Sobre sepulcros y reliquias de Santas: dos consultas

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Detalle del sepulcro de Santa Cristina en su basílica de Bolsena, Italia. La imagen yacente es obra de Benedetto Buglioni.

Detalle del sepulcro de Santa Cristina en su basílica de Bolsena, Italia. La imagen yacente es obra de Benedetto Buglioni.

Pregunta: No sé si te he comentado alguna vez que una de mis pasiones dentro de todo el tema de santos es saber donde se hayan sus cuerpos o restos. Seguro que podras ayudarme a saber en qué iglesia, basilica, convento etc y ciudad se hayan los cuerpos(o los restos más importantes o cuasi completos) de estas santas: Cristina, Inés, Cecilia, Quiteria, Lucía, Engracia (¿en qué iglesia de Zaragoza?), Eugenia (la que va acompañada de San Proto y San Jacinto), Bárbara, Dorotea (he leído sobre ella que media Europa afirma poseer sus reliquias). España

Respuesta: Me alegro de que me hagas esta pregunta, porque la mayoría de veces son datos que se ignoran y por ignorarse se pone hasta en duda la existencia de estas Santas, cuyas reliquias, por cierto, están todas autentificadas, sin posibilidad de discusión. Hasta hace relativamente poco yo no había trabajado mucho el tema, centrándome más en las vidas y certezas históricas de su existencia, pero gracias a la ayuda de Antonio Barrero he podido aprender casi todo lo que sé del tema -y lo que me queda por aprender-. Sintetizando lo máximo que puedo, aquí tienes las ubicaciones básicas:

Santa Cristina, virgen y mártir (24 de julio): La niña mártir de Bolsena está enterrada, valga la redundancia, en Bolsena (Italia). Concretamente en la Basílica de Santa Cristina, que fue construida sobre el lóculo original donde fue depositado y venerado su cuerpo después del martirio. En cierto momento su cuerpo fue desenterrado y llevado a Palermo. Luego fue devuelta, pero algunos restos se quedaron allí, en una esplendorosa tumba en el Duomo de Palermo.

Detalle del cráneo de Santa Inés. La inscripción del relicario dice: AGNE SANCTISSIMA (Santísima Inés). Iglesia de Sant'Agnese In Agone, Roma (Italia).

Detalle del cráneo de Santa Inés. La inscripción del relicario dice: AGNE SANCTISSIMA (Santísima Inés). Iglesia de Sant’Agnese In Agone, Roma (Italia).

Santa Inés, virgen y mártir de Roma (21 enero): Estuvo, tras su martirio, enterrada en la catacumba de la Via Nomentana en Roma, que tomaría su nombre. Actualmente su cuerpo está, junto con el de Santa Emerenciana, en la iglesia de Sant’Agnese Fuori le Mure. El cráneo, separado del cuerpo, se venera en la iglesia de Sant’Agnese In Agone. Por tanto, la mayor parte del cuerpo sigue en Roma. Sin embargo pequeños fragmentos de reliquias se han enviado a muchas zonas de Europa.

Santa Cecilia, virgen y mártir romana (22 de noviembre): Su cuerpo, luego de ser extraído de las catacumbas, ha reposado en la cripta de la iglesia de Santa Cecilia In Trastevere, en Roma. Son dos urnas de mármol donde están Cecilia, Valeriano y Tiburcio. No se puede acceder a ellas, están detrás de una celosía de mármol, pero un con reclinatorio frente al cual se puede rezar. La gente suele creer que el sepulcro está bajo la imagen yacente que esculpió Stefano Maderno para el altar, pero no es verdad.

Santa Quiteria, virgen y mártir (22 de mayo): Su cuerpo reposa en un hermoso sarcófago en su iglesia de Aire sur l’Adour, Landes (Francia).

Santa Lucía, virgen y mártir de Siracusa (13 de diciembre): Su cuerpo está actualmente en la iglesia de los Santos Jeremías y Lucía en Venecia (Italia). El rostro de la Santa fue recubierto con una máscara de plata ante las quejas de cierto santo varón que decía que era desagradable mirar el cadáver directamente. Un brazo, el izquierdo, fue sin embargo arrancado del cuerpo y actualmente se venera en el santuario de la isla de Ortigia, en Siracusa. También se veneran allí el vestido, el velo y las sandalias de la mártir, pero cuya autenticidad queda a la sombra de la duda. Como en las otras, existen muchas otras reliquias diseminadas por ahí, éstas son las principales.

Vista superior del cuerpo de Santa Lucía. Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

Vista superior del cuerpo de Santa Lucía. Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

Santa Engracia, virgen y mártir hispana (16 de abril): Ella, sus esclavos y las Santas Masas –también llamados los Innumerables Mártires de Zaragoza- están en la cripta de la iglesia de Santa Engracia en Zaragoza (España). Ella y los dieciocho en una urna bajo el altar, los demás, en un pozo en el suelo.

Santa Eugenia, virgen y mártir romana (25 de diciembre): Está junto con su madre Claudia, también mártir, y otros doce compañeros, en un altar de la Basílica de los Doce Apóstoles en Roma.

Santa Bárbara, virgen y mártir de Nicomedia (4 de diciembre): Al ser trofeo disputado entre católicos y ortodoxos y botín de saqueo durante las Cruzadas, su cuerpo está un poco más fragmentado. Hay una gran parte en Burano (Venecia, Italia), otra en la catedral ortodoxa de Kiev (Ucrania), y en la llamada Cripta de Santa Bárbara en Rieti (Italia). Hice hace algún tiempo un artículo con una reseña más extensa sobre las localizaciones de las reliquias, para hacerse una idea de lo “desmembrada” que está. Es la consulta que he publicado más abajo.

Santa Dorotea, virgen y mártir de Capadocia (6 de febrero): El cuerpo está bajo el altar de la iglesia de Santa Dorotea en el Transtíber (Roma). Dentro de una muñeca, por cierto, bastante decepcionante para tratarse de una santa tan famosa. Es verdad, como dices, que también hay muchas otras reliquias de ella por Europa, pero aquí está la mayor parte del cuerpo.

Meldelen

Santa Bárbara: estatus y reliquias
(Esta consulta se desarrolló como un diálogo, de modo que así lo reproduzco).

Detalle de la figura que contiene las presuntas reliquias de Santa Bárbara en Burano, Venecia.

Detalle de la figura que contiene las presuntas reliquias de Santa Bárbara en Burano, Venecia.

Comentario: Santa Bárbara siempre ha sido mi preferida de toda la corte celestial. Ella me cuida mucho y me ha hecho muchos milagros, entonces por eso le digo mi Santa Patrona. Aunque mitológica y como la quieran llamar los modernistas, ¡es mi Santa! 🙂 Estados Unidos

Respuesta: Santa Bárbara, virgen y mártir de Nicomedia en Asia Menor, conmemorada el 4 de diciembre, no es en absoluto una santa mitológica. Es una santa real, cuya existencia histórica está fuera de toda duda, después de que la Sociedad de los Bolandistas, los más prestigiosos investigadores en hagiografía, determinaran la veracidad de su existencia a través de la antigüedad de su culto y de sus reliquias. A pesar de ello fue retirada del calendario oficial romano en 1960 junto con una serie de santos considerados de dudosa existencia histórica. Es evidente que se han cometido errores en esta gestión, en principio bienintencionada, porque hemos visto rectificaciones de la misma, como el caso de Santa Catalina mártir, retirada en 1960 y devuelta al calendario en 2005.

Comentario: Ignoraba yo toda aquella información…aun así siempre la he querido muchísimo y me da mucho gusto el saber que existan datos historicos sobre ella. Lo unico que he leido de ella es el relato que se encuentra en el libro de santos de Jacopo de Voragine. Por cierto nunca la he creído mitológica en realidad, eso lo dije con tono de burla/sarcasmo/coraje en referencia a que los modernistas quieran descanonizar o llamar mitológicos a todos los santos que puedan, sobre todo cualquier santo cuya historia sea un poco dificil de creer. Ya lograron destruir la Santa Misa.

Respuesta: Los datos históricos fehacientes sobre Santa Bárbara se encuentran en la Bibliotheca Sanctorum, obra fundamental de los Bolandistas, que por desgracia se trata de una publicación extensa y carísima, de modo que sólo unos pocos privilegiados tienen acceso a ella (ya quisiera yo ser una de ellos…). En cuanto a la Leyenda Áurea de Jacopo Della Voragine, que citas, es una obra amena y entretenida para conocer leyendas de santos, pero en modo alguno es una fuente histórica: únicamente es respetable en cuanto a antigüedad y por el rico bagaje cultural que compiló Della Voragine, pero no debe tomarse en serio más allá de esto.

Relicario del cráneo de Santa Bárbara en Montecatini Alto, Italia.

Relicario del cráneo de Santa Bárbara en Montecatini Alto, Italia.

Por otra parte, no sé muy bien a quién te refieres con “modernistas”, quizás hagas referencia a las nuevas corrientes surgidas tras el Concilio Vaticano II. La retirada de los santos de dudosa existencia histórica, como digo, fue bienintencionada, pero equivocada e injusta respecto a algunos santos, como por ejemplo, Santa Catalina mártir, Santa Apolonia, y desde luego, Santa Bárbara. Ninguna de las tres es “de dudosa existencia histórica”. Quien pasa el filtro de los Bolandistas, supera la última de las barreras. Con esto no digo que sean infalibles: sólo digo que no hay quien investigue más y mejor que ellos.

Por otra parte, ningún santo se descanoniza, el culto puede seguir en ámbito local o privado. Y respecto a lo de destruir la Santa Misa, creo que más podrían contribuir otros en eso que yo, que no le veo nada malo a la misa de ahora.

Comentario: Por cierto ¿en dónde se veneran las reliquias de mi Santita?

Respuesta: Aquí he tenido que recurrir a la cortesía de mi buen amigo Antonio Barrero, experto en reliquias de santos. Él es quien me ha facilitado la lista de los lugares donde se veneran reliquias de Santa Bárbara:

Burano (Venezia): parte del cuerpo.
Rieti (Italia): sarcófago con reliquias
Mantova (Italia): presunto cráneo
Montecatini (Italia): “parte del cráneo”
Piacenza (Italia): “reliquias”
Sevilla (España): “parte del cráneo”
Pamplona (España): “reliquias”
Paternò (Catania): reliquias
Kiev (Ucrania): parte del cuerpo
Old Cairo (Egipto): reliquias
Ravello (Salerno): reliquias (creo que del cráneo)
Roma (Italia): “parte del cráneo”
Braine le Comte (Bélgica): reliquias.
Lviv (Ucrania): reliquias.
Mechelen (Bélgica): reliquias
Dignano (Croacia): pie incorrupto

Con todo, Antonio me advierte que todas no son auténticas, sino que pasa lo que a otros santos: si se juntaran sus reliquias, aparecerían varios cuerpos y varias cabezas. Las más verosímiles son las de Burano, Rieti, Dignano y de Kiev.

Detalle del pie incorrupto de Santa Bárbara en Dignano (Croacia).

Detalle del pie incorrupto de Santa Bárbara en Dignano (Croacia).

Comentario: (viendo la fotografía del pie, que también es cortesía de Antonio Barrero) WOW, que reliquia, válgame. ¡El pie sagrado de mi santita! La verdád no pense que existieran ya reliquias suyas. Gracias. Ademas gracias por cualquiera información al respeto, te agradezco muchísimo que me ayudes a saber mas de mi santita querida.

Respuesta: De nada, es un placer ayudar. Para eso estamos aquí.

Meldelen

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Santos Engracia y compañeros, mártires en Zaragoza

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Lienzo decimonónico de la Santa con el suplicio del arrastre al fondo. Basílica de la Santa en Zaragoza, España.

Hoy, día 16 de abril, celebramos la festividad de una mártir ciertamente conocida en ámbito ibérico, aunque sin repercusión fuera del mismo y de culto restringido incluso dentro de España. Es la más conocida de las Santas de este nombre -Engracia, del latín in gratia, “que está en estado de gracia”, “llena de gracia”- que podrían reducirse prácticamente a tres y una de ellas sea probablemente un desdoblamiento de la primera. En cualquier caso, hoy hablaremos de la mártir zaragozana y de sus compañeros.

La fuente primigenia que nos habla de estos mártires, de la cual beben todos los textos posteriores, es el himno IV del poema Peristephanon de Aurelio Prudencio, poeta hispano que exalta el heroísmo de éstos y detalla los horribles sufrimientos experimentados por Engracia. Prudencio no menciona la fecha del martirio, pero se da por sentado que ocurrió en tiempos de Diocleciano. La passio de los mártires, escrita entre finales del siglo VI y principios del VII -por lo tanto, más de un siglo posterior a la muerte del poeta- está atribuida a San Braulio, obispo de Zaragoza; y destaca de nuevo la presencia de Publio Daciano, ese personaje estereotipado presente en todas las passios de la liturgia mozárabe (San Vicente, Santa Eulalia, Santa Leocadia) y algunas otras como la de San Jorge o Santa Fe. Como he apuntado otras veces, no se ha podido demostrar la existencia histórica de dicho personaje.

Pero pasemos a hablar de la passio. Según ésta, Engracia era una joven nacida en la ciudad lusitana de Brácara -actual Braga, Portugal- e hija de un noble cristiano. Llegando a la edad núbil, se concertó su matrimonio con un hombre de Narbona, y partió en dirección a esta ciudad gala acompañada de su śequito de diecisiete esclavos, su tío Luperco y su nodriza, a fin de contraer matrimonio a su llegada. Los esclavos han sido llamados Optato, Suceso, Marcial, Urbano, Julio, Quintiliano, Publio, Frontón, Félix, Ceciliano, Evencio, Primitivo, Apodemio, Maturio, Casiano, Fausto y Jenaro, y estos cuatro últimos tenían por sobrenombre Saturnino.

Estampa popular española con los mártires zaragozanos: masacre de las Santas Masas (superior), Santa Engracia ante Daciano (izqda.) y San Lamberto en oración (dcha.)

En su viaje, este vistoso séquito se detuvo a descansar en la ciudad hispana de Caesaragusta -actual Zaragoza- donde tuvo lugar su martirio. En ese momento la gobernaba el tal Daciano; quien se había cubierto de gloria realizando una auténtica barbaridad: prometió a la comunidad cristiana zaragozana respetar sus vidas si abandonaban la ciudad todos aquellos que se negaran a sacrificar a los dioses. Y en el momento en que estos cristianos, familias enteras, cruzaban los muros de la urbe, Daciano les arrojó encima a todos sus hombres y los hizo pasar a cuchillo, sin diferenciar entre hombre, mujer, anciano o niño. Todos fueron asesinados y sus cuerpos quedaron allí a la intemperie, como aviso al resto de la comunidad cristiana. Son los llamados Innumerables Mártires de Zaragoza o las Santas Masas.

Estando allí, llegó a oídos de Engracia esta masacre y quedó tan indignada que, ni corta ni perezosa, solicitó inmediata audiencia con el gobernador, quien aceptó verla viendo que era una cristiana noble. Ella se presentó ante su tribunal acompañada de su séquito y, haciendo gala de una ágil oratoria y un genio encendido, recriminó duramente al magistrado su actitud para con los cristianos. Daciano, intentando hacer oídos sordos a las duras palabras de la joven, la halagó con promesas y lisonjas si aceptaba sacrificar a los dioses; pero Engracia le replicó todavía con mayor dureza, tildándolo de “demonio” y augurándole todas las penas del infierno por sus malas acciones. Aquello acabó con la paciencia del gobernador, que la mandó entregar a los verdugos.

La repugnante crueldad y el ensañamiento con que fue torturada Engracia sólo podría explicarse por su osadía e insolencia al tratar con quien era la máxima autoridad de la ciudad y representante del emperador. En primer lugar, Engracia fue desnudada, atada a una columna y azotada. Hicieron lo mismo con todos sus acompañantes, pero ellos, entre golpe y golpe, empezaron a cantar con voz fuerte para infundirse ánimos. Pensando que si se cebaba con Engracia, los otros se acobardarían, Daciano mandó entonces atar a la joven a las colas de dos caballos y arrastrarla por todas las calles de la ciudad. Su cuerpo, magullado por los azotes, se desgarraba con la fricción contra el pavimento, pero ella, en medio de tales dolores, todavía cantaba con voz más fuerte, para hacerse oír por encima de los cascos de los caballos y los gritos de la gente que había acudido a ver su tormento.

Inserción del clavo en la frente de la Santa. Grabado del martirio para un calendario de Santos español.

Inserción del clavo en la frente de la Santa. Grabado del martirio para un calendario de Santos español.

Acabado este suplicio, se la trajeron de nuevo y daba horror y lástima ver su cuerpo destrozado. Viéndola muy debilitada, Daciano aprovechó para reanudar su ataque y le habló con voz dulce y suave, prometiéndole un marido digno de su nobleza y calidad, si accedía a cumplir el edicto. Pero Engracia le retó de nuevo, desafiante, llamándolo “pobre sacrílego” y diciéndole que ya sólo esperaba tener por esposo a Jesucristo. Entonces, el gobernador mandó de nuevo atarla a una columna y que la torturaran con garfios de hierro, que se enganchaban en las ya destrozadas carnes de la joven. La desgarraron hasta dejar sus entrañas a la vista y le amputaron un pecho, con tanta saña que, a través de la herida abierta, se veía latir el corazón. Incapaz de soportarlo más, Engracia se desmayó.

Este espectáculo horrorizó a sus compañeros, que estaban siendo obligados a presenciarlo, y adelantándose Luperco retó al gobernador a probar sus suplicios con ellos, si se atrevía, ya que tan valiente había sido en torturar a una muchacha. Pero Daciano no se dignó a responder, y dio orden de sacarlos a las afueras de la ciudad y decapitarlos allí, sin más. Engracia recuperó el conocimiento cuando los hacían salir y los despidió con gritos de ánimo y fortaleza. Los esclavos, Luperco y la nodriza fueron decapitados a las orillas del río Ebro, y sus cuerpos quemados allí; aunque sus cenizas serían posteriormente rescatadas por los supervivientes de la diezmada comunidad cristiana de la ciudad.

Pero Daciano no había terminado con Engracia. Todavía estaba atada a la columna y desangrándose cuando le trajeron la noticia de la muerte de sus compañeros, aprovechando el gobernador para burlarse de nuevo de ella y darle una última oportunidad. Pero ella la desechó, diciendo que era inútil que intentase convencerla. El sañudo magistrado alargó hasta lo impensable la atroz agonía de la joven. Con un cuchillo la abrieron y le arrancaron el hígado con tenazas. Luego, el mismo gobernador tomó un clavo largo y un martillo y se lo hundió en la frente. A pesar de tantas afrentas, la pobre muchacha no acababa de morirse, por lo que Daciano dio orden de arrojar su cuerpo a una mazmorra para que allí, fuera pasto de las ratas. Y así murió Engracia. Su cadáver destrozado y podrido fue arrojado a las calles para que gentes y bestias siguieran profanándolo, pero fue rescatado también y enterrado junto a las cenizas de sus compañeros.

Detalle del martirio de la Santa. basílica de Santa Engracia de Zaragoza, España. Fuente: www.basilicasantaengracia.es

Detalle del martirio de la Santa. basílica de Santa Engracia de Zaragoza, España. Fuente: www.basilicasantaengracia.es

Hasta aquí el truculento relato de la passio, que pone los pelos de punta por las atrocidades que con todo detalle están inspiradas en el himno de Prudencio. Este poeta dice haber visitado la celda donde la mártir agonizó lentamente hasta morir, y conmovido, recrea cada tormento haciendo hincapié en que murió sufriendo extremo dolor y se le privó de una muerte digna y rápida:

“A ninguno de los mártires aconteció
que habitara en nuestras tierras quedando aún en vida;
tú eres la única que permaneces en el mundo,
sobreviviendo a tu propia muerte.
Hemos visto parte de tu hígado arrancado
y apresado aún a los lejos en las tenazas comprimidas,
ya tiene la muerte pálida algo de tu cuerpo,
aun cuando estás viva”.

Actualmente los estudiosos ya no aceptan que la mártir fuese lusitana. Tiene más lógica que fuera hispana e incluso zaragozana de nacimiento; pues Prudencio únicamente ha reseñado a los mártires hispanos, y no parece que Engracia tuviese que ser la excepción.

En tiempos de Prudencio existía ya una iglesia erigida en su honor que, por estar durante algún tiempo en poder de los arrianos, fue “reconsagrada” en el año 592. Fue entonces cuando se redactaron la passio y la “Misa de Santa Engracia” de la Liturgia Mozárabe. En aquella época su festividad ya se celebraba, como hoy, el día 16 de abril. Algunos manuscritos y el Martirologio Romano hacen memoria de ella el día 3 de noviembre, que es muy probablemente el día de la “reconsagración” de la iglesia que hemos mencionado.

Reliquias veneradas en la Cripta de la Basílica de Santa Engracia en Zaragoza (España). Cráneo de la Santa, cráneo de San Luperco, clavo, y cenizas de los compañeros.

En el año 1389, con ocasión de la reconstrucción de la iglesia de las Santas Masas, se encontraron las reliquias. Juan II, rey de Aragón y de Navarra, al haber sido curado de una enfermedad gracias a la intercesión de la Santa, le erigió la actual iglesia, cuya fachada fue construida entre los años 1512-1519 por los arquitectos Morlanes (padre e hijo).

Las reliquias de la Santa y de sus compañeros se veneran actualmente en la cripta de esta iglesia. El cuerpo está en un sarcófago (junto con San Luperco) y el cráneo está en un relicario que fue regalado por el antipapa Benedicto XIII en el año 1405. Se conservan también algunos instrumentos del martirio, como el clavo que le atravesó el cráneo. Aparte se conservan los restos de los Innumerables o Santas Masas, que apenas son una masa compacta e informe de huesos, sangre y cenizas.

La Santa suele ser inconfundible en iconografía por tener el clavo hundido en la frente. Sólo dos mártires varones –San Bernardo de Alzira y San Severo de Barcelona- comparten este atributo. Por lo demás, suele aparecer como una virgen mártir (corona y palma); aunque en Zaragoza es habitual representarla recostada en la columna de su flagelación y portando los otros instrumentos de martirio (flagelo, garfios, rastrillos, clavo y martillo).

Es la co-patrona de Zaragoza, aunque su culto está muy eclipsado por el culto mariano a la Virgen del Pilar y fuera de esta ciudad, está prácticamente reducido a algunos pueblos aragoneses y vascos, además de en Lisboa, Portugal; de donde aún se sigue creyendo que era oriunda. Por lo general, el culto no sobrepasa el ámbito ibérico, como decía al principio del artículo, salvo algún caso aislado en Francia y en América, adonde lógicamente llegó por difusión de los conquistadores españoles y portugueses. Tiene parroquias intituladas en Monterrey y San Pedro Garza García (México), que yo sepa hasta la fecha. La intitulación de San Pedro es curiosa porque hubo reticencias en aceptar a esta mártir por patrona, ya que era “muy poco conocida”; pero al fin fue aceptada porque se pensó que “podría ser un ejemplo para los cristianos de hoy”.

Cripta de la Basílica de Santa Engracia, Zaragoza (España). Bajo el altar, sepulcros de la Santa y San Luperco.

En resumen: mártir hispana, real, histórica; cuya existencia y detalles básicos de su cruel martirio están atestiguados por Prudencio desde época muy temprana, pero cada vez de menor presencia y repercusión por la localización aislada de sus lugares de culto. Aunque en el pasado el nombre de Engracia era bastante frecuente entre las mujeres españolas, actualmente está en desuso por considerarse anticuado.

Meldelen

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