Santos Disolo y Receso, mártires de las catacumbas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Teca relicario de los santos mártires Disolo y Receso.

El Papa Benedicto XVI escribe: Las reliquias de los santos nos conducen al mismo Dios: es Él, con el poder de su gracia, quién da la valentía a unos seres tan frágiles como nosotros, para que den testimonio ante el mundo. Nos invita a venerar los restos mortales de los santos y de los mártires, aunque la Iglesia no olvida que, en última instancia, son solo huesos humanos pertenecientes a personas que han sido tocadas por el poder vivificante de Dios. Las reliquias son vestigios de esta presencia invisible, pero real, que ilumina las tinieblas de este mundo, lo que demuestra que el Reino de los cielos está dentro de nosotros. Gritan con nosotros y por nosotros: “Maranatha” (Ven, Señor Jesús).

Curioseando entre los santos, o quizás mejor, entre sus sagradas reliquias, algunas veces nos encontramos con algunos que están completamente olvidados o simplemente, que son unos desconocidos. Este es el caso de los santos mártires Disolo (Dizolus en latín y Dizole en francés) y Receso (Recessus en latín y Recelse, en francés). Pero, ¿quiénes son? Son dos mártires extraídos de las catacumbas romanas de San Hermes. Su inclusión entre los mártires dela Iglesia fue debido a su descubrimiento (inventio) en el siglo XVI dentro de dichas catacumbas.

Las fuentes de esta noticia están en el volumen IV dela BBSSen sus páginas 667-668. El rector del colegio jesuita de San Audomaro obtuvo las reliquias de estos santos gracias al Papa Paulo V en el año 1616. Estas reliquias fueron llevadas a Lille el 27 de septiembre de dicho año y al colegio de San Audomaro, seis días más tarde. El día 13 de mayo del año 1618, con gran solemnidad se hizo el traslado a la iglesia del Colegio, pero de allí desaparecieron durantela RevoluciónFrancesa.Su fiesta fue fijada el día 13 de mayo, día del traslado de las reliquias, pero a partir del año 1673 se celebra el cuarto domingo después de Pascua.

Concluyo este relato con un pensamiento del santo sacerdote francés Vicente de Paul: “Tenemos que recibir estas sagradas reliquias como si recibiéramos a los mismos santos a los que pertenecen, quienes han tenido el honor de venir a visitarnos; por eso, vamos a honrar a Dios en sus santos y le suplicaremos que nos otorguen una parte de las gracias que abundantemente han recibido en sus almas”.

 Damiano Grenci

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