Sierva de Dios María Ana Alberdi Echezarrieta OIC

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de la Sierva de Dios.

Fotografía de la Sierva de Dios.

“Tenemos que ser santas. Nuestra obligación es de ser santas, nuestra felicidad está en ser santas”.

Infancia
El día tres de mayo de 1912, festividad del hallazgo de la Santa Cruz, nacía en la localidad de Azcoitia (Guipúzcoa) la niña María de la Concepción Cruz Alberdi Echezarreta y su hermano gemelo José de la Cruz. A los dos se les bautizo en el mismo día y también se les puso a ambos el nombre de Cruz, siguiendo la costumbre de esos años. El bautizo tuvo lugar en la parroquia de Santa María la Real de Azcoitia.

El ambiente donde creció ella y su hermano era muy humilde, vivían en un caserío típico de estas tierras vascas. Sus padres, José Francisco Alberdi Zubizarreta y María Felipa Echezarreta Ezeiza formaban un matrimonio muy trabajador y piadoso. Trabajaban las tierras del pueblo y con mucho esfuerzo se preocupaban por sacar adelante a sus hijos y darles una buena educación. La infancia de la pequeña María de la Concepción transcurrió como la de otros niños, con las limitaciones de aquellos años, pero normal y alegre. Jugaba con sus hermanos mayores Josefa y José Eusebio (hijos del anterior matrimonio de José Francisco) pero sobre todo con su hermano gemelo (sacerdote misionero de la compañía de Jesús). Aprendió pronto las primeras letras, así como el catecismo y otras labores. A menudo ella y sus hermanos caminaban hasta la cercana ermita de Urrategui para rezar ante la Virgen Inmaculada, a cuya advocación estaba dedicada esta ermita. Entorno al año 1917 la familia tuvo que abandonar el caserío y las tierras de la labor para marchar a otro sitio en busca de trabajo, seguido a este triste episodio familiar vinieron otros más tristes y dolorosos como las tempranas muertes de los padres; María Felipa en 1918 y José Francisco pocos meses después, en 1919.

María Concepción, huérfana de padre y madre con tan solo siete años, se traslado a vivir junto a su hermana Josefa a la casa de su tía materna Manuela Echezarreta Ezeiza. Los dos hermanos se trasladaron a vivir con otros familiares, desde aquí José Cruz ingresaría en el seminario para ser jesuita. En el pueblo de Azcoitia vivió felizmente con sus tíos, primos y hermana. Sus tíos lograron darle una esmerada educación que la haría ser una mujer de provecho. Fue a la escuela que dirigían las Hijas de la Caridad y cuando contaba con catorce años empezó a trabajar en una fábrica textil donde con el dinero que recibía ayudaba a su familia. Como es lógico, aquí hizo muchas amigas que a lo largo de toda su vida la recordarían como una joven cariñosa, elegante, trabajadora y sensata; en una frase: “era una joven virtuosa”. A los dieciséis años abandono la casa de sus tíos maternos para irse a vivir junto a su hermana Josefa que se acababa de casar.

Estampa para la devocion privada de la Sierva de Dios.

Estampa para la devocion privada de la Sierva de Dios.

Vocación
Con forme iba llegando a su mayoría de edad, María Concepción fue madurando su vocación como religiosa. Es posible que el trato con la Carmelitas Descalzas del pueblo, la participación en las Pías Uniones y el sacerdocio de su hermano gemelo influyeran para que ella tomara esta decisión. El sacerdote Dº José Antonio Zabaleta se encargo de encaminar esta vocación, dirigiendo su alma y dándole sabios consejos. Guiada por estos consejos, empezó a estudiar solfeo y canto, también lengua castellana, imprescindible para cualquier persona que provenía de un ambiente rural como ella. Para empezar a estudiar todo esto ingreso en el año 1930 como alumna interna en el colegio que dirigían las Madres Mercedarias Misioneras de Bérriz (fundadas por la Beata Margarita López de Maturana).

Terminados estos estudios satisfactoriamente se dispuso a marchar a Madrid para emprender su nueva vida. Dº José Antonio Zabaleta le había recomendado la Orden de la Inmaculada Concepción y el concreto el convento de “La Latina” de Madrid. El día treinta de septiembre de 1931 ella y otra compañera, con el debido visto bueno del sacerdote, el examen médico y la bendición familiar, se dispusieron para viajar hasta Madrid donde las esperaban sus nuevas hermanas, las Concepcionistas Franciscanas. Finalmente, después de un largo viaje y deambular por las calles de Madrid, la joven “Matxo Balda” (así la llamaban sus familiares cariñosamente debido al diminutivo de María en euskera y Balda por su procedencia del caserío) y su compañera Cándida Arrieta ingresaron como postulantes el día 1 de octubre de 1931.

Su vida entre los muros de “la Latina”
Inmensamente feliz por empezar esta vida contemplativa bajo el carisma de Santa Beatriz de Silva, María Concepción que tan solo contaba con diecinueve años se puso bajo el cuidado de Sor María de la Encarnación que era la maestra de novicias. Fue aceptada como cantora, y el resto de dote que le faltaba la completo el obispado de Madrid. Paso a paso fue empapándose de las reglas de Orden y adquiriendo nuevos conocimientos de esta vida en comunidad. El día cuatro de abril de 1932, pasados los seis meses de su ingreso, hizo su profesión y toma de hábito. En esta emotiva ceremonia cargada de simbolismo, prometió su obediencia a la Madre abadesa y abrazo el nombre de Sor Ana María. Terminado el noviciado de un año hizo sus votos simples el día seis de abril de 1933, se le impuso el velo negro y la capa azul que completando así el característico hábito.

Fotografía de la Sierva de Dios, ya anciana.

Fotografía de la Sierva de Dios, ya anciana.

Ahora comenzaba la etapa denominada como juniorado en la que se pretendía que alcanzara una madurez en muchos aspectos como el humano, intelectual, cristiano y ascético. Sor Ana María en este período se esforzó por estar preparada para ser una prefecta y santa esposa de Jesucristo. Como mandaba la regla ella fue alcanzando un alto grado de unión con Dios, con el carisma, con la Virgen María y con la espiritualidad Franciscana. Con la aprobación de sus hermanas y de la diócesis, el día cuatro de mayo de 1936, con veinticuatro años recién cumplidos, hizo sus votos solemnes convirtiéndose así en una esposa de Cristo. En esta ceremonia la Madre abadesa le coloco el anillo y la corono de espinas. Por aquel entonces el ambiente en Madrid ya estaba revuelto, pocos meses después estallo la Guerra Civil y Sor Ana María tuvo que abandonar el convento vestida como seglar y refugiarse en varios pisos, en alguna casa con hermanas de otras congregaciones y hasta en la casa de su hermana en Azcoitia. Otras hermanas suyas de El Pardo y de Sagasti no tuvieron tanta suerte y murieron mártires.

Terminada la guerra entre hermanos, Sor Ana María con mucho entusiasmo y sin lamentaciones emprendió la reforma del convento, así como ejerció los oficios de sacristana y enfermera. Por el año 1947 fue nombrada como maestra de novicias, siendo un cargo de mucha responsabilidad que ella temía no ser capaz de hacerlo bien. Con su empeño, amor a la regla y ayuda de Dios permaneció en este cargo seis años y no paso desapercibida para nadie su ejemplar testimonio a la hora de formar a las novicias, la tenían como una madre. Los sacerdotes que la conocieron advertían a la Madre Abadesa de que la “monjita” desempeñaba a le perfección sus cargos y que tenía por delante un gran futuro.

Como venimos diciendo, a pesar de su juventud toda la comunidad la creía capaz de ejercer cualquier cargo de responsabilidad, de tal manera fue que en la elecciones para abadesa que se celebraron el doce de noviembre de 1953 salió elegida como abadesa por unanimidad. Aquí empezaba una nueva y larga etapa llena de frutos. En este momento cambio su nombre y sería conocida para siempre como Madre María Ana. Por largo tiempo fue abadesa de este convento, casi 34 años, incluso tuvo que pedirse permiso al Vaticano para ejercer este cargo, ya que las leyes no permitían ser reelegida más de tres trienios seguidos. Esto nos da pistas de cómo era su personalidad y forma de gobernar. Como Madre Mª Ana destaco por muchas cosas pero sobre todo por su amor a Dios, a sus hermanas, por su sabiduría y por su unidad a la Regla Concepcionista etc; también gracias a ella la comunidad de “La Latina” adquirió cierto prestigio entre todos los monasterios de la Orden. Por todo esto y por las sobradas cualidades que desempeñaba Madre Mª Ana en su día a día, el tres de julio de 1963 fue elegida presidenta de la Federación Concepcionista Franciscana Santa Beatriz de Silva. Esta federación que se creó en los tiempos de Pio XII, la formaban diecinueve monasterios y su objetivo era colaborar, promover y velar de forma fraterna la vida contemplativa de este carisma. Este cargo lo mantuvo dieciocho años en los que continuamente salía reelegida por las trescientas cincuenta hermanas que lo formaban.

Antiguo sepulcro de la Sierva de Dios.

Antiguo sepulcro de la Sierva de Dios.

Últimos años y muerte
Como ya todos sabemos la vida dentro de un convento no está exenta de problemas que con el paso de los días van surgiendo. La Madre María Ana tuvo que lidiar con estos problemas y también con otros que aunque no son problemas propiamente dichos, si que ocasionaron algunos desvelos, un ejemplo es la adecuada renovación tras el concilio, nuevas constituciones, bajas en número de vocaciones etc. Bajo su gobierno también vivió momentos muy gozosos como fue la canonización en Roma de Santa Beatriz de Silva, el día tres de octubre de 1976 y más tarde la celebración de su sesenta aniversario como concepcionista.

Con sesenta y nueve años la Madre Mª Ana dejo de ser la presidenta de la Federación, pero no se retiro del todo siendo ya que ocupaba el puesto de vicaria. Sus fuerzas ya no eran las mismas y con casi ochenta años dejo definitivamente de ser abadesa de “La Latina”, era el año 1990. Tal era su humildad y sus deseos de seguir siendo útil que sigo haciendo los trabajos más sencillos como el de tornera. Su obediencia y humildad siguieron como el primer día.

Su última etapa aquí en la tierra podemos decir que fue una continua oración, durante toda su vida se esforzó por alcanzar lo más alto de esta vida contemplativa y en el ocaso de su vida siguió con el mismo empeño, aunque a la vista de todas sus hijas ya lo había conseguido. En el año 1998 cayo gravemente enferma de una enfermedad de piel que se llama pénfigo, durante cinco meses sufrió con paciencia estas ampollas ensangrentadas que eran terribles y que tenía por todo el cuerpo. El veintisiete de noviembre de 1998, festividad de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, la Madre Mª Ana moría santamente dejando grandes frutos para esta Orden. Todas sus hijas y hermanas de otros monasterios lloraban la perdida de una autentica madre.

Día del traslado a la iglesia, lápida y restos mortales.

Día del traslado a la iglesia, lápida y restos mortales.

Proceso de canonización
Al día siguiente de morir, se celebro un funeral multitudinario y sus restos se enterraron en el cementerio de la comunidad. Desde ese mismo día empezaron a llegar testimonios y cartas con el deseo de que abriera su proceso de beatificación, ya que su testimonio es muy enriquecedor para todos los cristianos de hoy en día y para las vocaciones a la vida contemplativa. El cuatro de marzo de 2010 se abrió su proceso de beatificación en el convento de la “La Latina”, el solemne acto estuvo presidido por numerosas autoridades. En la actualidad el proceso sigue su curso a la espera de avances. El pasado dieciséis de julio de 2014 su restos fueron exhumados y trasladados al interior de la iglesia del convento de la “La Latina”. Bajo una sencilla lápida, esperando la beatificación, está ahora más cerca de fieles y devotos que día tras día acuden a su intercesión.

David Garrido

Bibliografía:
– ALBERDI, Ramón, La Madre Ana Alberdi: el encanto de la experiencia cristiana, Editorial CCS, Concepcionistas Franciscanas.

Fotos y demás documentos:
– Sor María de San José O.I.C (Monasterio de “La Latina”)

Enlaces consultados (11/06/2015):
– www.archimadrid.org/index.php/oficina-de-informacion/noticias-madrid/item/14781-O100158
– www.materchristi.es/TESTIMONIOS/Testimonio22.htm
– http://santabeatrizdasilva.blogspot.com.es/search/label/oic.%20Biografias

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Sierva de Dios Mercedes de Jesús Egido Izquierdo, O.I.C

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Fotografía de la Madre Mercedes de Jesús.

Fotografía de la Madre Mercedes de Jesús.

Pregunta: Hola!! En primer lugar daros las gracias por la página Web, Enhorabuena. Al ver la entrada de la Santa Beatriz de Silva y al ver el nombre de otras concepcionistas venerables, me parece que podéis también incluir a la Sierva de Dios Madre Mercedes de Jesús Egido, que llevo a cabo un proceso de renovación de la Orden de la Inmaculada y actualmente está en proceso de beatificación. Su vida y sus escritos son muy interesantes, cargados de muchos deseos de amar a Dios y seguirle. Simplemente es una sugerencia, por si quereis publicar su vida en vuestra página. Os dejo esta dirección donde os podeis informar de su vida: www.monjasconcepcionistasdealcazar.com. Atentamente, un abrazo.

Respuesta: Con mucho gusto escribimos sobre la S. D. Madre Mercedes de Jesús, reformadora de la Orden de la Inmaculada Concepción. Qué mejor oportunidad que esta para escribir sobre ella, ya que en agosto de este mismo año se ha cumplido el décimo aniversario de su fallecimiento. Sirva este artículo para que se conozca más su persona, obra, espiritualidad y proceso de beatificación.

Infancia
En los albores de una España convulsa, nacía en Salamanca la niña María del Rosario Egido Izquierdo. Era el día 29 de marzo de 1935, y para el matrimonio formado por don Ildefonso y doña Carmen, era la sexta hija de los nueve que llegaron a tener. Para las costumbres de la época se le bautizó tarde, el día 21 de abril en la parroquia del Sancti Spiritu. Sus padrinos fueron sus dos abuelos paternos.

Mientras la niña iba creciendo, a la misma vez iba empapándose de las buenas costumbres que la familia tenía, sobre todo del ambiente cristiano que en este hogar se respiraba. Sus padres fueron sus verdaderos maestros, de ambos aprendió muchas cosas que a lo largo de su vida le marcarían en su vocación religiosa. No dejaba de ser una niña, y como tal hacía las travesuras típicas de esta edad. Su madre a veces les culpaba por cosas que ella no había hecho; apenada y temerosa de Dios, no llevaba la contra a su madre y refugiada en sí misma decía: “El día del Juicio se sabrá”.

La Madre Mercedes de Jesús fotografiada con otras dos compañeras el día de su toma de hábito.

La Madre Mercedes de Jesús fotografiada con otras dos compañeras el día de su toma de hábito.

Los duros años de la posguerra afectaron también a esta familia, por lo que el matrimonio, en vista de la difícil situación, decidió internarla a ella y a su hermana en el colegio de las Hijas de San Vicente de Paúl. En este colegio fue feliz, aunque le costó acostumbrarse a vivir separada de su querida familia. Tenía una rica personalidad, siempre se mostraba alegre y para su corta edad era muy sensata, además de consciente. Así la describían tanto las compañeras como las religiosas. Aparte también se le recuerda como una niña muy inteligente, con 11 años llevaba tres cursos de adelantado a lo que su edad correspondía.

El día 2 de mayo de 1943 tomó la comunión en este colegio y para María del Rosario (Madre Mercedes de Jesús) fue uno de los días más felices de su vida. Recordaba con felicidad como la noche anterior no durmió nada, pensando que recibiría a Jesús Sacramentado. Este hecho nos dice mucho de la personalidad que estaba definiendo, sólo contaba con ocho años cuando recibió la primera comunión. En este colegio fue madurando y su pequeña alma se llenaba de grandes anhelos. En 11 de mayo de 1946 hizo la confirmación en la parroquia de Sancti Spiritu de Salamanca, donde fue bautizada.

El deseo de las Hermanas e incluso de sus padres era que hiciese los estudios de magisterio, como la mayoría de las señoritas de la época. Ella no era reacia a hacerlos, cualidades no le faltaban, pero Dios tenía para ella otros planes. Sin terminar los estudios superiores, abandonó el colegio para irse a Madrid junto a su familia. Allí su padre emprendió un negocio y toda la familia ayudaba para que éste marcharse bien. En este tiempo tuvo un pequeño periodo de “enfriamiento” en la vida religiosa. Gracias a unas predicaciones de los Padres Redentoristas, que removieron su espíritu y la empujaron a una sincera confesión, volvió otra vez a retomar sus piadosas costumbres y a frecuentar los sacramentos.

Vocación
Desde sus años en el colegio, la Sierva de Dios anhelaba ser misionera y ayudar a los niños negritos, muchas noches se imaginaba las catequesis que daría a estos niños. Pero como hemos visto por un tiempo esta idea se fue enfriando, hasta que a la edad de 15 años se afianzó su vocación y prometió a Dios ser virgen y dedicarse a hacer el bien al prójimo. En esta etapa en la que Dios iba fecundando su alma se dedicó a cumplir lo que había prometido, y ayudaba a todas aquellas personas que lo necesitaban, aparte también acudía con frecuencia al Santo Rosario, a las novenas, a las adoraciones eucarísticas etc. Solía tener la curiosa costumbre de quedarse sola en la iglesia cuando todo el mundo salía, entonces ella recorría uno por uno los altares rezando un Padrenuestro, este hecho llevó al sacerdote a llamarla cariñosamente “la niña de los altares”.

La Madre Mercedes de Jesús en Roma.

La Madre Mercedes de Jesús en Roma.

En el año 1950 dos de sus hermanas mayores ingresaron en el monasterio de las Concepcionistas Franciscanas de La Puebla de Montalbán (Toledo). Madre Mercedes de Jesús aún tenía deseos de ser misionera, pero todo cambió cuando sus hermanas y el director espiritual de éstas le propusieron que también podría ser misionera junto a ellas. Ella reflexionó mucho sobre esta frase y en su interior se preguntaba: “Si lo importante es salvar almas, ¿no querría Dios que lo hiciese desde el monasterio?”. Después de pensarlo y pensarlo, decidió que sería monja de clausura, pero tuvo que esperar tres años para poder ingresar en el monasterio, y mientras esperaba pasó por el doloroso trago de perder a su padre, don Ildefonso.

El día 25 de octubre de 1953, día de Cristo Rey, la Sierva de Dios ingresó en el monasterio de la Puebla de Montalbán. Tenía 18 años y un espíritu dispuesto a obrar el bien dentro y fuera de esos muros. En los trabajos más humildes y sencillos era cada día más fiel y crecía más en santidad. Un año después, el 27 de abril de 1954, tomó el hábito, y el 12 de mayo de 1955 hizo su profesión temporal junto a sus hermanas Sor Espíritu Santo y Sor Presentación, que hacían su profesión solemne. Ese día fue inmensamente feliz y pidió a Dios que su madre también gozase de esa dicha siendo algún día monja. Dios se lo concedió: Doña Carmen, estando viuda y con sesenta años, ingresó como monja hasta los casi cien que llegó a vivir como tal.

En las tareas que se le encomendaban, en el silencio, en la penitencia etc; fue buscando agradar solamente a Dios. Entre otras tareas desempeño también la de maestra, con 21 años. Finalmente hizo la profesión solemne el 16 de mayo de 1958, tomando el definitivo nombre en religión de Mercedes de Jesús.

La Madre Mercedes de Jesús con las nuevas reglas de la Orden de la Inmaculada Concepción.

La Madre Mercedes de Jesús con las nuevas reglas de la Orden de la Inmaculada Concepción.

Reforma y vuelta a las fuentes
En enero de 1964 fue traslada al monasterio de Alcázar de San Juan (C. Real), a petición de la Madre Mª Ana Alberdi (también en proceso de beatificación). En este pueblo del corazón de La Mancha, la Sierva de Dios fue muy feliz. Sus virtudes fueron reconocidas, fue elegida abadesa sin tener la edad canónica suficiente. En este monasterio del Sagrado Corazón, Madre Mercedes de Jesús recibió la inspiración divina a través un sueño-visión de resucitar el verdadero carisma fundacional de su Orden. Esta idea ya estaba madurando en su interior desde unos años atrás, pero la interpretación de este sueño fue el empujón que necesitaba. Ella echaba de menos la espiritualidad propia con la que un día, casi quinientos años atrás, Santa Beatriz de Silva fundó la Orden de la Inmaculada Concepción. Con el fin de no extenderme en exceso, diré que el carisma fundacional de esta Orden, por hechos históricos y reformas de las diferentes órdenes, derivó en las reglas franciscanas, quedando muy limitado el carisma de Santa Beatriz de Silva. El Concilio Vaticano II animó mucho a Madre Mercedes de Jesús a comenzar de una vez la magna tarea de “volver a las fuentes”, y aunque sabía que no sería un camino de rosas, emprendió la restauración, despertando por esta razón algunas divisiones internas. Pasaron unos intensos años de oración y sacrificios, incluso viajó a Roma para entrevistarse con el cardenal Pironio (en proceso de beatificación), le presentó personalmente sus objetivos con respecto a la restauración. En 1981 se comenzó en el nuevo monasterio de la Inmaculada y de Santa Beatriz de Silva (Alcázar de San Juan), el “experimento” de vida monástica puramente concepcionista, así se refería a esta prueba Madre Mercedes. Más tarde se le sumaría un segundo monasterio filial a éste, que sería el del Creador y la Inmaculada en Campo de Criptana, fundado por la Sierva de Dios.

A lo largo de su vida contó con incondicionales ayudas, como la de los obispos de Ciudad Real, que aprobaron sus nuevos estatutos. El día 8 de septiembre de 1996 fue un gran día de gozo, la Sagrada Congregación de los religiosos y vida consagrada había aprobado estas modificaciones en las Constituciones Generales de la Orden; se suprimía la espiritualidad franciscana que un día se le añadió, y se sustituían por la espiritualidad mariana de Santa Beatriz de Silva, la fundadora. Con esta nueva forma de vida y renovado carisma que de ahora en adelante adoptaban, vivían dentro de la Orden de la Inmaculada Concepción, siendo solamente Concepcionistas. Madre Mercedes de Jesús, dichosa, vio cumplida la tarea que se le encomendó. Restaurada su querida Orden, decía: “¡Gloria a Dios, que por bien empleados están los 27 años que costó conseguirlo!”.

Fotografía de la Madre Mercedes de Jesús.

Fotografía de la Madre Mercedes de Jesús.

Últimos años y proceso de beatificación
Su vida de penitencia y sacrificio, además de los sufrimientos que padeció por la “vuelta a las fuentes”, debilitaron mucho a Madre Mercedes. Sufría con ejemplar paciencia los dolores y molestias que le ocasionaba su enfermedad, estos dolores los unía a los de Cristo por la salvación de los hombres y por las vocaciones. Se ofrecía ella misma a Jesús así: “Toma mi vida, Señor, calladamente, a favor de mis hermanos. ¡Quiero morir, como tú, en silencio, para que otros vivan! ¡Vivir muriendo!”. En esta enfermedad quería dar ejemplo y por ello no dejó nunca de atender ninguna obligación que tenía. Poco a poco ya no podía resistir más estos duros dolores y después de unos exámenes médicos, le diagnosticaron un severo carcinoma que afectaba gravemente a varias partes de su cuerpo.

Como es lógico, todas las religiosas se turnaban para atenderla en lo que serían sus últimos días en la tierra. La Sierva de Dios Madre Mercedes de Jesús, muy consciente de todo, seguía la misa, el rosario, el novenario, etc, desde su habitación. Uno de sus últimos días, mientras rezaba el rosario, tuvo fuertes tentaciones del demonio, a sus hijas les dijo que lo venció con el Amor. El día 2 de agosto ya se encontraba muy enferma, por lo que recibió la comunión y la extremaunción. Al día siguiente, 3 de agosto de 2004, Madre Mercedes, con 69 años edad y 51 de vida religiosa, moría santamente rodeada de sus hijas. Entre otras palabras, antes de morir dijo: “Doy gracias a Dios porque me ha permitido cumplir mi misión”.

Sus hijas decían que hasta para morir coincidió con Santa Beatriz de Silva, ya que ésta también murió en los primeros días de agosto, en el novenario dedicado a San Lorenzo. Murió en olor de santidad, el funeral estuvo repleto de gente que se acercó desde muy lejos a rendirle sus respetos y a acompañar a sus huérfanas hijas. Fue enterrada en el pequeño cementerio que las Hermanas Concepcionistas tienen en el monasterio de Alcázar de San Juan. En su austera sepultura, que está pintada a mano, se puede leer: “Nació para morir el día 29 de marzo de 1935, murió para vivir el día 3 de agosto de 2004”.

Sepulcro de la Sierva de Dios. Agosto 2014.

Sepulcro de la Sierva de Dios. Agosto 2014.

Fueron muy numerosas las peticiones que llegaron a las Concepcionistas para que se abriera su causa de beatificación. Abriéndose el proceso diocesano en el mismo monasterio hace unos años, en noviembre del año pasado fue clausurado y enviado a Roma. La Madre Mercedes de Jesús fue declarada Sierva de Dios y, según algunas fuentes, su proceso de beatificación está bastante avanzado.

David Garrido

Bibliografía:
“Madre Mercedes de Jesús: el retorno al Origen Santo”, Concepcionistas de Alcázar de San Juan.

Enlace consultado (16/11/2014):
– www.monjasconcepcionistasdealcazar.com

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Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Verdadera y prodigiosa imagen de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias.

Verdadera y prodigiosa imagen de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias.

Como ya vimos en el artículo de ayer, la Sierva de Dios Sor Patrocinio tuvo revelaciones de Jesús (el Cristo de la Palabra) y de la Santísima Virgen, concretamente la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias. Con el fin de entrar en más detalles y para que no fuera muy largo el artículo de ayer, me pareció mejor idea dedicarle este apartado único, que bien lo merece.

Aparición
Era el día 13 de agosto de 1831, antevíspera de la fiesta de la Asunción de María, en torno a las cinco de la tarde. La Sierva de Dios Sor Patrocinio se encuentra con toda la comunidad de Concepcionistas Franciscanas de Caballero de Gracia rezando y cantando la oración de la tarde en el coro de este convento. La Sierva de Dios desvió su atención hacia otro lugar y entró en un profundo éxtasis; así, vio a la Santísima Virgen acompañada de una resplandeciente luz, acompañada de muchos querubines. Le presentó una pequeña y bonita imagen suya, que llevaba el glorioso San Miguel Arcángel, diciéndole, así, que venía con los títulos del Olvido, Triunfo y Misericordias.

La Virgen Santísima le confió a la Sierva de Dios Sor Patrocinio que su imagen venía enriquecida con muchas gracias para los verdaderos devotos, que se encargase de extender su culto y que la dejara en la Comunidad. También le dijo que, desde entonces, le quitaba el permiso a Satanás para atormentarla por sí mismo -como vimos ayer, Sor Patrocinio sufría los tormentos y tentaciones del diablo- y pusiera la figura del dragón amarrado a los pies de la Sagrada Imagen, que ella misma le atara con una cadena y pusiera ésta en las manos de la Santa Imagen, en señal de que Satanás quedaba sujeto. Todo esto lo cumplió la Sierva de Dios con total obediencia.

Informados sus superiores de la Orden Franciscana y su confesor, mandaron a la Sierva de Dios a escribir de su puño y letra todo lo acontecido aquella tarde, para que quedara constancia de ello, escribiendo ella misma esta prolongada y santa conversación:

Clamaba mucho en esta ocasión por las necesidades que tanto afligen a la Santa Iglesia y el Dulce Amor se me manifestó severo, airado y como dando muestras de que quería castigarnos.
Díjele: “Esposo mío, ¿para cuándo son vuestras misericordias?”
Díjome: “Pide, Esposa mía, que cuanto pidas seré liberal para concedértelo”.
Pedía sin límites; entonces, mi dulce Amor me manifestó el lastimoso estado en que se hallaba la Santa Iglesia. Moría de dolor y mis angustias crecían sobremanera.
Díjome mi dulce Esposo: “Paloma mía, mi amor no puede verte afligida; aquí tienes a mi Madre, que siempre será tu guía, consuelo y amparo”
.

Aparición de la Virgen del Olvido a sor Patrocinio. Mural del convento concepcionista de Guadalajara, España.

Aparición de la Virgen del Olvido a sor Patrocinio. Mural del convento concepcionista de Guadalajara, España.

Manifestóse de nuevo la Benditísima Virgen con esta preciosísima, potentísima e invictísima imagen en sus soberanas manos.
Díjome la Soberana y divina Señora: “Hija mía ¿porqué se contrista tu corazón, si todas las misericordias y tesoros de mi Hijo voy a poner en tus manos, por medio de esta mi soberana Imagen, para que las distribuyas en mi nombre a los mortales, segura de que las que hicieses por amor a tus hermanos, esas mismas confirmamos mi Hijo y yo, que soy tu Madre, en el cielo?”
Díjele: “Señora y Reina mía, ¿no veis la España; no veis los males que nos afligen?”
“Hija mía, los veo; pero no puede mi amor ser más benéfico para con los hombres. Ellos se olvidan de mí y retiran las misericordías; y por esto, a esta Imagen le darás el título misterioso del Olvido; para darles a entender que me han olvidado; pero yo que soy vuestra tierna y amorosa Madre, quiero poner a vista de todos los mortales en esta Imagen mía, que jamás mis misericordias se apartan de ellos”
.

Miraba yo con gran ternura a tan divino simulacro; cuando vi que mi invictísima Reina cogió un pañuelo de manos del Príncipe San Miguel, y aplicándole a la soberana llaga del costado de nuestro amante Jesús, lo empapó la divina Señora en sangre de aquel divino y deífico Corazón; y después, aquel pañuelo, así empapado, le puso sobre esta encantadora Imagen, y después ví que la soberana Reina rociaba a este pueblo con la sangre preciosísima.

Díjome luego: “Hija mía, ¿me amas?”, hasta tres veces.
Díjele: “Señora, mira, Vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra”.
“Pues a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada imagen mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la consoladora del mundo y todo afligido encontrará en mí, por la mediación de esta mi imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies me pidiese alguna cosa, jamás se la negará mi amor. Será el consuelo del mundo y la alegría de la Iglesia Católica y, por su medio, mi Hijo y yo recibiremos culto. Tú, hija mía, alcanzarás victoria del poder de Satanás, y tu Comunidad perfección en servirme”
.

La Sierva de Dios vestida de seglar en su destierro en Francia, sosteniendo a la Virgen.

La Sierva de Dios vestida de seglar en su destierro en Francia, sosteniendo a la Virgen.

Entregóme la soberana Reina esta portentísima Imagen, este encanto de los Cielos y la Tierra, y empezó en el Cielo una celestial música entonando la Salve y otros sagrados cánticos; todos los cortesanos del Cielo se daban parabienes. La Santísima Trinidad la bendijo, igualmente la Santísima Virgen María y después todos los cortesanos del Cielo llegaron a adorar a su Reina y Señora en esta soberana y encantadora Madre del Olvido.

Sagrada Imagen
Al siguiente día, la madre abadesa y la Sierva de Dios Sor Patrocinio buscaron por el convento una “imagen que tenían”. En cierta vitrina guardaba la perla escondida. Al verla, y no fue fácil el hallazgo, la joven S.D Sor Patrocinio exclamó llena de gozo: “Ésta, ésta es”. Pero la superiora nunca había visto esa imagen en aquella Casa. En la Comunidad nadie había visto nunca esa Sagrada Imagen y la madre abadesa sometió a largos interrogatorios a las Hermanas, sin obtener resultado alguno. Pidió la ayuda de a la autoridades franciscanas, que regían el convento de San Francisco el Grande, y a los ojos de éstos y de las Hermanas Concepcionistas, la Sagrada Imagen apareció y desapareció hasta en tres ocasiones.

De lo que sucedió se redactó un informe detallado y se remitió a la Santa Sede para su conocimiento. Consta que SS. El Papa Gregorio XVI tuvo especial interés por este asunto y gran devoción a la Virgen del Olvido. La respuesta de Roma consistió en redactar una Bula, en la que se permite el culto público a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias, con la concesión de muchas gracias espirituales e indulgencias y otros privilegios singulares. Esta Bula se conservó por mucho tiempo hasta que en la guerra se perdió, cuando el convento de Caballero de Gracia fue saqueado.

Durante la vida de la Sierva de Dios, esta imagen la acompañó a todos lados, incluso en sus largos años de exilio en Francia. A su muerte, la Sagrada Imagen de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias es colocada en el altar mayor de la Iglesia convento del Carmen (Guadalaja). También hay un bonito mural que muestra la aparición, en la capilla-sepulcro de la Sierva de Dios.

Retablo mayor de la Iglesia-convento del Carmen, Guadalajara (España).

Retablo mayor de la Iglesia-convento del Carmen, Guadalajara (España).

Promesas de la Virgen a la S.D. Sor Patrocinio
“En tus manos voy a poner esta Sagrada Imagen y con ella todas las misericordias de mi Santísimo Hijo”.
“Ha vinculado al Señor en esta portentosa Imagen el alivio, consuelo y remedio de todos, y la alegría de la Iglesia Católica”.
“Al alma, que rendida a sus pies
(de la Imagen) me pidiera alguna gracia, jamás se le negará mi amor”.
“Cualquier población que expusiese y venerase a la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias, se verá libre
(decía la Sierva de Dios) de las calamidades con que en otros puntos serían poblados, porque sería Ella como un pararrayos de la Divina Justicia, Arca de Noé y Refugio para librar a sus devotos”.

David Garrido

Bibliografía:
– GOMIS, fray Juan Bautista, OFM, La Sierva de Dios Sor Patrocinio, Gráficas Pontón, 1987.

Enlaces consultados (09/01/2014):
– http://forosdelavirgen.org
– http://www.sorpatrocinio.org/

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Sierva de Dios Madre Patrocinio O.I.C

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Verdadero retrato de sor Patrocinio a la edad de 46 años.

Verdadero retrato de sor Patrocinio a la edad de 46 años.

Tal día como hoy, hace 123 años, moría santamente en la iglesia-convento del Carmen (Guadalajara), sor Patrocinio O.I.C, conocida como la Monja de las Llagas. Una de las personas más relevantes en el siglo XIX español. El día 27 de abril de 1811 nacía en una finca agrícola llamada Venta del Pinar, perteneciente al término municipal de San Clemente (provincia de Cuenca), la niña María de los Dolores Josefa Anastasia Quiroga y Capopardo. Sus padres eran don Diego Quiroga y Varcárcel y doña Dolores Capopardo del Castillo, ambos de ilustres familias venidas a menos. Recibió el bautismo el 5 de mayo.

Los primeros años de su infancia fueron agitados por causa de la Guerra de la Independencia que sufría España, también fueron agitados por causas más cercanas, y es que su madre Dolores y una de sus hermanas, Ramona, llegaron a tomarle un odio tan extremo que continuamente le hacían sufrir. Cuentan que, en una ocasión, su hermana Ramona, en presencia de ella, agarró de malas maneras unas muñequitas vestidas de monja que tenía María de los Dolores y con una cuerda las ahorcaba. diciendo con burla y sarcasmo “Mira, Dolores, mira tus monjitas”, hecho que apenaba a la niña. Pero aún más grave fue lo que sucedió por parte de la maldad de su madre, y es que quería cometer un gran delito: un día, queriendo deshacerse de ella, le quiso dar para comer una tortilla envenenada, con la gran suerte que la sirvienta, consciente de sus malas intenciones, se la dio a comer a un gato doméstico, que pocas horas después murió.

Al fallecer su padre, don Diego, la Venerable marchó a Madrid con su familia y allí, en la capital, realizó varios estudios que la llevaron a ingresar como educadora de niñas en la Casa de las Comendadoras de Santiago en Madrid. Por tres años permaneció allí y su parienta, la marquesa de Santa Coloma, como también las Señoras Comendadoras, quisieron retenerla allí, apreciando su gran labor, sabiduría y virtudes. Estas virtudes, además de su gran belleza, tampoco pasaron desapercibidas para el joven Salustiano Olózaga, que por aquel entonces era un novato abogado (y futuro líder del partido progresista), quien la pretendió como esposa, a lo que ella se negó, viendo clara su vocación en la Orden de la Inmaculada Concepción. Años más tarde, la Providencia los volvió a reunir.

Pañito que se conserva, y que llevaba en su llaga del costado.

Pañito que se conserva, y que llevaba en su llaga del costado.

El día 20 de enero de 1830 profesó como monja en el Convento de Caballero de Gracia de Madrid, perteneciente a las Concepcionistas Franciscanas, orden fundada por Santa Beatriz de Silva. Tomó el nombre en religión de Sor María de los Dolores de San Rafael, mientras que el definitivo de Sor Patrocinio vendría después por voluntad en la Virgen durante un éxtasis (según las crónicas de Padre Gomis). Asistieron a la profesión notables autoridades de la época que también hicieron de padrinos suyos, como fue el caso de la marquesa de Santa Cruz.

Las llagas en Sor Patrocinio
Siendo el día 30 de junio de 1829, festividad de San Abdón y San Senén, aún estando de novicia la Sierva de Dios sor Patrocinio y a la edad de 19 años, recibió el primer estigma, que fue en el costado, semejante a la del mismo Redentor. Transcurridos unos meses, en las vísperas de fiestas importantes, recibió los estigmas de las manos y pies, recibiendo por último el de la cabeza, que podemos interpretar como la corona de espinas. A lo largo de su vida la acompañaron y fue sobrecogedor ver la gran efusión de sangre que brotaba de todas ellas. Fueron testigos oculares de estos hechos extraordinarios la madre abadesa y el Ministro General de la Orden Franciscana, entre otros muchos eclesiásticos y religiosas que dejaron constancia escrita de la veracidad de estos hechos (por esta razón, pasó a conocerse como la Monja de las Llagas). En un breve período de tiempo se le apareció el Cristo de la Palabra, bonito lienzo que tenían olvidado debajo de una escalera las Hnas de Caballero de Gracia, y le dijo: “Esposa mía, cuídame tú, porque mis esposas me han abandonado”. Y en el artículo de mañana veremos la aparición de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias, advocación mariana que siempre acompañó a la Vble sor Patrocinio.

La madre Patrocinio y la reina Isabel II, en una de sus visitas.

La madre Patrocinio y la reina Isabel II, en una de sus visitas.

Aparte de los estigmas y apariciones de Jesús y María, también recibió las tentaciones y tribulaciones del diablo: golpes, visiones fantasmagóricas, tormentos, etc; a fin de que resplandeciera su virtud. En una ocasión, tuvo una lucha demoníaca de tal magnitud que, en un arrebato, fue arrastrada hasta el mismo tejado del convento de Caballero de Gracia.

Persecución y destierros
De este suceso acontecido pronto se hicieron eco los enemigos de la fe, que malintencionadamente enredaron lo sucedido; y esto le costó un proceso judicial por “una impostura artificiosa y fanática y una tentativa de subvenir el Estado y favorecer la causa del Príncipe rebelde”. Fue enjuiciada con mucho alboroto de jueces, médicos, autoridades eclesiásticas, etc; todo por pensar que la “fama” de sus llagas y visiones eran perjudiciales a la corona reinante. De tal manera se sucedieron los hechos, que fue condenada por orden judicial y civil a salir del convento y entrar en la casa de arrepentidas de Sta María Magdalena, en Madrid. Siendo condenada finalmente el 25 de noviembre de 1836 “a que sea trasladada, con la decencia, seguridad y recato debidos a su estado, a otro convento que se halle al menos a distancia de 40 leguas de esta Corte”. De ahora en adelante, la Sierva de Dios Sor Patrocinio empieza un éxodo de convento en convento que socavó su salud: Talavera de la Reina (Toledo), Torrelaguna (Madrid), Madrid, etc. En Madrid finalmente se establece en dos de los conventos de la Orden, allí recibe la visita de la Reina Regente y su hija doña Isabel II, amistad que se fue acrecentando con el tiempo y se hizo estrecha, pero nunca, como se ha dicho, tuvo que ver en la política de la época. La propia monarca la describe así: «Dicha santa madre (Madre Patrocinio) jamás quiso mezclarse en política; y yo declaro que los que hayan querido decir o hayan dicho que había intervenido en asuntos políticos son unos viles y calumniadores». Y es que la Vble Patrocinio fue sólo consejera en lo espiritual de la Reina y de su marido don Francisco de Asís. Durante esta estancia en la capital es elegida maestra de novicias y en el año 1849 es víctima de un atentado.

Firma y fotografía de la Sierva de Dios a los 76 años.

Firma y fotografía de la Sierva de Dios a los 76 años.

Pero aquí no acaba su padecimiento. En 1849, el presidente Ramón Mª Narváez dio orden de desterrarla de Madrid, también se la intentó implicar en el atentado del Cura Merino contra la reina Isabel II. Es en 1852, por las presiones del político y jurista Juan Bravo Murillo al Nuncio de Su Santidad en España, que la Vble Sor Patrocinio tiene que marchar a Roma con el pretexto de que allí se pronunciarían con mayor acierto sobre su santidad, no llegando al destino, ya que enfermó en Francia y allí permaneció. En octubre de 1853 vuelve a España y se instala en Madrid. Aquí lleva a cabo sus fundaciones y reformas de monasterios, inaugurando escuelas gratuitas para la educación de niñas pobres en muchos de estos conventos y propagando la adoración perpetua al Santísimo, innovando de esta manera en la Orden de las Concepcionistas Franciscanas.

Fundaciones
La reina Isabel II, sabedora de la buena formación que se le daba a las niñas, le propone la fundación de más conventos y escuelas, fundando la Sierva de Dios en los Reales Sitios de La Granja, Lozoya, El Escorial, El Pardo y Loyola. Reformando también varios de ellos, sumando un total de 20, incluido el convento del Carmen, donde pasó su vejez y donde le llegó la muerte. Con las autorizaciones de los obispos franceses inició la fundación de una nueva Orden de la Inmaculada, con votos simples solamente y adaptada a las costumbres francesas, pero finalmente no la pudo llevar a cabo.

Extraditación
Pasados estos años tranquilos, la Sierva de Dios, que también gozaba de don de profecía, mientras rezaba vio cómo la corona de la Virgen caía y se quedaba enganchada en el vestidito del Niño Jesús, en este hecho vio la abdicación de la reina y el estallido de la revolución. Por expreso deseo del cardenal Cirila (arzobispo de Toledo) es conducida a Francia nuevamente, con el fin de salvar su vida, a pesar de que la madre estaba preparada para el martirio. Una vez en Francia, consiguió licencia para fundar conventos allí, cosa significativa ya que poco tiempo antes, la Virgen se apareció a Santa Bernardette diciéndole: “Soy la Inmaculada Concepción. En España, mientras tanto, muchos religiosos/as sufren persecución y varios de ellos/as alcanzan la palma del martirio, como la Sierva de Dios les profetizó años antes.

No acabando aquí las pruebas que le mandaba la Providencia, se ve sorprendida por la guerra francoprusiana que comenzó en 1871. Huyendo de este conflicto bélico, se encontró con el embajador de España en París, que a la sazón era Salustiano Olózaga, antiguo pretendiente y causante de difamaciones contra la Sierva de Dios. Él le ayudó a salir en tren hasta Bayona, en Guethary (Francia), visitó al nuncio de SS. Pío IX en París, quien en su nombre renovó sus facultades para fundar y reformar conventos tanto en Francia como en España. En 1877 volvió a España por decisión de rey Alfonso XII, tras permanecer 6 años en el país vecino. Ya establecida en el convento del Carmen, prosiguió con la tarea de fundar y reformar en Almonacid de Zurita, Madrid, Puebla de Alcócer, Cabeza de Buey, etc.

Tumba y capilla de la Sierva de Dios.

Tumba y capilla de la Sierva de Dios.

Muerte y proceso de canonización
A principios de la década de los años 90 del siglo XIX, se agravó su enfermedad de corazón e hígado yle produjo grandes fatigas y ahogos. Viéndose a las puertas de la muerte, pidió la bendición apostólica de SS. León XIII, siendo recibida un día después. También dejó a sus hijas consejos como éste: “La verdadera vida espiritual no consiste en hacer muchas cosas, sino que las que se hagan sean sólo por Dios, por su amor, caridad y obediencia a Jesús”, y pidió recibir la muerte en el suelo y no en cama, donde permanecía durante la enfermedad. El 27 de enero de 1891, en el convento del Carmen de Guadalajara, “sin mayor agonía”, en torno a las 4 de la tarde, a los ochenta años de edad, sesenta y dos de vida religiosa concepcionista y cuarenta y dos de abadesa en distintas comunidades; moría santamente, mirando fijamente a la Virgen del Olvido, la Madre de los Pobres, como se la conocía en Guadalajara.

Después de una vida llena de dones de Dios y de la Santísima Virgen del Olvido, pero también de dificultades, incomprensiones, destierros y calumnias, que incluso después de su muerte acompañaron a su persona, el proceso ordinario de beatificación y canonización se abrió en 1907, en 1930 se aprobaron los decretos de sus escritos y en 1995 se reconoció el valor jurídico de proceso informativo. En la actualidad, la causa permanece sin novedad y se espera un definitivo milagro para la beatificación, que quiera Dios que se obre pronto.

David Garrido

Bibliografía:
– GOMIS, fray Juan Bautista, OFM, La Sierva de Dios Venerable Sor Patrocinio, Gráficas Pontón, Guadalajara, 1987.
– RUIZ-ALBERDI, Cristina Mª, Breve resumen de la vida de Sor María de los Dolores y Patrocinio, Asociación Virgen del Olvido.

Enlaces consultados (07/01/2014):
http://www.franciscanos.org/
http://www.sorpatrocinio.org/
www.ssantabenavente.com

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Nuestra Señora del Buen Suceso

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Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso tal como se venera en la actualidad. El niño no es el original que fue esculpido con la estatua de la Virgen.

Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso tal como se venera en la actualidad. El niño no es el original que fue esculpido con la estatua de la Virgen.

Con el presente artículo trataré de dar a conocer los pormenores de la historia y devoción de Nuestra Señora del Buen Suceso de la Purificación venerada en el Convento Concepcionista de Quito, Ecuador. Tras esta advocación mariana existe no solo una imagen sino también apariciones y mensajes proféticos dados en torno a la Madre Mariana de Jesús Torres, una de las fundadoras del primer convento concepcionista en América y su segunda Abadesa. Actualmente se pueden encontrar varios libros dedicados a confrontar las profecías y su cumplimiento en los siglos XIX y XX; a quien esté interesado puede consultar la bibliografía y referencias al final del artículo.

Con el nombre de Buen Suceso son llamadas diversas advocaciones marianas, especialmente en España. El nombre refiere a un acontecimiento o, como el caso presente, al feliz desarrollo de la gestación de Cristo desde la concepción al nacimiento. Se le llama además De la Purificación, debido a que la fiesta principal es el día 2 de Febrero, Conmemoración de la Presentación del Señor en el Templo y Purificación de María Santísima según la antigua Ley mosaica.

Cuando tuve contacto con la historia y profecías de la Virgen del Buen Suceso de Quito, mi primera impresión fue la de encontrarme con un embuste decimonónico amparado bajo una devoción arraigada en la ciudad desde hace siglos.

Una vez investigada la cuestión se han resuelto algunas dudas ya que se tiene vasta información sobre las apariciones en registros y en la constante tradición dentro de la clausura del convento y en la memoria del pueblo quiteño. Además hay certeza de que existió el llamado “Cuadernón”, un escrito contemporáneo a los acontecimientos donde se narra la vida de las madres fundadoras del convento así como las apariciones de la Virgen del Buen Suceso y las profecías. Tal narración se encuentra perdida dentro de los gruesos muros del claustro junto con una bella imagen del Niño Jesús (que sostenía la estatua de la Virgen), las coronas primitivas que lucían las estatuas y el báculo abacial que se le otorgo a la imagen mariana cuando fue entronizada en la clausura. A pesar de no contar con este texto se tienen otras narraciones antiguas y anteriores al siglo XIX que son prueba fidedigna de lo acaecido a la Madre Mariana.

La Venerable Madre Mariana Francisca de Jesús Torres, vidente de Nuestra Señora del Buen Suceso. La pintura se encuentra en el convento de Quito y pertenece a una serie de retratos de las Madres Fundadoras del Monasterio Concepcionista.

La Venerable Madre Mariana Francisca de Jesús Torres, vidente de Nuestra Señora del Buen Suceso. La pintura se encuentra en el convento de Quito y pertenece a una serie de retratos de las Madres Fundadoras del Monasterio Concepcionista.

La Madre Mariana
Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa (1563-1635) perteneció al grupo de religiosas que vinieron de España para la fundación del Monasterio Concepcionista de Quito. Tres veces fue superiora de dicha fundación y durante su gobierno sufrió persecución por parte de las religiosas menos observantes que incluso la llevó a la cárcel conventual. Durante su vida fue favorecida con gracias místicas entre las que destacan visiones, coloquios celestiales, profecías entre otros hechos sobrenaturales. Lo más sorprendente de estos fenómenos místicos fueron sus diversas “muertes” y “resurrecciones” las cuales fueron atestiguadas por eclesiásticos y médicos de su tiempo. El primero de estos acontecimientos fue en 1582, la siguiente en el Viernes Santo de 1588 despertando durante la mañana de Pascua; tras cada “resurrección” refería algunas visiones y profecías, en especial referente al convento y al siglo XX. La religiosa falleció con fama de santidad el 16 de enero de 1635 e inmediatamente se sucedieron algunos “milagros” y curaciones. La causa de canonización de la Madre Mariana dio comienzo formalmente el 8 de agosto de 1986; Su cuerpo fue descubierto incorrupto en 1906 junto con los de otras 3 de las madres fundadoras del convento.

Sobre las revelaciones y visiones que la Madre Mariana experimentó durante su vida hay mucho que se puede decir, pero lo que aquí atañe son aquellas referentes a la Virgen del Buen Suceso y a la imagen que la representa. Según los archivos más antiguos disponibles hay más de una decena de apariciones de la Santísima Virgen desde el 2 de Febrero de 1589 hasta el 8 de Diciembre de 1634.

Las Apariciones de la Virgen
Como ya se mencionó arriba la Madre Mariana experimentó varias visiones de la Virgen, algunas fueron para edificación personal, otras atañían al convento y a las profecías. Debido a que hay mucho material sobre estas visiones trataré de hacer un extracto del contexto de los mensajes y los mensajes en ellas contenidas.

En la del 16 de Enero de 1599 la vidente recibe la profecía de que la Colonia se ha de convertir en Republica, que tendrá un presidente mártir y que él consagrará la nación al Corazón de Jesús.

Pintura que representa a la Virgen del Buen Suceso con la Madre Mariana. Nótese que la Virgen toma sus medidas con el cordón franciscano del hábito de la religiosa.

Pintura que representa a la Virgen del Buen Suceso con la Madre Mariana. Nótese que la Virgen toma sus medidas con el cordón franciscano del hábito de la religiosa.

En esta parte donde personalmente creí que tal “profecía” había sido introducida en el siglo XIX para que concordara con la Independencia del Ecuador y la presidencia de Gabriel García Moreno el cual consagró la Nación al Sagrado Corazón de Jesús y fue asesinado en la plaza cercana al convento de concepcionistas. Lo cierto es que García Moreno conocía la devoción y había recibido algún libro sobre la Virgen del Buen Suceso (libro que se encontró entre sus pertenecías después de muerto); dejemos a los historiadores revisar los archivos originales del Padre Manuel de Souza para no guiarnos por conjeturas extremas sobre la fidelidad de la narración.

En la aparición del 21 de enero de 1610 se le reveló a la religiosa lo siguiente: “Te hago saber que, al término del siglo XIX hasta un poco más de la mitad del siglo XX, en la hoy Colonia y entonces República del Ecuador, se levantarán las pasiones y habrá una total corrupción de costumbres por las que reinará Satanás en las sectas masónicas, y dañará principalmente a la infancia, a fin de mantener con esto la corrupción general. ¡Ay de los niños de este tiempo! Difícilmente recibirán el Sacramento del Bautismo y el de la Confirmación. El Sacramento de la Confesión lo recibirán sólo los que permanecen en Escuelas Católicas, que el Diablo se empeñará por destruirlas, valiéndose de personas autorizadas. Lo mismo sucederá con la Sagrada Comunión. ¡Cuánto siento manifestarte que habrá muchos y enormes sacrilegios públicos y también ocultos, profanaciones de la Sagrada Eucaristía. Muchas veces, en esa época, los enemigos de Jesucristo, instigados por el demonio, robarán en las ciudades las Hostias Consagradas, con el único fin de profanarlas! Mi Hijo Santísimo será arrojado al suelo y pisoteado por pies inmundos”.

Ciertamente el lenguaje aquí expresado puede aplicarse a varias situaciones históricas acaecidas en Ecuador y en general a la Iglesia contemporánea. Como dije arriba no voy a profundizar sobre el cumplimiento de las profecías o la veracidad de los textos que narran estas. Lo que sí se puede afirmar es que varias de ellas han tenido un cabal cumplimiento. Entre las narraciones de las apariciones cabe recalcar el episodio cuando las madres fundadoras y otras religiosas se encontraban en la cárcel conventual; algunas entraron en éxtasis y recibieron visiones, ya sea de índole devocional o de profecía. En una de estas visiones hay referencia a la llegada del gobierno perseguidor de la Iglesia y al martirio de un padre jesuita en Ecuador. Esto se cumplió cabalmente en los primeros años del Siglo XX.

Acercamiento a la imagen de Nuestra Señora, de las pocas fotografías donde no aparece con el Niño.

Acercamiento a la imagen de Nuestra Señora, de las pocas fotografías donde no aparece con el Niño.

La imagen de Nuestra Señora
La Virgen pidió a la Madre Mariana que se hiciera una estatua la cual debía ponerse en el sitial de la priora del monasterio, pues la misma Madre de Dios se constituía así misma como madre, reina y priora del monasterio concepcionista. Una antigua pintura expuesta en la Iglesia del Monasterio muestra el momento en que la Virgen se le aparece a la Madre Mariana y le entrega las medidas de la efigie las cuales fueron tomadas con el cordón franciscano de la religiosa. En esa misma aparición se le dictaron algunas normas sobre la ejecución de la imagen de la Virgen, cuyo ejecutor seria Francisco del Castillo, hábil y piadoso escultor quiteño.

El 16 de enero de 1611 cuando las monjas fueron al Coro se dieron cuenta de que la estatua aun inconclusa por Francisco Castillo estaba terminada. El rostro, en medio de esa luz brillante que emanaba de la imagen, no era severo, sino majestuoso, sereno, dulce, amable y como invitando a sus hijas a acercarse a su madre con confianza. El Divino Niño era perfecto por sí mismo, y su expresión era de amor y ternura por las esposas tan favorecidas por Su Corazón. Según cuenta la misma Madre Mariana fueron los ángeles quienes completaron la imagen y el mismo San Francisco ciño con el cordón seráfico la imagen de María Santísima.

Por azares del destino y turbulencias históricas, la imagen fue escondida por varios años. El niño original, del que se dice tenía una belleza excepcional, se encuentra escondido dentro de los muros del monasterio junto con algunos de los archivos de la comunidad. El niño que lleva actualmente la estatua es de factura posterior a los hechos.

La imagen actualmente preside el coro de las religiosas sobre la silla abacial donde permanece normalmente salvo en tres ocasiones durante el año en que es trasladada con solemnidad al retablo de la Iglesia donde es motivo de celebraciones y devoción popular.

El 2 de febrero de 1611 el obispo Salvador de Ribera, bendijo la estatua y le entregó las llaves del convento, que había ordenado hacer a sus propias expensas. El, a continuación, reverentemente colocó el báculo en su mano derecha, diciendo: Mi Señora, yo te entrego el gobierno de este convento y de mi rebaño en general.
El obispo Pedro de Oviedo, que gobernó la diócesis de Quito desde 1630 hasta 1646 dio la aprobación a la devoción y a las apariciones.

La Virgen del Buen Suceso en el retablo de la Iglesia del convento. Solo en tres ocasiones la imagen se traslada del coro a la Iglesia para las devociones del pueblo.

La Virgen del Buen Suceso en el retablo de la Iglesia del convento. Solo en tres ocasiones la imagen se traslada del coro a la Iglesia para las devociones del pueblo.

Profecías para el siglo XX
Varios de los mensajes que la Madre Mariana recibió de la Virgen del Buen Suceso son referentes al siglo XX y a una aguda crisis de fe en ese siglo.

El 2 de Febrero de 1634 a las tres de la madrugada la madre abadesa vio desde el coro la lámpara del Santísimo Sacramento parpadear y apagarse, dejando la iglesia en total oscuridad. Luego apareció la Virgen y la lamparilla volvió a encenderse; Nuestra Señora explico la visión de la lamparilla del Tabernáculo: En el siglo diecinueve, hacia su final, y a través de la mayor parte del siglo veinte, muchas herejías abundarán en esta tierra, que será entonces una república libre. La preciosa luz de la Fe se extinguirá en las almas debido a la casi total corrupción de las costumbres. Para entonces habrán grandes calamidades, físicas y morales, públicas y privadas. Las pocas almas que preservarán la devoción a la Fe y las virtudes sufrirán cruel e indescriptible congoja, algo así como un prolongado martirio; muchos de ellos irán a la tumba debido a la violencia del sufrimiento y serán considerados mártires que se sacrificaron a sí mismos por la Iglesia y la Nación. Para obtener la libertad de la esclavitud de esas herejías, aquellos a quienes el misericordioso amor de mi Santísimo Hijo haya destinado para tal restauración necesitarán gran fuerza de voluntad, constancia, valor y mucha confianza en Dios. Para probar la Fe y Confianza del Justo, momentos vendrán en que todo parezca perdido y paralizado, pero ellos serán el feliz comienzo de la completa restauración.

Recen con insistencia, pidiendo a nuestro Padre Celestial que ponga fin a tan malvados tiempos, por el amor del Corazón Eucarístico de mi Santísimo Hijo, y para enviar a esta Iglesia al prelado, mi muy amado hijo, a quien mi Santísimo Hijo y yo amamos con amor de predilección, quien existe para revivir el espíritu de los sacerdotes, por lo que lo dotaremos con habilidades, humildad de corazón, docilidad hacia las inspiraciones divinas, fortaleza para defender los derechos de la Iglesia y un tierno y compasivo corazón para que, como otro Cristo, pueda asistir al grande y al pequeño sin desdén por los más desgraciados que vengan, con dudas y amargura, a buscar la luz de su consejo; y así, con divina suavidad, el podrá guiar a las almas consagradas al servicio divino en los claustros, sin hacer el yugo del Señor pesado para ellos, porque El Mismo dijo: “Mi yugo es dulce y mi carga es liviana”. En sus manos será puesta la jerarquía del santuario para que todo pueda ser echo con peso y mesura, y así Dios será glorificado… Todo tipo de castigos vendrán, entre los cuales habrá pestes, hambre, luchas entre las personas y los extranjeros, que guiarán a gran número de almas a la apostasía y la perdición… Y para disipar estas negras nubes que ocultan el día claro de la libertad de la Iglesia, habrá una formidable y temible guerra en la que fluirá la sangre de nativos y extranjeros, de sacerdotes regulares y seculares y también de monjas. Esa noche será la más horrible, porque parecerá a la humanidad que el mal ha triunfado; y entonces mi hora habrá llegado para destronar al orgulloso Satán en una sorprendente manera, aplastándolo bajo mi pie y encadenándolo en los abismos infernales, liberando así finalmente a la Iglesia y la Nación de su cruel tiranía.

Coro de las religiosas. La imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso preside desde la sede abacial. Un óleo representando la aparición se encuentra visiblemente en uno de los muros.

Coro de las religiosas. La imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso preside desde la sede abacial. Un óleo representando la aparición se encuentra visiblemente en uno de los muros.

Existe también el mensaje de que la devoción a Nuestra Señora del Buen Suceso tendría una decadencia y que solo hasta el siglo XX resurgiría nuevamente junto con la figura de la Madre Mariana.

La devoción a la Virgen del Buen Suceso
En la actualidad la devoción a la Virgen del Buen Suceso ha rebasado las fronteras de Quito. Desde que se descubrieron los cuerpos incorruptos de 4 de las madres fundadoras, entre ellos el de la Madre Mariana, el interés por esta advocación ha ido creciendo. En los años 70´s del siglo pasado comenzaron a reeditarse los textos, se retomaron las investigaciones en torno a las profecías y el culto popular tomo nuevo auge.

La imagen permanece todo el año en el coro de las monjas concepcionistas y tres veces es expuesta en la Iglesia del convento. Durante la novena de la Fiesta de la Purificación de Nuestra Señora del 24 de Enero y hasta el 4 de Febrero así como en los meses de Mayo y Octubre por la connotación mariana.

En la actualidad el rosario de aurora para festejar a Nuestra Señora es de los más populares, entre 8,000 y 10,000 personas participan anualmente en esta manifestación de fe a la que asisten incluso servidores públicos.

Con el interés creciente en torno a la Virgen se retoma la figura de la Madre Mariana, hoy venerable, y cuyo proceso de canonización está abierto pues su fama de santidad ha sido constante no solo en el convento sino entre los fieles.

Imagen de la Virgen adornada en una de las celebraciones que se realizan en la Iglesia del convento concepcionista.

Imagen de la Virgen adornada en una de las celebraciones que se realizan en la Iglesia del convento concepcionista.

Nuestra Señora del Buen Suceso fue coronada canónicamente el 2 de Febrero de 2001 y proclamada reina de Quito.

Independientemente de las visiones de la Venerable Madre Mariana y las profecías que muchos prefieren antes que una sólida devoción a la Madre de Dios, lo importante en esta advocación es retomar el mensaje de conversión personal que el Evangelio nos repite desde hace 2000 años. Tanto las visiones como los mensajes cuentan con aprobación eclesiástica debido a que en ellos no hay elementos contrarios a la revelación.

Poncho

BIBLIOGRAFÍA:
– Anónimo. Cuando la Virgen se apareció en la Colonia. Relato de las apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso en el Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito 1589 – 1634. Guayaquil, Ecuador, 2008.
– Cadena y Almeida, Mons. Luis. Mensaje Profético de la Sierva de Dios Sor Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa y su fiel cumplimiento a través de los siglos. Ed. Librería Espiritual. Quito, Ecuador 1989.
– Cadena y Almeida, Mons. Luis. La Mujer y la Monja Extraordinaria. Librería Espiritual. Quito, Ecuador 1985.
– Cadena y Almeida, Mons. Luis. Soy María del Buen Suceso. Origen del culto y devoción a María Santísima de El Buen Suceso en la colonial ciudad de Quito. Librería Espiritual. Quito, Ecuador 1996.
– Cadena y Almeida, Mons. Luis. Madera para esculpir la Imagen de una Santa. Librería Espiritual. Quito, Ecuador 1985.
– Cadena y Almeida, Mons. Luis. La Violeta de los Andes: Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa. Librería Espiritual. Quito, Ecuador 1985.
– De Sousa Pereira OFM, P. Manuel. Vida Admirable de la Madre Mariana de Jesús Torres y Berriochoa. Fundación Jesús de la Misericordia. Quito, Ecuador, 2008.
– Horvat, Ph.D , Marian Therese. Our Lady of Good Success. Prophecies for Our Times. TIA, inc.
– Horvat, Ph.D , Marian Therese. Stories and miracles of Our Lady of Good Success. TIA, inc.

Referencias web (Consultadas 15 de noviembre de 2012):
http://www.americaneedsfatima.org/About-Our-Lady/a-victim-for-the-20th-century.html
http://www.devotosvirgendelbuensuceso.blogspot.mx
http://www.nuestrasenoradelbuensuceso.com
http://www.oremosjuntos.com/SantoralLatino/MarianaTorres.html
http://www.ourladyofgoodsuccess.com
http://www.sacralidade.com/sacral2008/0302.bomsucesso.html
http://www.traditioninaction.org/OLGS/olgshome.htm

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