El Señor caído de Girardota

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Visya de la imagen del Señor caído de Girardota, Colombia.

El Señor Caído de Girardota es una advocación cristológica que se venera en la Catedral de Nuestra Señora del Rosario, ubicada en el municipio de Girardota, en el Valle de Aburrá del departamento de Antioquia, en Colombia. La imagen es una talla elaborada en Quito, Ecuador y está hecha de madera, tiene ojos de vidrio y una mascarilla metálica. Esta imagen se apoya en una peana de madera dorada y plateada y representa a Cristo atado a la columna y desfallecido luego de recibir los fuertes golpes de los flagelos. Según fuentes, la imagen originalmente descansaba sobre su costado y tenía las manos, los pies y la cabeza dispuestos hacia adelante. La modificación se hizo luego del 7 de mayo de 1890 cuando el obispo Herrera Restrepo en su visita pastoral dijera: “Cámbiese la posición que tiene la imagen del Señor Caído, de suerte que quede apoyada en los brazos y las rodillas”. Desde aquel cambio no ha recibido retoques.

El origen de la veneración a esta advocación en Colombia, viene desde la época de la colonia, y han llegado a nosotros varias versiones posibles de la llegada de la imagen del Señor Caído a la población de Hatogrande.[1] Aquí les presento algunas.

• Se dice que la imagen que fue pedida a Quito por la familia Londoño para ser colocada en la Capilla de su Hacienda, la escultura tuvo un valor de 70 castellanos de oro y llegó junto con otra imagen del Señor Caído que se venera el día de hoy en la Basílica de Nuestra Señora de la Candelaria en la ciudad de Medellín.

• Según la tradición La Hacienda de Hatogrande perteneció al encomendero y doctor Manuel Londoño y Molina, quien fue ordenado sacerdote en septiembre de 1776 por parte del obispo Jerónimo Antonio de Obregón y Mena. El Presbítero Manuel Antonio tenía en su hacienda un grupo de trabajadores para el cultivo y cosecha de caña de azúcar, por lo que le gustaba vigilarlos y fiscalizarlos, y es por ello que siempre los observaba con un catalejo. Una vez uno de los esclavos se dio cuenta de esto y le mostró su lengua de forma desafiante, por lo que Manuel mando a azotarlo, y es que fue tan fuerte el castigo para este pobre esclavo que casi lo deja al bordo de la muerte.

Vista del altar del Señor caído. Catedral de Girardota, Colombia.

Luego de que ocurrió esto, el Tribunal de la Santa Inquisición de Cartagena de Indias tuvo conocimientos del maltrato que daba este clérigo a sus trabajadores, por lo que se le entablo un pleito inquisitorial. Para Manuel, la sentencia del Santo Oficio era de suma gravedad, no tanto por ser una orden judicial, sino por la vergüenza pública a la que sería sometido, ya que era clérigo. Es por lo anterior que Manuel resuelve arrepentirse de lo que hizo contra su esclavo y pidió a Nuestro Señor que le concediera el “Milagrito” de que lo librara de la orden del tribunal de la Inquisición y de la vergüenza pública a cambio de la promesa de que mandaría traer de Quito la imagen de un Señor Caído al pie de una columna para que le recordara siempre cual era la forma correcta en que debía tratar al prójimo y en especial a sus esclavos y trabajadores.

Al final, el pleito no prosperó, por lo que nuestro presbítero realizó un viaje a Quito, ciudad que fue famosa por la “Escuela Quiteña”, donde se fabricaron innumerables pinturas y esculturas para la ornamentación de los templos y casas de la Nueva Granada. La imagen salió de Quito y cuando llego a Hatogrande fue recibida por personas del pueblo y otras poblaciones vecinas y fue llevada en procesión hasta el oratorio de la Hacienda.

• Según otras tradiciones la imagen iba para otra población y fue descargada en Hatogrande para tomar un descanso y reanudar el viaje, pero al momento de cargarla de nuevo, se hizo pesada como plomo y se tuvo que quedar en esta población.[2]

• Se dice también que cuando venían las dos imágenes del Señor Caído desde Quito, la que iba para la Basílica de la Candelaria de Medellín, se cambió con la que iba para la Capilla de la Hacienda de Hatogrande.

Continuando con la imagen del Señor Caído de Girardota, se sabe que esta se encontraba originalmente en la capilla de Nuestra Señora del Rosario, que pertenecía a la Hacienda del Presbítero Manuel Londoño y que en 1804 los padres franciscanos de Bogotá le editaron su primer novena bajo el título: “Novena del Señor Caído que se venera en la finca de Hatogrande”. Se tienen noticias de que la escultura pasó al templo parroquial, ubicado en el centro de la plaza principal en 1833, cuando Girardota había acabado de erigirse como parroquia. Luego los habitantes de esta localidad, piden como su patrono principal al Señor Caído y a la Virgen del Rosario como patrona secundaria, esta designación fue aprobada el 23 de mayo de 1834 por el vicario capitular de Antioquia, Presbítero José Miguel de la Calle. La cofradía del Señor Caído de Girardota se erige canónicamente el 31 de agosto de 1857 por parte del Señor Obispo de Antioquia, Domingo Antonio Riaño. Y en 1910 la imagen pasa a la Catedral de Girardota que es donde se encuentra en este momento.

Vista de la fachada frontal de la catedral de Girardota, Colombia.

Actualmente la Catedral de Girardota es un centro de peregrinación para aquellos que son devotos del Señor Caído, atrayendo peregrinos de diferentes ciudades de Colombia como Medellín, Bogotá, Pasto, Santiago de Cali, Cartagena, entre otras.

Entre los numerosos prodigios realizados, por medio de la veneración de la imagen del Señor Caído, se cuentan milagros como el de una mujer ciega que fue a cumplir una promesa[3] a Girardota y que recobró la vista en el momento en el que recitaba sus oraciones ante la imagen; se habla de la curación de un paralítico que fue ungido con aceite de la lámpara que alumbraba frente a la escultura y además se cuenta que gracias al Señor Caído, se han obtenido lluvias torrenciales en tiempos de sequía.
Finalmente debo decir que la advocación del Señor Caído es una devoción muy popular que ha sabido mantenerse a través de los siglos en Colombia, a diferencia de –como he dicho en otros artículos- advocaciones como nuestra patrona, la Virgen de Chiquinquirá, que solo se le venera en las poblaciones y los departamentos donde están sus principales centros de culto y en algunas otras ciudades del país.

Debo agregar además que aparte del Señor Caído de Girardota existe el Señor Caído de Monserrate, imagen que seguramente es mucho más conocida que la primera, pero que sigue representando la devoción y el amor de la gente por Cristo, caído y débil a causa de los azotes y la tortura de nuestros pecados. Este Cristo también reúne en su santuario en cualquier época del año, a un gran número de personas venidas de diferentes partes del país y del mundo que llegan a pagar sus promesas, a pedir algún favor especial y porqué no, a disfrutar de un buen rato en familia y de la bella vista de la ciudad de Bogotá que puede divisarse desde allí.

¡Señor Caído, dadnos la paz!

Lucho

Bibliografía:
– José Gómez R, Colombia; Ante el Señor Caído de Girardota, Tercera edición, Medellín.
– Revista Distritos, No 11, Septiembre – Octubre de 1967. Página 30.
– Presbítero Mario Sierra, Recuerdo de mi Visita al Santuario de Jesús Caído de Girardota (Ant) Colombia. 1983.
– Javier Ocampo López, Mitos y Leyendas de Antioquía la Grande. Editorial Plaza & Janes, Primera Edición. Bogotá, Septiembre de 2011.


[1] Hatogrande es la denominación original del territorio que ocupa hoy el municipio de Girardota, este nombre hacía referencia al uso que tuvieron estos terrenos para la crianza del ganado durante la colonia. Recordemos que se hizo el cambio de nombre del municipio en 1833 en honor al prócer de la patria colombiana Atanasio Girardot.
[2] Esta es una historia que se repite constantemente en otros relatos sobre imágenes que se veneran en nuestros pueblos de América.
[3]Entiéndase promesa como el acto en que una persona pide un favor especial y a cambio, ofrece a visitar el lugar donde se encuentra la imagen del santo a quien le ha pedido el favor, también puede ofrecer a cambio del favor pedido, obras de caridad, ayuno, oración, entre otras.

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Divino Niño Jesús de Colombia

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Imagen doméstica del Divino Niño Jesús de Colombia

Dedico este artículo al Divino Niño Jesús de quien soy humilde siervo y a mi estimado amigo y colega André Efrén por darle siempre ánimos a mi fe. Mil gracias…

En el bello país de Colombia, al sur de la ciudad de Bogotá, en el Barrio 20 de Julio, donde los P. Salesianos tienen un magnífico templo dedicado a Jesús Nuestro Señor en su Santa Infancia, afamadamente conocida como el Divino Niño Jesús, cuya devoción abarca todo el continente americano, desde Tierra del Fuego hasta Alaska, inclusive en partes de Europa y África. No existe lugar donde su imagen esté expuesta a pública veneración en parroquias, capillas, templos, iglesias y ermitas, casas y altares comunitarios.

Esta devoción va de la mano con la historia del Siervo de Dios R.P. Juan del Rizzo Battiston, SDB sacerdote italiano venido como misionero a Colombia, cuya historia será continuada en una segunda parte. Este sacerdote llegó a Bogotá en 1935 enviado por el Padre Bertola, SDB que era el Superior de la Comunidad de Colombia; enamorado de la devoción del Niño Jesús de Praga comenzó a propagarla por cada una de las localidades de ese país, pero lamentablemente encontrando una fuerte oposición por parte de una asociación que se decía tener la exclusividad del título de Praga. Nunca desanimado, sino todo lo contrario, le cambiará el nombre al Amor de sus amores, pero seguirá difundiendo la devoción al Niño Jesús.

Deseaba encontrar una bella imagen del Niño Jesús, para ello fue al principal almacén de la ciudad llamado Brando y pidió una imagen de Jesús Niño, que le fue presentada de la siguiente forma: una hermosísima imagen con los brazos abiertos en actitud de recibir a todos, con túnica rosada y cinturón azul o verde, con una potencia aureolada sobre su cabeza, sobrepuesto entre las nubes con una leyenda a sus pies que dice “Yo reinaré”. Pero había algo que al padre Rizzo no le agradaba de la imagen, detrás de su cuerpo estaba una cruz. “¿Cómo – con su modo acostumbrado de chancear – tan chiquito y ya lo quieren crucificar? Quítenle esa cruz y lo compro.” Así colocó su adorada imagen en los lejanísimos, solitarios y estériles campos del 20 de Julio.

A partir de ese momento una enorme era de milagros producirían fe, esperanza y devoción a un pueblo necesitado de las manos de Dios, las poblaciones vieron en el Niño Jesús alivio para sus males, consuelo en sus necesidades, el mismo padre Bertola cuenta que es grande la cantidad de gente que todos los domingo llegan a visitarlo a su templo, en Bogotá no existía una línea de autobuses que condujera hacia ese sitio, al poco tiempo se abrieron líneas y vías para accesar a ese paraje y aún así no había suficiente transporte para llegar. El primer templo se construyó el 25 de diciembre de 1937, aunque el padre Rizzo deseaba un templo digno de su Niño, tuvo que conformarse con uno pequeño, modesto y nada majestuoso. El día de su consagración ofrecida por el Arzobispo Coadjutor de Bogotá, Mons. Juan Manuel González Arbelaez ofreció la Santa Misa el 27 de julio de 1942, ese día llegaron más de 60 000 devotos. Favores y milagros por doquier:

UN EJEMPLO: Una señora llegó llorando con el Padre Juan del Rizzo, le informó que su sirvienta se había huido con su cartera en la cual contenía $ 1 000.00; el Padre le dijo que le ofreciera una novena al Divino Niño haciéndole prometer que del monto devuelto le daría $ 100.00 a los niños pobres, al poco tiempo la sirvienta regresó arrepentida, pero a la mujer le pareció excesivo entregar la cantidad ofrecida y solamente le dejó $ 10.00. El Padre le gritó disgustado que a Dios no se le daban sobras, que ya no le hiciera más promesas porque no sabía cumplir con su palabra y no conseguiría más favores del cielo a quien no le cuesta nada regalar. Al año se vuelve a fugar la sirvienta nuevamente, esta vez se lleva $ 5 000.00, regresa llorando con el Padre, quien le dice a secas que su dinero no volverá a aparecer más porque la vez pasada le jugó una trampa al Niño, quien con Dios juega se tiene que resignar a perder. En una misa 4 años después repetía a sus feligreses, que la señora tacaña no ha recobrado su dinero ni lo recobrará, porque no quiso dar $ 100.00 a los pobres y perdió $ 5 000.00.

La festividad del Divino Niño Jesús de Colombia se celebra el 20 de Julio (fiesta principal), el 1er domingo de Septiembre (al concluir la novena de los 9 primeros domingos de mes) y el 30 de Abril (día del niño).

Fray Marcelino de Jesús, CSFJ

Bibliografía:

Sálesman, P. Eliécer: Los Nueve Domingos al Divino Niño Jesús y pequeña biografía del P. Juan del Rizzo. Editorial Centro Don Bosco, Bogotá DC, Colombia. 27ava. Ed. 2004.

Novena bíblica a Nuestra Señora del Carmen y Novena al Niño Jesús. Apostolado Bíblico Católico. Santafé de Bogotá, Colombia. 11va. Ed. s/f.

Anónimo: Los 9 domingos. Novena y oración de la confianza. Editorial Verdad y Vida, S.A. de C.V. México, s/a.

Anónimo: Nueve Domingos y Novena Bíblica al Divino Niño Jesús. Apostolado Bíblico Católico. Editorial Lecat Ltda. Colombia. s/f.

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