Contestando a algunas breves preguntas (XXXIV)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Tríptico de los mártires ingleses del Ushaw College de Durham.

Tríptico de los mártires ingleses del Ushaw College de Durham.

Pregunta: Saludos y muchas gracias por leer esto. Mi pregunta y duda es la siguiente: ¿Cuáles son los nombres de estos mártires que aparecen en este tríptico? Solo he logrado identificar a dos de ellos y que están en el centro y que son Santo Tomás Moro mártir de Inglaterra y Gales al igual que San Juan Fisher, obispo mártir ¿Me podrían ayudar a saber cómo se llaman el resto de los mártires?

Respuesta: Con mucho gusto lo hacemos aunque hemos tenido que asesorarnos previamente por el Ushaw College de Durham, que es donde se encuentra. De izquierda a derecha de la foto que nos has proporcionado, aparecen:

En el panel de la izquierda: Los Mártires de los Condados del Norte;
1.- Beato Tomás Percy, conde de Northumberland, decapitado en York en el año 1569 (a la izquierda)
2.- Beato Ricardo Hurst, granjero, ahorcado en Lancaster en el año 1628 (fondo central, vestido de verde)
3.- Beato Tomás Plumtree, sacerdote, ahorcado en el mercado de Durham en el año 1570 (a la derecha)
4.- Santa Margarita Clitherow, ejecutada en York en el año 1586 (en primer plano centro)

En el panel central:
5.- San Juan Fisher, obispo de Rochester, decapitado en Tower Hill el 22 de junio 1535 (izquierda, vestido de rojo)
6.- Santo Tomás Moro, decapitado en Tower Hill el 6 de julio de 1535 (derecha, vestido de gris oscuro)
Detrás de los dos santos está la Torre de Londres.

Los escudos de debajo de los dos santos son:
a) Diócesis de Rochester (izquierda)
b) Juan Fisher (centro)
c) Tomás Moro (derecha)

En el panel de la derecha: Mártires del Colegio de Douay;
7.- San Juan Boste, sacerdote del seminario, ejecutado en Durham en el 1594 (izquierda, sosteniendo un crucifijo)
8.- Beato Tomás Sherwood, estudiante de la iglesia, ahorcado en Tyburn en el 1577 (centro, sostiene el papel enrollado)
9.- Beato Juan Ingram, sacerdote del seminario, condenado con Boste, ejecutado en Gateshead en el año 1594 (derecha)
10.- San Cutberto Maine, protomártir de todos los sacerdotes del seminario, ejecutado en Launceston, Cornualles en el año 1577 (en primer plano, arrodillado y con un libro dorado).
Detrás de los cuatro santos aparece el Colegio de Douay.

Fachada de la Basílica de María Auxiliadora en Turín.

Fachada de la Basílica de María Auxiliadora en Turín.

Pregunta: He leído el artículo que publicaron ustedes el día 15 de diciembre del 2014 sobre los santos Octavio, Solutor y Adventor. ¿Me podrían decir qué relación tienen estos santos mártires de Turín con los salesianos? Muchas gracias por vuestra amabilidad.

Respuesta: Aunque solo de pasada este tema ya se tocó en nuestro artículo publicado el 24 de mayo del año 2013; por eso, yo te lo amplío más. La tradición dice que la actual basílica de María Auxiliadora está construida sobre el lugar donde dos de estos mártires sufrieron el martirio. Los salesianos, que tienen en la cripta de esta basílica las reliquias de algunos mártires de las catacumbas de Roma, consideran que el suelo sobre el cual está edificada la basílica es una tierra santificada por la sangre de estos mártires.

La tradición salesiana dice que fue la Virgen la que indicó a San Juan Bosco donde quería que edificara su templo, como así nos lo cuenta el propio Don Bosco en uno de sus sueños: “Recurrí de nuevo a la amable Señora y Ella me mostró otra iglesia bastante grande y con una casa al lado. Me llevó un poco más allá hasta un terreno cultivado y me dijo: “En este lugar, donde los gloriosos mártires de Turín, Adventor y Octavio sufrieron el martirio. Sobre esta tierra bañada y santificada con su sangre quiero que Dios sea honrado de modo muy especial”. Y así diciendo, adelantó un pie hasta ponerlo en el punto exacto donde tuvo lugar el martirio y me lo indicó con precisión”.

Si lees de nuevo el artículo que escribimos sobre estos santos comprobarás que Adventor y Octavio fueron martirizados en Turín, pero Solutor fue sacrificado a orillas del río Doria Riparia, que es un afluente del Pó, o sea, que lo que dijimos en el artículo es coincidente con lo dicho por Don Bosco: en territorio ocupado por la ciudad de Turín, solo fueron martirizados dos de ellos. Aunque las reliquias de estos tres santos no se conservan en la basílica de María Auxiliadora, sin embargo, en su fachada exterior hay estatuas de ellos.

Vista del conjunto escultórico de los Santos, obra de Nanni di Bianco (1408-1415). Iglesia de Orsanmichele, Florencia (Italia).

Vista del conjunto escultórico de los Santos, obra de Nanni di Bianco (1408-1415). Iglesia de Orsanmichele, Florencia (Italia).

Pregunta: El San Severino que el Martirologio Romano menciona el 8 de noviembre y del que dice que era un soldado romano martirizado en tiempos de Diocleciano, ¿es uno de los cuatro mártires de la Vía Labicana?

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Respuesta:
Bueno, esta es una pregunta que no es fácil de contestar y que daría para un artículo mucho más completo y también mucho más complejo. Aun así, comprendiendo que el artículo sería engorroso, prefiero darte una respuesta más corta que espero te aclare algo o quizás, te suscite nuevas dudas.

Entre los siglos VI-VII el culto de estos cuatro mártires de la Vía Labicana se confundió e incluso se mezcló con el de los mártires de Panonia, que estaban en la basílica romana del Monte Celio, muy cerca de la Vía Labicana, y cuyos restos habían sido trasladados a la ciudad a fin de protegerlos de las incursiones de los bárbaros, que como bien sabes, se iniciaron a finales del siglo V. Esta asimilación o confusión del culto podría explicar el por qué Severino se convierte en Severiano, nombre de uno de los mártires de Panonia (los Cuatro Coronados), que a su vez fue tomado del grupo de los cuatro mártires de Albano (Segundo, Severiano, Carpóforo y Victorino).

Este lío del Martirologio entre los mártires de Panonia, los mártires de la Vía Labicana y los cuatro mártires de Albano, ha hecho que muchos hagiógrafos hayan ido de cabeza realizando numerosos estudios históricos, por lo que la última palabra aun no está dicha, aunque algunos han pretendido reconstruir los nombres de los mártires de Panonia, que como bien sabes son conmemorados el 8 de noviembre. En este ir y venir se ha perdido la conmemoración de los cuatro mártires romanos de la Vía Labicana, que incluso han sido suprimidos en la última edición del Martirologio Romano. Hay quienes defienden que es “probable” que los restos de un San Severino que el Papa Gregorio XVI regaló a la iglesia de los Santos Francisco y Mateo en Nápoles y que finalmente fueron donados a mediados del siglo pasado al “Opus Dei”, sea el de uno de estos mártires de la Vía Labicana, cuya conmemoración también se celebraba el día 8 de noviembre.

Martirio de los Santos. Lienzo barroco de Jacopo Ligozzi, s.XVII.

Martirio de los Santos. Lienzo barroco de Jacopo Ligozzi, s.XVII.

Este San Severino ¿era un soldado mártir en tiempos de Diocleciano? ¿Fue martirizado el 8 de noviembre? Eso nadie lo puede afirmar por completo. Como he dicho antes este Severino sería producto de la asociación al culto que en Roma se tributada a los Cuatro Coronados, uno de ellos llamado Severiano. Hay quienes incluso ha llegado a llamarlo Severo. En Roma su culto fue en detrimento, mientras que en Nápoles fue en aumento.

¿Se puede asegurar al cien por cien que este Severino procedía de la basílica al Celio o era uno de los cuatro de la Vía Labicana? Pues no, porque en tiempos de Gregorio XVI, el culto a estos últimos mártires había caído en el olvido y se le llamaba Severino a uno de los mártires de Panonia y no al mártir de la Vía Labicana. Todo un lío, ¿verdad?

Si algún día pudiera demostrarse que este San Severino que envió el Papa Gregorio XVI a Nápoles fue sacado de las catacumbas romanas (o sea, que es un cuerpo santo) y no las sacó de la basílica al Celio, podríamos pensar que la identificación de este Severino con el festejado el 8 de noviembre es puramente casual, y que lo mismo que se llama Severino, se podría haber llamado Félix, Teodoro, Victorio o cualquiera de los otros nombres inventados a tantos cuerpos santos innominados inicialmente. Ya en este blog hemos escrito en abundancia acerca de la extracción de cuerpos santos de las catacumbas entre los siglos XVI al XIX.

Aun así, ¿por qué la Congregación del Culto Divino, al incluirlo en el Martirologio Romano, lo hizo romano y martirizado en tiempos de Diocleciano, lo ha querido vincular a este Severino con el 8 de diciembre, dando a entender que es uno de los cuatro mártires de la Vía Labicana? Pues vete tú a saber el por qué: posiblemente, por el capricho de un alto jerarca en ese Dicasterio. Este tema podríamos complicarlo aun mucho más si nos atenemos a los nombres que otros hagiógrafos dan a los Cuatro Coronados llamándolos Claudio, Nicostrato, Simproniano y Castorio, según una inscripción atribuida al Papa San Melquíades, pero, ¿para qué vamos a liar más la guita?

Antonio Barrero

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Los Cuatro Santos Mártires Coronados

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Lienzo contemporáneo de los Santos, aportado por el consultante. Iglesia de San Miguel en Llucmajor, Mallorca (España).

Pregunta: La foto del cuadro que os envío es de la iglesia de San Miguel en Llucmajor y aparecen los cuatro santos mártires coronados patronos de los albañiles. Me llamaron tanto la atención que me gustaría que cuando pudierais me hablarais sobre ellos. Gracias. España.

Respuesta: Esta pregunta podría resolverse fácilmente diciendo que se trata de los mártires de Pannonia, o de los de Albano, o de los Cuatro romanos de nombres desconocidos, pero dado que a este blog queremos darle una rigurosidad que lo distinga de otros, tenemos que recurrir a los trabajos del padre franciscano Agostino Amore, Rector Magnífico del Pontificio Ateneo Antoniano de Roma, publicados en la Bibliotheca sanctorum. Aun así, he tenido que echar mano de las tijeras y cortar algo, cosa que en el fondo no me gusta.

De los muchos estudios realizados en el siglo pasado se deduce que estamos hablando de cinco mártires de Pannonia, martirizados en Sirmio en el año 306 por orden del emperador Diocleciano. Desde finales del siglo IV fueron venerados en Roma bajo el apelativo de “Cuatro Coronados” estando su culto localizado en la vía Labicana y en la basílica dedicada a ellos en el Celio (una de las siete colinas romanas).

Pero esto, que es aceptado por todos los hagiógrafos modernos, nos plantea la incongruencia de por qué se habla de cuatro cuando parece que son cinco. Se acepta que el error estuvo en algunas fuentes antiguas, que sin embargo tienen un importante valor histórico y se ha intentado dar un sinnúmero de explicaciones, en las que no voy a entrar a fin de no alargar este tema. La información más antigua se encuentra en el “Sacramentario Leoniano” que dice en un día sin determinar del mes de noviembre: “In natale sanctorum Quattuor Coronatum”, dedicándoles algunas oraciones en las que se invoca su patrocinio. Muy probablemente el texto se está refiriendo a la fiesta de la dedicación de la Basílica en el Celio, que lleva su título y cuyo presbítero, llamado Fortunato, participó en el Sínodo romano del año 595.

Vista del conjunto escultórico de los Santos, obra de Nanni di Bianco (1408-1415). Iglesia de Orsanmichele, Florencia (Italia).

Lo mismo se encuentra en el “Sacramentario Gregoriano” pero señalándolos en el “VI Idus novembris” (8 de noviembre) y también aparece en el “Liber Pontificalis” cuando se relata la biografía del Papa Honorio I (625-638), en la que se dice que este Papa restauró y dedicó “ecclesiam beatorum martyrum Quattuor Coronatorum”. Incluso a finales del siglo VIII, cuando se habla de esta basílica se le llama siempre de los “Cuatro Coronados”, pero sin especificar nunca los nombres de ellos. En el siglo IX, en tiempos del Papa San León IV, se restauró también la basílica y sabiendo que en ella no se encontraban los cuerpos de los mártires, los buscó, encontró y transportó a la misma. Pero el “Liber Pontificalis” no dice donde los encontró y sigue sin nombrarlos por sus nombres, lo que da a entender que en realidad, poco se sabía sobre ellos.

Existe otra serie de documentos posteriores al siglo VII, de procedencia extra romana, o sea, documentos no escritos en Roma, que siempre se refieren a los Cuatro, aunque ya dando sus nombres y que corresponden más o menos exactamente a aquellos mártires a los que se refiere una “passio” del siglo VI que trata de los Cinco mártires de Pannonia, por lo que parece lícito concluir que de alguna forma, todos los demás documentos posteriores dependen directa o indirectamente y en exclusiva de esta “passio”.

En el itinerario “De locis” del siglo VII se llega a leer: “Iuxta viam vero Lavicanam… sancti isti dormiunt… IIII Coronati id est Claudius, Nicostratus, Simpronianus, Castorius et Simplicius”; se habla de Cuatro y, sin embargo, se mencionan por sus nombres a Cinco (!!!). También del siglo VII son los latercolos del Martirologio Jeronimiano que el 8 de noviembre recuerda la festividad de estos Cuatro Coronados, excluyendo a Simplicio y localizando la celebración en la basílica construida sobre el Celio.

Los Santos, hechos prisioneros. A sus pies, los instrumentos de albañilería. Lienzo barroco de Francesco Rustici, s. XVII.

Los mismos nombres y la misma fecha aparecen en el “Sacramentario Gelasiano” del siglo VII, en el “Sacramentario Gregoriano-Adrianeo” y otros, como los martirologios de Beda, Rábano Mauro, Floro, Adón… los cuales nos aportan una tremenda confusión de noticias supuestamente históricas, contaminadas por otras “passios” posteriores; noticias que, finalmente, van a parar al Martirologio Romano que da a los Cuatro Santos Mártires Coronados los nombres de los mártires de Albano – Segundo (o Severo), Severiano, Carpóforo y Victorino – de los que escribiremos en otra ocasión. De toda esta relación de documentos resulta que, aquellas de origen exclusivamente romano, nos hablan de la fiesta de los Cuatro Coronados pero no mencionan los nombres, mientras que las extra romanas mencionan cuatro o cinco nombres tomados de la “passio” del siglo VI mencionada anteriormente. Por tanto, la legitimidad de esta identificación se basa únicamente en el valor histórico atribuido a esta “passio” que ahora explicaremos con más detalle.

Esta “passio”, que algunos autores incluso datan en el siglo IV, dice que cuando Diocleciano fue a Pannonia para extraer mármol para sus construcciones en Roma, se encontró a cuatro importantes marmolistas llamados Claudio, Castorio, Simproniano y Nicóstrato que, clandestinamente, eran cristianos. Que habiendo esculpido una estatua para el emperador, este quiso recompensarlos encargándoles otros trabajos. Entretanto, un compañero de cantera llamado Simplicio, impresionado por su experiencia y empujado por la ayuda que siempre había recibido de los otros cuatro maestros canteros, quiso abrazar la fe en Cristo, siendo bautizado por el obispo Cirilo de Antioquía, que se encontraba allí castigado y encarcelado.

Pero los oficiales de la guardia de Diocleciano se percataron de que estos cinco operarios, antes de empezar a trabajar se santiguaban, hacían la señal de la cruz, y los acusaron de magia. Hubo entonces entre ellos una disputa de carácter religioso que originó que otros muchos canteros y soldados se convirtieran al cristianismo. Entonces, astutamente, el emperador Diocleciano, que siempre los había colmado de honores, les ordenó esculpir una estatua a Esculapio. Esto incitó la envidia de otros canteros que se veían relegados y denunciaron que los cinco no eran magos, sino que eran cristianos y desobedientes. Conducidos ante Diocleciano, los cinco confesaron su fe, renunciando a esculpir la estatua a Esculapio, pues era un dios al que no reconocían. El emperador decidió que la obra la realizaran otros operarios y entregó a los cinco al tribuno Lampadio para que los juzgase: fueron cruelmente flagelados, encerrados vivos dentro de unas cajas de plomo y arrojados a un río el día 8 de noviembre.

Martirio de los Santos. Lienzo barroco de Jacopo Ligozzi, s.XVII.

Sigue relatando la “passio” que cuarenta días más tarde y aprovechando la ausencia del emperador que se había marchado, un cristiano llamado Nicomedes repescó los cuerpos y los escondió en su casa. Once meses más tarde, Diocleciano se marchó a Roma y ordenó edificar un templo a Esculapio junto a las termas de Trajano, ordenando que todos sus soldados ofrecieran sacrificios. Cuatro de ellos, que eran cristianos, se negaron y fueron flagelados hasta la muerte dejando sus cuerpos insepultos. San Sebastián, con la ayuda del Papa San Melquíades, recogieron los cuerpos y los sepultaron en la tercera milla de la vía Labicana; y como habían muerto en el mismo día que los Cinco mártires de Pannonia y sus nombres eran desconocidos, el Papa ordenó que fueran venerados con los nombres de los cuatro canteros mártires Claudio, Nicóstrato, Simproniano y Castorio.

Como puede comprobarse por este relato, el autor de la “passio” no tiene ni la más mínima intención de identificar a estos Cuatro con aquellos Cinco, sino que sólo se limita a señalar que fueron martirizados el mismo día. Ambos grupos de mártires fallecieron el mismo día y sólo se trataba de dar nombres a los Cuatro que habían sido sepultados en la vía Labicana, a los cuales empezaron a denominar como los Cuatro Coronados, pero de los cuales ni se conocían sus nombres ni se sabía nada de ellos. Esta “passio” es la base de la pretendida identificación posterior de los Cuatro Coronados con los “presuntos” Cinco mártires de Pannonia. ¿Y por qué digo “presuntos”? Porque de ellos no existe ningún otro testimonio hagiográfico ni siquiera a nivel local, por lo que pudiera tratarse de una simple invención fantástica del autor de la “passio”.

Para afirmar que los cinco mártires pannonianos fueron venerados en Roma desde finales del siglo IV bajo la denominación de los Cuatro Coronados, los estudiosos modernos han aprovechado un latercolo (en arqueología, un pequeño ladrillo de arcilla) de la “Depositio martyrum”, que sin embargo han tergiversado indebidamente por la mera semejanza de algunos nombres y sobre todo por la interpretación infundada de una indicación geográfica. En este documento, el 9 de noviembre se lee: “Clementis, Semproniani, Claudi, Nicostrati in Comitatum”. A fin de confirmar la identidad de estos cuatro mártires con los de Pannonia se ha llegado a decir que la fecha del 9 de noviembre es simplemente un error, que Clemente es un nombre intruso, que el nombre de Simplicio se ha quitado inexplicablemente y que la frase “in Comitatum” es equivalente a Sirmio. Estas correcciones son demasiadas, aunque se puede aceptar que al ser un calendario romano, debido a las muchas dificultades históricas y hagiográficas, toma como propia que en la vía Labicana existía ya en el siglo IV una localidad que tenía la anotación “in Comitatum” porque pertenecía al emperador y que en ella estaban sepultados aquellos cuatro mártires.

Vista del altar mayor de la Iglesia de los Cuatro Santos Coronados, Roma. Bajo el altar, tras la rejilla, está el sepulcro de los Santos.

De todo esto, se pueden sacar algunas conclusiones:
1.- Que en la zona denominada “in Comitatum” situada en la vía Labicana, a principios del siglo IV estaban sepultados unos mártires a los que habían llamado Clemente, Simproniano, Claudio y Nicostrato.
2.- Por razones que se desconocen, su culto cayó en el olvido mientras que sus nombres fueron utilizados por el autor de la “passio de San Sebastián”, al inicio del siglo V y que a partir de ella, se introdujeron en los martirologios históricos.
3.- Que en la primera mitad del siglo VI la basílica del Celio – hasta entonces llamada “titulus Aemilianae” – fue denominada “titulus Sanctorum Quattuor Coronatum”, quizás por la deposición de reliquias con ocasión de una dedicación realizada un 8 de noviembre, cuyo recuerdo se inscribió en el “Sacramentario Leoniano”.
4.- Que la coincidencia de esta festividad con el “dies natalis” de los cuatro mártires sepultados en la vía Labicana, nos induce a pensar que “posiblemente” las reliquias utilizadas en aquella deposición fueran las de los mártires sepultados “in Comitatum”, pero que al no ser del todo seguro este hecho, se les llamó genéricamente “Cuatro Coronados”.
5.- Que la nueva festividad en el Celio es el origen, en la segunda mitad del siglo VI, de la “passio” escrita por su clérigo perteneciente a esa basílica y que probablemente procedía de Pannonia, el cual sabiendo muy poco sobre estos mártires, escribió esta leyenda hagiográfica, llena de anacronismos y que escribió de manera vaga e incierta todo aquello que hubiera podido comprometerlo seriamente, por lo que identificó a los Cuatro Coronados con cuatro de los “presuntos” cinco mártires de Pannonia.
6.- Lo manifestado en esta “passio” fue posteriormente recogido, adulterado y hasta confundido por las otras fuentes escritas fuera de Roma, que, finalmente, con muy poco discernimiento fue aceptado por estudiosos más contemporáneos que en el siglo pasado llegaron a asimilar a estos Cuatro Santos Coronados con los Cinco mártires de Pannonia, que nunca existieron.

Fresco barroco de los Santos en su iglesia de Roma, Italia.

Como hemos intentado demostrar, el tema es bastante lioso, ha tenido enredados a muchos hagiógrafos y parece que aceptando estas seis conclusiones expuestas anteriormente, el tema se puede explicar mejor.

Los cuerpos de estos Cuatro Santos Mártires se conservan dentro de cuatro antiguos sarcófagos que se encuentran en la cripta de la Iglesia romana dedicada a ellos y sobre la cual, mañana publicaremos un artículo. Desde el siglo XII, la cabeza de uno de los cuatro se venera en la iglesia romana de Santa Maria in Cosmedin.

Y finalmente, David, los falsos mártires de Pannonia eran canteros y de los Cuatro romanos se sabe que eran soldados, ¡luego no se el por qué se dice que los “Cuatro Santos Coronados” son patronos de los albañiles!

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es