Cristo Rey Señor de Tabasco

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Cristo Rey Señor de Tabasco

Cristo Rey Señor de Tabasco

“Corazón santo, hoy mucho más, aquí en Tabasco tu reinarás.”
En el sureste de México se encuentra el estado de Tabasco, el cual siempre fue muy descuidado de la evangelización de la Iglesia siendo está muy esporádica hecha en su mayoría por religiosos itinerantes y por algunos franciscanos y dominicos que por algunos pocos años se dedicaron a la predicación en estas tierras, dependiendo primero eclesiásticamente de la diócesis de Chiapas y ya en este momento fray Bartolomé de las Casas después de una visita pastoral escribe que ve conveniente la erección de una diócesis en Tabasco, sin embargo su petición no es escuchada y posteriormente dependerá de la diócesis de Yucatán y así será hasta el siglo XIX cuando se logra al fin la erección de una diócesis propia.

Manuel Gil y Sáenz en su Historia de Tabasco menciona que en 1767 realiza a la ciudad de San Juan Bautista de Tabasco (capital de la provincia de Tabasco y actual Villahermosa) una visita el obispo de Yucatán don Diego de Peredo y Navarrete quien traía consigo una réplica del Santo Cristo de Esquipulas venerado en Guatemala la cual obsequio al padre Francisco Barrera, quien ya con dicha imagen funda una capilla con algunas familias lo que posteriormente se convertirá en el barrio de Esquipulas y dará nombre a la loma donde el 15 de enero de 1776 se inaugura definitivamente el templo del Señor de Esquipulas cuya fiesta se celebra precisamente el 15 de enero.

Hacia 1831 un viajero anónimo dejo un relato acerca de su paso por la ciudad de san Juan Bautista y su visita al templo de Esquipulas: “En el altar mayor está un crucificado, a quien se celebra bajo la advocación del Señor de Esquipulas… Pregunté a uno de los sacristanes porqué es de este color (negro) aquella imagen, y me respondió que porque así es el primitivo Señor de Esquipulas que se celebra en Centro América… En el costado izquierdo del templo vi otro crucificado que llaman Señor de la Salud; me pareció una imagen muy perfecta, y en esta no había la anomalía del color que nutren la otra. En un altar vi a san Juan Bautista, patrón de esta ciudad, y no era inferior en escultura a los dos crucificados”. Del mismo modo Jean Waldeck nos hace una descripción del Cristo de Esquipulas en su visita a la ciudad en 1833: “Nuestro Señor de Esquipulas es un Cristo de siete pies de largo, negro como carbón, y cubierto de heridas… tiene la cabeza cubierta con una enorme peluca rubia”.

Hacia 1880 se funda la diócesis de Tabasco y se elige por patrón principal a san Juan Bautista y es el primer Obispo el Excmo. Don Agustín de Jesús Torres quien designa al templo del Señor de Esquipulas como primera catedral de Tabasco.

Antigua Catedral del Señor de Esquipulas en Villahermosa, Tabasco. Foto tomada de México en fotos.

Antigua Catedral del Señor de Esquipulas en Villahermosa, Tabasco. Foto tomada de México en fotos.

La imagen tendrá algunas réplicas y hacia 1913 en la catedral de Esquipulas fungirá como párroco san David Uribe Velasco quien fue canonizado en el año 2000 por san Juan Pablo II.

Hacia la segunda década del siglo XX llega a la gubernatura del estado de Tabasco mientras el país se encontraba inmerso en el convulso momento de la guerra cristera, el Lic. Tomás Garrido Canabal fiel seguidor de Plutarco Elías Calles y acérrimo enemigo de la iglesia, desde el momento de su llegada en 1923 se encargó por buscar la manera de hacer huir de Tabasco al obispo Pascual Díaz Barreto, intentando incendiar el teatro Merino donde él y algunas damas católicas de la sociedad tabasqueña se encontraban reunidos.

Garrido dictamino leyes contrarias al catolicismo entre ellas una donde prohibía oficiar el culto a todo aquel que no estuviera casado y no fuera mexicano. Por otro lado en 1924 creo un grupo de jóvenes a manera de las juventudes hitlerianas e inspirados en el batallón rojo de Obregón, “El Club Juvenil Revolucionario” conocidos como los “Camisas Rojas” pues se distinguían por llevar el uniforme con camisa roja y pantalón negro, estos jóvenes tenían un poder excesivo ya que tenían permitido sin necesidad de una orden judicial el poner entrar en la casa de cualquier ciudadano para registrarla y sacar de ahí cuanta imagen religiosa o botellas de alcohol encontraran para quemarlas en las tertulias que Garrido semanalmente organizaba, del mismo modo podían detener a cualquier que les pareciera sospechoso en la calle.

Garrido como ya mencione acostumbrara realizar semanalmente tertulias en las cuales obligaba muchas veces a los tabasqueños a llevar cuanta imagen religiosa tuvieran en sus casas o en los templos para ser incineradas en grandes piras, de esta forma se perdió la gran parte del patrimonio artístico de la colonia en el Estado de Tabasco, también se acostumbraban burlarse de los ritos católicos, disfrazando un burro como el papa o realizando comedias con actores vestidos como sacerdotes o monjas. Garrido además comenzó a expropiar los templos para convertirlos a veces en escuelas racionalistas y otras veces simplemente las destruía, hubo quejas en algunas poblaciones porque los antiguos templos eran usados para burlarse de la religión, así se quejan los habitantes de Macuspana de que un viernes santo en el altar de la iglesia se realizó un fiesta con una cabeza de cerdo en medio del altar.

En el garridismo era común que se reunieran en tertulias para destrozar y quemar imagenes religiosas.

En el garridismo era común que se reunieran en tertulias para destrozar y quemar imagenes religiosas.

Durante este terrible periodo la Catedral por mucho tiempo fue salvaguardada, a pesar de esto en 1928 Garrido en represalia por la muerte de Obregón la convierte en escuela racionalista y en 1932 paso a ser teatro obrero. Fue en 1934 que es destruida vilmente la catedral del Señor de Esquipulas y junto a ella fueron incineradas todas las imágenes religiosas conservadas en el interior incluyendo a santa María de la Victoria la cual por una antigua fotografía se pude apreciar era una pequeña imagen que llevaba en una mano al niño Jesús y en la otra un báculo de peregrina. Hacia 1936 sobre el espacio que ocupo la catedral de Esquipulas se construye una cancha de frontón de nombre “Venustiano Carranza” y posteriormente se decide que en ese lugar se erija el parque Morelos y el parque Hidalgo. Las campanas de la iglesia fueron utilizadas para hacer un busto de Álvaro Obregón. Cabe decir que relatos orales dicen que tanto la imagen del Señor de Esquipulas como la de Santa María la Victoria se salvaron, algunos dicen que la imagen del Cristo negro se conserva aún en las afueras de la ciudad en una población llamada “Parrilla” y sobre Santa María de la Victoria personas dijeron haberla visto en una casa particular en la ciudad de México, pero del Cristo negro no se ha podido comprobar y de la Virgen nada más se ha vuelto a saber que nos pruebe que aún existe.

Ante la pérdida de su catedral y su imagen del Señor de Esquipulas tan venerada, posteriormente a la caída del régimen de Garrido, el pueblo de Tabasco se encontraba prácticamente vacío de iglesias salvo algunas que habían sido conservadas y que poco a poco con algo de dificultad se logró que el gobierno las regresaras a los fieles católicos. Hacia 1938 Salvador Abascal llega a Tabasco con el propósito de realizar la “reconquista espiritual” logrando reconstruir el templo de la Inmaculada Concepción en Villahermosa, Tabasco, sin embargo durante el intento de recuperar pacíficamente el templo de la Inmaculada los católicos fueron atacados por los policías del gobierno, muriendo cuatro hombres como mártires intentando además defender a una mujer agredida por los mismos policías: Camerino Vidal procedente de Ceiba, Chiapas, Gregorio Baeza, Vicente Pérez, ambos de Playas del Rosario, Tabasco y Gregorio Pestaña de Atasta, Tabasco. El 10 de diciembre de ese mismo año llega el séptimo obispo de Tabasco don Vicente María Camacho y Moya quien tenía ocho años de haber sido nombrado Obispo de esta diócesis pero debido a la persecución religiosa no la conocía ni había podido tomar posesión de la misma, este obispo se encargara de realizar la construcción del Santuario de la Virgen de Guadalupe en la ciudad de Villahermosa.

Fue hacia los años cuarenta al fallecer monseñor Camacho y Moya, que es nombrado primero como administrador apostólico y luego como Obispo de la diócesis monseñor José de Jesús del Valle y Navarro. Es a don José de Jesús del Valle quien se le ocurre ante la larga ausencia de una imagen patronal ya que la catedral de Esquipulas fue destruida y a pesar de que el gobernador del Estado le prometió regresarle el predio en el que estaba, el obispo se negó para no destruir la única cancha deportiva que existía en la ciudad, decide hacer traer desde Toluca, Estado de México una escultura de Nuestro Señor Jesucristo “Divino Preso” o Ecce Homo el cual fue nombrado bajo el título de Cristo Rey Señor de Tabasco, esto sorprende a propios y extraños ya que es común que las imágenes de Cristo rey sea de un Cristo glorioso con corona de oro y piedras preciosas o del Sagrado Corazón, no el Cristo sufriente y coronado de espinas, pero esto se debe a que Cristo el rey de la gloria antes de usar una corona de oro prefirió usar una corona de espinas y es porque esta imagen del Señor de Tabasco representa exactamente el momento en que Cristo ante Pilato le revela al pretor su realeza sobre todo, cuando Pilato le pregunta “¿eres rey? Y Jesús le responde “Si, soy Rey yo para esto he nacido… Pero mi reino no es de este mundo”.

Antigua fotografía que muestra como se veía el Señor de Tabasco a su llegada a Villahermosa.

Antigua fotografía que muestra como se veía el Señor de Tabasco a su llegada a Villahermosa.

Monseñor Navarro también explico que era una imagen de Cristo presto porque representaba que así como Cristo estaba amarrado de las manos del mismo modo había estado amarrada la fe en Tabasco durante el garridismo, y así esta imagen simboliza el triunfo de Cristo rey y de la fe en Tabasco. La imagen del Señor de Tabasco llego por el río Grijalva que atraviesa la ciudad de Villahermosa el martes santo día 4 de abril de 1944 por el paso del Macuilis aproximadamente a las tres de la tarde y un grupo de fieles condujo la imagen a la catedral en ese entonces llamada “el jacalito” ya que era un improvisado templo hecho de setos, madera y palma.

Inicialmente se instituyeron dos festividades en honor al Señor de Tabasco la primera se realizaba el II Domingo de Pascua que era la fiesta del Buen Pastor, festividad en la que los sacerdotes de la diócesis unidos reafirmaban su vocación ante la imagen del Señor de Tabasco, esta fiesta fue suprimida después de las disposiciones del II Concilio Vaticano referente a las fiestas repetidas. La segunda fiesta y la más importante que se conserva hasta hoy es la del último domingo del año litúrgico la fiesta de Cristo Rey del Universo.

El Obispo del Valle llevo la imagen peregrinando por toda la diócesis y explicándole a la gente el significado tan grande que tenía el Señor de Tabasco y promovió las peregrinaciones anuales a la Catedral de toda la diócesis en honor a la imagen, del mismo modo el padre José Bárcenas se encargó de componer un himno y un cántico al Señor de Tabasco entonados por todos los fieles hasta el día de hoy.

Sin embargo aunque la imagen despierta furor hasta el día de hoy cabe decir que la devoción de la gente por ella es poca, no se compara a la que tiene la Virgen de Guadalupe, san Judas o el Señor de Tila del vecino estado de Chiapas, por lo mismo los Obispos han intentado muchas veces promover su culto y devoción de diferentes formas. Así el obispo Florencio Olvera en los años 90 pidió a un fotógrafo hacer una sesión fotográfica a la imagen de la cual salió la que es actualmente su estampa más conocida, de la cual el obispo repartió muchas imágenes y regalo a todas las parroquias y órdenes religiosas cuadros de formato grande del Señor de Tabasco, peregrinando el Obispo por la diócesis tratando de promover su culto, sin embargo los cuadros duraron en las parroquias el tiempo que duró el Obispo a los pocos años los cuadros desaparecieron de las iglesias y se convirtieron en un adorno más de las oficinas parroquiales. Sin embargo hasta el día de hoy se conservan las jaculatorias que el Obispo invocará en honor a Cristo rey: “Señor de Tabasco, Señor de la Vida” y “Queremos ver a Jesús: Señor de Tabasco”. Del mismo modo se imprimió una novena la cual se repartió a los fieles.

Estampa de los años 90 con el Señor de Tabasco.

Estampa de los años 90 con el Señor de Tabasco.

Actualmente la catedral del Señor de Tabasco sigue sin poder terminarse de construir pero el actual obispo Gerardo de Jesús Rojas está teniendo gran interés por promover el culto a Cristo Rey de esta manera con motivo del año de la misericordia mandó a hacer 12 réplicas de la imagen peregrina las cuales fueron enviadas a todos los rincones de la diócesis para recorrerla y aumentar la fe en los tabasqueños.

La catedral al día de hoy celebra nuevamente dos festividades en honor al Señor de Tabasco, a pesar de que la fiesta del Buen Pastor nunca se recuperó, ahora en su lugar se festeja el Martes Santo dedicado al Señor de Tabasco en memoria de que en este día de la Semana Santa llego su imagen a Villahermosa, realmente esta fiesta es hecha a nivel parroquia y es muy poco conocida y concurrida y por lo regular corre a cargo de la adoración nocturna. La segunda fiesta y la más popular sigue siendo la de noviembre el domingo de Cristo rey.

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Despliega en suave rictus los labios soberanos
que apacentó de mirra y absintio la maldad,
atadas tiene al pecho las taumaturgas manos
que fueron como un signo de gracia de bondad.

Profundamente tristes, sus ojos sobrehumanos
pregonan: “Soy camino, soy vida, soy verdad
dejad la pesadilla de vuestros sueños vanos,
de vuestra vida triste, Yo soy la Eternidad”.

La sangre de sus llagas tiene fulgor de gema
punzantes las espinas forjaron su diadema
bajo el terrible y santo conjuro del dolor…

Así cruza los siglos… así Tabasco viene
aquel que entre sus manos atarazadas tiene
la clave misteriosa y eterna del amor.

André Efrén

BIBLIOGRAFÍA:
– Abascal, Salvador, “La reconquista espiritual de Tabasco en 1938”, México, Tradición, segunda edición, 1985.
– Cabrera Bernat, Ciprián Aurelio, “Viajeros por Tabasco tomo I”, México, Gobierno del Estado de Tabasco, segunda edición, 2011.
– Camelo Soler, Salvador, “El Tomás Garrido que yo conocí”, México, Gobierno del Estado de Tabasco, primera edición, 2006.
– Criollo Medina, Manuel Jesús, “Celebrando el don de la fe”, en Año de la Fe, No.1, Diócesis de Tabasco, 2012.
– Filigrana Rosique, Jesús Arturo, “El Tabasco de Tomás Garrido”, México, Monte Carmelo, primera edición, 2007.
– Martínez Assad, Carlos, “Historia breve Tabasco”, México, Instituto Estatal de Cultura, cuarta edición, 2015.
– Rico Medina, Samuel, “Los predicamentos de la Fe”, México, Gobierno del Estado de Tabasco, primera edición, 1990.
– Ruíz Abreu, Carlos (Coord.), “Historia política contemporánea de Tabasco 1958-2008”, Tomo 1, México, Gobierno del Estado de Tabasco, primera edición, 2009.
– Torres Vera, Trinidad, “Mujeres y utopía”, México, UJAT, primera edición, 2001.
– S/A, “Señor de Tabasco Señor de la Vida 1995”, México, s/e, 1995.

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¡Oh Rey de las naciones!

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Detalle del Pantócrator en un mosaico bizantino. Baptisterio de Florencia, Italia.

Detalle del Pantócrator en un mosaico bizantino. Baptisterio de Florencia, Italia.

Cada nación está formada por uno o varios pueblos, que no quieren ser dominados por un imperio, sino que quieren formar una organización unitaria y respetuosa construida sobre la solidaridad de los unos con los otros. En todo caso, necesitan organizarse en una unidad supranacional que garantice que unas naciones no dominen a otras, ya que nuestro mundo está amenazado por las fuerzas del capital, interesado en explotar a los pueblos esquilmándoles sus riquezas o por naciones prepotentes que quieren dominar al resto de las naciones. Por eso surgieron las Naciones Unidas, que no siempre cumplen con su misión de garantizadora de paz y de no explotación de unos por otros.

Existen guerras, tensiones y luchas. Incluso en muchos Estados existen tensiones entre unos pueblos y otros, no se dan las condiciones favorables para que las autonomías sean compatibles con la solidaridad entre ellas y así favorecer la integración de la diversidad cultural y económica dentro del Estado. Necesitamos un Rey de paz que unifique las naciones bajo el signo del amor, que sea capaz de destruir las murallas que separan a los pueblos dentro y fuera de un mismo país. Y eso Dios lo sabe desde muy antiguo como nos lo demuestra la profecía de Isaías. Isaías había profetizado: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro y su nombre será “Maravilla de Consejero”, “Dios Fuerte”, “Siempre Padre”, “Príncipe de la Paz” (Isaías, 9, 5). “Juzgará entre las naciones, será árbitro de numerosos pueblos. De sus espadas forjarán azadas y de sus lanzas, podaderas. No levantará su espada ninguna nación contra otra ni se ejercitarán más las guerras” (Isaías, 2, 4).

Icono ortodoxo griego que muestra a Cristo entronizado con el Tetramorfos (los cuatro evangelistas).

Icono ortodoxo griego que muestra a Cristo entronizado con el Tetramorfos (los cuatro evangelistas).

Éste es el Rey que nosotros anhelamos, el que de todas las naciones hace un solo pueblo, su pueblo, el Pueblo de Dios, el que consigue que entre todos nos comprendamos independientemente de las lenguas que hablemos. Unifica a todos los pueblos sin anular la idiosincrasia de cada uno de ellos, pero armonizándolos bajo una unidad liberadora que respeta la singularidad de cada uno. A todos los unifica como si fuéramos una sola familia, haciendo que nos sintamos hermanos unos de otros. Su reinado es un reinado de amor.

Pero Isaías también nos dice: “Yahvé dice esto: Yo he puesto en Sión por fundamento una piedra, una piedra probada, una piedra angular, preciosa, un cimiento estable; el que crea, que no se apresure” (Isaías, 28, 16) y ya en el Nuevo Testamento, San Pablo nos lo aclara, nos lo remacha: “Y ahora, en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejanos, os habéis hecho cercanos por la sangre de Cristo. Porque Él es nuestra paz, pues de ambos pueblos hizo uno solo, derribando la pared que los separaba” (Efesios, 2, 13-14).

Está claro: Cristo, el Mesías que nos nacerá dentro de tres días, es el único Rey de las naciones, Rey pacífico, Rey deseado, piedra angular de ese pueblo nuevo que llamamos Iglesia, familia de Dios, pueblo de Dios, familia donde todos nos sentimos integrados a pesar de nuestras diferencias. Ven, Jesús y salva al hombre que hiciste del barro de la tierra y elévalo hasta el cielo.


O Rex Géntium,
Et desiderátus eárum,
Lapisque anguláris qui facis útraque unum:
Veni
Et salva hóminem,
Quem de limo formásti.
Oh Rey de las naciones,
Y esperado por los pueblos,
Piedra angular que haces de los dos pueblos uno solo,
Ven
Y salva al hombre,
Que hiciste del barro de la tierra.

Antonio Barrero

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Solemnidad de Jesucristo Rey del universo

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Detalle de Cristo, la Santísima Virgen y San Juan Bautista en el Políptico de la Adoración del Cordero Místico, tabla gótica de Jan Van Eyck (1432). Catedral de San Bavón de Gante, Bélgica.

Un año que se cierra
El año litúrgico se cierra con una solemnidad con un claro sentido escatológico y triunfal: la celebración de Cristo como Rey de todo el Universo. No podía acabar mejor el recorrido que hemos hecho durante todo el año, pues si el sentido de todos los domingos, fiestas y solemnidades es mostrarnos los misterios del nacimiento, vida pública, pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor, no puede acabarse todo sin una mirada final a la centralidad y señorío que Cristo debe tener en nuestros corazones, en nuestra historia personal y comunitaria y la llegada de su Reino presente y futuro.

El Reino: la “obsesión” de Jesús, el mandato del Padre
Desde el comienzo del ministerio público de Jesús la predicación del Reino se convierte en su declaración programática. A ello puso todo su empeño, tiempo, mensaje, vida y muerte. “El núcleo de la predicación y conducta de Jesús no es su persona, sino la llegada del reinado de Dios” [1]. Desde su temprana predicación en Galilea (Mc 1, 15) hasta su declaración ante Pilato (Jn 18, 33ss) todo el mensaje de Jesús se ve permeado por la presencia constante del anuncio del Reino. Y todo ello por voluntad del Padre, que quiere que los hombres participemos de la vida divina [2].

Pero este “Reino” que Jesús anuncia, ¿es el esperado por el pueblo de Israel? Desde antiguo los judíos esperaban al Mesías-rey (Dn 7, 14, Miq 5, 2 ss), pero éste no parece corresponder a lo que Jesús es y a lo que sus palabras anuncian. ¿O sí?

Jesús arrestado y conducido ante Poncio Pilato. Detalle de la Maestà de Duccio di Buoninsegna. Catedral de Siena, Italia.

Entonces, ¿qué es ese Reino que Jesús anuncia? ¿Quién pertenece a él?
1. Es una invitación a la conversión y a la reunión con Él: Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí (Jn 12, 32)
2. Es una liberación de todo lo que oprime al hombre, ya presente en pasajes del Antiguo Testamento: … Me ungió para evangelizar a los pobres; me envió a predicar a los cautivos la libertad… (Lc 4, 18)
3. Es una acogida a los pobres y los pequeños, propietarios preferentes de ese Reino: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos (Mt 5, 3)
4. Es una oportunidad redentora para los pecadores, pues la liberación no es sólo “física”, sino que va a la raíz de todos los males: el pecado. No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores (Mc 2, 17)
5. Es una derrota del reino de Satanás: Si por el Espíritu de Dios expulso yo a los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios (Mt 12, 26)
6. Es una comunidad, Iglesia, semilla del Reino, imagen presente del Reino, familia de Jesús, que cumple la voluntad del Padre: Quienquiera que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi Padre (Mt 12, 50).

Destacan en la enseñanza de Jesús sobre el Reino las bienaventuranzas y las parábolas del capítulo 13 de Mateo, aunque es mencionado en muchos otros lugares de los evangelios. Sobresalen las parábolas del sembrador, de la cizaña, del grano de mostaza, del fermento, del tesoro escondido, de la perla preciosa, de la red. Mediante palabras sencillas al alcance de todos, incluso de los más pequeños (Mt 11, 25), invita a todos al Reino (Mt 22, 2 ss), describe cómo acoger su palabra y la actitud a seguir ante el Reino (Mt 13, 3ss) y las exigencias de introducirse en el Reino (Mt 13, 44).

Monumento a Cristo Rey, obra del escultor Constantino Carvajal (1932). Donmatías, Antioquía (Colombia).

Reino que está, Reino que viene
Pero, ¿el Reino está aquí entre nosotros o es una idea utópica? ¿Es algo del presente entre nosotros o algo del futuro a lo que hay que aspirar? Podemos traer aquí a colación las palabras del doctor F. García Cadiñanos: “Una característica del Reino es su carácter dialéctico entre presente y futuro. El Reino ya está aquí pero todavía no ha llegado plenamente. Se constituye como un presente proyectado hacia el futuro y, al mismo tiempo, como ese futuro adelantado. El Reino de Dios, del que la Iglesia es instrumento, se realiza ya aquí en la tierra de una manera imperfecta, pero real. (…) Pero ligado a ello, este Reino de Dios, que es escatológico, nos interpela en nuestro actuar social. Sin identificarse con ningún sistema social establecido, se inserta en todo interrogándolos y criticándolos: el Reino impone una nueva ley de convivencia, basada sobre todo en la caridad, que encuentra su fuente y cumplimiento en la propia Trinidad”.[3]

El Reino de Dios posee por tanto una doble dimensión. Por un lado es un mundo nuevo creado por Dios y recapitulado en Cristo, supremo rey. No es una utopía histórica ni política, ningún reino terreno ideal: “Mi reino no es de este mundo” (Jn 18, 36). Por otro lado, es un horizonte apocalíptico, plenitud del anhelo de Israel, comienzo que trasciende toda realidad, toda historia, toda la creación. Por eso esperamos a esa obra de Dios colaborando con ella para llevarla a plenitud, pues el Reino es acción de Dios y acción del hombre. Su culmen será en la segunda venida de Cristo, donde podrá cantarse: “Alabad al Señor sus siervos todos, los que le teméis, pequeños y grandes. Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo, alegrémonos y gocemos y démosle gracias” (Ap 19, 5-7) [4].

Y algo que no hay que olvidar es que del reinado de Cristo somos partícipes de alguna forma todos los hijos de Dios. En el Padrenuestro pedimos: “venga a nosotros tu Reino”. Ese “a nosotros” se podría traducir como “que seamos parte de tu Reino”. Ya le escribía San Pablo a Timoteo al respecto: ”Si con Él sufrimos, reinaremos con Él” (2 Tim 8, 12a). Es famosa también la cita de San Cipriano de Cartago sobre este tema: ”porque resucitamos con Él, puede ser también el Reino de Dios porque en él reinaremos” [5].

Detalle de un lienzo del padre José Gras i Granollers.

El sentir del reinado de Cristo se convierte en fiesta litúrgica
Se cuenta que, en la génesis de esta fiesta litúrgica, tuvo un papel muy importante el venerable sacerdote ilerdense José Gras i Granollers. Sus escritos sobre el reinado de Cristo en varias revistas teológicas, la promoción de la sociedad literaria Academia y Corte de Cristo, la celebración de culto a Cristo Rey en su parroquia y la fundación de la congregación Hijas de Cristo Rey en 1876 fueron semillas que difundieron el sentir y devoción sobre Jesucristo Rey del Universo en los últimos años del s. XIX y comienzos de XX. Ya en este mismo siglo XX, en 1925, Pío XI, aprovechando el año jubilar del XVI centenario del Concilio de Nicea y la publicación de su Encíclica Quas primas, instituyó esta fiesta litúrgica:

“Habiendo, pues, concurrido en este Año Santo tan oportunas circunstancias para realzar el reinado de Jesucristo, nos parece que cumpliremos un acto muy conforme a nuestro deber apostólico si, atendiendo a las súplicas elevadas a Nos, individualmente y en común, por muchos cardenales, obispos y fieles católicos, ponemos digno fin a este Año Jubilar introduciendo en la sagrada liturgia una festividad especialmente dedicada a Nuestro Señor Jesucristo Rey” [6].

Aunque se celebraba esta solemnidad en el domingo anterior a Todos los Santos, fue trasladada al último domingo del Tiempo Ordinario tras la reforma del Vaticano II, momento parece más oportuno dado el matiz escatológico que el tiempo litúrgico posterior, el Adviento, tiene en el año litúrgico. Por curiosidad, este Año de la Fe que estamos celebrando los católicos concluirá el 24 de noviembre de 2013, festividad de Cristo Rey.

Monumento a Jesucristo, conocido como Cristo de Corcovado, en Río de Janeiro (Brasil).

Testimonios del reinado de Cristo
En todo el recorrido histórico de la Iglesia en dos mil años hay innumerables testimonios de aquellos que han consagrado su vida al reinado de Cristo de una forma heroica, bien por su entrega diaria a la expansión del Reino, vocación de todo cristiano seglar o religioso, o bien por su entrega martirial en las muchas persecuciones que la Iglesia ha sufrido. Morir defendiendo la fe al grito de “¡Viva Cristo Rey!” se convirtió en todo un lema a raíz de la guerra civil contrarrevolucionaria francesa (guerra de La Vendeé), la guerra cristera de México y de la guerra civil española. La centralidad de Cristo en la vida ejemplar de estos mártires, expresada en este grito, sólo pudo ser acallada por los disparos asesinos.

David


[1] W. Kasper.El Dios de Jesucristo, pág. 197.
[2] Lumen Gentium, nº 2-3.
[3] F. García Cadiñanos. Teología Moral Social, pág. 10.
[4] Este cántico se reza en las II Vísperas de esta solemnidad.
[5] San Cipriano de Cartago. De Dominica Oratione, 13.
[6] Pío XI. Quas primas nº 5.

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