Cristo del Rescate de Valencia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista del Cristo del Rescate en su altar. Iglesia de San Esteban, Valencia (España).

La historia del Cristo del Rescate de Valencia tiene la peculiaridad de estar relacionada con los Medina, conocida familia valenciana de mercaderes y notarios que conservan toda la documentación relacionada con la siguiente historia. Y es que varios parientes suyos fueron capturados en 1529 por los piratas berberiscos en la costa Mediterránea de Xàbia y enviados a Argel para pedir por ellos fuerte suma de dinero.

La situación entonces nos mostraba que la pérdida del dominio cristiano del Mediterráneo, después de la toma de Bizancio por los turcos en 1454, había dejado la costa valenciana expuesta a las incursiones de los piratas de Argel que hasta el siglo XVIII hostigaban tierras, personas y comercios. Se unía a esto un descontento creciente por los moriscos de aquí que fueron obligados a abrazar la fe cristiana, en la mayoría de los casos fingida, y a los que se acusaba de complicidad con los piratas que, en algunos casos, habían sido expulsados por no aceptar la conversión y conocían bien nuestras costas.

Un 12 de Octubre de 1529 unos galeotes corsarios procedentes de Argel se aproximaron a la costa de Xàbia y sus tripulantes saltaron a tierra, siendo recibidos por los moriscos de la baronía de Parcent, con los que se habían puesto de acuerdo. Por senderos escondidos les guiaron hasta la casa de los Barones, a la que saquearon y apresaron a las mujeres y niños. A pesar de negociarse un rescate con los piratas que debían recibir en una semana en el barco fondeado en las playas, estos levaron anclas antes de lo pactado y marcharon a Argel con varios rehenes.

Desde la Edad Media dos órdenes religiosas, Mercedarios y Trinitarios, se habían encargado del rescate de los cautivos. Los precios de los cautivos, cuyo estado era el de verdaderos presos, oscilaban, ya que las mujeres, los niños y los hombres con oficios especializados valían entre 100 y 200 pezzi que se pagaban de media por un cautivo cualquiera. Entre 1523 y 1692 la monarquía hispánica patrocinó el rescate de 6.916 cautivos en 50 rescates, 43 realizados por la Órdenes religiosas de la Merced y la Trinidad y por 7 mercaderes y civiles. También se dedicaron a esta tarea en esta época los capuchinos, los franciscanos de la Orden Tercera y varias cofradías de marineros y pescadores.

“El milagro del Cristo del Rescate”, óleo de Jerónimo Jacinto de Espinosa (1624). Colección particular.

El orden de prelación en el rescate estaba establecido por las autoridades españolas y los redentores lo respetaban. En primer lugar los españoles, portugueses e italianos capturados en combate contra los marinos del Islam, luego los más desprotegidos social y económicamente como eran las mujeres, niños, ancianos y cautivos con menores recursos. El procedimiento habitual era que el Padre Provincial de la Merced o de la Trinidad acordara cuándo y dónde se iba a realizar la redención de cautivos y enviaba una petición a la corte africana correspondiente que contestaba las condiciones.

Andrés y Pedro Medina, hermanos de la Baronesa de Parcent, realizaron tres viajes a Argel ya que en los dos primeros no habían conseguido liberar a todos los que fueron apresados en aquella escaramuza. Y sucedió que en el año 1539, en su tercer viaje a Argel, se encontraron con la talla de un Cristo de tamaño natural que había venido en una nave como parte de un botín pirata. Sorteado el botín, el dueño del crucifijo, pensando en su inutilidad, decidió quemarlo y organizó para ello una gran hoguera ayudado por los otros argelinos, pero el Cristo milagrosamente no se quemó y una tromba repentina de agua apagó la hoguera. Como los cristianos que lo contemplaban conocían la presencia de los Medina en la ciudad, les llamaron para que intentasen rescatar la imagen.

Llegaron los Medina al lugar del suceso y se abalanzaron sobre la extinguida hoguera aun humeante. Después de varias ofertas en las que les pedían el peso en oro, quedaron en pagar el peso del Cristo en monedas de plata, para lo que se ingenió una balanza con un trípode, una polea y dos platos. Asustados los Medina, pues el peso del Cristo se aproximaba a siete arrobas, contemplaron con asombro que puesto el Cristo en un plato, llenaron el otro con muchas monedas y no se niveló la balanza hasta que sólo tuvo treinta monedas, cifra de alusión a la traición de Judas. Protestaron los argelinos y después de verificarlo varias veces, se llamó al Cadí que cedió ante la obviedad milagrosa.

Llegaron al Grao de Valencia de este tercer viaje el 31 de mayo de 1539 y se llevó el Cristo en Procesión a la Iglesia del Grao. A propuesta de Andrés de Medina se trasladó a la madrugada siguiente al Monasterio de Nuestra Sra. del Remedio, Convento de los Padres Trinitarios, extramuros donde se hospedaban habitualmente los cautivos redimidos por la Orden a la espera de la solemne entrada en la ciudad amurallada. Tras la Procesión de 1539  se colocó el Cristo en el Convento de Religiosas Agustinas de San José y Santa Tecla, calle de los Tintes, en la capilla, a mano derecha del altar mayor, que era sepultura y capilla de los Medina.

En la escalera del palacio de los marqueses de Huarte de Tudela –hoy biblioteca y archivo municipal de la ciudad-, cuelga, junto a otros lienzos procedentes de parroquias y conventos de la capital de la Ribera, una curiosa pintura que narra la historia particular del Cristo del Rescate.

Debido a las malas condiciones del convento se trasladaron las religiosas el 8 de julio de 1555 a la Iglesia de Santa Tecla en la calle del Mar, colocando el Cristo y las sepulturas de Andrés Medina, de su padre y antepasados en una capilla pequeña a la derecha del altar Mayor contigua a la cárcel de San Vicente Mártir. Se pintaron las paredes al fresco con la historia del Rescate y demás milagros como había tenido en su sede anterior.

Con la Desamortización de los bienes de la Iglesia en 1835 se suprimieron y derribaron muchos conventos y en 1884 se trasladaron las Religiosas de Santa Tecla al arruinado edificio e histórico Monasterio de San Vicente de la Roqueta, donde se colocaron la imagen y los cuadros. Actualmente se venera en la Parroquia de San Esteban de Valencia.

Salvador Raga Navarro
PRESIDENTE
Asociación Cultural VIA VICENTIUS – GOGISTES VALENCIANS

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