El Señor de Tila

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Imagen del Santo Cristo de Tila venerado en su Santuario, del cual se narra una renovación milagrosa, portento común entre varias advocaciones en especial las que provienen de la época colonial.

Al sureste de México, en el estado de Chiapas, existe una población de nombre Tila, cuyo significado es náhuatl es “lugar negro” y por los tzeltales es conocido como Sibsak o Sisac, que significa “blanco que se ennegrece”. En esta región aun actualmente reside la etnia Cho’l que son parte de la familia lingüística maya.
Fue hacia 1564 cuando el fraile dominico fray Pedro Lorenzo de la Nada, llegó a la región y fundó los pueblos de Tilá, Tumbalá, Palenque y Yajalón. En 1687 el obispo Francisco Núñez de la Vega, según refieren las crónicas, llevó a cabo un auto de fe en un pueblo cercano a Tila, quemando varios ídolos ennegrecidos que eran adorados en la iglesia de Oxchuc.

En la parroquia de Tila, existe una hermosa imagen de Cristo Crucificado cuya tez es de color morena con ciertos manchones, según se dice tratando de representar las laceraciones del cuerpo de Cristo y la sangre seca. Está hecho de una madera muy dura y conocido como El Señor de Tila; es muy posible que esta imagen haya sido traída de Guatemala y que sea obra del mismo autor de El Señor de Esquipulas, Quirino Catano, puesto que hay documentos que hablan sobre la compra de la imagen. A pesar de esto la tradición popular considera la imagen del Cristo de Tila, como una imagen aparecida en una cueva en la cima de un cerro frente a donde actualmente se encuentra su santuario y una estalagmita marca el sitio donde según la leyenda fue encontrada la imagen.

Hasta ese lugar llegan muchos devotos a ofrendar cirios, flores y velas y junto a la cueva hay un banco de arena que es llamado por los devotos “la tierra del Señor”, arena que muchos ingieren pues le dan propiedades curativas y milagrosas. Esta leyenda de la cueva sobrevive a pesar de todo, debido a que antiguamente las cuevas de la región eran sagradas para los mayas. En varias se han encontrado grabados con figuras que tiene sus cuerpos pintados de negro, pudiera ser entonces que aun se conserve algo del antiguo culto a los dioses de piel ennegrecida maya como Ek Chuac y Yacatecuhtli. Entre la tradición náhuatl en la imagen de crucificado, curiosamente es el último dios que mencionó además de tener la piel ennegrecida; uno de sus símbolos era una cruz de aspas.

Santuario del Señor de Tila, Chiapas, México, donde cada año se dan citas miles de peregrinos para visitar al Cristo moreno de Tila.

La devoción tan amplia a esta imagen que se extiende por todo el sureste de la República Mexicana principalmente en los estados de Chiapas, Tabasco y Campeche, procede del siglo XVII y es una de las muchas imágenes renovadas que se veneran. Cuenta la tradición, que debido al humo de las velas que se acostumbraba quemar en gran cantidad, la imagen se había ennegrecido y deteriorado el cuerpo; nuevas investigaciones han sacado a relucir que en esa época los clérigos tratando de sacar de la mente de los naturales la idea de venerar a sus antiguos dioses ennegrecidos, en la imagen del Cristo quisieron aclarar el color de su piel. Según narra la leyenda pero que es corroborada por una declaración del obispo Núñez de la Vega O.P. en 1694 este mismo Obispo hacía la visita pastoral, acompañado de algunos sacerdotes, llevando consigo al artista que había de hacer la restauración de la imagen.

Revisando cuidadosamente al Cristo, por la noche acordó que el artista comenzara a trabajar al día siguiente, pero se dio cuenta que la imagen estaba perfectamente limpia, con un color natural de carne, sin que se le hubiera puesto mano. Según dice la declaración del Obispo: “porque estando antes todo ahumado y denegrido improvisadamente se manifestó y halló blanco como al presente se ve”. El Obispo abrió un proceso de investigación, tomando juramente a cada uno de los testigos; declaró milagrosa aquella renovación y mandó que este milagro se diese a conocer con pinturas y sermones.

Estampa popular del Señor de Tila, imagen que aunque se considera obra de Qurino Catano, la leyenda dice que fue encontrado milagrosamente en una cueva.

Con este portentoso hecho comenzó la devoción al Cristo de Tila, muy venerado por la comunidad indígena que lleva el mismo nombre; la imagen no se ha librado de la devoción popular y de este modo se cuenta una serie de leyendas que giran a su alrededor; entre ellas destacan las dos más importantes: la cueva donde sólo pueden entrar los hombres, puesto que si una mujer entra se convierte en piedra. Esta cueva es la misma donde se dice apareció la imagen del Cristo [1] y el cerro de la Santa Cruz, pues en la punta de dicho cerro hay una enorme cruz de cemento que se cuenta popularmente que a las 12 del día da vueltas y que a su alrededor se ven caminando las almas de las personas incrédulas que se atrevieron a subir al cerro en jueves santo o en jueves de Corpus después de las tres de la tarde. Esto se debe a que según la misma leyenda, dos parejas de compadres que subieron a visitar la cruz y ya estando en aquel lugar se embriagaron e intercambiaron esposas y el Señor de Tila molesto por tales ofensas, hizo que se perdieran en la cima del cerro y sus almas deambulan sin poder encontrar la salida y por aquello ya nadie puede subir después de las tres de la tarde a donde se encuentra la cruz. [2]

La imagen del Señor de Tila actualmente ha vuelto a adquirir un color moreno ennegrecido también debido a la cantidad de velas y cirios que se queman en su honor y esto para algunos investigadores es también lo que ha logrado la fama y supervivencia de su culto entre los indígenas.

El Señor de Tila en venerado en varias fechas en el año; la primera es el 15 de enero al igual que el Señor de Esquipulas de Guatemala, debido a que es considerado una imagen “hermana” del Cristo de Esquipulas, por haber sido hechos por el mismo artista. Otra de sus festividades es el jueves santo y el 3 de mayo, pero la que más popularmente es celebrada por los devotos es la fiesta del jueves de Corpus Christi, que en la región tabasqueña es más conocido ya como “el día del Señor de Tila”, fecha en las que grandes cantidades de fieles llegan en peregrinación hasta su santuario y los que no pueden hacer la peregrinación realizan rosarios y misas en sus casas para agradecer los favores recibidos por el Cristo de Tila. Uno de los milagros más famosos fue el ocurrido al Obispo de San Cristóbal Samuel Ruíz, hacia 1997, quien fue salvado junto a sus acompañantes de varias personas que intentaron asesinarlos después de encomendarse al Cristo de Tila.

Su devoción es tan grande que en los años 80 un famoso cantante tabasqueño y su grupo “Chico che y la Crisis” le compuso algunos cantos al Cristo de Tila, los cuales fueron grabados en sus discos y que aun actualmente en las festividades del Señor de Tila se suelen escuchar en todas partes. Este cantante cada año, antes de fallecer en la fiesta de Corpus Christi, peregrinaba al Santuario para agradecerle cantando al Cristo sus milagros.

André Efrén

BIBLIOGRAFÍA
-Navarrete Cáceres, Carlos, “El Cristo negro de Tila, Chiapas”, en Arqueología Mexicana, México, revista de publicación bimestral, Vol. VIII, Núm. 46, noviembre-diciembre, 2000.
-Cruz Vera, Heriberto, “Novena a la milagrosa imagen del Señor de Tila que se venera en su santuario de Tila, Chiapas, México”, México, Parroquia de San Mateo apóstol y Santuario de Nuestro Señor de Tila, s/E, 2009.


[1] Esta tradición es un legado prehispánico a la devoción del Cristo de Tila, pues anteriormente entre los mayas las mujeres no podían pasar a los lugares sagrados; solo estaba permitido a los hombres y en días de fiesta a las ancianas.
[2] También esta otra leyenda prueba la supervivencia de antiguas creencias de la cultura maya de los lugares que conectaban directamente al inframundo y que el que se atrevería a entrar o en este caso a subir ser perdería para siempre.

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