Santos Mártires de Escitia Menor (IV)

Icono ortodoxo rumano de San Pasícrates, mártir de Escitia Menor.

Icono ortodoxo rumano de San Pasícrates, mártir de Escitia Menor.

La persecución de Diocleciano fue durísima, especialmente en las provincias del Danubio: Moesia Inferior y Escitia Menor. La ciudad de Durostorum, la primera capital de la provincia, fue la sede de una legión romana, siendo aquí conocidos en los últimos años del siglo III y primeros del IV, algunos mártires, especialmente soldados, ejecutados por su fe. Uno de ellos es el mencionado ya San Dasio, ejecutado por decapitación el 20 de noviembre 304, celebrado en las Iglesias de Oriente, junto con Cirilo y Kindeas de Axiópolis, el día 26 de abril, y respectivamente, el 4 de agosto según el Martirologio Jeronimiano.

Santos mártires Pasícrates y Valentín
El Synaxario de la Iglesia Constantinopolitana menciona el 24 de abril, a los dos hermanos Pasícrates y Valention (o Valentín). En la tradición occidental su celebración es el 25 de mayo. También había soldados en la legión romana estacionada aquí, bajo el mando de Ausolazos; sus edades oscilaban entre los veintidós y los treinta años. Ellos confesaron su fe en Cristo “al ver que los paganos veneraban las piedras inanimadas”, por lo que fueron arrestados y llevados ante su general. Éste ordenó que hicieran sacrificios a Apolo, pero Pasícrates escupió a la estatua en su cara, diciendo “este dios se merece este tipo de veneración”. Por su actitud, fue atado con cadenas de hierro y enviado a prisión. En el camino, Valentín, quien había negado a Cristo poco tiempo antes, quería ver a Pasícrates, pero él lo rechazó, diciéndole que era indigno de estar en relación con él. Debido a esto, Valentín se arrepintió de su caída y confesó su fe en Cristo frente al general. Finalmente, los dos hermanos fueron condenados a muerte.

En el camino hacia el lugar de la ejecución apareció su madre y, en vez de llorar por sus hijos, les animaba a permanecer serenos ante la muerte, porque iban a ser mártires por Cristo, que murió por nosotros. Ellos fueron decapitados el 28 de abril del año 298. Más tarde su madre se llevó sus cuerpos y los enterró según las tradiciones cristianas, dando gracias a Dios.

San Julio el Veterano
En el mismo año, el 27 de mayo, la ciudad de Durostorum fue enriquecida con un mártir más, un soldado veterano llamado Julio que sirvió en el mismo regimiento que Pasícrates y Valentín. Su martirio se describe en el códice manuscrito Marci Velferi, editado por el bolandista Godefroy Henschenio. Alguien lo había denunciado como cristiano, por lo que lo llevaron ante un juez (en algunas historias se dice que ante el gobernador) llamado Máximo. Éste al principio intentó convencer pacíficamente al santo para que sacrificara a los dioses romanos, de acuerdo con el edicto imperial. Pero Julio respondió que sirvió durante veintisiete años al emperador, por lo que las acusaciones de que él era un rebelde no eran ciertas. Por otra parte, dijo que “él (Jesús) murió por nuestros pecados, para darnos vida eterna. Cristo nuestro Dios permanece para siempre. Confesarlo, es para cualquier persona tener la vida eterna, y negarlo, es querer ser condenado para siempre. Si muero por Cristo, voy a vivir para siempre”.

Icono ortodoxo rumano de San Valentín, mártir de Escitia Menor.

Icono ortodoxo rumano de San Valentín, mártir de Escitia Menor.

Por esta declaración se le condenó a muerte por decapitación. En la cárcel conoció a otro soldado cristiano llamado Hesiquio, quien, durante la preparación para su ejecución, animaba a Julio a tomar su corona martirial. Le dijo también: “Saluda a Pasícrates y Valentín, los siervos de Dios que van delante de nosotros al Señor por su valiente confesión”. A su vez, Julio le respondió: “Date prisa y ven, hermano, porque los que hemos saludado han oído tu promesa”. Julio abrazó a Hesiquio y le dijo: “Querido hermano, date prisa en venir con nosotros, pues a quienes he saludado, ya te han escuchado”.

Seguidamente, Julio fue decapitado el 27 de mayo, y probablemente Hesiquio poco tiempo después. Según un martirologio francés posterior (Adrien Baillet, “Des vies des Saints et l’histoire des festes de mysteres et de l’Eglise”, Tomo II, París, 1710, p. 373), los ciudadanos de Fiesoli, una ciudad en la Toscana, celebran en ese día un santo del mismo nombre, cuyas reliquias se conservan en la iglesia de la Abadía de San Bartolomé, situada allí. La opinión del autor francés es que hay sólo uno y es el mismo mártir que murió durante la persecución de Diocleciano, pero los reinados de Alejandro Severo o Licinio no están excluidos. Teodoro Ruinart (“Acta Primorum Martyrum sincera et selecta”, ed II, Amsterdam, 1713, p. 549) sostiene que es posible que ocurriese durante el reinado de Galerio, como también se admite en el Martirologio de Baronio. Él tiene la misma opinión de que los dos santos son uno solo, aunque la gente de Fiesoli venera a un “adolescentem immature morte martyrium pertulisse”

San Hesiquio
San Hesiquio es mencionado en este martirologio como que podría haber muerto como mártir, siendo reseñado por Ruinart (p. 550) el día 17 de junio, así como en el Martirologio de Adón y por Nootker el Poeta (nacido en el siglo IX). En los martirologios griegos es celebrado el 15 de junio.

Santos mártires Marciano y Nicandro
Otros mártires en Durostorum fueron los soldados Marciano y Nicandro, que probablemente murieron el 17 de junio del 303, aunque en Occidente se conmemoran el 27 de junio y en Oriente, el 8 de julio. Un artículo sobre su martirio fue publicado en en este blog el 28 de mayo de 2011. Según él, los dos soldados fueron originalmente de Durostorum pero estacionados en Venafro, Italia, donde fueron ejecutados por su fe. En 1933, después de algunas investigaciones, bajo el altar de la iglesia, se ha descubierto la tumba de San Nicandro.

Icono ortodoxo rumano de San Julio el Veterano, mártir de Escitia Menor.

Icono ortodoxo rumano de San Julio el Veterano, mártir de Escitia Menor.

Esta información necesita completarse con la bella historia de Daría, la esposa de Nicandro. Ella estuvo presente en el interrogatorio de su marido y se comprometió con él en contra el mismo Máximo quien, anteriormente, había condenado a San Julio. En lugar de pedirle que dejase su fe y permaneciese vivo con ella, Daría animaba a su esposo. Esto hizo que Máximo se enojase, quien la llamó mujer malvada que quería ver a su esposo muerto, probablemente porque ella quería casarse con otro. Daría respondió que las acusaciones eran falsas, y que si él tenía esa sospecha, que la matara a ella primero. Máximo dijo que las órdenes del edicto imperial no se extendían a las mujeres, pero él la detuvo durante un tiempo, y posteriormente la liberó.

Finalmente, Nicandro y su amigo Marciano optaron por no sacrificar a los dioses, por lo que fueron condenados a muerte por decapitación, por la cual dijeron que Máximo era “juez más clemente”. En la ejecución estuvo presente también Daría con su hijo, llevado en brazos por Papiniano, hermano del mártir San Pasícrates (Teodoro Ruinart, Acta Primorum Martyrum…, p. 553). En el camino, ella decía a su marido: “Diez años he vivido en casa contigo, sin dejar de orar para que yo pudiera verte de nuevo. Ahora estoy confortada, y he aquí que cuando vaya a la gloria, iré como la viuda de un mártir. Dale a Dios el testimonio que se debe a su santa verdad, para que también me libre a mí de la muerte eterna” (véase: Alban Butler, Las Vidas de los Padres, mártires y otros santos principales, compilados de monumentos originales y otros documentos auténticos, Londres, vol. VI, 1815, pp 289-291).

Pintura de los Santos Nicandro, Marciano y Daría, mártires de Escitia Menor, en una capilla de calle en Venafro, Italia.

Pintura de los Santos Nicandro, Marciano y Daría, mártires de Escitia Menor, en una capilla de calle en Venafro, Italia.

La segunda observación que hacer al artículo antiguo es que, si se acepta el nombre del juez que lo interrogó, o sea, Máximo, esto nos trae ciertas dificultades para colocarlos en Italia. Si fuera así, entonces San Julio del veterano y San Hesiquio, también mártires de Durostorum, deberían ser localizados también en Italia, debido a que su interrogatorio fue realizado por la misma persona. Por otra parte la presencia de Papiniano, hermano de San Pasícrates, en el martirio de los dos, podría implicar que también Pasícrates y Valentín hubieran muerto no muy lejos de allí. Demasiadas coincidencias están vinculando estas historias que podrían ser más creíbles si se colocan en Durostorum y no en Italia. Esta observación es hecha también por Teodoro Ruinart, Acta Primorum Martyrum…, p. 551, cuando habla de los Santos Marciano y Nicandro, celebrados en los menologios griegos el día 8 de julio, pero no se encuentra una solución satisfactoria a este enigma. Prefiero creer que las reliquias de los Santos Nicandro y Marciano, y junto con ellos las de Julio, se han llevado posteriormente a Italia, tal vez en los siglos siguientes, cuando Escitia Menor se enfrentaba a las terribles destrucciones causadas por las migraciones de muchos pueblos bárbaros. Por supuesto, eso podría ser sólo una hipótesis.

Troparion (himno) a los Santos en Durostorum
“¡Odiasteis el ejército en la tierra, vosotros mártires, y compartisteis la gloria celestial habiendo sufrido terribles dolores y hasta la muerte. Por eso, dais gloria a Cristo y honramos vuestra fiesta gloriosa, benditos mártires de Durostorum!”

Mitrut Popoiu

Santos Nicandro, Marciano y Daría, mártires

Fresco de los Santos con Cristo Resucitado. Convento de Frailes Capuchinos de Venafro, Italia.

Los Santos Nicandro, Marciano y Daría fueron martirizados en tiempos del emperador Diocleciano, el día 17 de junio del año 303, cerca de Venafro, en el Molise italiano. Son venerados como santos por la Iglesia Católica y son los patronos de las localidades de Venafro, San Nicandro Garganico y Tremensuoli di Minturno.

Nicandro y Marciano eran dos valerosos soldados romanos, probablemente originarios de Mesía (actual Bulgaria), pero estacionados en Venafro. Según la tradición, Daría era la esposa de Nicandro. Aunque eran conscientes de lo que hacían y arriesgaban, abrazaron el cristianismo y, como se negaron a renunciar a su fe, fueron detenidos y condenados a muerte.

En realidad, en el Martirologio Romano, el día 17 de junio se menciona el martirio de Nicandro y Marciano, pero no se menciona el de Daría, cuya figura sólo se refleja en la leyenda popular. Se dice que Nicandro se negó a sacrificar a los dioses paganos y que se reafirmó en su fe en Cristo, siendo animado por su mujer. Daría sería martirizada unos días después, pero el Martirologio Romano no la menciona.

En el lugar del martirio, no lejos de la ciudad de Venafro, en el año 955 se construyó una basílica en honor de los mártires. En el año 1933, bajo el altar mayor fue encontrada la tumba de Nicandro, de la que según una devota la leyenda, en determinadas ocasiones y sobre todo en los días festivos, emanaba un líquido misterioso y sagrado, al que se le atribuyen según los numerosos ex votos allí existentes, dones milagrosos.

Los devotos de Venafro están muy unidos a estos mártires, son sus santos patronos y los celebran los días 16, 17 y 18 de junio, con actuaciones de diversos tipos que llenan las calles de miles de personas, no solo de la localidad sino también venidas de fuera, incluso de otras regiones italianas y de países vecinos. En la medianoche del día 15, en el convento de los capuchinos, se inician oficialmente los días de fiesta, cantando una melodía repetitiva por parte de un pequeño grupo formado por simples elementos que se denominan “bandarella”. Aun a pesar de que es de noche, en este evento fascinante participan cientos de personas. De hecho, durante toda la noche la melodía se repite por todas las calles de la ciudad anunciando a todos el comienzo de la fiesta.

El día 16 amanece con una tronada de fuegos artificiales, repique de campanas, la misa matinal en la basílica y el recorrido de las bandas musicales por el pueblo y en torno a las siete de la tarde de ese día, se inicia una procesión desde la iglesia de la Anunciación, llevando un busto de plata con las reliquias de San Nicandro y las reliquias de los Santos Marciano y Daría hacia la basílica situada a las afueras de la ciudad anfitriona, cantándose seguidamente el solemne Oficio de Vísperas presidido por el obispo. Por la noche hay un concierto de bandas de música.

Fresco del martirio de los Santos. Basílica de los Santos en Venafro, Italia.

El 17 de junio es el día en que se conmemoran a los tres mártires con misas matutinas y vespertinas y con el solemne pontifical, presidido por el obispo, durante el cual el alcalde entrega al obispo las llaves y las velas, poniéndolas en las manos del busto relicario de plata del santo. A esta ceremonia acuden muchos fieles de toda la comarca. Por la noche, siguen los conciertos de música ligera con cantantes famosos a nivel nacional y con otros variados divertimentos.

El día 18 de celebran otras misas por la mañana y por la tarde. Lo más simbólico de toda esta festividad es sin embargo, la procesión de la tarde-noche que se caracteriza por el canto coral del himno dedicado a los mártires, por el brillo de miles de velas en la procesión y la enorme participación popular en el cortejo religioso; miles y miles de personas a ambos lados del mismo. La procesión comienza en la basílica alrededor de las ocho de la tarde, después de realizarse la denominada “ammessa”, donde se subasta el derecho de poder llevar las estatuas. La procesión termina pasada la medianoche, después de haber recorrido todo el casco antiguo cantando un viejo himno, conocido por todos los lugareños, desde los más pequeños hasta los más ancianos.
El lugar donde concluye este rito sagrado y solemne es la iglesia de la Anunciación, donde el busto de San Nicandro y las reliquias permanecerán hasta la festividad del año siguiente; pero en realidad, a fin de permitir una mayor participación en el canto final del himno, la procesión termina en la plaza del Castillo. Al finalizar la procesión la fiesta se culmina con los tradicionales fuegos artificiales. En estos días festivos, San Nicandro es conmemorado el día 17, aunque se garantizan otros eventos colaterales como por ejemplo, una carrera pedestre interregional con atletas provenientes de diferentes regiones italianas.

El himno a los santos mártires fue escrito en Venafro, en el año 1881 por parte del compositor y músico Domenico Criscuolo. En la procesión del día 18, la emotiva participación de los naturales de Venafro, acaba como “un himno de alabanza a los poderosos y magnánimos héroes…” acompañados por todas las bandas. Ésta es la letra del himno:
“¡Cántale un himno de alabanza, oh pueblo venefrano, a los poderosos y magnánimos héroes, Nicandro, Marciano y Daría! A él, que llevó la palma de la victoria; y a ella, que fue fuerte e intrépida pareja de su esposo. Ilustres entre las estrellas, reinad en vuestro Imperio donde están los pasos fervorosos y los deseos. ¡Ea! Espéranos impávidos y sanos de mente y corazón, de mente y corazón, hasta la gloria que vosotros disfrutáis, y que podamos disfrutarla nosotros. Y mientras tú disfrutas de la gloria de Dios, disfrutemos también por ti, disfrutemos por ti, disfrutemos por ti, disfrutemos, disfrutemos también ahora.(x2)”

Busto relicario de San Nicandro. Venafro, Italia.

La ciudad de Venafro es rica en historia, arte y cultura. De origen samnita, fue conquistada por los romanos como puede comprobarse por las muchas antigüedades existentes en el museo arqueológico de Santa Clara. Aparte de su pasado romano, está presente la historia medieval y la arquitectura barroca. De época medieval es el Palacio Caracciolo y el Castillo Pandone ampliado sobre una construcción longobarda y sobre la laguna se encuentra un edificio modernista del siglo veinte.

Venafro es rica en iglesias, algunas cerradas al culto y abandonadas. Las más notables y conocidas son la Catedral de Santa Maria de la Asunción, la iglesia y el convento de San Nicandro, la iglesia de San Francisco y algunas otras. Existe también un gran número de edificios del siglo XVIII, tales como el Palazzo Del Prete, el Palazzo Almieri, el Palazzo Reale, el Palazzo De Utris, etc. Cercano al parque de la ciudad está la famosa fuente de San Bartolomé con sus cuatro chorros de agua. El territorio de Venafro es importante por su producción de aceite de oliva y se ha adherido a la “Asociación de la Ciudad del Olivo”.

Felice Stasio

Bibliografía:
– VVAA, “Nicandro, Marciano y Daría: conocer, recordar y venerar a los santos patronos de Venafro en el XVII Centenario de su martirio”, edición Vitmar