San Edgaro el Pacífico, rey de Inglaterra

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Detalle de una escultura del Santo en la catedral de Lichfield, Inglaterra.

Pregunta: Hola, tengo un hijo adoptado que se llama Edgar, y no se cuando ni quien puede ser su santo. ¿Podríais indicarme de donde viene este nombre? Muchas gracias.

Respuesta: Edgar en castellano es Edgaro y estamos hablando de un santo inglés: San Edgaro el Pacifico, rey de Inglaterra. Fue el último hijo de Edmundo el Magnífico, rey de Inglaterra y de Elfgiva.
Edgaro nació en el año 943 y siendo solo un niño de unos tres años, su padre fue asesinado el día 26 de mayo del año 946, por lo que subió al trono su tío Edred (Edredo), que se hizo cargo del cuidado de sus sobrinos, que eran todos menores de edad. Pero Edredo murió el día 23 de noviembre del 955, sucediéndole en el trono un hermano de Edgaro, llamado Edwy. O sea, fueron reyes su padre, su tío y su hermano. En el año 957 los nobles de Mercia y de Northumbia estaban descontentos con Edwy y se revelaron contra él, poniendo en el trono, en la parte septentrional del reino, a Edgaro y cuando murió su hermano en el 959 fue nombrado soberano de toda Inglaterra, o sea,  con catorce años de edad fue ya rey de parte del reino y con dieciséis lo fue del reino al completo.

Durante su reinado, Inglaterra gozó de paz y prosperidad por lo que es recordado con el sobrenombre de “El Pacífico”. Una de las primeras cosas que hizo cuando subió al trono en el año 957, fue llamar a San Dunstano, que era abad de Glastombury y que estaba en el exilio por orden de su hermano Edwy y lo nombró primer obispo de Worcester, transfiriéndolo más tarde, en el año 959, a la sede de Londres y un año más tarde a la de Canterbury, que era la sede primada de Inglaterra. Siempre mantuvo una relación muy estrecha con San Dunstano, teniéndolo como su principal consejero. Fue tal la complicidad que hubo entre los dos santos, que surgió una leyenda que decía que cuando Edgaro nació, Dunstano había escuchado a unos ángeles que decían que con él llegaría la paz a toda Inglaterra.

San Edgaro tuvo también comos consejeros en cuestiones eclesiásticas a San Etelvoldo, que era abad de Abingdon y al que nombró obispo de Winchester en el año 963 y a San Oswaldo, obispo de Worcester y posteriormente de York. Estos tres santos obispos: Dunstano, Etelvoldo y Oswaldo, ayudados por el rey San Edgaro promovieron una profunda reforma monástica en Inglaterra, aunque tuvieron una fuerte resistencia promovida por el clero secular que estaba muchísimo “más relajado” en cuestiones religiosas. En alguna ocasión el rey tuvo que utilizar la fuerza para someter a dicho clero.

En el año 970 hubo un sínodo en Winchester en el que se redactó un código de normas monásticas que se impuso en todo el reino y que es conocido como “Codex Regularis Concordia”. El rey fue declarado protector “ex officio” de todos los monasterios y en todos ellos empezaron a rezar regularmente por el rey el cual ayudó a restaurar y a dotar a muchos de ellos. Las normas eclesiásticas conocidas como “Los cánones de Edgaro” son en realidad obra de Wulfstano, arzobispo de York entre los años 1002 y 1023.
Suyos son cuatro códigos o normas de conducta muy breves, de los cuales, el segundo y el cuarto se refieren a normas eclesiásticas. El segundo trata de salvaguardar los derechos de la Iglesia sobre todo en materia de diezmos, de la contribución a los gastos de la sede de San Pedro, de la observancia de la festividad del domingo, de la observancia del ayuno, de los oficios por los difuntos y del derecho de asilo. El cuarto fue redactado con ocasión de una epidemia de peste en los años 962-963, reconociendo el rey que se trataba de un castigo divino por lo que invitaba a todos sus súbditos a reparar todas sus faltas y les recordaba el pago de los diezmos a la Iglesia. El se comprometía a vigilar amorosamente estos cumplimientos e invitaba a los eclesiásticos que se beneficiaban de los diezmos a llevar una vida austera, socorrer a los pobres y obedecer a sus obispos.

El Santo rema en compañía de los ocho príncipes tributario. Grabado del siglo XIX.

En los otros dos códigos o normas de conducta daba algunas normas de carácter administrativo en las que se comprometía a tutelar los derechos de sus ciudadanos independientemente de que estuvieran censados o no y a dar a los daneses, grupo numeroso que vivía en Inglaterra, los derechos a un cierto autogobierno. Esta última norma se encuadra dentro de la política general de descentralización que él puso en marcha en su reino. Esta forma de gobernar, aunque le proporcionó algunas críticas internas le ayudó muchísimo en sus relaciones con los reinos vecinos.

El, en sus documentos, se definió como “Albionis Imperator Augustus” (Emperador augusto de Albión) y con otras expresiones similares, indicando con ellas el carácter imperial de su soberanía.
Tenía gran fama fuera de su país contrayendo alianzas con Otón el Grande y posteriormente, con Otón II. Construyó una gran flota de barcos dedicados a proteger sus costas y al comercio con los países vecinos y de ahí la prosperidad que adquirió el país durante su reinado. En general, ejerció el poder de forma brillante, favoreció la paz entre todos aunque eso no le libró de que a niveles muy locales tuviese que imponer su forma de gobierno a quienes se oponían.
Guillermo de Malmesbury dice de él: “Nullum nec eius, nec superioris aetatis Regem in Anglia recto et aequilibri iudicio, Edgaro comparandum.  Ita nihil eius sanctius, nihil iustitia probabilius fuit, exceptis vitiis, quae postea amplis virtutibus delevit” (Comparado con Edgaro, nadie, ni incluso los reyes de Inglaterra de más edad, fue tan recto y de juicio tan equilibrado. Así que nadie fue más santo ni de justicia más probada, aunque tuvo algunos defectos, borrados por la amplitud de sus virtudes). Aunque hay que decir que este Guillermo no era del todo imparcial ya que el mismo dependía de los monjes de Glastonbury, abadía en la que Edgaro era especialmente venerado.

Aunque no lo hemos dicho antes, Edgaro se casó con Etelfleda, hija de Ordmaer, conde de las Anglias orientales y tuvo un hijo, San Eduardo, que le sucedió en el trono y que fue asesinado en el año 979. En el año 964 se volvió a casar con Elfrida, viuda de Etelvoldo, hija de Ordgar que era conde de Devonshire, teniendo dos hijos: Edmundo y Ethelredo que sucedió en el trono a San Eduardo. También tuvo una hija, Santa Edith, que fue educada en el monasterio de Wilton donde fue monja y murió santamente en el año 984.

Efigie decimonónica del Santo con los años de su reinado.

No se sabe el por qué no fue coronado hasta la fiesta de Pentecostés del año 973 (era rey desde el 957), aunque hay quienes afirman que fue San Dunstano quién le impuso que estuviera unos años sin corona. La solemne ceremonia de coronación tuvo lugar en Bath y fue oficiada por los Santos Dunstano y Osvaldo. Con este motivo, se celebró una gran fiesta en la que participaron también los soberanos de Escocia, Cumberland y Gales. San Edgaro murió el día 8 de julio del año 975 siendo sepultado en la Abadía de Glastombury.
En el año 1052 sus reliquias fueron trasladadas desde su primitivo sepulcro y colocadas en una urna en el altar de la iglesia, junto con reliquias de San Vicente y San Apolinar. En aquella ocasión el cuerpo del santo rey estaba incorrupto y como la urna era relativamente pequeña, el cuerpo tuvo que ser troceado.
Recibió culto público en Glastombury poco después de su muerte pues empezaron a atribuirse numerosos milagros a su intercesión. Su festividad se conmemora hoy, día 8 de julio, aunque el Martirologio Anglicano lo conmemora el día 24 de mayo.

En el British Museum de Londres se conserva una copia de un documento suyo del año 966 a favor de la Abadía de New Minster, en forma de códice escrito con letras de oro y mostrando en el frontispicio al santo junto a Cristo en Majestad, la Virgen y San Pedro.

Antonio Barrero

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