San Espiridón, obispo de Trimythous

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Detalle del Santo en un fresco del monasterio Vatopedi, monte Athos (Grecia).

Todo aquello que puede tenerse como cierto en la biografía de un santo de los primeros siglos está en razón inversa al volumen de su dossier hagiográfico y desde este punto de vista, el caso de San Espiridón (Σπυρίδων en griego) es muy característico.

El hagiógrafo P. van den Ven ha estudiado de manera muy metódica y crítica todo el complejísimo documental existente sobre él acerca de su vida y la historia de su culto tanto en las tradiciones oriental como occidental, dando por cierto que San Espiridón es un santo obispo de Trimythous (Chipre) que vivió en el siglo IV.

Por lo tanto existen numerosos testimonios en la antigua literatura eclesiástica, escribiendo sobre él, San Atanasio en su “Apología secunda”, Rufino de Aquileya, en su “Storia ecclesiastica”, Sozomeno, también en su “Storia ecclesiastica” y otros muchos autores. Pero también sobre él, desde muy antiguo, se han escrito narraciones, poemas y panegíricos que amplificaron la biografía de este santo utilizando como fuente complementaria una riquísima tradición oral. Se sabe que un discípulo suyo llamado Trifilio, que también fue obispo, escribió un poema en versos yámbicos (es un tipo de versos de cinco pies, sin rima, cada uno de los cuales suele estar compuesto de dos sílabas, no acentuada y acentuada, con una sílaba opcional no acentuada al final). Este poema, ya perdido, fue utilizado posteriormente para escribir una “Vita” anónima, a la que probablemente se refiriera Leoncio de Neápolis, que es un hagiógrafo notable de la antigüedad y Teodoro obispo de Pafos en un panegírico que pronunció el 12 de diciembre del año 655 en la festividad del santo.

De dicho panegírico de Teodoro de Pafos deriva una “Metafrasi anonima”, otra “Vita” más breve y la “Vita” compuesta por Simeón de Metafraste. P. van den Ven – del que hemos hecho mención – en su completo estudio de todas estas obras hace notar que entre las versiones orientales existe también una traducción al árabe del trabajo de Teodoro de Pafos y una traducción georgiana de la “Vita” escrita por Simeón Metafraste.

Icono ortodoxo griego del Santo, engalanado con flores por el día de su fiesta. A sus pies, el relicario itinerante del brazo del Santo.

Pero dicho todo esto, ¿qué podemos dar por cierto sobre la vida de San Espiridón obispo de Trimythous? Pues relativamente poca cosa. En principio se dice que nació en la localidad de Ashia en el año 270 pero eso no está confirmado y que participó en el concilio de Nicea – celebrado en el 325 -, cosa que, aunque es posible, tampoco puede afirmarse con rotundidad, aunque si firmó las actas del concilio de Sárdica, que fue un sínodo celebrado en el año 343 en la ciudad de Sárdica, en Tracia y que fue convocado a instancias del Papa San Julio I, por los emperadores romanos Constante y Constancio II.

Estuvo casado y fue padre de familia, atribuyéndosele al menos una hija llamada Irene. Su esposa murió y su hija entró en un monasterio. El, que se distinguía por su hospitalidad, fue arrestado y exiliado durante la persecución de Maximiliano en el año 295. Se sabe que en el año 346, durante el reinado del emperador Constantino el Grande, era ya obispo de Trimythous. No se puede decir que brillara por su cultura teológica, pero sí por su generosidad y caridad.

De él se dice – ya lo he puesto en duda antes – que durante el Concilio de Nicea, asombró a todos por la sencillez de su doctrina y que para explicar el dogma de la Trinidad tomó un ladrillo diciendo que en el mismo estaban combinados la tierra, el fuego y el agua: mientras lo explicaba, el fuego ardía en la parte superior del ladrillo y el agua chorreaba por debajo. El explicó que así como se unen los tres elementos naturales en un solo ladrillo, así las tres Divinas Personas se unen formando un solo Dios. Es por ese supuesto milagro obrado por él por el que se le considera patrono de los alfareros. En Nicea conocería a San Nicolás de Myra (Nicolás de Bari), con quien entabló una duradera amistad.

El Oriente es llamado San Espiridón el Taumaturgo porque se le atribuye la realización de numerosos milagros, como hacer llover en tiempos de sequía, expulsar a los demonios, resucitar a los muertos, curar a los enfermos y tener el don de clarividencia. Se cuentan algunos milagros que por su ingenuidad, prefiero pasar de ellos, aunque no me resisto a comentar uno: un día, durante el canto de Vísperas, quienes pasaban por fuera de la iglesia quedaron maravillados al escuchar un coro cantando armoniosamente el oficio divino; entraron dentro y sólo encontraron salmodiando al santo con un diácono y algunos lectores.

Detalle de la cabeza incorrupta del Santo, sacado en procesión con ocasión de su festividad en Corfú, Grecia.

Se dice que murió en el año 348, siendo sepultado en la iglesia de los Santos Apóstoles en Trimythous. Al ser invadida la isla de Chipre por los sarracenos, los chipriotas abrieron su tumba y encontraron su cuerpo incorrupto – podemos comprobarlo con alguna foto – y en un año de finales del siglo VII las llevaron a Constantinopla a fin de ponerlas a salvo. Debió ser con posterioridad al 655 porque hay constancias de que en esa fecha, las reliquias estaban en la isla. Sin embargo, los testimonios existentes sobre este traslado no concuerdan acerca del lugar donde fueron puestas en la ciudad imperial.

Después de la conquista de Constantinopla por parte de los turcos en el año 1453, las reliquias fueron llevadas a Serbia pero enseguida, gracias a un anciano sacerdote de la isla de Kerkyra (Corfú) llamado Georgios Kalohairetis, en el año 1460, las reliquias del santo estaban ya en dicha isla griega. En aquella época, las islas del Mar Jónico estaban bajo el dominio de los venecianos y se consideró que era un lugar seguro para guardarlas. Al morir este sacerdote los venecianos quisieron llevárselas a Venecia, pero ante el pleito planteado por los habitantes de Corfú, el Senado veneciano decidió que las reliquias se quedaran donde estaban y allí continúan.

Su cuerpo, como he dicho antes, está incorrupto aunque le falta el brazo derecho que se guarda en un precioso relicario. Es el santo patrono de la isla, donde le llaman “guardián de la ciudad” (πολιούχος), siendo su fiesta del 12 de diciembre un acontecimiento verdaderamente único. Allí también es conmemorado el 11 de agosto por un milagro realizado por el santo en el año 1716 cuando los turcos intentaron invadir la isla: mientras la armada turca cercaba la isla para atacarla, apareció en el cielo la imagen de un anciano con una espada de fuego que aterrorizó a los turcos, que huyeron.

La iglesia dedicada al santo en la ciudad de Corfú (capital de la isla del mismo nombre) y que guarda sus reliquias fue construida en el año 1589 y tiene una única nave. El campanario que es característico, fue construido en el año 1620, el retablo fue diseñado por el arquitecto austriaco Maouers en el 1864 y está construido con mármol de Paros. Nicolás Aspiotis, artista local, pintó el techo en el año 1852. La urna que conserva su cuerpo fue construida en Viena en el año 1867 y es de madera revestida de plata. Yo he tenido el honor de verla y de besarla.

Vista de la urna que guarda el cuerpo del Santo en Corfú, Grecia. Fotografía: Antonio Barrero.

Sus reliquias son sacadas en procesión varias veces al año: el Domingo de Ramos (en ese día del 1629 libró a la isla de una epidemia de peste), el Sábado Santo (en 1533 hubo un terrible problema de hambruna a causa de una sequía prolongada), el 11 de agosto y el primer domingo de noviembre.

La popularidad de San Espiridón está viva en todos los países orientales: Grecia, Chipre, Turquía, Egipto, Siria (donde es venerado especialmente por los melquitas)… y en Occidente pasa tres cuartos de lo mismo, especialmente en Croacia, Montenegro e Italia.

En los Sinaxarios Bizantinos es conmemorado el 12 de diciembre, aunque en Occidente prevalece su fiesta el día 14, fecha que puede tener su origen en Constantinopla, como consta en el Calendario de mármol de Nápoles del siglo IX. En esta fecha consta en los Martirologios de Floro, Rufino, Adón, Usuardo y, por supuesto, en el Martirologio Romano. En algunos calendarios georgianos es conmemorado el 10 de diciembre, aunque en el “Sinaíticus 34”, como en el resto de Oriente, se le menciona el día 12.

La iconografía del santo corresponde al espíritu y a la tradición ortodoxa; se le representa vestido de obispo, aunque a veces, alrededor de esa imagen aparecen escenas de su vida: su juventud como pastor, el pastor que se convierte en obispo y que realiza numerosos prodigios sobrenaturales y escenas de su muerte, sepultura y traslados de las reliquias.

Detalle del relicario itinerante con el brazo del Santo.

Destaquemos sólo dos: en su iglesia en Corfú existe una pintura de Panayotid Doskaras, del siglo XVIII en el aparece todo el ciclo mencionado anteriormente y en la iglesia veneciana de la Visitación hay otra del siglo XVII atribuida a Domenico Maggiotto.

Antonio Barrero

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