San Demetrio el Nuevo (o Basarabov), santo patrono de Bucarest

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Icono ortodoxo búlgaro del Santo, rodeado de escenas de su vida.

Entre los santos venerados de manera muy especial en Rumania, se encuentra San Demetrio el Nuevo de Basarabi (o más correctamente, Basarabov), también conocido como Demetrio de Bucarest donde se le honra de manera muy particular. Es el santo patrono de Bucarest y de toda Valaquia.

Tres historias sobre San Demetrio el Nuevo
No existen muchos datos sobre la vida de San Demetrio el Nuevo. En “La vida de los santos rumanos” se dice que nació en Basarabov, que es un pueblo búlgaro, no lejos de la ciudad de Russe, en el valle del río Lom. Probablemente, sus padres eran simples campesinos rumanos de Valaquia, tal y como lo menciona la Enciclopedia Ortodoxa Rusa (Pravoslavnaja Encyklopedia). Vivió en el siglo XIII, durante el segundo Imperio Búlgaro (1187-1396). La tradición dice que era un fiel creyente desde su infancia y que ayunaba y oraba frecuentemente. Según cuenta una historia, durante su juventud, una vez cuando llevaba a pastar a las ovejas de su familia, pisó accidentalmente un nido de pájaros, matando algunos pajarillos. Él consideró esto como un asesinato, por lo que decidió no llevar zapatos ni calcetines durante tres años en su pie izquierdo – incluso en tiempos de calor o de heladas –; ya que con este pie había pisado a los pajaritos.

Siendo joven, ingresó en un monasterio cercano a su pueblo y, más tarde, se retiró a un bosque cercano para llevar vida solitaria. Finalmente encontró refugio en una cueva junto al río Lom, donde vivió el resto de su vida. Supo de antemano la fecha de su muerte y se colocó entre dos pilares de rocas en la cueva y así, entregó pacíficamente su alma en las manos de Dios. Así, San Demetrio permaneció sin ser descubierto, ya que en unas inundaciones, las aguas del río Lom cubrieron su cuerpo con depósitos de barro y de piedras. Pasados muchos años, una nueva inundación del río llegó hasta la cueva arrastrando las aguas las reliquias del santo, que quedaron abandonadas en algún lugar cercano a las aguas. Entre los del lugar, se corrió el rumor de que diferentes personas habían visto de noche unas llamas o luces, un fenómeno que es percibido en la Europa del Este como una señal de que algún tesoro estaba escondido.

Vista exterior del monasterio rupestre de Basarabov (Bulgaria).

De todos modos, el santo se apareció en sueños a un joven epiléptico diciéndole el lugar donde estaba y que si él lo encontraba, se curaría. El joven contó el sueño a sus padres y rápidamente, un gran número de personas fueron al lugar indicado en el sueño. Allí encontraron los restos incorruptos del santo. El joven sanó de inmediato y el cuerpo sagrado de San Demetrio fue puesto en un ataúd en la iglesia de Basarabov. Como sigue contando la historia, ocurrieron allí otros muchos milagros.

Existe otra variante de la biografía de San Demetrio, que fue escrita por Paisio de Hilandar, un monje búlgaro del Monte Athos (1722–1773) en su “Historia eslavo-búlgara” (Istoriya Slavyanobolgarskaya, acabada en el año 1762 en el monasterio Zografu). El capítulo noveno de este libro está dedicado a los santos búlgaros y la sección 29, está dedicada a San Demetrio. Según esto, él fue un simple laico que poseía varias ovejas y un pequeño viñedo en la orilla del río y que vivía en una choza situada entre unas rocas cercanas al mismo. Llevaba una vida solitaria y allí murió y fue sepultado. Paisio sugiere que el santo murió en el año 1685 y que sus reliquias fueron descubiertas por algunas personas más tarde, que las llevaron a Basarabov, cerca de Svistov, en la diócesis de Tarnovo. Paisio dice también que San Demetrio realizó numerosos milagros en aquella localidad.

Pero también existe una tercera leyenda, registrada en la Enciclopedia Ortodoxa Rusa. De acuerdo con ella, San Demetrio estaba casado pero no tenía hijos y después de la muerte de su esposa, entró en un monasterio de la localidad y fue tonsurado como monje. Allí trabajó con gran diligencia, amando las vigilias, el ayuno y la oración. Anticipándose a la hora de su muerte, dejó el monasterio y se fue a la orilla del río, se encajó entre dos rocas como si fueran su sepulcro y allí se durmió en el Señor. Y la historia continúa contando el resto de la primera leyenda. La novedad en esta tercera versión es que San Demetrio estuvo casado.

Vista de una de las celdas del monasterio rupestre de Basarabov (Bulgaria), donde se cree que vivió el Santo.

El Synaxarion rumano, que reproduce la primera historia, informa de un primer intento de conseguir las reliquias de Basarabov. Uno de los voivodas de Valaquia (no se menciona el nombre) lo intentó, ordenando a algunos nobles que fueran allí y se llevaran las reliquias en un carro, pero que estando ya en la ciudad fronteriza de Russe, los bueyes uncidos al carro se pararon en seco. Pasado un tiempo, como no conseguían mover a los bueyes, decidieron dejar las reliquias en las manos de Dios. Pusieron dos nuevos novillos al carro y los dejaron solos y ellos volvieron al centro del pueblo de Basarabov donde se detuvieron. Interpretaron que el santo no quería salir de su patria.

Las reliquias permanecieron en la iglesia del pueblo hasta el año 1774. En este año, el general ruso Petr Saltykov, durante una guerra con los turcos, decidió coger las reliquias para que no fueran profanadas, teniendo la intención de llevarlas al monasterio de las Lauras de las Grutas de Kiev, pero en el camino, en Bucarest, el comerciante Hagi Dimitrie, que era un macedonio-rumano (Vlach de Macedonia), los convenció para que las santas reliquias quedaran en Valaquia, a fin de consolar al pueblo por lo que había sufrido durante la guerra. El general se dejó convencer aunque se llevó una mano del santo a la Laura de las Grutas (Lavra Pecerska). El resto, desde el 13 de julio de 1774, quedó desde entonces en la catedral metropolitana, siendo recibidas por el metropolita Gregorio de Valaquia (1760/1787). Las crónicas interpretan como un milagro de San Demetrio el hecho de que la guerra y la peste que entonces existían, terminaran de repente. En 1792, el metropolita Filareto II (1792-1793) proclamó a San Demetrio Basarabov como santo patrono de Bucarest.

Fotografía de la Divina Liturgia oficiada frente a las reliquias del Santo con ocasión de su festividad, el 27 de octubre de 2010. Bucarest, Rumanía.

Algunos milagros atribuidos al santo
Entre los milagros, existen algunas historias de personas que trataron de coger algunos fragmentos de sus sagradas reliquias. Como anterioridad el santo había estado en Bulgaria, durante una peregrinación, un diácono del metropolita Nikifor de Tarnovo quiso coger alguna pequeña porción y al intentarlo, quedó paralizado y no pudo moverse hasta que confesó lo que pretendía hacer.

Lo mismo ocurrió con dos mujeres de Cernavoda, llamadas Aspra y Catalina, que se las arreglaron para construir una iglesia en honor de la Asunción de la Virgen en su ciudad. Ellas querían un trocito de las reliquias para su iglesia y de alguna manera se las arreglaron para “robar” una pequeña pieza. Los bueyes que llevaban la carreta donde ellas se montaron al marchar, no se movieron hasta que ellas devolvieron la reliquia y confesaron su pecado.

En este mismo período de tiempo, el obispo Ioanikij de Preslav estaba muy enfermo y lo llevaron en una camilla hasta donde estaban las santas reliquias. Después de escuchar la Sagrada Liturgia en la iglesia, se despertó solo logrando caminar por si mismo, alabando a Dios.

Vista actual del sepulcro del Santo en la catedral de Bucarest, Rumanía.

En Bucarest, San Demetrio es celebrado por otros milagros. En el año 1815 hubo una epidemia de peste y el príncipe Ioan Gheorghe Caragea (1812-1818) ordenó sacar las reliquias en procesión por las calles; la epidemia desapareció de repente. Lo mismo ocurrió durante la gran sequía del año 1827 y durante la epidemia de cólera de 1831. Otra enfermedad fueron unas anginas generalizadas entre la población, que ocurrieron el 1 de mayo de 1870 debido a unos pantanos cercanos a la capital. El General Dimitrie Papazoglu, que escribió la historia de Bucarest, señaló que en aquella ocasión, las reliquias salieron de la catedral guiadas por el hieromonje Ieronim, que las llevó a la ciudad de la iglesia “Foişor”. Durante un día y una noche, las reliquias permanecieron en aquella iglesia, las nubes de mosquitos desaparecieron y todos los enfermos se curaron al unísono. Existe una litografía pintada por G. Venrich, que representa este evento y que está dedicada al hieromonje Ieronim.

Las peregrinaciones para visitar la urna de las reliquias de San Demetrio se desarrollan anualmente el 27 de octubre, dos días después de la celebración del conocido San Demetrio de Tesalónica. Durante la etapa comunista las peregrinaciones estaban prohibidas, pero aun en este difícil período de tiempo, numerosas personas iban a venerar al santo.

Un milagro más reciente es relatado por Iustin Bulimar, un hieromonje que aun continúa al servicio de la catedral y que en una entrevista dijo: “En el año 1989, después de administrar la santa unción, observé a un creyente que muchas veces veía participando en este Santísimo Sacramento y en los demás servicios de la Iglesia y que siempre se quedaba el último venerando (a San Demetrio). Un día, como de costumbre, subió adonde están las reliquias, pero ¿por qué era él el último que se quedaba para venerarlas? Porque él caminaba con muletas y dejando las muletas lejos, se fue a la veneración con la intención de recogerlas después de orar (tengo que aclarar que el lugar es muy estrecho y cualquiera puede caminar apoyándose en las barandillas). Como pudo se hincó de rodillas y se produjo el milagro: el hombre se levantó, se inclinó y bajó las escaleras. En aquel momento no se dio cuenta de que se le habían olvidado las muletas y en ello cayó al bajar la colina del Patriarcado (la catedral está sobre una colina); entonces se dio cuenta de que había sucedido un milagro y se volvió llorando dando gracias a Dios y a San Demetrio”. El Patriarca Teoctisto de Rumania declaró que aquello pudo ser obra del santo y no permitió que los comunistas destruyeran la catedral, como lo tenían previsto en los años ochenta.

Catedral metropolitana de Bucarest, Rumanía, donde se veneran las reliquias del Santo.

La veneración del santo
Aunque ya era venerado desde hacía siglos y había sido proclamado santo patrono de Bucarest, San Demetrio fue canonizado oficialmente solo después de que lo decidiera el Santo Sínodo en el año 1955 en tiempos del Patriarca Justiniano Marina. Como un gesto de amor fraternal, el 27 de octubre del año 2005, el Patriarca Teoctisto de Rumania, a petición del Patriarca Maxim de Bulgaria, le regaló un icono que contiene una pequeña reliquia del santo y que se encuentra actualmente en el monasterio de San Demetrio en Basarabov, a unos ocho o nueve kilómetros de Russe, que es una ciudad a orillas del río Danubio.

Troparion (himno) de San Demetrio el Nuevo
“La imagen de Dios se ha conservado verdaderamente en ti, oh Padre Demetrio, porque cogiste tu cruz para seguir a Cristo. Al hacer esto, nos enseñaste a hacer caso omiso de la carne, ya que fallece, y en su lugar, cuidar el alma que es inmortal. Por lo tanto tu espíritu se alegra con los ángeles”.

Mitrut Popoiu

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