Santa Clotilde, reina de los francos

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Grabado de la Santa, obra de Blin y Allabre (s. XIX).

Santa Clotilde nació en Lyón alrededor del año 474 y era hija de Childerico I de Borgoña y de Caratena. Childerico era hermano menor del tiránico rey de Burgundia, quien dio muerte a este y al resto de sus hermanos (excepto uno) para usurpar sus dominios. En esta masacre perdonó la vida a la esposa y las dos hijas de Childerico, que entonces solo eran unas niñas. Ellas marcharon a Ginebra donde se dedicaron a la oración y a hacer obras de caridad. La hermana se hizo monja y  Santa Clotilde, fue llevada a la corte de su tío y educada en la religión católica, aunque fue instruida por medios arrianos. Estaba adornada de todas las virtudes y la reputación de su ingenio, belleza, modestia y piedad hizo que todos la adoraran en el reino. Clodoveo I, el victorioso rey de los francos, la pidió y obtuvo en matrimonio, concediéndola todas las condiciones que deseara para la libertad y seguridad en el ejercicio de su religión. El matrimonio se celebró solemnemente en Soissons, en el año 492. De ese matrimonio nacieron cinco hijos, el primero de los cuales fue bautizado con el permiso de su padre, pero murió siendo muy pequeño.

Clotilde hizo un pequeño oratorio en el palacio real en el que pasaba mucho tiempo en ferviente oración. Honraba a su marido y cuando vio que era dueña de su corazón no cejó en sus esfuerzos por ganarlo para Dios, y le hablaba con frecuencia de la vanidad de sus ídolos y de la excelencia de la verdadera religión, pero no había llegado aun el momento de su conversión. Después del bautismo de su segundo hijo, Clodomiro, y del restablecimiento del niño de una peligrosa indisposición, pidió al rey mas audazmente que renunciara a sus ídolos, pero el temor de ofender a su pueblo hizo que se retrasara. Su milagrosa victoria sobre los germanos y su entera conversión en el año 496, fueron finalmente los frutos de las oraciones de nuestra santa.  Clodoveo fue bautizado por el obispo de Reims, San Remigio, en la Navidad de ese mismo año y con él se bautizaron muchos de sus familiares y más de tres mil francos.

Habiendo Clotilde ganado para Dios a este gran monarca, nunca dejo de animarlo a gloriosas acciones por el honor divino. Construyó en París, a petición de ella, la gran iglesia de San Pedro y San Pablo. Pero Clodoveo I murió en el año 511, quedando ella viuda. El hijo mayor de Clodoveo, Teodorico, que había nacido de una concubina antes de su matrimonio con Santa Clotilde, reinó sobre la zona oriental de Francia. Respecto a los tres hijos de Clotilde: Clodomiro reinó en Orleans, Childeberto en París y Clotario en Soissons. Esta división produjo guerras y celos, hasta que en el año 560 se reunió toda la monarquía bajo Clotario.

Miniatura de la partición del reino entre los hijos de la Santa ante ella misma. Guillaume Crétin, s. XVI.

La más grande aflicción de esta piadosa santa fue el asesinato de los dos hijos mayores en el año 526 a manos de sus tíos. Este trágico desastre contribuyó a apartar su corazón del mundo, pasó el resto de su vida en Tours, sede de su viudez, cerca de la tumba de San Martín, realizando ejercicios de oración, abstinencia, ayuno y penitencia. Allí puso en funciones a tres obispos y fundó varias iglesias y monasterios.

En su última enfermedad mandó buscar a su hijo y lo exhortó a honrar el bien y mantenerse en la práctica de los mandamientos. También ordenó que todo lo que poseía fuera distribuido entre los pobres. Cayó enferma y a los treinta días tuvo un empeoramiento y se fue hacia el Señor; era el 3 de junio del año 545. Fue sepultada junto a su esposo Clodoveo I. Sus reliquias se veneran en la ciudad francesa de Viviers.

El culto a Santa Clotilde floreció sobre todo en Normandía y en la región de Andelys-sur-Seine, donde se le invoca contra la muerte repentina, contra las fiebres y especialmente contra las enfermedades de las piernas. También las mujeres acuden a ella cuando quieren la conversión de sus maridos. Es representada  con la corona y con el cetro de reina y como fundó iglesias y monasterios, también es representada con una iglesia en sus manos.

De ella se cuenta un episodio legendario. Estando unos trabajadores construyendo uno de sus monasterios en Andelys en el caluroso mes de julio, ellos estaban agobiados y la santa hizo que una fuente cercana de la que brotaba agua, esta tomara el sabor del vino. Para recordar este episodio, en el día de su festividad en Andelys se mezcla vino con el agua que sale de dicha fuente y es también por eso, por lo que a veces es representada junto a una fuente.
Otra leyenda que se cuenta de ella y que aparece representada en una miniatura del Misal de Bedford del siglo XV que se encuentra en el British Museum de Londres, es la siguiente: Clotilde le presentó a su marido Clodoveo un escudo con tres lirios que le había ofrecido un misterioso ermitaño del bosque de Saint Germain en Laye. Desde entonces los tres lirios sustituyeron a las tres ranas que estaban representadas en el escudo de los reyes francos.

Reliquias de la Santa veneradas en Viviers, Francia.

Haré mención también del ciclo de la historia de Santa Clotilde representado en las vidrieras  del siglo XVI de la capilla de las Tres Marías en la iglesia de San Gervasio en París.

Abel

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