la mejor solución. Decirte también que como ambas vivieron en el siglo XIII, difícil es que haya iconos de ellas, como no sean de factura moderna, aunque sí diversas obras de arte.

Santa Lutgarda de Tongres, patrona de los flamencos
Es también conocida como Liudgarda, Liutgardis y Lutgardis. Su “Vita” se atribuye a Tomás de Cantimpré y fue escrita sólo dos años después de la muerte de la Santa. Este autor era uno de sus familiares y su testimonio es muy importante por cuanto la escribe con mucha prudencia y un cierto espíritu crítico. Por otra parte, él mismo modificó en parte su relato, alrededor del año 1254, añadiendo datos facilitados por otro familiar, llamado Fray Bernardo, que era penitenciario del Papa Inocencio IV. Esta “Vita” tuvo cierto éxito, a juzgar por las versiones populares escritas, algunas de ellas en flamenco y que fueron relativamente abundantes. Citemos, por ejemplo, la escrita por Guillermo de Afflinghem (editada en el año 1900) y la de un tal Gerardo, que también fue editada en el año 1857.

Según estos textos, Lutgarda nació en el año 1182 en Tongres, que es un municipio belga de habla flamenca y con unos doce años de edad entró en el monasterio que las benedictinas tenían en Saint-Trond. Como fue elegida priora contra su voluntad, ese mismo día abandonó el monasterio para marcharse a la comunidad de Awirs – cercana a Lieja – y posteriormente, a Lillois y a Aywières, comunidad de habla francófona donde ella se empeñó en seguir hablando el flamenco. Obstinada, sí que era.

Santa Lutgarda pertenece a un grupo de “mujeres piadosas” del siglo XIII, que llevaron una vida mística considerada excepcional, como Santa Cristina de Saint-Trond, Santa Juliana de Cornillón, Santa Ida de Nivelles y algunas otras. De ella se afirma que fue especialmente favorecida por el Sagrado Corazón de Jesús, que se le apareció en repetidas ocasiones y con quien tuvo encuentros muy conmovedores. Ella se impuso a sí misma un régimen de excesiva austeridad con la intención de hacer penitencia para conseguir la conversión de los albigenses y de algunos señores de aquella región que llevaban vidas bastante licenciosas.

Conjunto escultórico de la visión de Santa Lutgarda de Tongres. Puente de Carlos, Praga (República Checa).

Conjunto escultórico de la visión de Santa Lutgarda de Tongres. Puente de Carlos, Praga (República Checa).

Se dice también que, por intercesión de las Almas del Purgatorio, realizó curaciones milagrosas y que asimismo, se vio beneficiada por diversas premoniciones, especialmente relativas a la duquesa de Brabante e incluso a su propia muerte. De mayor, se quedó ciega, pero aun así, vivió once años ejerciendo una cierta influencia beneficiosa entre los cercanos a ella. Murió el 16 de junio de 1246 en la abadía de Aywières.

Fue beatificada conforme al denominado “modo antiguo” y su tumba en el coro del monasterio de Aywières es objeto de veneración. Fue inscrita en el Martirologio Romano en el año 1584, aunque nunca ha sido oficialmente canonizada. El 4 de diciembre de 1796 las monjas tuvieron que huir a Ittre (Bélgica) como consecuencia de la Revolución Francesa, llevándose las reliquias de la Santa, que en el 1870 pasaron a ser propiedad de la parroquia. Su fiesta se celebra el día 16 de junio. Se la representa vestida de monja, con un libro y un rosario en las manos en referencia a sus visiones místicas. También se la ha pintado intercambiando su corazón con el de Jesús e incluso bebiendo la sangre que sale del costado de Cristo. También se la ha pintado muriendo junto a la cruz, mientras Jesús alarga su brazo derecho para estrecharla junto a su pecho.

Santa Lutgarda, fundadora de la comunidad de Wittinchen
Nació en el año 1291 cerca de Schenkenzell, en la Selva Negra, en el seno de una familia de campesinos. Como tenía una deformación física, con sólo dos años de edad fue acogida por las beguinas de Oberwolfach. Sabemos que las beguinas eran una asociación de mujeres cristianas que se dedicaban a ayudar a los enfermos, niños, ancianos y mujeres necesitadas. Después de llevar veinte años de vida muy pobre y muy mortificada, por inspiración divina, se dedicó a recaudar fondos para fundar un convento para treinta y cuatro religiosas de la Orden de San Francisco. Ésa era su intención, pero pronto se vio desbordada por más de setenta religiosas.

A los dos o tres años de su fundación, en el año 1327, el monasterio quedó destruido por un incendio y ella se dedicó a reconstruirlo buscando ayuda en Alsacia, Suiza y Hungría. En el año 1332 obtuvo del Papa – que estaba en Avignon – la confirmación de su comunidad como perteneciente a la Tercera Orden de San Francisco, transformándose cinco años más tarde, en una comunidad de monjas clarisas. Aunque el convento era extremadamente pobre, siempre se la veía gozar de una alegría que era tenida como sobrenatural.

Reliquias de Santa Lutgarda de Tongres en Ittre (Bélgica).

Reliquias de Santa Lutgarda de Tongres en Ittre (Bélgica).

Ella se distinguió por sus meditaciones sobre la vida y la pasión de Cristo, siendo asimismo devotísima del Sagrado Corazón de Jesús y de las ánimas del Purgatorio, devociones que recomendaba a sus religiosas. Se dice que un día, mientras rezaba por la conversión de los pecadores delante de un Crucifijo, de éste comenzó a brotar sangre por todas sus heridas, mientras mucha gente se refugiaba en su corazón.

Murió en el año 1348 y fue sepultada en la iglesia conventual que hoy en día es la iglesia parroquial de Wittinchen, ya que el convento fue secularizado en el año 1803. Su tumba es muy visitada, especialmente el día 16 de octubre, que es su festividad. Aunque su culto nunca ha sido confirmado oficialmente, es tratada como santa y/o como beata.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– VV.AA. “Bibliotheca sanctorum”, tomo VIII, Città N. Editrice, Roma, 1988

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