El Misteri d’Elx

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Vista de la representación del Misteri: la Virgen María en oración sobre su lecho de muerte, rodeada de ángeles y frente a las otras dos Marías.

Vista de la representación del Misteri: la Virgen María en oración sobre su lecho de muerte, rodeada de ángeles y frente a las otras dos Marías.

La Festa, Misteri d´Elx o Misterio de Elche es una obra teatral de raíces medievales que se divide en dos actos y que se pone en escena cada año durante los días 14 y 15 de agosto en el interior de la Basílica de Santa María de Elche. En esta obra escrita en valenciano se representa la muerte, Asunción y Coronación de la Virgen y, en conjunto, muestra numerosos aspectos artísticos e históricos acreedores de estudio. Si además tenemos en cuenta que se trata de la única obra de su género que se ha representado sin interrupción hasta la actualidad, a pesar de las prohibiciones oficiales derivadas del Concilio de Trento, no dudamos en aseverar que nos encontramos ante una obra clave del teatro religioso europeo de origen medieval. Así lo reconocía también la UNESCO al declararla en 2001 “Obra Maestra”, la primera española, “del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad”.

Respecto a su origen, no somos capaces de datar con precisión cuándo nació, debido a la falta de documentación al respecto. No faltan sin embargo dos tradiciones que pretenden ubicar su génesis en el tiempo: una de ellas vincula la creación de la Festa con la conquista de la Elche musulmana por las tropas de Jaime I El Conquistador, en 1265. Otra leyenda relaciona la obra con la aparición o venida de la imagen de la Virgen ilicitana en 1370, de modo que la “consueta” o libreto de la representación se habría encontrado junto a la figura mariana, aparecida milagrosamente. No obstante, los expertos, tanto sobre la obra de Elx como sobre el teatro medieval europeo en general, la ubican en la segunda mitad del siglo XV, por ser ésta etapa en la que se revela un auge en el teatro de temática asuncionista.

Momento de la representación del Misteri: el ángel del Señor desciende de las alturas -el techo de la Basílica- en la tramoya o "magrana celestial" para llevarse a la Virgen al cielo.

Momento de la representación del Misteri: el ángel del Señor desciende de las alturas -el techo de la Basílica- en la tramoya o “magrana celestial” para llevar a la Virgen la palma dorada, anuncio de su muerte.

La acción dramática de la Festa está basada en los cuentos tradicionales alrededor de la Asunción de la Virgen que se transmitieron oralmente durante los primeros años del cristianismo y que, desde el siglo IV, se recogieron en los denominados “Evangelios Apócrifos”. Santiago de la Vorágine refundió estos evangelios de forma fantasiosa en el siglo XIII en su “Leyenda Aurea”, obra que tuvo una gran difusión en la Europa medieval y que ejerció su influjo también sobre el drama ilicitano. Sin duda, los aspectos que más llaman la atención de la Festa son la compleja tramoya que permite las apariciones de personajes celestiales desde la cúpula de la iglesia, la “magrana celestial”, y su vertiente artística más notable que es la musical.

El drama ilicitano es totalmente cantado y contiene melodías que proceden de diversas épocas: así, junto a cantos de clara ascendencia medieval, existe una interesante parte renacentista y se revelan también adornos y añadidos de la época barroca e incluso posteriores. El texto literario del “Misterio de Elche” consta de un total de doscientos cincuenta y nueve versos que aparecen distribuidos en estrofas de diversos tipos. Sin embargo, su homogeneidad musical es extraordinaria y en conjunto se presenta como una obra unitaria que destaca por su valor esencial. Hay que recordar que todos los personajes son representados por varones -adultos en el caso de los apóstoles y niños en el caso de los ángeles y las tres Marías-, tratando de respetar así el origen litúrgico-medieval de la misma, que prohibía expresamente la aparición de mujeres en este tipo de representaciones.

Momento de la representación del Misteri: la tramoya desciende de nuevo, llevando el alma de María, para reunirla con su cuerpo y llevársela al cielo. El niño que interpreta a la Virgen ha sido sustituido por una pequeña imagen que representa el alma de la Virgen y, posteriormente, por la imagen de la patrona.

Momento de la representación del Misteri: la tramoya desciende de nuevo, llevando el alma de María, para reunirla con su cuerpo y llevársela al cielo. El niño que interpreta a la Virgen ha sido sustituido por una pequeña imagen que representa el alma de la Virgen y, posteriormente, por la imagen de la patrona.

En sus comienzos estuvo organizada por algunas familias de la pequeña nobleza local y es en el año 1609 cuando, de manera definitiva, el Consejo de la villa tomó el acuerdo de hacerse cargo de la organización y financiación de la Festa. Por otra parte, hay documentos que constatan que la obra ha sido interpretada por una importante capilla de instrumentistas y cantores existente en la iglesia de Santa María de Elche que alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVIII. Esta capilla musical profesional desapareció en 1835 y, con el fin de asegurar la continuidad de la representación del Misterio, cantores aficionados de la ciudad la tomaron a su cargo y evitaron de este modo su desaparición.

La escena propiamente dicha se divide en dos partes bien diferenciadas: el escenario horizontal o “terrestre” y el vertical o “aéreo” que simboliza el cielo. La cúpula se cubre totalmente en la base de su anillo toral con una gran lona pintada con nubes y ángeles. En la actualidad son los miembros de la “Capilla del Misterio de Elche”, alrededor de setenta adultos y treinta niños, los que recitan el drama asuncionista. Y aunque, con pocas excepciones, ninguno de ellos sea profesional del canto, la alta calidad que alcanzan las voces y el buen trabajo de estos cantores se hace patente en las puestas en escena anuales.

Momento de la representación del Misteri: los apóstoles, que han visto a María ascender al cielo, reciben el rocío celestial.

Momento de la representación del Misteri: los apóstoles, que han visto a María ascender al cielo, reciben el rocío celestial.

El gran escenario del Misterio de Elche, la Basílica de Santa María, es un templo barroco cuya construcción se inició en el año 1673 bajo la dirección del arquitecto Francesc Verde. Se levantó sobre el solar que ocuparon otros edificios religiosos dedicados a Santa María en su Tránsito: la mezquita musulmana, consagrada al culto cristiano por Jaime I tras la conquista de 1265, una iglesia de estilo gótico (1334-1492) y otra de estilo renacentista.

Salvador

Vídeo con la representación completa del Misteri

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La Dormición de la Santísima Madre de Dios y siempre Virgen María

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Icono ortodoxo americano de la Dormición de la Virgen.

La Madre de Dios, tanto para los ortodoxos como para los católicos, es el Santo más importante y querido, pues siempre está intercediendo por nosotros ante Dios. En la tradición ortodoxa existen muchos himnos que dicen que ninguna oración suya será desatendida por su Hijo, nuestro Señor Jesucristo. El gran amor de los cristianos a María puede comprobarse por el gran número de personas que llevan su nombre, por las fiestas dedicadas a ella a lo largo del año y por el gran número de iglesias también dedicadas bajo su patrocinio.

En Oriente, se celebra el nacimiento de la Virgen (8 de septiembre), el día de su revelación a los santos Andrés y Epifanio de Constantinopla, también conocido como la “protección de la Madre de Dios” (1 de octubre), su Presentación en el templo (21 de noviembre), la “Synaxis de la Madre de Dios” en el segundo día de la Navidad (26 de diciembre), la Anunciación (25 de marzo) y en otras celebraciones menores.

Icono ortodoxo ruso de la Dormición de la Virgen. En él se aprecia cómo Nuestro Señor toma la animula de su Madre para llevarla al cielo.

Pero la celebración más importante sigue siendo la del 15 de agosto, conocida como la “Dormición de la Virgen Santísima, Madre de Dios y siempre Virgen Maria” (en griego, “Κοίμησης της Θεοτόκου”). La misma festividad se celebra en Occidente como la Asunción corporal de María al cielo. La diferencia entre las dos confesiones es que en Occidente se dice que María ascendió corporalmente al cielo, mientras que en Oriente se afirma que su Hijo Resucitado fue quien llevó su cuerpo al cielo. La diferencia está en que en Oriente se cree que Maria nació con el pecado original pero que fue limpiada en el momento de la Encarnación de Nuestro Señor, en otras palabras, el poder elevarse a los cielos proviene de la realidad de la resurrección de su Hijo. La representación de esta creencia puede visualizarse en los iconos ortodoxos de la Dormición, que representan a Jesucristo cogiendo el alma de su madre como si fuera un bebé pequeño.

La conmemoración de este día en el que la Virgen deja este mundo no es un acontecimiento triste, ya que desde entonces, ella ruega por nosotros en el cielo. Por lo tanto, el ayuno de dos semanas anteriores a la festividad, termina hoy para que en lugar de utilizar vestidos de luto, los cristianos celebremos el día con alegría.

Los hechos históricos y la localización del evento
No existen datos exactos sobre el día en el que la Santísima Virgen murió. La falta de información de los Evangelios se complementa con la tradición. El “Transitus Mariae”, una obra apócrifa del siglo II, se refiere a este momento diciendo que el mismo Jesús le habría indicado el lugar de la sepultura a Pedro y ese lugar sería el jardín de Getsemaní, ubicado en el valle de Josafat, que separa a Jerusalén del Monte de los Olivos. De acuerdo con las “Actas apócrifas de Juan”, que también datan del siglo II, el evangelista fue a Éfeso siendo ya viejo, acompañado de Procoro y después de la muerte de María. Otras obras apócrifas resaltan la misma tradición, entre ellas, dos cartas de San Ignacio a Juan y una carta de Dionisio el Pseudo-Areopagita al obispo Tito (siglo IV) y el libro de la “Santa Virgen Madre de Dios”, del Pseudo-Melitón de Sardes (siglos V-VI); todos ellos dicen que María fue sepultada en el jardín de Getsemaní.

Detalle de la Dormición de la Virgen en el ábside de la catedral de Sibiu, Rumanía.

El Martirologio de Jerusalén (siglo V) atestigua que existía una iglesia dedicada a la Santísima Virgen, sobre su tumba, localizada en el Valle de Josafat. En ese mismo período de tiempo, la “Historia Euthymiaca” informa de que el emperador Marciano (450-457) y su esposa Pulqueria preguntaron al patriarca Juvenal de Jerusalén acerca de donde estaban las reliquias de la Madre de Dios. Juvenal les habló de la tradición que decía que tres días después de haberse quedado dormida, el cuerpo de la Virgen fue llevado al cielo por lo cual, la tumba del huerto de Getsemaní estaba vacía, quedando allí sólo un velo que más tarde se llevaron a la Iglesia Blachernae de Constantinopla. San Epifanio de Salamina († 403) sigue la tradición y dice que San Juan fue a Éfeso solo. En los siglos posteriores, San Gregorio de Tours, San Isidoro de Sevilla, San Modesto, San Sofronio de Jerusalén, San Germán de Constantinopla, San Andrés de Creta y San Juan Damasceno, localizan la existencia de la tumba en Jerusalén.

Estos escritos han sido recopilados en el sinaxario de Constantinopla, el cual se lee en las iglesias ortodoxas en la mañana del día 15 de agosto, durante el servicio anterior a la Sagrada Liturgia; este texto, lo reproducimos aquí en su totalidad. El texto, por supuesto, tiene un escaso valor histórico, pues ciertas informaciones no se ajustan al contexto. Su valor reside en cómo lo reciben los cristianos devotos. Más específicamente, la historia nos demuestra cómo el culto a la Madre de Dios estaba desarrollado en el momento en el que el Sinaxario fue escrito, alrededor del siglo X, y cómo en ese sentido se fijó la tradición. No voy a juzgar aquí la veracidad de todos los hechos porque voy a dejar que el texto hable por sí mismo acerca de la devoción que los creyentes ortodoxos le tienen a Nuestra Señora.

Vista de un icono ortodoxo rumano de la Dormición de la Virgen, engalanado con flores para su veneración el día 15 de agosto. Monasterio Sihastria Putnei, Rumanía.

“En el día 15 del mes, la conmemoración del muy reverendo traslado de Nuestra muy Gloriosa Señora y siempre Virgen María.
No es de extrañar que la Doncella, la salvación del mundo, muera,
cuando quien hizo el mundo, hecho carne, también había muerto.
La Madre de Dios siempre está viva a pesar de que al decimoquinto, ella murió.
Cuando Cristo, nuestro Dios, decidió llevarse consigo mismo a su propia madre, lo avisó tres días antes a través de un ángel. Dijo: “Es el momento de llevarme a mi madre conmigo. No estés preocupada por esto, acepta mi palabra con alegría porque vas a venir a la vida inmortal”. Y ella, en su anhelo por irse con su Hijo, subió aprisa al Monte de los Olivos para orar (ya que era su costumbre el ir allí a orar). A continuación ocurrió algo maravilloso porque las plantas del Monte se inclinaron por su propia voluntad y como esclavos, reverenciaron a su Señora. Después de orar volvió a casa pero al mismo tiempo toda la casa tembló. Ella preparó muchas luces y dando gracias a Dios, invitó a sus familiares y vecinos. Ella barrió la casa y preparó el lecho y todo lo necesario para el entierro. Ella explicó todo lo que le había dicho el ángel respecto a su traslado al cielo y cómo confirmación de sus palabras, mostró la recompensa que le había dado, que era una rama de palma (del Paraíso). Las mujeres que habían sido convocadas a esta audiencia, lloraron y se lamentaron y se levantaron gritando de dolor. Cuando cesaron sus lamentos, les suplicaron que no las dejara huérfanas. Ella les aseguró cuanto había pasado y hecho para velar y proteger no sólo a ellas, sino a todo el mundo. Gran parte de su dolor, se alivió con estas palabras de consuelo que dirigió a quienes estaban presentes. Luego ella dio instrucciones acerca de sus dos túnicas: que las dos viudas pobres que estaban habitualmente con ella y la conocían y que recibían lo que se requería para su alimentación, debían tener una cada una.”

Mientras ella detallaba y organizaba todo esto, de repente se oyó el sonido de un trueno poderoso y la llegada de muchas nubes desde los confines de la tierra, que traían a los discípulos de Cristo junto a la casa de la Madre de Dios. Entre ellos estaban también los jerarcas, los que conocen a Dios, Dionisio el Areopagita, Jeroteo y Timoteo. Cuando se enteraron del por qué estaban allí juntos, hablaron con ella de la siguiente manera: “Si vimos, Señora, cómo te quedabas en el mundo y nos consolaste como también lo hizo nuestro Señor y Maestro, ¿cómo vamos ahora a soportar este sufrimiento? Pero como por el deseo de vuestro Hijo y Dios pasarás a las regiones del más allá de este mundo, nos alegramos por las cosas que se han dispuesto para ti”. Al mismo tiempo que decían esto, lloraban profusamente. Pero ella les respondió: “Amigos y discípulos de mi Hijo y Dios, no volváis de la alegría a la tristeza, enterrad mi cuerpo tal como lo he arreglado en el lecho”. Cuando todo esto se había completado, Pablo, por inspiración, llegó. Cayó a los pies de la Madre de Dios y venerándola y abriendo su boca, pronunció un gran elogio sobre ella diciendo: “¡Salve, Madre de la vida y tema de mi predicación! Porque aunque nunca vi a Cristo, al verte, me parece verlo”. A continuación, la Virgen se despidió de todos. Se acostó en su lecho y arregló su purísimo cuerpo como ella deseaba. Rezó por todo el mundo y para que llevaran una vida en paz. Ella les dio su bendición y así, entregó su espíritu en las manos de su propio Hijo y Dios.

Detalle de la Dormición de la Virgen. Fresco ortodoxo rumano en el monasterio Humor, Rumanía.

En esto, Pedro comenzó con los himnos fúnebres. El resto de los apóstoles, cogieron el féretro y acompañaron el cuerpo que ella había recibido de Dios a la tumba; unos iban al frente con lámparas e himnos y los demás les seguían detrás. En esto, los dirigentes judíos se entremezclaron entre la multitud para convencerlos de que cogieran el féretro del cuerpo que había dado la vida y lo tiraran al suelo. Pero sobrevino un castigo sobre los que se atrevieron a estas cosas, quedando todos ciegos. Uno de ellos, que intentó una locura mayor tocando el féretro sagrado, fue privado de sus dos insolentes manos. Ellos fueron separados por la espada del castigo y éste quedó colgando del féretro. Era un espectáculo digno de compasión, hasta que, después de creer con todo su corazón, encontró la curación, quedando sano como estaba antes. Y cuando parte de la cubierta del féretro se colocó sobre los que habían quedado ciegos pero luego creyeron, también a ellos les dio la curación. Cuando los apóstoles llegaron a Getsemaní, pusieron en la tumba el cuerpo que dio la vida y allí permaneció durante tres días respondiendo a las incesantes voces de los Ángeles.

Pero cuando, por designio divino, uno de los apóstoles (Tomás según el Sinaxario rumano) que había estado ausente durante la sepultura del cuerpo que dio la vida llegó al tercer día, estaba muy apenado y afligido por no haber sido hallado digno. Todos los demás apóstoles que habían sido encontrados dignos, decidieron por unanimidad abrir la tumba por el bien del apóstol que había estado ausente, cosa que pareció bien a todos y también a él mismo, a fin de venerar a aquel cuerpo exento de toda culpa. Cuando ellos lo vieron quedaron sorprendidos. Encontraron el sepulcro vacío, sin el santo cuerpo conteniendo solamente un lienzo que sirvió de consuelo para aquellos que estaban a punto de llorar y para todos los fieles y que es un testimonio seguro del Traslado (traslado al cielo). Porque incluso hoy, la tumba excavada en la roca es visible y venerada, vacía de un cuerpo, para gloria y honor de la Virgen Santísima, Madre de Dios y siempre Virgen María. Por cuya santa intercesión, ¡oh Dios! ten misericordia y sálvanos, ya que tú eres el bien y el amor de la humanidad”.

Vista del iconostasio que recubre el sepulcro de la Virgen. Gethsemaní, Monte de los Olivos en Jerusalém (Israel).

Desde cuándo se celebra la Asunción
El origen de la fiesta del 15 de agosto es incierto, siendo la primera referencia a esta celebración la del antiguo Sinaxario georgiano. En éste, el 15 de agosto representa la fiesta anual de la consagración de una iglesia de la Virgen María, construida en el siglo V entre Jerusalén y Belén. La celebración generalizada en todo Oriente se asocia con el emperador Mauricio (582-603), y en el Occidente, con el Papa Teodoro I (642-649).

La tumba
La fiesta de la Dormición de la Madre de Dios es celebrada con especial solemnidad en Getsemaní, el lugar de su tradicional entierro. Situada en el Monte de los Olivos, cerca de Jerusalén, la iglesia está construida en realidad como una cueva en una montaña.

La primera capilla en el sitio tradicional de la tumba fue construida por el patriarca Juvenal, en el siglo V y pronto se convirtió en un centro de peregrinación. El emperador Mauricio construyó una basílica sobre la misma, de modo que la tumba permaneció bajo tierra. La iglesia fue destruida por los persas en el año 614, pero pronto fue reconstruida como nos lo confirma el peregrino Arnulfo en el año 670. En el año 1000 fue destruida nuevamente por los árabes, pero la zona interior se mantuvo protegida por los nuevos conquistadores, que rindieron homenaje a la “tumba de la Madre de Issa”. Más tarde se construyó una abadía benedictina y posteriormente, un convento franciscano, perteneciendo desde el año 1757 a la Iglesia Ortodoxa Griega.

Vista del sepulcro de la Virgen en Gethsemaní, Monte de los Olivos (Jerusalén).

Existen reiterados daños hechos en la basílica medieval al hundirse, de tal forma que hoy sus ventanas se encuentran por debajo del nivel del suelo. Se convirtió como en una especie de plazoleta y actualmente se puede descender por el este a la Capilla de Getsemaní y por el norte, a la basílica del siglo V, donde está la propia tumba.

Hoy en día, los peregrinos descienden cuarenta y ocho escalones para llegar a este lugar santo y tal como está, en un camino a la derecha (en el escalón 23) existe un pequeño altar consagrado a los Santos Joaquín y Ana y en el lado opuesto, a la izquierda, la capilla de su esposo San José, con su presunta tumba. La iglesia de la tumba tiene forma de cruz con brazos desiguales. En los laterales hay varias tumbas de algunas de las esposas de los Reyes de los cruzados. En el centro del brazo más oriental, se encuentra la tumba de la Virgen María, en el interior de un pequeño habitáculo de madera, en el interior de un bloque de piedra muy parecida a la tumba de Jesús.

Dormición de la Virgen. Pintura contemporánea sobre tabla. Iglesia Ortodoxa de San Jorge en Greenville, Carolina del Sur (EEUU).

Dormición de la Virgen. Pintura contemporánea sobre tabla. Iglesia Ortodoxa de San Jorge en Greenville, Carolina del Sur (EEUU).

Los musulmanes han puesto también dentro, un nicho que indica la dirección a la Meca, ya que dicen que Mahoma vio una luz encima de la tumba cuando estaba en Jerusalén. Otras tradiciones localizan la tumba de María en Éfeso, debido a que la Santísima Virgen le fue encomendada al apóstol Juan cuando ambos estaban a los pies de la Cruz. Allí existen también dos casas en el Bulbul Dagi (Colina del Ruiseñor), llamada Panagia Kapulu (Casa de la Santísima Virgen) y la casa de San Juan.

Troparion (Himno)
¡Al dar a luz, conservaste la virginidad! Y para conciliar el sueño no abandonaste el mundo, ¡Oh Madre de Dios! Fuiste trasladada a la vida, ¡oh Madre de la Vida y por tus oraciones no entregues nuestras almas a la muerte!

Mitrut Popoiu

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