El Cristo de San Salvador de Valencia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la venerada imagen. Parroquia de El Salvador, Valencia (España).

Cuenta una de nuestras leyendas locales que, tras la pasión de Cristo, Nicodemo decidió tallar una imagen de la visión que tuvo del Crucificado para que trascendiera. Esa imagen fue pasando de apóstol en apóstol y, finalmente, los discípulos la llevaron a Beirut. Allí permaneció venerada y obrando milagros hasta que la ciudad fue conquistada por los musulmanes en el 1250. Éstos destruyeron las imágenes e iconos, excepto el Cristo, que los cristianos lanzaron al mar esperando salvarlo.

Ese mismo año de 1250, apareció remontando el río Turia a contracorriente el 9 de Noviembre (el día de su fiesta) con dos faroles encendidos en los brazos. Y es que las aguas del río a su paso por Valencia bajaban crecidas por una riada y, durante un remolino del mar que se introdujo en el cauce del río, la imagen del Cristo del Salvador apareció flotando. La gran talla de madera encalló en la orilla derecha del río en el tramo que va de las Alameditas al puente de la Trinidad.

Cuando se rescató la imagen, esta se alojó en la mezquita que se hallaba en proceso de consagración a ermita de Sant Jordi por ser la más cercana a donde se encontró. El obispo de entonces, que consideró el encuentro un gran prodigio, pensó que el lugar apropiado era la Catedral y lo llevó hasta allí. A la mañana siguiente apareció de nuevo en San Jaime (posteriormente Iglesia de la Transfiguración y más tarde Iglesia del Salvador por la aparición de esta imagen). Se repitió el traslado alguna vez más, reapareciendo en su actual parroquia y, como tras cada intento la imagen aparecía en esta iglesia del Salvador, se entendió que era señal inequívoca de que el Cristo quería quedarse en esta iglesia, lo que así se hizo y hasta hoy permanece.

Fieles ha tenido desde San Juan de Ribera a Santo Tomás de Villanueva, la Beata Inés de Benigànim, San Vicente Ferrer y el Beato Gaspar Bono. El Cristo ha obrado también milagros como el del día de la derrota de la Armada Invencible en que se encontró la imagen sudada. La devoción hacia la imagen por todos estos prodigios fue extendiéndose por Valencia, “hasta el punto de que el Consell de la ciudad decretó en 1692 que el 9 de noviembre, día del hallazgo, fuera festivo”.

Llegada del Cristo a Valencia según la tradición. Óleo de Salvador Gómez (s.XVII).

La del Salvador era, además, “la imagen que la ciudad sacaba en las procesiones para pedir el fin de una epidemia, una guerra o una catástrofe natural”. Y, como no podía ser de otro modo, en el año 1936 la imagen fue arrojada a una hoguera y la sacó de allí un maestro que pasaba, recriminando la acción a los asaltantes, consiguiendo que sólo se quemara la espalda.

El Cristo del Salvador se trata de una imagen de madera de haya policromada, de alrededor de tres metros de altura  y 300 Kg. de peso, fechada en el siglo XIII.
La imagen medieval se presentaba naturalmente en una actitud un tanto hierática y geométrica, aunque empieza a adivinarse el intento de naturalización propia del periodo gótico, siendo característica singular de la obra la extraña colocación de la cabeza del Cristo. Como la imagen no atiende a proporciones naturales, se ha calificado como primitiva la forma de trabajar del artista.
La imagen está concebida para ser visualizada de frente puesto que el reverso no está esculpido. El modo de ejecutar la policromía también es muy arcaico, como demuestra la representación de las llagas y la sangre que brota de estas.

Históricamente, este fue el primer Cristo que llegó a Valencia tras la Conquista y estilísticamente pertenece a la transición del Románico al Gótico. Se ha insinuado que debió formar parte de un grupo escultórico que representaría un Descendimiento, debido fundamentalmente a la postura del Cristo crucificado y al brazo añadido en una época posterior a la realización del original. En todo caso, es una pieza de enorme importancia, tanto artística e histórica como sentimental, y por ello fue restaurada en el año 2007 por la Conselleria de Cultura, a través del Instituto Valenciano de Conservación y Restauración para darle su aspecto actual.

Casalicio en el viejo cauce del río Turia (Valencia, España) con el conjunto escultórico del Cristo del Salvador y Santo Tomás de Villanueva. Marca el punto donde fue recogida la imagen de las aguas, según la tradición.

El edificio que lo alberga es la llamada Real Iglesia del Salvador que es una construcción eclesial de origen gótico cuya primitiva traza resulta difícil de reconocer tras la renovación neoclásica de 1825. Además, en el lugar del río donde se recuperó la imagen hay una preciosa escultura conmemorativa.

Salvador Raga Navarro

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