San Dositeo, metropolita de Moldovia

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Icono ortodoxo rumano del Santo, revestido con su atuendo de Jerarca.

El Santo Jerarca Dositeo nació en Suceava el 26 de octubre del año 1624 y falleció el día 13 de diciembre de 1693 en Żółkiew (Polonia), la actual Jovkva (Ucrania). Fue un monje y un obispo erudito del siglo XVII, metropolita de Moldavia (1671 -1673, 1675-1686), un buen poeta y fino traductor y fiel testigo de la fe ortodoxa. Por su trabajo misionero, en el año 2005 fue proclamado santo por la Iglesia Ortodoxa Rumana, celebrándose su festividad en el día de hoy, 13 de diciembre.

Su Vida:
Como he dicho, San Dositeo nació en Suceava en el año 1624, en el seno de una familia llamada Barilă. Sus padres, Leoncio y Misira eran refugiados rumanos venidos de Transilvania y que tenían parientes en el vecino país, Polonia. Siendo niño, al ser bautizado, se le impuso el nombre de Demetrio, porque nació en la fecha en la que la Iglesia de Oriente celebra la festividad de este santo: San Demetrio.

El joven Demetrio fue a las mejores escuelas de su tiempo en Moldavia y posteriormente, a la escuela de la Hermandad Ortodoxa del Monasterio de la Dormición de la Madre de Dios en Lviv, que en aquel momento pertenecía a Polonia.
Demostró ser un niño aventajado en la traducción de los textos de las Sagradas Escrituras y los escritos de los Santos Padres de la Iglesia y eso fue posible porque dominaba varios idiomas, como el griego, el latín, el eslavo eclesiástico, el polaco y el ucraniano.

Además de lo que aprendió en el monasterio Probota, cerca de Suceava, que era la capital de Moldavia, se ejerció en la enseñanza espiritual ya que desde muy joven se familiarizó con los ejercicios de la oración, la obediencia y el trabajo asceta. En el año 1649, fue tonsurado como monje tomando el nombre de Dosoftei (así es el eslavo ya que en griego sería Dositheos).

Metropolita y académico:
Debido a su prestigio como académico y a sus virtudes, Dositeo fue nombrado obispo de Huşi en el año 1658 y pasado un año fue trasladado a la sede de Roman. En el 1671 fue elegido metropolitano de Moldavia.
Como el jerarca de más dignidad dentro del Principado, se mostró manso y humilde con todos y a todos asombraba por su sabiduría: el historiador Ion Neculce, en su Crónica de Moldavia lo describe como: “Este metropolita Dosoftei no era un hombre simple por naturaleza. Era de ascendencia “mazâl”, o sea, un refugiado. Muy sabio, que dominaba varios idiomas como el griego y el eslavo y que era depositario de libros muy profundos en sabiduría y enseñanza. Estaba pleno y era un monje muy devoto aunque también, manso como un cordero. En nuestro país, en ese momento, no era un hombre normal y la gente decía de él que era un santo”.

Casa del Santo en Iasi (Rumanía), con su estatua y la iglesia principal al fondo.

Su misión jerárquica se topó en Moldavia con un momento social y político muy difícil, con muchos cambios de príncipes debido a las injerencias de los polacos y turcos en los negocios del país. Pero aun así, él cumplió con su misión de una manera muy especial, a través de las traducciones al rumano de los libros de los servicios litúrgicos; esta era la lengua que conocía el pueblo. Sus primeros libros publicados en rumano, fueron los Salmos en verso y el “Akathistos” de la Madre de Dios, que como sabemos es una oración similar al Rosario. Ambas traducciones las hizo en el año 1673.

Demostró conocer muy profundamente el sentimiento de los Salmos y logró componerlos en versos, en rumano, que es algo muy especial porque nadie lo había hecho antes en aquellas tierras. Su lenguaje era muy bonito y aun es utilizado hoy en día. También fue una autoridad en Teología y revisó la traducción al rumano del Antiguo Testamento hecha por Nicolae Milescu; este texto se incluyó en la primera Biblia Rumana en el año 1688.

El Primer Exilio y la actividad académica:
Debido a la situación política y a sus convicciones anti-turcas, fue obligado a abandonar el país encontrando refugio en Polonia. En el año 1674 fue reemplazado en la Sede Metropolitana de Iaşi (la nueva capital), junto con San Teodosio, el obispo de Roman. Al siguiente año regresó como metropolita, pero Teodosio se retiró al monasterio de Bogdana, donde llegó a morir como mártir.

Después de recuperar sus máquinas de imprimir en Iaşi, Dositeo imprimió nuevos libros en rumano: La sagrada Liturgia (1679 y 1683), el Explicativo Libro de los Salmos (1680) con textos paralelos en rumano y en eslavo y el Moliltfelnic (libro de los servicios litúrgicos) en el año 1681. Entre los años 1682 y 1686 hizo traducciones de diferentes fuentes griegas y eslavas y las imprimió en rumano: “La vida y sufrimientos de los santos”, obra que consta de cuatro volúmenes. Pero la obra quedó inconclusa debido a su salida forzosa de Polonia. Este libro es especialmente necesario para la misión de la Iglesia, siendo otro gran regalo del metropolita Dositeo a los creyentes rumanos.

El escribió por primera vez sobre los santos locales, como San Daniel de Voroneţ (escribiremos sobre él en este blog el próximo día 18 de diciembre), San Rafael de Agapia, San Ciriaco de Tazlău, San Epifanio de Voroneţ, San Partenio de Agapia, San Juan de Râşca y San Inocente de Pobreta, todos ellos canonizados oficialmente en el siglo XX, pero venerados localmente ya en su época.

Sepulcro del Santo en la catedral de Iasi, Rumanía.

El Segundo Exilio:
En el año 1686, el rey polaco Jan Sobieski realizó una campaña contra los otomanos, llegando a Moldavia con la intención de atraer a su causa al príncipe Constantin Cantemir.
Los polacos venidos a Moldavia se vieron obligados a retirarse y tomaron como rehén a Dositeo junto con algunos tesoros espirituales, como las reliquias de San Juan en Nuevo de Suceava. El metropolita Dositeo vivió los últimos años de su vida fuera de su país, pero él continuó su trabajo académico y estaba en contacto con los jerarcas ortodoxos de Moscú y de Kiev.

Ayudó a resolver los conflictos teológicos acerca de la oración eucarística, mediante la traducción del griego al eslavo de varias obras sobre este tema de San Juan Crisóstomo, San Efrén el Sirio, San Germán patriarca de Constantinopla y Simeón de Tesalónica.
A pesar de las presiones que sobre él ejercieron las autoridades polacas, se negó al “uniatismo” (unión con Roma) y se mantuvo como obispo ortodoxo hasta su fallecimiento el 13 de diciembre del año 1693. Dositeo fue sepultado en la iglesia de la Natividad en Jolkiew, que pertenece hoy a Ucrania. Actualmente, sus reliquias se encuentran en la catedral metropolitana de Iaşi, en Rumania.

Tropario (Himno) del Santo:
“Defensor de la Ortodoxia y maestro en santidad, pastor manso como un cordero y Maestro de la Divina Liturgia, Padre Jerarca Dositeo, ruega a Cristo Dios que salve a nuestras almas”.

Mitrut Popoiu

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