San Daniel el Ermitaño

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Icono rumano moderno del Santo.

Daniel el Ermitaño (en rumano, Daniil Sihastrul o el Exicasta) fue un ermitaño rumano y el confesor del Voivoda (príncipe) de Moldavia, San Esteban el Grande (1457-1504).

Daniel el Ermitaño nació a principios del siglo XV, en un pueblo cercano a Rădăuţi, que es una importante ciudad al norte de Moldavia y en el bautismo recibió el nombre de Demetrio. No se conoce mucho sobre su juventud, pero parece que nació en el seno de una familia sencilla, que tuvo una educación simple y que no asistió a las grandes escuelas de su tiempo. Con diez años de edad se convirtió en el ayudante de San Leoncio, obispo de Rădăuţi, recibiendo la tonsura como monje en el monasterio de San Nicolás de aquella ciudad, a la edad de dieciséis años tomando el nombre de David.

Pasado un tiempo, abandonó el monasterio de la ciudad y vivió en el monasterio de San Lorenzo, cerca del pueblo de Vicosu de Sus, en las montañas de Bucovina. Se hizo un personaje solitario que necesitaba siempre estar tranquilo, solo, por lo que decidió adoptar las normas de la Gran Skema, tomando el nombre de Daniel. La tradición monástica de Oriente dispone de dos estados para los monjes: “el pequeño Skema” que es la forma de vida más simple en los monasterios y “la gran Skema” que está reservada a los monjes solitarios, que tienen un nivel espiritual más alto, que viven solos en los bosques, las cuevas o los desiertos.

Como un ermitaño, se retiró a una zona boscosa de difícil acceso en el valle del río Viţău, cerca del actual pueblo de Putna. En aquel lugar encontró una gran roca en la que se cree que excavó una pequeña capilla. Este lugar es hoy en día un lugar de peregrinación y consiste en una pequeña capilla y debajo de ella, una habitación también excavada en la piedra y la cual le servía de celda. La simplicidad de este lugar es increíble especialmente para quienes hoy lo visitan.

Vista de la celda donde vivió el Santo.

San Daniel permaneció allí durante un tiempo y, según la tradición, allí fue el príncipe Esteban el Grande en el año 1451, después del asesinato de su padre, Bogdan II. El ermitaño Daniel le pronosticó que pronto se convertiría en príncipe de Moldavia, cosa que ocurrió en el año 1457. Las visitas de Esteban a Daniel continuaron durante el tiempo que duró toda su vida y Daniel no solo se convirtió en su confesor, sino también en el consejero del príncipe.

Por consejo de Daniel, Esteban construyó en Putna el mayor monasterio de Moldavia, a dos kilómetros de su celda. El monasterio fue el más importante en su siglo, siendo posteriormente el lugar del enterramiento del santo príncipe y al mismo tiempo, el símbolo de la resistencia de Rumania durante los dos siglos de la ocupación austriaca. Después de la construcción del monasterio (1470), el ermitaño Daniel, con la intención de encontrar un lugar más silencioso, se marchó a Voroneţ, a unos treinta kilómetros al sur, en la llamada Roca del Halcón (Stânca Şoimului).

Detalle de un fresco con los Santos Daniel y Esteban en el monasterio de San Daniel.

En 1477 murió el Metropolita Teoctisto de Moldavia y el príncipe Esteban, junto con su Consejo, lo eligió como nuevo pastor de Moldavia, pero Daniel se negó porque quería seguir viviendo como solitario en su Roca del halcón. El príncipe Esteban visitó aun más al ermitaño Daniel, tras su derrota contra los turcos en Războieni, en el año 1476 y siempre, para pedirle consejo.

Después de dejar que lo esperara en la puerta porque “él estaba en oración”, Daniel ordenó al príncipe no dejar el país en manos de los turcos, algo que parecía imposible y que se preveía que sucediera, pero que al final, se evitó. En recuerdo de esta victoria, el príncipe Esteban construyó en el año 1488 el monasterio de Voroneţ, dedicado a San Jorge y que fue pintado durante el reinado de su hijo, Petru Rareş. La belleza de su pintura y la famosa imagen del Juicio Final en el muro exterior occidental, han hecho que a este famoso monasterio se le conozca como la “Capilla Sixtina” de Oriente. Después de la consagración del monasterio, Daniel traslado su celda al mismo, siendo elegido abad y en él pasó los últimos años de su vida.

San Daniel murió en el año 1496 siendo sepultado en la iglesia del monasterio Voroneţ. En su tumba, por mandato del príncipe San Esteban, se escribió: “Ésta es la tumba de nuestro padre David, el ermitaño Daniel”. Sus reliquias fueron veneradas al descubierto hasta el año 1775, en que fueron colocadas en su tumba. Actualmente, un dedo índice, que el abad Gereón del Monasterio de Putna separó, se mantiene desde 1749 dentro de una cajita de plata.

La importancia de este Santo:
Daniel el Ermitaño fue uno de los fundadores del movimiento exicasta en el norte de Moldavia, teniendo muchos discípulos en los bosques existentes en los alrededores de Voronet y en las ermitas y monasterios de la zona. También es importante porque animó a Esteban el Grande a luchar contra los turcos a fin de defender el cristianismo, construyéndose lugares para el culto después de cada batalla, haciéndolo en memoria de los que habían caído en la lucha.

Detalle de un fresco de San Daniel y el metropolita Gregorio de la Rasca. Monasterio Voronet, Rumanía.

Así como el príncipe Esteban no es santo porque levantó cuarenta y cuatro iglesias y monasterios, sino porque se resistió contra los turcos, evitando la extinción de toda la nación cristiana, de manera similar, Daniel no es un hombre santo solo por su ascetismo, sino también por la orientación que dio a las comunidades monásticas de la época. Especialmente, San Daniel es respetado porque entrenó a un gobernante a ser fiel. Por su causa, el príncipe Esteban fue nominado “Atleta Christi” (atleta de Cristo) por el Papa Sixto IV. Daniel fue el “entrenador” santo, el hombre a la sombra del atleta.

San Daniel fue considerado santo ya en vida; sanaba a los enfermos, expulsaba a los demonios y aconsejaba y consolaba a los que sufrían. Se le representa ya con el aura dorada (aureola) de los santos, solo veinte años después de su muerte, en la pared de la iglesia de Voroneţ, junto con quién ascendió a la Sede Metropolitana, San Gregorio Roşca.
Aunque siempre fue considerado santo, oficialmente fue canonizado por la Iglesia Ortodoxa Rumana en el año 1992, dándosele el nombre de El Piadoso San Daniel el Ermitaño. Su festividad es hoy, día 18 de diciembre, después de la celebración de algunos santos de su mismo nombre, como el profeta Daniel (17 de diciembre) y San Daniel el Estilita (11 de diciembre).

Vista del austero sepulcro del Santo.

Troparion:
“Piadoso Padre, portador de Dios, San Daniel, que dejaste el mundo y viviste en una celda de piedra en Putna. Con tu templanza humillaste a la arrogancia y a las tentaciones las superaste con verdadera pobreza, siendo ejemplo para los monjes que buscaban la vida angelical y eran amantes de las tierras del desierto; Ruega a Cristo Dios, para que salve a nuestras almas”.

Mitrut Popoiu

O Adonái,
Et Dux domus Israel,
Qui Móysi in igne flamea rubi apparuisti,
Et ei in Sina légem dedisti:
Veni
Ad rediméndum nos in bráchio exténto.
Oh Adonai,
Pastor de la casa de Israel,
Que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente,
Y en el Sinaí le diste tu Ley,
Ven
A librarnos con el poder de tu brazo

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