El Señor de la Misericordia de Ocotlán, Jalisco

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la venerada imagen en Ocotlán, Jalisco (México).

Vista de la venerada imagen en Ocotlán, Jalisco (México).

Introducción
La Región Ciénega del Estado de Jalisco comprende varios municipios que están en torno a la rivera de la Laguna de Chapala, el lago más grande de México. Por esta razón esta zona es rica en tierras fértiles que hacen de la agricultura una actividad económica muy fuerte junto con la ganadería. La cabeza de esta región se encuentra en el municipio de Ocotlán, que tiene rango de ciudad y cuya etimología de origen náhuatl significa: “lugar donde abundan los ocotes”. En esta localidad está la Parroquia del Señor de la Misericordia, que alberga una imagen de Nuestro Señor Jesucristo crucificado, misma que le da nombre a la iglesia y que es el tesoro más preciado de los habitantes de Ocotlán.

Historia
Luego de la Guerra de Independencia, la vida social de Ocotlán tuvo un deterioro moral entre sus habitantes. Las crónicas refieren como hacia el año de 1847 (año de la invasión norteamericana en México), las costumbres se habían degradado, tornándose en vicios y crímenes, sucediendo asaltos y asesinatos a plena luz del día, los valores cristianos se habían perdido en las luchas que se hicieron por obtener la independencia de España; la vida cristiana se enfrió y la indiferencia religiosa con el libertinaje sentaron su presencia en los corazones de los habitantes del lugar. Más la mano de Dios, que siempre se hace presente en el destino de la humanidad, se manifestó para que en medio del dolor y el sufrimiento, los que estaban alejados volvieran a su presencia. Él siempre busca que el que ha perdido su amistad vuelva a recuperarla y que quien como el Hijo Prodigo, ha caído en el pecado, experimente con su arrepentimiento, el perdón, su misericordia y la reconciliación.

El Párroco de Ocotlán, Julián Martin del Campo, narra en carta del 3 de octubre de 1847 al Gobernador de la Mitra de la Diócesis de Guadalajara y en otra fecha el 4 de octubre al Obispo Diocesano, el fenómeno que ocurrió en ese lugar dando origen a esta advocación del Señor de la Misericordia. En sábado 2 de octubre de 1847. un gran temblor de tierra azotó la región como a la 7:15 de la mañana, mismo que tuvo una réplica como entre las 9.00 y las 10:00; los destrozos causados fueron terribles, pues además de caerse la iglesia parroquial y el curato, todas las viviendas se vinieron abajo, quedando los moradores de Ocotlán a la intemperie; hubo desgajamiento de cerros, los animales huyeron a los potreros sin control alguno y quedaron muchos heridos y damnificados; entre los días 2 y 3 fallecieron cuarenta y seis personas. La situación a que quedo reducida la población no se podía describir.

Pintura en la parroquia de Ocotlán reproduciendo la aparición.

Pintura en la parroquia de Ocotlán reproduciendo la aparición.

No bien pasaron las veinticuatro horas de la catástrofe, como era domingo, el pueblo se reunió en lo que quedaba del templo o más bien dicho, en el cementerio que estaba en el atrio para participar en la misa. Entonces, como entre las nueve y diez de la mañana, ocurrió que en el cielo se figuró en una nube la imagen exacta y perfectamente definida de Jesucristo Crucificado por espacio de una media hora, mientras cerca de dos mil personas eran testigos de ese suceso, las cuales, de rodillas, imploraban con lágrimas en los ojos, misericordia a Dios con gritos incontenibles. Dicho acontecimiento con palabras parecidas fue notificado por José Antonio Jiménez, Alcalde de la Villa, al Gobierno del Estado. A estos testimonios se unen otros veintinueve, los cuales se integraron a un expediente que está resguardado en el Arzobispado de Guadalajara. Dichos testimonios se efectuaron el día 4 de octubre siguiente y recaban noticias sobre lo que vieron otras tantas personas entre ellos, los dos sacerdotes del lugar y otros ciudadanos que se consideraron por su probidad, como dignos para deponer la noticia bajo juramento. Todos los cuales coinciden en una aparición en el cielo de una cruz formada de nubes muy reluciente y sobre ella, la perfecta imagen de nuestro Redentor, misma que parecía descender sobre los presentes, causando honda emoción y llevando a todos a llorar por sus pecados e invocar la misericordia divina. La visión desapareció luego de poco más de media hora, mientras el crucificado movía su brazo derecho.

Como consecuencia de estos sucesos, el Obispo de Guadalajara, Don Diego Aranda y Carpinteiro se hizo presente en el lugar para dar apoyo material y espiritual a sus fieles, mandando también que se hiciera una investigación para dejar asentado el prodigio y poder emitir una sentencia eclesiástica al respecto, la que aunque se hizo, no tuvo el dictamen oficial. Así en 1871, los vecinos de Ocotlán pidieron por escrito al Párroco que se hiciera otra investigación, recabando testimonios de los sobrevivientes de ese año para tener una formal opinión de la Jerarquía. Entre los treinta y cinco testimonios sobresalen los de diez mujeres y de cinco sacerdotes, todos coincidieron que era cierta la piadosa creencia de la aparición del Señor Crucificado.

Detalle del busto de la venerada imagen.

Detalle del busto de la venerada imagen.

Hecho este expediente, el caso fue retomado en 1911, en que el Arzobispo de Guadalajara, Don José de Jesús Ortiz hizo una vista pastoral a Ocotlán, pidiendo al P. José María Cornejo el estudio del hecho histórico de la aparición del Señor de la Misericordia. Dicho sacerdote, analizando los expediente y en base a tres líneas:
1. Si hay información testimonial que obra en actas y esto es afirmativo,
2. si tales hechos son sobrenaturales y
3. si es factible aprobar la devoción que la Parroquia de Ocotlán profesa a una imagen llamada “Señor de la Misericordia”, emitió un juicio favorable, en el que vale la pena transcribir lo siguiente: “para este fin, basta que el hecho no sea un fraude o una alucinación y que sea históricamente cierto, esto último es evidente; en cuanto a lo demás las circunstancias de modo, lugar, tiempo, hace imposible cualquier suposición de fraude o ficción, o engaño o superchería, así como hacen imposible suponer la alucinación de un hecho que a plena luz del día presenciaron más de dos mil personas. Haciendo un esfuerzo de incredulidad, se podría decir que la cruz y hasta la imagen de Nuestro Señor Jesucristo que se dieron en el cielo fueron una de tantas formas caprichosas de las capas atmosféricas, las corrientes de aire, la desigualdad condensación y la multiforme expansión de los vapores de aire y los variadísimos efectos de la reflexión y refracción de la luz solar, concediendo que así hubiera sido, es decir, calificado este hecho de puramente natural, nadie negará que en aquellas circunstancias fue un medio de que Dios Nuestro Señor se valió para significar su Misericordia con su pueblo… fenómeno natural es el arcoíris y eso le bastó a Dios nuestro Señor para significar su alianza y misericordia al afligido Noé”.

Por esto expuesto, con Edicto del Arzobispo Don José de Jesús Ortiz, fechado el 29 de septiembre de 1911, se aprueba el culto y veneración de los fieles de Ocotlán a la venerada imagen, señalando en dicho edicto que la aparición no tenía duda, reservando un dictamen sobre el carácter milagroso a la Santa Sede. Dicho edicto dispone que “Para que nunca se desatienda la misericordia del Señor con aquel pueblo, queremos y mandamos que todos los fieles se congreguen y juren solemnemente en la presencia de Dios, por si y por sus descendientes, que año por año, celebrarán el 3 de octubre, con el esplendor posible, con acciones de gracias, la expresión de su reconocimiento a la multitud y grandeza de los favores recibidos”. Siendo este el origen de la fiesta en honor del Señor de la Misericordia. Cabe señalar que la legislación litúrgica impide que sea declarado o constituido o jurado por Patrón de un lugar a ninguna de las personas de la Santísima Trinidad; este juramento entonces no es para declarar Patrón de Ocotlán al Señor de la Misericordia, sino para jurarle vasallaje de amor, fidelidad y gratitud por parte de sus habitantes.

Monumento afuera de la parroqua en el espacio que ocurrió la aparición.

Monumento afuera de la parroqua en el espacio que ocurrió la aparición.

Descripción de la imagen
La imagen actual del Señor de la Misericordia es el resultado de un proceso que los fieles de esta ciudad siguieron para lograr una efigie que fuera lo más idéntica a la que se apareció en el cielo la mañana del 3 de octubre de 1847. La primera que se veneró fue una pintura que se presentó al Obispo en su vista pastoral en noviembre de ese año. La siguiente imagen es un crucifijo que actualmente se halla en la Capilla del Santísimo Sacramento en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe de esa ciudad. La posterior es otra que se halla en la Sacristía de esta parroquia y la actual, que se halla en el altar mayor.

Ésta es una obra de Antonio Robledo, natural de Ocotlán, que data de finales del S. XIX y principios del S. XX y que cuando el autor la labró, lo hizo bajo la estricta vigilancia de varios testigos oculares y que cuando iba a poner mano sobre dicha escultura, oraba de rodillas pidiendo al cielo luz y acierto para realizar la imagen que se le había pedido. La tradición popular asegura que esta imagen de Nuestro Señor Jesucristo es idéntica a la que se apareció en el cielo. La descripción de la misma la hace el M.I.Sr. Cango. Don Luis Enrique Orozco Contreras en su libro de Los Cristos de Caña de Maíz y otras venerables Imágenes de Nuestro Señor Jesucristo: “Este Santo Cristo es casi del tamaño natural, los músculos de los brazos, antebrazos, piernas y tibias aparecen bien modelados y las formas de pies y de manos son perfectas. No tiene exageradas las costillas, ni aparece un Cristo sangriento. Son muy patentes, pero discretas, las llagas de sus rodillas, de los hombros y la herida del costado. Su rostro es hermoso y con manifiestas señales de dolor, con los ojos bajos, el ceño un poco fruncido, la nariz recta, la boca cerrada y la llaga de la mejilla izquierda poco sangrante. La cabeza dulcemente inclinada sobre el hombro derecho y el pie derecho sobre el izquierdo. Lleva sobrepuestas una peluca y porta la tradicional corona de espinas con las potencias hecha de oro». Con motivo del 150° aniversario de la aparición se hizo una revisión y restauración de la imagen, que consistió en fumigación, limpieza de la cruz y la imagen, quitar los retoques y descubrir el color original, resane de grietas y craqueladuras, repintar la sangre, hidratación de la imagen. El trabajo estuvo a cargo del Escultor Felipe de Jesús Flores Domínguez y se realizó entre el 24 de julio y 20 de agosto de 1997.

Culto
Los habitantes de Ocotlán tienen un fervor enorme por este Santo Cristo y han tratado de varias maneras hacer patente ese cariño. Hacia 1936, el 3 de octubre, en un acto sin precedente, la imagen fue coronada y por tal motivo se compuso el himno en su honor. La coronación fue realizada por el Excmo. Sr. Obispo de Tabasco, Dr. Don Vicente Camacho, en sustitución del prelado diocesano Don José Garibi Ribera, quien por obstáculos que malintencionadamente pusieron hombres maliciosos para impedirlo, no pudo realizar la ceremonia. En 1947 se celebró el centenario de la aparición con un derroche de esplendor en honor al Señor de la Misericordia. En 1997, con la dirección del Párroco Don Rafael Martínez Sainz, ahora Obispo Auxiliar emérito de Guadalajara, se efectuó la celebración del siglo y medio de esta aparición con bastante fruto espiritual y alegría externa.

Decoración del templo parroquial durante el novenario a la venerada imagen.

Decoración del templo parroquial durante el novenario a la venerada imagen.

Cada año, el 20 de septiembre se hace la renovación del juramento de vasallaje al Señor de la Misericordia, en que los ocotlenses manifiestan el gran amor que profesan al Señor de la Misericordia, jurando por la Santa Cruz y los Santos Evangelios, celebrar en su nombre y el de las generaciones venideras, el 3 de octubre como fiesta. Tras un solemne novenario, las fiestas en honor del Señor de la Misericordia concluyen el 3 de octubre; estas celebracines tienen la particularidad de que todos los ciudadanos se unen por gremios para tomar un día de la novena, con el significativo detalle que cada día se cambian los adornos de la iglesia parroquial, apareciendo cada uno de ellos con diversos y muy hermosos arreglos compuestos por cortinajes, flores, luces y accesorios, rivalizando con el diseño del día anterior pero con el afán de honrar al Señor de la Misericordia.

Humberto

Bibliografía
– VVAA, Una mirada al pasado, 150 años de Misericordia. Impre-Jal, Guadalajara, Jalisco, 1998.

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El Señor Milagroso de Magdalena, Jalisco

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Vista completa de la venerada imagen. Programa de las festividades de 2014.

Vista completa de la venerada imagen. Programa de las festividades de 2014.

Introducción
El pueblo cristiano de México tiene un grande amor a Jesucristo y una de las manifestaciones más claras de ese amor lo encontramos en las múltiples imágenes del Señor Crucificado. Desde la primera evangelización, los misioneros establecieron la devoción a Cristo en la Cruz. Esta representación caló hondamente en el pueblo creyente y se multiplicaron las efigies del Redentor clavado en el madero por toda la patria mexicana. Estas imágenes no son tan famosas como las de la Santísima Virgen María, pero su culto a nivel local tiene vigencia, fervos y muchos seguidores.

Simplemente por recordar, se pueden mencionar las advocaciones más sobresalientes: El Señor de Chalma, en el estado de México, que sin duda es el más famoso, pero también está el Señor de los Milagros en San Juan Nuevo Parangaricutiro en Michoacán, el Señor de la Piedad, en el municipio homónimo del mencionado estado, el Cristo de Plateros, en Plateros, Zacatecas, el Señor de Mapimí, en Chihuahua y el Señor del Veneno, en la Catedral Primada de México, D.F.

En Jalisco, podemos mencionar al Señor de la Penitencia, del Barrio de Mexicaltzingo en Guadalajara, el Señor de la Misericordia de Ocotlán; curiosamente encontraremos bajo el mismo nombre aunque en diferente escultura. Esta advocación en Tepatitlán de Morelos y La Unión de Tula. Está el Señor Grande de Ameca, el Señor de los Rayos de Temastián, el Señor del Encino en Yahualica de González Gallo, el Señor de Teponahuaxco en Cuquío, el Señor del altar en Ahualulco de Mercado, el Señor de la Salud en Tototlán y yaciente, aunque antes estuvo crucificado, el Señor del Sacromonte, en la Basílica de Nuestra Señora de Zapopan.

En Cristo Crucificado, Varón de dolores, el pueblo ve y entiende como Jesús comparte totalmente la naturaleza humana al probar el dolor, el sufrimiento, la pena, la angustia y la muerte del hombre. Por ello, en sus necesidades y congojas acude al pie de la cruz para invocar su protección e implorar su ayuda en todas las dificultades de la vida. Así, en Cristo Crucificado, el pueblo católico entiende esas palabras de San Pablo apóstol: “En cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo!” (Gal 6, 14). Valga este artículo como un homenaje al Señor Jesús, que desde el trono de la Cruz, reina ejerciendo misericordia.

Detalle del rostro de la imagen.

Detalle del rostro de la imagen.

Magdalena, Jalisco
Magdalena es un municipio que se encuentra el noroeste del estado de Jalisco, limita al norte con el municipio de Hostotipaquillo; al sur con Etzatlán y Antonio Escobedo; al este con Tequila y al oeste con el estado de Nayarit. Anteriormete se llamaba Xochitepec “Monte Florido”, pero con la evangelización del lugar, la hija del Cacique Goaxicir se bautizó, recibió el nombre de Magdalena y el lugar tomó su nombre también. Dentro de las actividades socioeconómicas, destaca además de las agropecuarias, la explotación del ópalo, actividad con auge, desarrollo y una buena proyección. Entre los nacidos en este lugar conviene recordar a los Beatos Ezequiel y Salvador Huerta Jiménez, martirizados durante la persecución religiosa de 1926. En este lugar se venera la imagen del Señor Crucificado, que es el imán de los lugareños y que por la historia que a continuación se relata, recibe el nombre de Señor Milagroso y cuya historia se conserva en el archivo de la parroquia.

Historia
En la parroquia de Magdalena se encontraba una imagen del Señor en la Cruz ubicada entre el púlpito y la sacristía. El 29 de septiembre de 1671 se dieron cuenta los padres franciscanos a cargo de la iglesia que dicha imagen estaba sudando. Dichos padres eran Fray Juan Bañuelos y Fray Francisco Ponce. Por este motivo lo hicieron bajar con la ayuda de algunos naturales y al mirar la profusión de sudor, lo llevaron a colocar en la mesa del altar. Luego hicieron venir a Juan López Aguilar, Teniente Capitán y Alcalde Mayor de la Provincia de Issatlán para testificar el evento. Allí, en el altar, el sudor se transformó en una efusión de sangre que fue multiplicándose por todo el cuerpo, desde la frente en el rostro hasta los pies. Se limpió la imagen con algodones y la imagen volvió a sudar sangre a la vista de los testigos y de todo el pueblo que se había congregado para observar el prodigio. Fray Francisco Ponce pidió entonces a Juna López de Aguilar que hiciera las diligencias para revisar la imagen y tratar de buscar algún truco que estuviera causando el sangrado y así comprobar si era un fraude o no. Se le desmontó la corona de espinas y las potencias y se le paró de cabeza, se revisaron todos lo agujeros de la cabeza, pies y manos y también las fisuras para ver si había rastros de agua o estaban húmedos. El alcalde revisó cuidadosamente sin encontrar rastros de humedad o de engaño alguno. Luego se hizo una referencia por escrito del hecho, al que el pueblo presente, indígenas y españoles llamaron milagro, misma que fue firmada por varios testigos que eran vecinos del lugar.

Detalle del busto de la venerada imagen.

Detalle del busto de la venerada imagen.

Se tiene referencia de que esta imagen ya se veneraba en 1598 en el primer templo que hubo en el lugar. Hacia 1604 hay noticias de su presencia en la iglesia y en 1616 los indígenas nativos prometieron a los frailes y al Señor que no participarían en revueltas contra los españoles conquistadores. El título de Milagroso se le dio en el S. XVIII según refiere Fray Juan de Ornelas.

Culto
Santa María Magdalena es la titular del municipio y patrona de la Parroquia, peo su culto se vino de lado por esta advocación de Nuestro Señor Jesucristo, cuya imagen fue puesta en el centro del altar mayor. Su fiesta se celebra el 29 de septiembre, aniversario del fenómeno y va precedida de un lucido novenario al que asiste con devoción el vecindario y gente de pueblos vecinos. Entre los eventos que se realizan vale la pena mencionar que el día dedicado a los hijos ausentes, en el atrio del templo se sirve de comer con vastedad y gratuitamente a todos los visitantes. Actualmente esta parroquia es la más antigua de la Arquidiócesis de Guadalajara, erigida como tal en 1592, luego de la del Sagrario Metropolitano.

Del 14 al 28 de octubre de 2007, con motivo de las bodas de oro sacerdotales del ahora Arzobispo emérito y Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, esta imagen y otras de Cristo Crucificado, hechas de pasta de caña de maíz y que se veneran dentro de la Diócesis, estuvieron de visita en la Catedral Tapatía; este evento congregó a muchos devotos de donde provenían las imágenes, tocando el culto especial al Señor Milagroso el 15 de octubre. Tiene dedicada una parroquia en Lomas del Vergel, Tlaquepaque, Jalisco.

Descripción
La imagen es originaria de los talleres de Luis y Matías de la Cerda en Pátzcuaro, Michoacán; data del s.XVI y según una entrevista dada al Semanario Arquidiocesano por Monseñor José Ordaz Briseño, párroco de Magdalena, no es de pasta de caña de maíz, sino labrada en madera. Es de tamaño natural y representa a Cristo muerto en la cruz. Su cabeza está reclinada a la derecha y mirando para abajo, su rostro está lleno de paz y transmite mucha serenidad a quien lo mira.

Detalle del busto.

Detalle del busto.

Tiene profusión de su divina Sangre en los hombros y el pecho, donde está la llaga del costado causada por la lanza, los brazos y las piernas también tienen mucha sangre derramada. Porta peluca postiza y lleva corona de espinas aurea con sus tres potencias. Su cuerpo es cubierto por un cendal de tela fina con bordados primorosos. Como seña particular de su iconografía es de mencionarse la ráfaga de rayos que le circunda, porque es protector contra estos fenómenos naturales.

Para elaborar este artículo se ha consultado la hoja con la noticia del prodigio del Señor Milagroso ocurrido en Magdalena que se conserva en los archivos parroquiales.

Humberto

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Santo Niño de la Peña de Atlixco

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Vista del Santo Niño en su pesebre.

Vista del Santo Niño en su pesebre.

El Santo Niño de la Peña y las Clarisas de Atlixco
La ciudad de Atlixco es una de las ciudades más pintorescas del estado de Puebla, famosa por su clima que favorece la producción de flores. A la llegada de los españoles, el poblado indígena que existía era Acapetlahuacan. Una vez conquistado el territorio y al crecer la comunidad española, se realizaron las gestiones necesarias ante la Corona para que se les autorizara la fundación de la Villa de Carrión. Don Pedro del Castillo Maldonado y Cristóbal Ruiz Cabrera fundaron la Villa de Carrión, hoy Atlixco, pasando a ser los primeros Alcaldes Ordinarios. La evangelización de la zona fue confiada a la Seráfica Orden Franciscana. La fertilidad del valle hizo que la Villa de Carrión pronto fuera una importante zona agrícola, convirtiéndose ya para principios de siglo XVII en el primer granero de la Nueva España, lo que llamó la atención de otras órdenes religiosas como la de los agustinos, carmelitas, mercedarios, juaninos y la de las monjas clarisas, que llegaron hasta el valle para edificar sus conventos.

El Monasterio de Santa Clara de Asís es la única fundación religiosa para mujeres que hubo en esta localidad, realizada entre 1617 y 1618, con monjas del convento de San Juan de la Penitencia de la Ciudad de México. A finales del siglo XVI, siendo Provincial franciscano de San Pedro y San Pablo de Michoacán Fray Pedro de Leiva, salió de visita a los conventos de su provincialato, y una mañana, pasando por un despoblado, hacia un lado del camino oyó junto a sus compañeros de viaje llorar tiernamente un niño; esto causó extrañeza al oír en aquel paraje desolado semejante llanto, se fueron acercando a un cerrillo de donde venia el sonido infantil y vieron cómo salían de aquella parte unos resplandores semejantes al brillo de la plata expuesta al sol. Se acercaron para observar el origen de tales destellos luminoso y con asombro vieron que se trataba de la imagen del Niño Jesús a media talla en una peña. Fray Pedro, dando gracias por el prodigio, recogió la imagen y resolvió que lo ideal es que fuera depositado donde continuamente se le ofrecieran alabanzas por almas dedicadas totalmente a la oración. Así que lo envió a su prima, Sor Mariana de la Santísima Trinidad, monja profesa del Convento de Clarisas de San Juan de la Penitencia.

El 2 de febrero de 1618 llegaron las ocho hermanas fundadoras, procedentes del Convento de San Juan de la Penitencia, entre ellas venía como monja fundadora Sor Mariana de la Santísima Trinidad, y ese mismo año, el día de la Navidad, fue colocada la imagen milagrosa del Santo Niño en el coro bajo con mucha devoción, llevándola la Prelada con la comunidad con vela en mano; desde ahí sus milagros lo hicieron consuelo de los enfermos en toda la ciudad. Uno de esos milagros, quizá el más famoso, archivado en el Convento de Santa Clara de Atlixco y firmado por el visitador de la Hermanas Clarisas Fray Francisco Rodríguez, sucedió el día de la Purísima Concepción de 1620:

Exterior del Templo del Exconvento de Sta. Clara de Asís,  Cdad. de Atlixco, Puebla (México).

Exterior del Templo del Exconvento de Sta. Clara de Asís, Cdad. de Atlixco, Puebla (México).

“Habiendo las religiosas acabado de rezar la corona franciscana en honor a la Inmaculada Reina de los Ángeles, una de ellas tomó el Santo Niño y se le cayó de las manos, haciéndolo pedazos, y tan pequeños que los más eran del tamaño de una lenteja. Comenzaron a llorar y la desgraciada (!) se puso en cruz delante del Santísimo, pidiéndole hiciera una de sus maravillas, y que este monasterio se quedara sin un tesoro tan grande, otra religiosa dijo a la comunidad que hicieran oración, ella comenzó a juntar los pedazos con trabajo, pues el suelo estaba lleno de flores y hojas de árboles. Comenzó a unirlo con clara de huevo, y acabado reconoció faltarle un ojo; lo fue a buscar y lo vio relumbrar como un diamante, siendo tan chico que se perdía entre los dedos, se lo puso y toda comunidad dios gracias al Señor por esta maravilla. Al día siguiente, llamaron a un escultor, el cual halló tan bien al Santo Niño, que dudaba que lo que había sucedido…”

La devoción en torno a la sagrada imagen, que apareció entre unos riscos, desarrolló durante la época virreinal un tierno afecto, llamándolo de la Peña, dedicándole pequeñas figuras en oro y plata como exvotos por las gracias concedidas. La imagen representa al Niño Jesús en su nacimiento que surge del mismo pedrusco. A principios del siglo XIX, el templo y convento fueron dedicados al Corazón de Jesús, tras este acto el obispo de la Diócesis, Dn. Pablo Vázquez, le tomó devoción, al grado que, junto con otros obispos, decretaron en 1845 la concesión de 200 días de indulgencia al rezar un Triduo ante la sagrada imagen de Cristo Niño, hecha por una monja anónima. A raíz de las Leyes de la Reforma, fue suprimido el monasterio y expulsadas las religiosas, quedando como casa de vecindad el inmueble. Las religiosas llevaron consigo la sacra imagen del Santo Niño y algunas piezas de arte que hasta hoy se conservan. Para evitar el despojo de los exvotos de oro y plata, resolvieron fundirlos y hacer una primorosa cuna para mayor resguardo de la imagen. A pesar de los avatares sociales y políticos de la época, los fieles siguieron teniendo devoción a la imagen milagrosa. El convento ha sufrido adaptaciones y modificaciones, sin embargo se conservan las arcadas que delimitan el patio, algunas crujías, restos de muros y vestigios de la pintura original de este inmueble, que fue en su momento un bello conjunto arquitectónico, y sin duda, debido a su ubicación geográfica, un caso único entre los conventos de monjas en el Estado de Puebla, actualmente se le conoce como “La Casa del Pueblo”.

Imagen del Santo Niño en un Belén. Portería del convento de las Clarisas en Atlixco, Puebla (México).

Imagen del Santo Niño en un Belén. Portería del convento de las Clarisas en Atlixco, Puebla (México).

Mientras, la comunidad de las Clarisas logró sobrevivir, ubicándose una calle atrás de su antiguo templo hacia el norte, sobre la avenida 6 poniente. En su portería tiene a la veneración pública la imagen del Santo Niño, acompañado por una imagen de San José y la Virgen María; siendo objeto devocional especialmente por habitantes de los pueblos aledaños a la ciudad de Atlixco, circulando entre ellos la idea que conforme va pasando el tiempo, la imagen va saliendo de las misma peña, ideas poéticas en la que está envuelta la imagen por la piedad que le profesa la gente sencilla. Las religiosas festejan a la sacra imagen el día de la Navidad y los devotos llenan su nicho con juguetes como agradecimiento por los favores recibidos, que las mismas religiosas una vez lleno el nicho, regalan a niños pobres.

Los devotos, al contemplar esta imagen de Cristo en su infancia, harán suyas seguramente las palabras del villancico:
“Duerme, no llores, Jesús del alma;
duerme, no llores, mi dulce amor.
Duerme, no llores que esas tus lágrimas
parten el alma de compasión…”

Tacho de Santa María

Bibliografía:
Guía Puebla-Atlixco-Cholula. Arquitectura Representativa, Semana del Patrimonio. Secretaría de Cultura del Estado de Puebla. Gobierno del Estado de Puebla, 2005-2011.
Triduo en honor al Sto. Niño de la Peña, que se venera en el Monasterio de Nuestra Madre Santa Clara en esta Ciudad de Atlixco, 1998.

Enlace consultado (24/07/2014):
– http://atlixco.gob.mx/historia-de-atlixco/

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Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas

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Antigua Imagen de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas, Parroquia de Sn. Pedro Cholula, Puebla (México).

Antigua Imagen de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas, Parroquia de Sn. Pedro Cholula, Puebla (México).

Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas, del Templo de San Pedrito, San Pedro Cholula, Puebla
“¡Amante Jesús mío, oh, cuánto te ofendí, perdona mi extravío y ten piedad de mí!…” (Canto popular).
La devoción que se ha tenido a Cristo en sus diferentes etapas de la Pasión, en la milenaria ciudad de Cholula, ha tenido desde la evangelización de la zona, gran arraigo entre los fieles durante la Cuaresma y la Semana Santa.

La devoción
Para mover más a la piedad de los fieles, se fabricaron imágenes de Jesucristo en su suplicio, entre ellas cargando el pesado madero, para prescindir las procesiones de la Cuaresma y del Viacrucis el Viernes Santo. Es posible que la primera imagen de Jesús cargando la cruz fuera del Convento Franciscano de San Gabriel, aunque no tenemos alguna fuente que nos dé esa certeza. Tras la secularización de las parroquias a cargo de las Órdenes mendicantes de la Diócesis Angelopolitana, en 1541, por el Beato Juan de Palafox y Mendoza, les es retirado a los franciscanos la administración de las dos parroquias que tenían en Cholula. En la parroquia de San Pedro Cholula, fuentes orales nos dicen que en la procesión, ahora encabezada por los sacerdotes seculares, empezó a salir la imagen del Padre Jesús, patrono del Barrio de Jesús Tlatempa, para la procesión del Viernes Santo. Es en el siglo XIX, tras la aplicación de las Leyes de Reforma, en la cual se suprimían las procesiones, cuando dejó de salir la mencionada imagen y un vecino devoto del Barrio de Santiago Mixquitla, mandó hacer las imágenes de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas y de la Virgen de la Soledad, de tamaño natural, que durante el año era resguardada en su casa, y en la Semana Mayor la prestaba para las procesiones parroquiales. Dicha casa se ubicada en el predio llamada la Arrinconada de Santiago.

La imagen tuvo tal aceptación entre el pueblo cholulteca que, muerto el dueño, fue donada a la parroquia de San Pedro, colocándose en el primer altar del muro de la Epístola. Crónicas orales nos cuentan una versión diferente: que inicialmente fue entregada al Templo del Barrio de Santiago Mixquitla, donde estaba en un nicho en los muros del templo para su culto y que actualmente se conserva. Debido a la gran devoción que existía, los miembros de las Claverías de los Templos de Santiago Mixquitla, Santa María Xixitla y San Matías Cocoyotla, estuvieron en disputa por la custodia de la sagrada imagen, el conflicto llegó a tal grado que el párroco decidió trasladarlo a la sede parroquial hasta que terminara la incómoda situación y devolverlo a su templo; pero con el cambio de párroco, fue imposible sacarlo, ya que no existían documentos sobre el acuerdo de devolverlo a Santiago Mixquitla.

Reglamento de la Hermandad.

Reglamento de la Hermandad.

En los años 40 se crearon entre los barrios las hermandades para fomentar su culto y veneración, y una de mayor importancia y que regía a las demás, con sede en la Parroquia de San Pedro, tiene fundación al inicio del siglo XX. Esta Hermandad, dedicada a tan gran Señor, tenía bastantes devotos entre los pueblos circunvecinos, pues tenían hermanos de otras parroquias y pueblos cercanos. Es en la Visita Pastoral a la Parroquia de San Pedro Cholula, realizada por el entonces Arzobispo de Puebla, Don Pedro de Vera y Zuria, cuando aprueba y erige canónicamente la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas, el día 6 de enero de 1938, aprobando un pequeño reglamento que rija a la Hermandad; quedando como Mesa Directiva de la Hermandad los señores, Gregorio Arrieta como presidente, Daniel Espinoza como secretario, Luis Romero como Tesorero, y como era de suponer, la asistencia espiritual recayó en el párroco, el Padre José María Vázquez. Durante los años posteriores se acrecentó la devoción a la santa imagen en toda la región, sobre todo en la procesión del Viernes Santo.

La nueva imagen
En 1975, el párroco don Gregorio Ortega se opuso a que la imagen de Jesús de las Tres Caídas se siguiera sacando para las procesiones, alegando la antigüedad y el maltrato hacia la escultura, sugiriendo a la Hermandad adquirir una nueva imagen. Esto provocó un “cisma” entre la todas la hermandades de los barrios y la Hermandad Mayor que las presidía, sólo quedo ligada a ella la que se encontraba en el templo de San Matías Cocoyotla, ocasionado la supervivencia de ambas, y la desaparición de las demás. Esta situación no frenó la intención de la Hermandad Mayor en la idea sobre la adquisición de una nueva imagen. El encargado para tallar la imagen que, hasta donde fuera posible, resultara copia de la original, fue el escultor cholulteca Rafael Casco. El coste de la imagen fue de $31,000 pesos, incluyendo cruz de madera, corona y cantoneras de plata. Fue posible reunir la cantidad gracias a la cooperación de la Hermandad de San Matías Cocoyotla, que contribuyó con la mayor cantidad de dinero, los fieles devotos de la parroquia de San Pedro Cholula, y los Señores comisionados para la obtención de los recursos Alejandro Ramírez Lozada y Guadalupe Ximello Mancilla. Éste último, teniendo gran devoción la imagen de Cristo, pidió al escultor que hiciera una copia de la imagen, más pequeña, para ser objeto de veneración en su domicilio, conservándose en buen estado hasta la fecha.

Ntro. Padre Jesús de las Tres Caídas, Templo de Sn. Pedrito, San Pedro Cholula, Puebla (México).

Ntro. Padre Jesús de las Tres Caídas, Templo de Sn. Pedrito, San Pedro Cholula, Puebla (México).

Una vez obtenida la imagen, se plantea un problema: dónde se le colocaría, pues no era posible que hubiese dos imágenes de la misma advocación en el mismo templo. La Mesa Directiva de ambas Hermandades y el Padre Ortega decidieron que la nueva imagen se colocara en el templo donde se iniciaba la Primera Caída en la Procesión del Viacrucis el Viernes Santo. Este templo estaba dedicado a San Pedro y llamado cariñosamente San Pedrito, dado la pequeñez del recinto. Para dar certeza jurídica al acto, la Hermandad de San Matías Cocoyotla “donaba” a la Hermandad de San Pedrito, llamada así la Hermandad Mayor, al trasladar al nuevo titular a la dicha iglesia. La imagen de la parroquia se quedó sin culto y olvidada. Los devotos volcaron su veneración hacia la nueva imagen, quedando el de la parroquia sin culto y casi en el olvido, pues la Hermandad se había mudado a San Pedrito. La hermandad de Cocoyotla que entregaba estaba conformada por el presidente Amando Daniel, Hermano Mayor Esteban Daniel, secretario Tomás Zacarías y tesorero Lino Panecatl, los de la Hermandad de San Pedrito integrados por el presidente Manuel Almazán Chávez, secretario Ángel Martínez Chilaca, tesorero Alejandro Ramírez Lozada y el primer vocal Guadalupe Ximello Mancilla. La entrega de la imagen se verificó después de la visita que realizara al templo de San Matías Cocoyotla, el día 20 de noviembre de 1976 a las 5 de la tarde. Ese día, ambas hermandades llegaron al acuerdo de que la imagen de Padre Jesús seguiría visitando anualmente el templo de San Matías Cocoyotla, -como voto de haberlos librado de una terrible epidemia décadas anteriores-, que se efectuaban desde el 17 de septiembre al 15 de noviembre, quedando ambas partes en conformidad. La solemne bendición fue realizada por el entonces obispo auxiliar de Puebla, don Rosendo Huesca y Pacheco.

La imagen del Padre Jesús fue colocada en el altar mayor, para gozo de todos sus devotos, y la inseparable imagen de la Virgen de la Soledad al lado del presbiterio, que casualmente se conservó. Al contrario, los fieles de la comunidad de San Pedrito se desentendieron del templo, quizás por la llegada de la nueva devoción que inspiraba la imagen de Cristo, y que había quitado del altar mayor a su imagen de mayor devoción, que era la Virgen del Rosario, causando un olvido del templo.

El templo
El templo que alberga la imagen es pequeño, colocado sobre la Avenida Miguel Alemán en la ciudad de San Pedro Cholula. El que se le llame de “San Pedrito”, quizá se deba a que la parroquia también tiene la misma advocación, tratando de distinguir una de la otra, aunque el patronazgo petrino goza de poca devoción en el recinto.

Templo de San Pedrito, San Pedro Cholula, Puebla (México).

Templo de San Pedrito, San Pedro Cholula, Puebla (México).

La portada es sencilla, con la rosca del arco y las jambas adornadas de almohadillado, así como la ventana del coro. En la clave del arco hay esculpido un ángel tratando de llevar en actitud triunfante la tiara pontificia, pero tal vez por la falta de habilidad del cantero, resultó una verdadera travesura, pues parece que el ángel trata de coronarse con la dicha tiara. La torre es de un solo cuerpo y capulín, con columnas en las esquinas, tiene escaso interés salvo la veleta con su cruz de triple brazo en forma de dardos y las llaves pontificias, y dos esquilas del siglo XIX, una dedicada a San Pedro y la otra a la Virgen del Rosario. El interior se compone de una nave con 2 bóvedas de lunetos bajo la primera, ocupando sólo la mitad se cobija el coro. La cúpula ochavada abre las ventanas en los gajos de la media naranja y la otra bóveda de lunetos sobre el presbiterio. Los cruceros son estrechos, con bóvedas de medio cañón. El altar mayor tiene mucha importancia por ser uno de los mejores ejemplos de barroquismo de finales de XVIII. En los nichos las columnas tiene capiteles que quieren ser jónicos, debajo de los cuales hay un anillo de pequeñas cabezas de querubines. Todo el retablo, pintado el fondo de un blanco lechoso, se enriquece con festones, flores y frutos dorados, así como una gran cantidad de angelitos o niños desnudos o con paños de colores que recuerdan a las yeserías de la iglesia cercana de Tonanzintla.

Digno de mencionarse entre sus obras es el bello púlpito barroco, obra de finales del siglo XVIII, y que ahora se conserva en las oficinas del inmueble, dado sus deshuso post-conciliar. En los muros cuelga un bello apostolado novohispano de autor anónimo, y en la sacristía un óleo representado la escena de la Crucifixión de Cristo, atribuible a Marcos Serrano. Entre las esculturas sobresalen la escultura de Jesús Divino Preso, El Señor del Desmayo en madera de aguacahuite, la Dolorosa con expresión bastante bien lograda y la primitiva imagen de mayor devoción, Nuestra Señora del Rosario, copia de su homónima del Convento dominico de Puebla.

La devoción hoy en día
La devoción a Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas en la ciudad de San Pedro Cholula ha sido bastante fuerte, sobre todo por la gran cantidad de devotos que acompañan a la sagrada imagen en su recorrido por las calles de Cholula, primero desde su Templo hasta el del Barrio de Santiago Mixquitla, durante la noche del Jueves Santo, la cual es procesionada todas las horas nocturnas y la madrugada del día siguiente por todo el barrio. Pero la mayor concentración de devotos es durante la Procesión del Viacrucis, Viernes Santo, una vez devuelto por sus devotos de Mixquitla a la Capilla de los Dolores y llevado a de su Templo, donde se realiza la primera Caída, para concluir el viacrucis en la Capilla Real, siempre acompañado por su inseparable imagen compañera, la Virgen de la Soledad.

Exvoto a Padre Jesús de las Tres Caídas y a Sn. Antonio. Sacristía del Templo del Barrio de Jesús Tlatempa, San Pedro Cholula, Puebla (México).

Exvoto a Padre Jesús de las Tres Caídas y a Sn. Antonio. Sacristía del Templo del Barrio de Jesús Tlatempa, San Pedro Cholula, Puebla (México).

La piedad de los fieles le ha atribuido varias gracias y milagros a tan singular efigie de Cristo, pues hoy en día en el templo siempre hay devotos a los pies de la sacra imagen, siendo de las de mayor devoción en la ciudad. En cambio, la Hermanad y el templo, después de la entronización de la imagen de Jesús, decayó considerablemente. Afortunadamente, el Párroco don Rafael Amador Tapia, en 2011, nombró nueva mesa directiva, recayendo en los señores Daniel Minto como presidente, secretario Gregorio Porras y Arturo Minto Domínguez. Este nombramiento fue para bien, acrecentando la devoción por la imagen de Cristo en el aumento de miembros jóvenes de la Hermandad y dándole vida y dignidad al templo sede. Cabe reconocer el esfuerzo de la familia de don Daniel Minto por esta nueva etapa, dándole nuevos bríos a la Hermandad y vida al templo, agradeciéndoles el acceso a documentos e información sobre el tema.

Tacho de Santa María

Bibliografía:
– DE LA MAZA, Francisco, La Ciudad de Cholula de Cholula y sus iglesias, Impresa Universitaria. México 1959.

Fuentes orales:
– Familia Ximello, del Barrio de Jesús Tlatempa.
– Familia Minto Domínguez, de Santa María Xixitla.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

El Señor de Tepalcingo

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Réplica de la imagen aparecida del Señor de Tepalcingo. Fotografía de Alejandro Pérez.

Réplica de la imagen aparecida del Señor de Tepalcingo. Fotografía de Alejandro Pérez.

La palabra Tepalcingo viene del náhuatl Tecpantzinco que significa “en la parte inferior del pedernal”. En esta población conquistada hacia el siglo XV por los aztecas se venera la imagen de Jesús Nazareno tanto cargando la cruz como atado a la columna. Tal parece, como sucedió en muchas otras poblaciones indígenas, el culto fue introducido para acabar con la antigua adoración a los ídolos. En esta población en especial se adoraba a Tecpatl, el dios del cuchillo de pedernal, el cual, según la leyenda, al caer se rompió en 1600 pedazos, de los cuales salieron los 1600 dioses que gobernaban a los nahuas.

La población fue evangelizada por los frailes agustinos, quienes fundaron el primer templo dedicado a la Santa Cruz y, posteriormente, el templo de San Martín. Hacia el siglo XVII, según se narra, apareció una pequeña imagen al pie de una barranca que representaba a Jesús Nazareno atado a la columna. Esto sucedió en un lugar muy cercano al templo agustino de la Santa Cruz, por lo que la imagen fue llevada a este lugar, donde comenzó a cobrar fama por la cantidad de milagros que obraba. Posteriormente, debido a la gran afluencia de peregrinos, se decidió trasladar la imagen al templo de San Martín obispo.

Debido a la gran cantidad de peregrinos que llegaban a visitar al Nazareno, el jefe político del pueblo de Zacualpan solicitó que la imagen fuera llevada a su población. Los pobladores de Tepalcingo se opusieron a quedarse sin el Nazareno, pero posteriormente se decidió que fuera llevado al pueblo de Jonacatepec. Cuando se iba a trasladar la imagen, al llegar al atrio de la iglesia se volvió tan pesada que fue imposible cargarla y al querer regresarla al interior del templo tampoco se la pudo mover, la imagen sólo se volvía liviana cuando era llevada a la Plaza Mayor. De esta forma los pobladores entendieron que era voluntad de Dios que la imagen permaneciera en Tepalcingo y que se le construyera un templo en ese lugar, el cual empezó a ser construido en 26 de febrero de 1759.

Imagen aparecida del Señor de Tepalcingo. Fotografía de Alejandro Pérez.

Imagen aparecida del Señor de Tepalcingo. Fotografía de Alejandro Pérez.

Otra de las leyendas narra que debido a la gran cantidad de peregrinos que llegaban a visitar al Nazareno, el sacerdote decidió mandar a hacer una imagen de mayor tamaño en pasta de caña para reemplazar la pequeña imagen aparecida. El escultor del estado de Puebla al que le fue encargada la imagen fue visitado posteriormente por los pobladores de Tlacualpicán, que querían encargarle también una imagen, pero al ver la del Nazareno de Tepalcingo le ofrecieron pagarle más si les vendía esa que ya estaba lista; a lo que el escultor aceptó. Se cuenta que al querer las personas llevárselo, la imagen se volvió muy pesada a pesar de haber sido ayudados por 20 personas. Poco tiempo después llegaron tres enviados del pueblo de Tepalcingo a llevarse la imagen y entre los tres fácilmente levantaron la imagen y se la llevaron. Hay otra versión de esta leyenda, la cual dice que dos imágenes fueron llevadas al párroco de Tepalcingo para elegir una, que fue la misma que habían seleccionado los habitantes del pueblo de Jonacatepec, pero al querer llevársela éstos, la imagen se volvió muy pesada e imposible de mover.

Una curiosidad es que, actualmente, la imagen más conocida es la réplica de mayor tamaño y que, extrañamente, es un Nazareno cargando la cruz; no un Cristo de la columna, como es la pequeña imagen aparecida.

Los arzobispos de México don Alonso Núñez de Haro y don Antonio de Lizana y Beaumont concedieron ochenta días de indulgencia a quien rece un Credo y Gloria al Padre ante la imagen de Jesús Nazareno de Tepalcingo.

Estas curiosas leyendas, muy repetidas en las imágenes consideradas milagrosas, suelen ser un recurso para enraizar aún más el culto a dicha imagen en esa población, para que así los pobladores se sintieran elegidos por Dios o preferidos por Cristo, al no querer irse de ese sitio la imagen.

Alabanzas al Señor de Tepalcingo, principios del siglo XX. Obra de José Guadalupe Posada.

Alabanzas al Señor de Tepalcingo, principios del siglo XX. Obra de José Guadalupe Posada.

El Santuario del Señor de Tepalcingo es también muy famoso, debido a que es una de los primeros lugares donde se tiene registro en México que se escenificó durante la Semana Santa la representación del Vía Crucis, esto en el siglo XVIII y gracias a la Cofradía de Jesús Nazareno que existía desde el siglo XVI hasta el siglo XIX y que estaba conformada tanto por españoles como por indígenas. La obra que se escenificaba era “La Pasión del Domingo de Ramos, que se dividía en treinta y cinco cuadros basados en los evangelios y en los evangelios apócrifos. Dicha obra se conserva actualmente en la Universidad de Nueva Orleans, Estados Unidos. Muy cerca de Tepalcingo y, tal parece que inspirados por el culto al Nazareno en la población de Axochiapan, en Morelos también se escenificó “La Pasión según San Mateo. La festividad en honor a Jesús Nazareno de Tepalcingo se celebra el tercer y cuarto viernes de Cuaresma.

André Efrén

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es