El Cristo del Sahúco

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Vista de la imagen del Cristo del Sahúco, patrón de las Peñas de San Pedro, Albacete (España).

Vista de la imagen del Cristo del Sahúco, patrón de las Peñas de San Pedro, Albacete (España).

A sólo unos días de revivir la semana de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, qué mejor que hablaros de esta devoción a Jesús crucificado. Hablar del Cristo del Sahúco en la provincia de Albacete es hablar de fe, sentimiento y tradición. Y es que, como ya hemos visto en este blog, existen muchas y muy conocidas devociones marianas en esta provincia manchega, pero devociones a Jesús crucificado hay muy pocas y ésta se encuentra entre las más queridas por los paisanos, extendiéndose su devoción a otras provincias como Cuenca, Murcia, Alicante, Valencia etc.

La imagen
La venerada imagen presenta a Cristo crucificado, muerto, con un aspecto sereno y sin exageradas heridas de la Pasión. Se desconoce su autor, así como la fecha exacta en la que lo realizó. A pesar de esto y gracias a pruebas evidentes, se sabe que pertenece a la época de finales del s.XVI o principios del s.XVII. Su iconografía fácilmente podría coincidir con la extensión del culto a Jesús crucificado que se propagó en España durante esos siglos.

La talla no está hecha para vestirla, pero desde la época barroca o incluso antes, la devoción de sus devotos lo ha vestido con el típico paño de pureza, peluca de cabello natural y sudario en el brazo horizontal de la cruz. Por lo general estos ornamentos son muy ricos en telas, bordados, etc. Dependiendo del tiempo litúrgico en el que nos encontremos, así se le cambian estos ornamentos de color.

La cruz donde está clavada la sagrada imagen es una cruz sencilla, sin demasiados adornos y acabados llamativos, ya que es la talla de Cristo crucificado la que llama la atención. En el año 1779 se le añadieron unos acabos en los tres extremos, unas ráfagas en el centro y un cartel de INRI de bronce. Pero es en el año 1856 cuando se vuelve a hacer otro juego idéntico, que en la actualidad es el que porta la cruz. Se cree que el antiguo juego de estos ornamentos se perdió durante la desamortización de Mendizábal.

Origen de la devoción
No se conocen detalles concretos que hayan llegado a nuestros días del origen de la devoción al Cristo del Sahúco, aunque sí se tiene constancia de que ya se veneraba a mitad del siglo XVII. Fue a comienzos del siglo XVIII cuando, a nivel local y provincial, adquirió cierta fama. Llegando la segunda mitad de este siglo, alcanzó la devoción interprovincial, llegando muchos devotos en peregrinación desde lugares muy distantes para alcanzar el amparo y consuelo del Cristo.

La imagen venerada por los devotos, año 2012. Fotografía: Diputación de Albacete.

La imagen venerada por los devotos, año 2012. Fotografía: Diputación de Albacete.

La sagrada imagen tenía fama de milagrosa, y así lo corroboran los escritos que nos dicen que los primeros milagros fueron curaciones a enfermos de Bogarra, Barrax, Pozohondo etc. A partir de entonces se fue construyendo un pequeño santuario en su honor, teniendo las primeras referencias escritas de este lugar de culto en el año 1677. El santuario, aparte de la ermita, también tenía un convento, que en 1753 empezó a gestionarse por los PP. Franciscanos, permaneciendo allí durante 14 años. Desde la partida de los PP. Franciscanos, el santuario pasó a gestionarse por el clero de las Peñas de San Pedro, que reconvirtió el convento en casa de colonias.

La ermita es una joya arquitectónica, su interior es de estilo rococó, así como el camarín del Santo Cristo, que es de planta octogonal, muy al estilo de las “modas” del s.XVIII.

Sobre el origen del nombre del Sahúco, que como hemos dicho da nombre a la aldea donde está el santuario y al mismo Cristo, no hay nada seguro y los historiadores no llegan a un conclusión clara. La hipótesis más extendida menciona que el paraje recibió este nombre por la abundancia de un arbusto leñoso llamado saúco que crece en las zonas húmedas.

Traída y llevada, “procesión del Cristo”
La tarde de cada lunes de Pentecostés, después de tener lugar una multitudinaria Eucaristía en el santuario del Sahúco, empiezan a reunirse todos los devotos y “andarines”, ataviados con vestimentas blancas y fajín rojo ceñido a la cintura. A las 5 de la tarde da comienzo esta famosa y atípica procesión. El Cristo del Sahúco es sacado en andas y la Virgen Dolorosa es sacada en segundo lugar: los dos se dirigen hacía la Cruz Chica, que es punto de encuentro de las dos imágenes. Al llegar la procesión a este lugar de la Cruz Chica (una cruz de piedra), tienen un encuentro Jesús y su Madre: la Virgen Dolorosa se despide, no continuando el siguiente recorrido.

Encuentro del Cristo con la Virgen Dolorosa. Fuente: www.laverdad.es.

Encuentro del Cristo con la Virgen Dolorosa. Fuente: www.laverdad.es.

Es después de este encuentro cuando los devotos meten la imagen del Cristo del Sahúco en una urna en forma de cruz, preparada para ser llevada a hombros. Cuatro mozos/as andarines son nombrados por el santero para portar la sagrada imagen y con los vítores ¡Viva el Cristo del Sahúco! da comienzo una carrera-procesión de 14km, hasta llegar al pueblo de la Peñas de San Pedro. Durante esta larga carrera, la urna que en su interior contiene la imagen del Cristo es portada por los andarines, que se van turnando cuando las fuerzas de los anteriores van menguando. En el trascurrir de la marcha, hay tres paradas oficiales donde se descansa unos instantes y se reúnen los fieles para besar al Cristo. Estos parajes son la Cruz del Pardalejo, la Rambla, y el Puente de la Solana.

La solemne llegada al pueblo tiene lugar sobre las ocho de la tarde: a la entrada del pueblo se agolpan los fieles devotos venidos de muchos sitios, esperando la “Cruz de Cristo”, que es recibida con vítores y aplausos. Estos vítores y aplausos se tornan en un gran silencio cuando la imagen del Cristo del Sahúco es sacada de la urna y colocada en sus andas para dar comienzo a la última procesión, que lo lleva desde las afueras del pueblo hasta la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Esperanza, donde se celebra la última eucaristía como bienvenida.

En esta iglesia de las Peñas de San Pedro permanece durante casi unos tres meses, dedicándole novenas, oraciones, misas etc. Llegando el día veintisiete de agosto, se reza el último día de novena y se saca en procesión por las calles de la localidad. El pueblo ya se prepara para despedir al Cristo y llevarlo hasta su santuario de la aldea de El Sahúco.

Fotografía de los "andarines" bajando el Cristo. Año 2012.

Fotografía de los “andarines” bajando el Cristo. Año 2012.

A las seis de la mañana del día veintiocho, se oficia la solemne misa de despedida y, con los primeros rayos del sol, se lleva la imagen del Cristo hasta la cruz que hay unos 500 metros del pueblo. También es acompañado por la Virgen Dolorosa. De nuevo allí se prepara en su urna, entre vivas y aplausos, para retornar a su santuario por el mismo camino que fue llevado hasta el pueblo. Cuando se escucha la grave voz del santero decir ¡palmas gandules!, entonces empieza la carrera-procesión.

La vuelta es igual que la traída, pero en sentido inverso, haciendo las paradas en los mismos lugares, recogiendo a los andarines durante todo el trayecto. A las nueve de la mañana llega a la explanada del santuario, donde miles de personas devotas lo están esperando. A continuación se celebra la sagrada eucaristía al aire libre y se lleva al Cristo en procesión, hasta depositarlo en su camarín, donde permanece todo el año a la espera del lunes de Pentecostés.

David Garrido

Enlaces consultados (27/03/2014):
http://www.dipualba.es/Main/
http://www.parroquiapenasdesanpedro.org/cristosahuco05.php
http://www.xn--peasdesanpedro-rnb.es/
http://es.wikipedia.org/wiki/Pe%C3%B1as_de_San_Pedro

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