Sobre sepulcros y reliquias de Santas: dos consultas

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Detalle del sepulcro de Santa Cristina en su basílica de Bolsena, Italia. La imagen yacente es obra de Benedetto Buglioni.

Detalle del sepulcro de Santa Cristina en su basílica de Bolsena, Italia. La imagen yacente es obra de Benedetto Buglioni.

Pregunta: No sé si te he comentado alguna vez que una de mis pasiones dentro de todo el tema de santos es saber donde se hayan sus cuerpos o restos. Seguro que podras ayudarme a saber en qué iglesia, basilica, convento etc y ciudad se hayan los cuerpos(o los restos más importantes o cuasi completos) de estas santas: Cristina, Inés, Cecilia, Quiteria, Lucía, Engracia (¿en qué iglesia de Zaragoza?), Eugenia (la que va acompañada de San Proto y San Jacinto), Bárbara, Dorotea (he leído sobre ella que media Europa afirma poseer sus reliquias). España

Respuesta: Me alegro de que me hagas esta pregunta, porque la mayoría de veces son datos que se ignoran y por ignorarse se pone hasta en duda la existencia de estas Santas, cuyas reliquias, por cierto, están todas autentificadas, sin posibilidad de discusión. Hasta hace relativamente poco yo no había trabajado mucho el tema, centrándome más en las vidas y certezas históricas de su existencia, pero gracias a la ayuda de Antonio Barrero he podido aprender casi todo lo que sé del tema -y lo que me queda por aprender-. Sintetizando lo máximo que puedo, aquí tienes las ubicaciones básicas:

Santa Cristina, virgen y mártir (24 de julio): La niña mártir de Bolsena está enterrada, valga la redundancia, en Bolsena (Italia). Concretamente en la Basílica de Santa Cristina, que fue construida sobre el lóculo original donde fue depositado y venerado su cuerpo después del martirio. En cierto momento su cuerpo fue desenterrado y llevado a Palermo. Luego fue devuelta, pero algunos restos se quedaron allí, en una esplendorosa tumba en el Duomo de Palermo.

Detalle del cráneo de Santa Inés. La inscripción del relicario dice: AGNE SANCTISSIMA (Santísima Inés). Iglesia de Sant'Agnese In Agone, Roma (Italia).

Detalle del cráneo de Santa Inés. La inscripción del relicario dice: AGNE SANCTISSIMA (Santísima Inés). Iglesia de Sant’Agnese In Agone, Roma (Italia).

Santa Inés, virgen y mártir de Roma (21 enero): Estuvo, tras su martirio, enterrada en la catacumba de la Via Nomentana en Roma, que tomaría su nombre. Actualmente su cuerpo está, junto con el de Santa Emerenciana, en la iglesia de Sant’Agnese Fuori le Mure. El cráneo, separado del cuerpo, se venera en la iglesia de Sant’Agnese In Agone. Por tanto, la mayor parte del cuerpo sigue en Roma. Sin embargo pequeños fragmentos de reliquias se han enviado a muchas zonas de Europa.

Santa Cecilia, virgen y mártir romana (22 de noviembre): Su cuerpo, luego de ser extraído de las catacumbas, ha reposado en la cripta de la iglesia de Santa Cecilia In Trastevere, en Roma. Son dos urnas de mármol donde están Cecilia, Valeriano y Tiburcio. No se puede acceder a ellas, están detrás de una celosía de mármol, pero un con reclinatorio frente al cual se puede rezar. La gente suele creer que el sepulcro está bajo la imagen yacente que esculpió Stefano Maderno para el altar, pero no es verdad.

Santa Quiteria, virgen y mártir (22 de mayo): Su cuerpo reposa en un hermoso sarcófago en su iglesia de Aire sur l’Adour, Landes (Francia).

Santa Lucía, virgen y mártir de Siracusa (13 de diciembre): Su cuerpo está actualmente en la iglesia de los Santos Jeremías y Lucía en Venecia (Italia). El rostro de la Santa fue recubierto con una máscara de plata ante las quejas de cierto santo varón que decía que era desagradable mirar el cadáver directamente. Un brazo, el izquierdo, fue sin embargo arrancado del cuerpo y actualmente se venera en el santuario de la isla de Ortigia, en Siracusa. También se veneran allí el vestido, el velo y las sandalias de la mártir, pero cuya autenticidad queda a la sombra de la duda. Como en las otras, existen muchas otras reliquias diseminadas por ahí, éstas son las principales.

Vista superior del cuerpo de Santa Lucía. Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

Vista superior del cuerpo de Santa Lucía. Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

Santa Engracia, virgen y mártir hispana (16 de abril): Ella, sus esclavos y las Santas Masas –también llamados los Innumerables Mártires de Zaragoza- están en la cripta de la iglesia de Santa Engracia en Zaragoza (España). Ella y los dieciocho en una urna bajo el altar, los demás, en un pozo en el suelo.

Santa Eugenia, virgen y mártir romana (25 de diciembre): Está junto con su madre Claudia, también mártir, y otros doce compañeros, en un altar de la Basílica de los Doce Apóstoles en Roma.

Santa Bárbara, virgen y mártir de Nicomedia (4 de diciembre): Al ser trofeo disputado entre católicos y ortodoxos y botín de saqueo durante las Cruzadas, su cuerpo está un poco más fragmentado. Hay una gran parte en Burano (Venecia, Italia), otra en la catedral ortodoxa de Kiev (Ucrania), y en la llamada Cripta de Santa Bárbara en Rieti (Italia). Hice hace algún tiempo un artículo con una reseña más extensa sobre las localizaciones de las reliquias, para hacerse una idea de lo “desmembrada” que está. Es la consulta que he publicado más abajo.

Santa Dorotea, virgen y mártir de Capadocia (6 de febrero): El cuerpo está bajo el altar de la iglesia de Santa Dorotea en el Transtíber (Roma). Dentro de una muñeca, por cierto, bastante decepcionante para tratarse de una santa tan famosa. Es verdad, como dices, que también hay muchas otras reliquias de ella por Europa, pero aquí está la mayor parte del cuerpo.

Meldelen

Santa Bárbara: estatus y reliquias
(Esta consulta se desarrolló como un diálogo, de modo que así lo reproduzco).

Detalle de la figura que contiene las presuntas reliquias de Santa Bárbara en Burano, Venecia.

Detalle de la figura que contiene las presuntas reliquias de Santa Bárbara en Burano, Venecia.

Comentario: Santa Bárbara siempre ha sido mi preferida de toda la corte celestial. Ella me cuida mucho y me ha hecho muchos milagros, entonces por eso le digo mi Santa Patrona. Aunque mitológica y como la quieran llamar los modernistas, ¡es mi Santa! 🙂 Estados Unidos

Respuesta: Santa Bárbara, virgen y mártir de Nicomedia en Asia Menor, conmemorada el 4 de diciembre, no es en absoluto una santa mitológica. Es una santa real, cuya existencia histórica está fuera de toda duda, después de que la Sociedad de los Bolandistas, los más prestigiosos investigadores en hagiografía, determinaran la veracidad de su existencia a través de la antigüedad de su culto y de sus reliquias. A pesar de ello fue retirada del calendario oficial romano en 1960 junto con una serie de santos considerados de dudosa existencia histórica. Es evidente que se han cometido errores en esta gestión, en principio bienintencionada, porque hemos visto rectificaciones de la misma, como el caso de Santa Catalina mártir, retirada en 1960 y devuelta al calendario en 2005.

Comentario: Ignoraba yo toda aquella información…aun así siempre la he querido muchísimo y me da mucho gusto el saber que existan datos historicos sobre ella. Lo unico que he leido de ella es el relato que se encuentra en el libro de santos de Jacopo de Voragine. Por cierto nunca la he creído mitológica en realidad, eso lo dije con tono de burla/sarcasmo/coraje en referencia a que los modernistas quieran descanonizar o llamar mitológicos a todos los santos que puedan, sobre todo cualquier santo cuya historia sea un poco dificil de creer. Ya lograron destruir la Santa Misa.

Respuesta: Los datos históricos fehacientes sobre Santa Bárbara se encuentran en la Bibliotheca Sanctorum, obra fundamental de los Bolandistas, que por desgracia se trata de una publicación extensa y carísima, de modo que sólo unos pocos privilegiados tienen acceso a ella (ya quisiera yo ser una de ellos…). En cuanto a la Leyenda Áurea de Jacopo Della Voragine, que citas, es una obra amena y entretenida para conocer leyendas de santos, pero en modo alguno es una fuente histórica: únicamente es respetable en cuanto a antigüedad y por el rico bagaje cultural que compiló Della Voragine, pero no debe tomarse en serio más allá de esto.

Relicario del cráneo de Santa Bárbara en Montecatini Alto, Italia.

Relicario del cráneo de Santa Bárbara en Montecatini Alto, Italia.

Por otra parte, no sé muy bien a quién te refieres con “modernistas”, quizás hagas referencia a las nuevas corrientes surgidas tras el Concilio Vaticano II. La retirada de los santos de dudosa existencia histórica, como digo, fue bienintencionada, pero equivocada e injusta respecto a algunos santos, como por ejemplo, Santa Catalina mártir, Santa Apolonia, y desde luego, Santa Bárbara. Ninguna de las tres es “de dudosa existencia histórica”. Quien pasa el filtro de los Bolandistas, supera la última de las barreras. Con esto no digo que sean infalibles: sólo digo que no hay quien investigue más y mejor que ellos.

Por otra parte, ningún santo se descanoniza, el culto puede seguir en ámbito local o privado. Y respecto a lo de destruir la Santa Misa, creo que más podrían contribuir otros en eso que yo, que no le veo nada malo a la misa de ahora.

Comentario: Por cierto ¿en dónde se veneran las reliquias de mi Santita?

Respuesta: Aquí he tenido que recurrir a la cortesía de mi buen amigo Antonio Barrero, experto en reliquias de santos. Él es quien me ha facilitado la lista de los lugares donde se veneran reliquias de Santa Bárbara:

Burano (Venezia): parte del cuerpo.
Rieti (Italia): sarcófago con reliquias
Mantova (Italia): presunto cráneo
Montecatini (Italia): “parte del cráneo”
Piacenza (Italia): “reliquias”
Sevilla (España): “parte del cráneo”
Pamplona (España): “reliquias”
Paternò (Catania): reliquias
Kiev (Ucrania): parte del cuerpo
Old Cairo (Egipto): reliquias
Ravello (Salerno): reliquias (creo que del cráneo)
Roma (Italia): “parte del cráneo”
Braine le Comte (Bélgica): reliquias.
Lviv (Ucrania): reliquias.
Mechelen (Bélgica): reliquias
Dignano (Croacia): pie incorrupto

Con todo, Antonio me advierte que todas no son auténticas, sino que pasa lo que a otros santos: si se juntaran sus reliquias, aparecerían varios cuerpos y varias cabezas. Las más verosímiles son las de Burano, Rieti, Dignano y de Kiev.

Detalle del pie incorrupto de Santa Bárbara en Dignano (Croacia).

Detalle del pie incorrupto de Santa Bárbara en Dignano (Croacia).

Comentario: (viendo la fotografía del pie, que también es cortesía de Antonio Barrero) WOW, que reliquia, válgame. ¡El pie sagrado de mi santita! La verdád no pense que existieran ya reliquias suyas. Gracias. Ademas gracias por cualquiera información al respeto, te agradezco muchísimo que me ayudes a saber mas de mi santita querida.

Respuesta: De nada, es un placer ayudar. Para eso estamos aquí.

Meldelen

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Santa Cristina, la niña mártir de Bolsena

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Óleo de la Santa, obra de Nicolas Régnier, c. 1610–67.

Hoy, día 24 de julio, tanto la Iglesia Griega ortodoxa como la Latina católica conmemoran a una niña mártir que responde al seudónimo de Cristina (“cristiana”) y de la cual no hay la menor duda acerca de su existencia histórica, que está fuera de toda discusión, pero de la cual no hay certeza absoluta de si es una santa italiana, como se asume de parte católica, o si es oriental, como se cree desde la ortodoxa.

¿Por qué tenemos certeza de la existencia de esta Santa? En primer lugar, porque una serie de excavaciones arqueológicas en Bolsena han atestiguado la existencia de un sepulcro y la veneración de la Santa nada menos que desde el siglo IV, alrededor de dicha tumba se edificó un cementerio subterráneo; y también porque aparece representada ya en el mosaico de San Apolinar de Rávena junto al cortejo de vírgenes, un mosaico que data del siglo VI. Lo que no está claro, repito, es dónde nació y sufrió martirio la Santa. Pero lo veremos después.

La passio latina de la Santa, que es la más difundida, tiene diversas redacciones y la más antigua data del siglo IX, siendo por tanto un testimonio muy tardío. Su contenido es muy fantasioso y está repleto de leyendas de escaso valor histórico, por lo que debemos descartarlo como fuente histórica para conocer a la Santa: es simplemente una tradición oral. De todos modos, vamos a verla, porque como digo siempre, estos relatos ficticios nos ayudan, como mínimo, a comprender la iconografía y el patronazgo asociados a los Santos.

Cristina –nombre que alude a su fe y no a un nombre de pila auténtico- nace de origen acomodado, hija de un magíster militum (gobernador) asentado en Tiro o Bolsena, según versiones,  y al cumplir los once años, el padre, orgulloso de ella y queriendo sustraerla de los vicios del mundo, la encierra en una torre lujosamente ornamentada y adornada con estatuas de dioses paganos, dándole un séquito personal de esclavas para que la sirvieran. Cuando la niña, que no tenía más que once años de edad, pasó una temporada sin ofrecer sacrificio alguno a las divinidades, las esclavas sospecharon y al recibir noticia de que se había hecho cristiana, trataron de disuadirla de sus intenciones y quisieron que ofreciese sacrificios. Ella, ni corta ni perezosa, destruyó todas las imágenes y repartió los trozos de metal precioso entre los pobres. Ante esta respuesta, las esclavas avisaron al padre. Urbano, que así se llamaba, hizo acto de presencia en la torre y dio una soberana paliza a la niña por lo que había hecho, pero como los golpes no la doblegaron, la hizo encerrar en una cárcel y se propuso juzgarla como a una de sus reos. Por la noche acudió la madre a llorar y suplicar a su hija que se retractase de lo que había hecho, pero Cristina no cedió.

La Santa de pie sobre la piedra flotante, cruzando el lago de Bolsena. Lienzo barroco de la Basílica de Bolsena, Italia.

El martirio de Santa Cristina es tan largo y sumamente monstruoso que cuesta de creer. Se enfrentó a tres jueces, el primero de los cuales fue su propio padre. Éste quiso hacerla renunciar a su fe, y como seguía firme en mantenerla, la hizo azotar por doce lictores, con tanta violencia que se le desprendían trozos de carne del cuerpo. Ella, impasible, se inclinó a recoger uno y se lo tiró a la cara a su padre, gritando: “¡Mira este trozo de carne que tú engendraste! ¡Cómelo!” (!!). Luego la hizo torturar en la rueda, que giraba sobre un lecho de brasas, pero un ángel bajó del cielo a romperla. Tras otra noche en la celda, Urbano mandó que de madrugada, y a escondidas, le colgaran una piedra al cuello y la hundieran en el lago Bolsena, pero la niña quedó milagrosamente flotando sobre la piedra –como si fuese un corcho- y fue traída por los ángeles hasta la orilla del lago, donde la bautizaron. Al ver esto, al padre le dio un ataque, perdió el juicio y al poco murió (!!).

El segundo juez que tuvo que sufrir Cristina se llamaba Elio Dión. Éste, luego de otro inútil interrogatorio, mandó llenar un recipiente metálico de pez y grasa, calentarlo hasta hervir y arrojar en él a la niña, que se mantuvo sin daños y aún se mecía tranquilamente en el baño, burlándose del juez. Éste, en castigo, mandó raparle la cabeza, desnudarla por completo y llevarla así desnuda por las calles hasta el templo de Apolo, donde quiso obligarla a sacrificar al dios. Pero ella, orando a Dios, hizo caer del pedestal a la imagen, que aplastó al juez Dión (!!!).

El tercer y último juez se llamaba Juliano. Éste, a causa de los prodigios manifestados en Cristina, la consideraba una hechicera, y no se anduvo con tapujos: hizo calentar un horno enorme, tirar dentro de él a la niña y dejarlo cerrado durante cinco días con el fuego al máximo. Pasado este tiempo acudieron los guardas aterrorizados, diciendo que oían cantos desde dentro del horno. Cuando lo abrieron, en lugar del cadáver carbonizado de la niña, la vieron sentada tranquilamente entre dos ángeles y entonando cánticos de alabanza al Señor. Los ángeles batían sus alas para refrescarla y apartarle las llamas (!!). Furioso, Juliano mandó llevarla a la celda y tirarle encima serpientes y otras criaturas venenosas, que en lugar de atacarla a ella, se volvieron contra el mago que se las arrojaba y lo mataron con su veneno. Cristina, compadecida, resucitó al mago y ahuyentó a las alimañas.

Como no había manera de vencer a la niña por más torturas y castigos que le aplicara, Juliano determinó ejecutarla mediante torturas. Por ello, mandó llevarla a una plaza pública para que fuese vista por todos. Allí le destrozaron y amputaron los dos pequeños pechos, y como diese grandes gritos e imprecaciones al juez, le arrancaron la lengua de cuajo y finalmente la mataron a flechazos, haciéndolo muy lenta y espaciadamente, para causarle el mayor dolor posible.

La Santa en el interior del horno. Grabado para la colección de Alban Butler, "Lives of The Saints".

Como podéis ver, el relato no tiene la menor credibilidad histórica: es largo, exagerado, y realmente una criatura de once años no hubiese podido resistir viva tanta brutalidad. Se puede observar que en esta passio de Santa Cristina se han copiado elementos de las passio de Santa Bárbara (la torre, el padre cruel), de Santa Águeda (el tormento del fuego, los pechos destrozados) y de Santa Teodosia (el intento de ahogamiento en el lago). Realmente no es nada creíble y por eso no tiene el menor valor histórico, pero como decía, la mártir sí es real.

Pero, ¿de dónde era oriunda? Como decía, no hay consenso en determinar el lugar de procedencia de la Santa. Las redacciones latinas de esta disparatada passio la sitúan siempre en la ciudad de Bolsena, ubicada a unos cien kilómetros de Roma, y por eso la llamamos Santa Cristina de Bolsena, o de Toscana, que es la región a la cual pertenece esta insigne ciudad. Sin embargo, el Martirologio Jeronimiano y las redacciones griegas de dicha passio la hacen oriunda de Tiro, la ilustre ciudad de Fenicia (actual Líbano). Pero las fuentes orientales más antiguas, todo hay que decirlo, no mencionan nunca a una Cristina oriunda de Tiro. Así que existía por tanto una doble tradición: la latina, que hacía a la Santa italiana, de Bolsena; y la griega, que la hacía fenicia.

Esta controversia tuvo un infeliz intento de solución ya en la Edad Media, en manos del hagiógrafo Adón, pues en la cita de la Santa en el Martirologio Romano introdujo esta expresión: “Tyri in Tuscia, apud lacum Vulsinium(Tiro de Toscana, junto al lago Bolsena), o sea, que decía que Tiro era una ciudad toscana al lado del lago de Bolsena. Y la acabó de liar, con perdón, porque no existe tal Tiro en ese lugar, sino que la ciudad que está junto al lago de Bolsena, es la propia Bolsena.

Sepulcro de la Santa en Bolsena. Basílica de Santa Cristina, Bolsena (Italia).

Intentando nuevamente solucionar este desastre geográfico, algunos estudiosos han propuesto que quizá se trate de dos Santas distintas, una en Tiro y otra en Bolsena, que se celebran el mismo 24 de julio, pero esto no tiene mucho fundamento. Otros dicen que tan sólo hay una Santa, pero que puede ser una mártir fenicia que se venere en Bolsena, o al revés, una mártir italiana que se venere en Fenicia. Pero ello tampoco es demasiado plausible.

¿Qué decir pues? Que la opción más plausible es que la Santa realmente sea oriunda de Bolsena, y por tanto, italiana, pues los hallazgos arqueológicos han demostrado que ya en el siglo IV su sepulcro estaba allí. La cita del Martirologio Jeronimiano, que la hacía fenicia de origen, es muy tardía y además no tiene mucho crédito, siendo también cierto que la incluye al final, entre santos de poca relevancia, y siendo cierto también que incluye datos de la passio de Santa Teodosia de Tiro (ésta sí), de quien habla Eusebio de Cesarea, lo que hace pensar que jamás hubo en Tiro Santa Cristina alguna, sino que es realmente Teodosia la que es mártir en Tiro. En resumen: Santa Cristina es la santa de Bolsena, porque la arqueología lo ha demostrado.

En la iconografía, esta célebre niña mártir aparece atada a un tronco y atravesada por varias flechas, a modo de San Sebastián femenino. También aparece en diferentes episodios de su martirio: asada en el horno, torturada en la rueda, derribando ídolos paganos, rodeada de serpientes… también portando un haz de flechas y una rueda de molino, que le habrían atado al cuello para hundirla en el lago. Se la invoca para proteger el ganado, contra la peste y también para solventar riñas familiares, por la crueldad que su padre demostró con ella (para saber más de su patronazgo, véase aquí). Muchas princesas y reinas de las dinastías europeas han llevado su nombre y la han reconocido como patrona, por ello aparece pintada en muchas colecciones de arte de las casas reales. Existen muchas otras Santas y Beatas de nombre Cristina, pero ésta es la primera y la más conocida de todas.

Sepulcro de la Santa en Palermo. Catedral de Palermo, Sicilia (Italia).

En cuanto a sus reliquias, ya decimos que en el siglo IV se veneraban en su primitivo sepulcro de las catacumbas de Bolsena, sobre las cuales se ha erigido la actual basílica. Sus reliquias están actualmente repartidas entre este lugar y la ciudad siciliana de Palermo, adonde fue llevada y parte de su cuerpo fue luego restituido a su lugar de origen. No existe la menor duda sobre la autenticidad de estas reliquias, y, a excepción de algún relicario menor repartido por Europa, son los únicos lugares donde pueden venerarse los restos de la misma. Existen otros lugares donde creen tener el cuerpo de la santa (véase un ejemplo aquí) pero se trata de mártires de las catacumbas y no de la auténtica Cristina de Bolsena, quien como digo, está mitad en Palermo y mitad en Bolsena.

Meldelen

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Santa Cristina de Bolsena: para riñas familiares

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"Santa Cristina", lienzo de Bernardino Monaldi sito en las Descalzas Reales de Madrid (España)

Pregunta: Mel, espero tus comentarios sobre esta Santa. No sé quién es, algo simple. México.

Respuesta: Me preguntas por esta imagen que representa a Santa Cristina de Bolsena, virgen y mártir (24 de julio). La tradición, muy posterior a los hechos que la ubican en torno al siglo IV, nos habla de una niña de 13 años que, según versiones, vivía en Tiro de Oriente Próximo(tradición ortodoxa) o en la villa de Tiro frente al lago Bolsena, en Italia (tradición católica). Parece más verosímil la segunda ubicación, por la temprana aparición allí del sepulcro de la Santa. Es por este dato que a veces aparece como Santa Cristina de Tiro, sobre todo en las fuentes ortodoxas.

Su padre, un prefecto de nombre Urbano, la había encerrado en una torre lujosamente acomodada y rodeada de esclavas para que la sirvieran, en espera de buscarle un buen matrimonio. Pero ella, que se había convertido al cristianismo(Cristina= cristiana, es un seudónimo) rompió todos los ídolos que adornaban sus estancias y distribuyó los trozos de metal precioso entre los pobres. Cuando su padre lo supo le dio una inmensa paliza, la encerró en una cárcel, la juzgó como a malhechora y la entregó a diversas torturas. Ni éstas, ni las súplicas de su madre, que la visitaba cada noche en un llanto constante, doblegaron la voluntad de la muchacha. Habiendo fallecido Urbano prematuramente, el siguiente juez, Dión, prosiguió con diversos y variados tormentos, pero le ocurrió lo mismo que al primero, a decir de las actas, como castigo por sus malas acciones. Finalmente, el último juez, Juliano, mandó cortarle los pechos y la lengua, raparle el cabello y matarla a flechazos.

Aunque la leyenda no tiene valor histórico, sí lo tiene la existencia de la Santa, que era venerada desde muy antiguo en Bolsena, donde está su sepulcro. Parte de sus reliquias fueron extraídas y llevadas a Palermo, posteriormente, la mayoría han sido devueltas a su ubicación original. Actualmente el cuerpo de la Santa está repartido entre Bolsena y Palermo, por lo que quienes la confunden con alguna mártir de las catacumbas del mismo nombre (en Osma y Lloret de Mar, por ejemplo) están en un error al creer que tienen a esta santa de Bolsena.

El nombre de Cristina es todavía muy frecuente entre las mujeres y contrariamente a lo que suele pasar, la santa más antigua sigue siendo la más conocida de entre todas las que llevan este nombre. Reinas y princesas de las casas europeas han llevado su nombre, por ello la tenemos presente en muchas colecciones de pintura cortesana y conventual, como la que adorna este artículo. Es fácil reconocerla por portar flechas y una rueda de molino (según la tradición, su padre la había mandado arrojar al lago Bolsena con eso atado al cuello, pero la salvaron los ángeles), pisoteando serpientes (de las que se libró), con una figura rota del dios Apolo (a la que quisieron obligarla a adorar y ella lo destruyó) o quemándose en un horno, donde también fue metida.

Aparte de ser patrona de las niñas jóvenes, de las víctimas de tortura, de quienes padecen largamente (su martirio es uno de los más largos y lentos que se han descrito en las actas), contra las plagas en la cosecha y enfermedades del ganado, tiene un patronazgo muy singular que recientemente he descubierto: se la invoca para las rivalidades y desavenencias familiares, así como todo tipo de enfrentamientos entre parientes. ¿La razón? El escaso cariño que su padre mostró hacia ella, evidentemente.

Dejo una película copta sobre la vida de la Santa. No es una gran producción debido a la escasez de presupuesto y a que es un poco lenta -hay una introducción totalmente irrelevante y se puede decir que la película comienza realmente a los quince minutos- pero puede resultar interesante para algunos y la actriz principal, considerando su corta edad, pone bastante de su parte. Naturalmente, como es habitual en estas películas egipcias, está en árabe, pero pueden seguirse los subtítulos en inglés.

Meldelen

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