Beato Eneas Utili: humilde siervo de María y de Jesús

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Lienzo del Beato en la iglesia de San Felipe de Faenza, Italia. Fuente: Alinari.

Cuando se piensa en el nombre Eneas nos viene a la mente el mito greco-romano, el hijo del mortal Anquises (primo de Príamo, rey de Troya) y de Afrodita-Venus, diosa de la belleza.
Eneas, principe de los Dárdanos, participó en la guerra de Troya, al lado de Priamo y de los troyanos, durante la cual se distinguió muy pronto en la batalla. Guerrero valiente, sin embargo asumió un papel secundario en la Iliada de Homero.

Él es el protagonista absoluto de la Eneida de Virgilio: los acontecimientos posteriores a su fuga de Troya, que se caracteriza por largas peregrinaciones y muchas pérdidas, lo hacen favorecido por la ira de Juno y terminará con su llegada al Lazio y con su matrimonio con la princesa Lavinia, hija del rey local Latino.
La figura de Eneas, prototipo del hombre obediente a los dioses y humilde frente a su voluntad, fue recogida por numerosos autores antiguos, como lo hicieron Virgilio y Homero, como Quinto Smirneo en las Posthomericas. Es un héroe destinado por el destino a la fundación de Roma.

En la historia de la Iglesia, este nombre fue llevado también por un importante pontífice: Pio II (Enea Silvio Piccolomini), conocido como “Papa Piccolomini”.
Es el pontífice que embelleció Pienza, en la cual había nacido y fue llamado Eneas porque la Gens Iiulia con la que estaba emparentado, a través de los Amidei de Florencia, decían que Eneas, hijo de Venus, era el primer miembro de su familia. Es también el pontífice que en julio de 1461 canonizó a Santa Catalina de Siena, ahora patrona de Italia y de Europa.

En el siglo XV, además de este pontífice que no es venerado como santo, la Iglesia Católica recuerda entre sus hijos a un Eneas, nacido en Faenza, llamado: Eneas de Faenza. El culto a este religioso de los Siervos de María (Servitas) es confirmado por la presencia de un fresco, que ahora se encuentra en el obispado y que estaba en la iglesia de los Siervos de María en Faenza. Además, otras obras de arte lo representan con otros beatos de la Orden de los Servitas.

Portada de la Vita de los Santos y Beatos Servitas de la ciudad de Faenza, Italia.

En una pintura al óleo del siglo XVII, donde el beato tiene sus manos cruzadas sobre el pecho y mira al cielo en oración, se contiene el siguiente escrito:
B.(EATUS) AENEAS DE FAVENTIAS VIRTVTIBVS ET MIRACVLIS CLARVS OBDORMIVIT IN DNO ANNO 1437.
Que podemos traducirlo como: El Beato Eneas de Faenza que brilló por su virtud y milagros, se durmió en el Señor en el año 1437.

Del Beato Eneas se habla en una obra del 1741 del sacerdote faentino Romoaldo Maria Magnini, cuyo título es: “Vite de’ Santi, Beati, Venerabili e Servi di Dio della Città di Faenza”, y que está guardado en la biblioteca pública de Lyon.
Magnani escribe de él diciendo que había nacido en Faenza en el seno de la noble familia de los Utili, y que desde su infancia parecía cautivado por Dios, por lo que se aislaba de los juegos retirándose en oración. Ya adulto solicitó permiso a su familia para hacerse religioso y entró en la comunidad de los Siervos de María en Faenza, vistiendo con mucha alegría y consuelo el hábito de los siervos de María en su tierra natal.

Realizó el noviciado con “modestia, humildad y obediencia… y diligente en los estudios”. Luchó contra las tentaciones y pasó muchísimos días en recogimiento, sin hablar, salvo que le fuese impuesto por obediencia. Humilde con todos, asiduo en la oración y en la meditación a fin de custodiar dentro de si el sentirse ante la presencia divina. Tenía un gran sentido acerca de lo que era el pecado y la custodia de la gracia divina, lo que le hacía llorar frecuentemente lamentando cualquier defecto que encontrase cuando realizaba examen de conciencia.

Era un profundo devoto de la Madre de Dios y se sentía muy honrado por llevar el hábito de sus siervos. La honraba con pequeños y tiernos gestos y con el rezo diario de su oficio. Fue visto a menudo en éxtasis cuando en la iglesia se adoraba al Santísimo Sacramento: cuando terminó el noviciado tuvo la gracia de comunicarse con él tres veces a la semana.

Fachada de la iglesia de los Servitas en Faenza, Italia.

Cuando fue ordenado de sacerdote, celebraba el Divino Sacrificio “como si fuera un ángel”. Fue un celoso religioso en la vivencia de la Regla de la Orden, un excelente predicador de la Palabra de Dios y fue llamado “Hermano Santo” por su testimonio de vida en continuo ayuno. Murió santamente y fue llamado “beato” desde el mismo momento de su muerte, acaecida en Faenza el día 15 de noviembre del 1437.

Su gran virtud fue la humildad, que siempre se la pedía al Señor, el cual siempre le oyó. De hecho, del Beato Eneas, poco o nada se sabe, pues todo quedó en la humilde oscuridad de su vida religiosa: de él poco hablan los historiadores; su santidad parece que es sólo conocida por el Señor. Como el héroe de Troya Eneas fue prototipo de hombre obediente a los dioses y humilde frente a su voluntad, el Beato Eneas de Faenza, también tuvo el don de la obediencia y de la humildad.

Damiano Grenci

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