San Esteban el Grande, príncipe de Moldavia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo rumano del Santo.

San Esteban el Grande, también conocido como Esteban III Muşat (1457-1504) es uno de los santos más célebres de la ortodoxia moderna en Rumania. Es un héroe de nuestra historia y gran protector de la Iglesia Rumana que en el año 1992 decidió proclamarlo santo (canonizarlo), celebrándose su fiesta el día de hoy, 2 de julio, fecha de su muerte.

Sus cualidades humanas, como buen político, estratega y diplomático, sus actuaciones con el fin de proteger la integridad de su país y su sensibilidad cultural causaron una gran admiración en Moldavia y en toda Europa y, gracias a la tradición popular, se transformó en un héroe legendario. El Papa Sixto IV lo llamó “Athleta Christi” (Atleta de Cristo) y el pueblo le compuso esta balada: “Voivoda (príncipe) Esteban, el gran Señor no ha querido tener otro igual en el mundo, sólo eres comparable al sol”.

Al hablar de San Esteban se suscita bastante polémica hasta el punto de que los medios de comunicación exponen bastantes argumentos en contra de su santidad. Por eso hay un problema al que los cristianos modernos tenemos que responder: ¿Como debemos definir la santidad y que condiciones ha de tener todo hombre o mujer para que pueda ser proclamado santo? Pero a esta pregunta vamos a responder más tarde. Ahora vamos a exponer un poco de la vida de este hombre tan maravilloso de la historia política y cristiana de Rumanía.

Esteban el Grande nació alrededor del año 1430 en el pueblo de Borzeşti, siendo hijo ilegítimo del Voivoda Bogdan II Muşat de Moldavia (1449-1451) y de la señora Oltea, una mujer noble de las tierras bajas de Moldavia, perteneciente a la familia Basarab, que eran quienes gobernaban Valaquía en aquel momento. Por consiguiente, su ascendencia era noble. Su antecesor Bogdan I fundó el principado de Moldavia a finales del siglo XIV y la familia de Muşat conectó, mediante el matrimonio, con una gran cantidad de familias reales de toda Europa.

El joven Esteban creció lejos de la Corte voivodal de la capital: Suceava. Parece claro que existían otros hermanos, frutos de otros matrimonios de su padre. De todos modos, en el año 1451, su tío, Petru Aron asesinó a su padre durante una fiesta en Reuseni y se convirtió en el nuevo voivoda de Moldavia. Al mismo tiempo, Petru Aron firmó el primer tratado con los turcos otomanos, por lo que Rumanía se convirtió en un Estado vasallo del Imperio Otomano.

Icono ortodoxo rumano del Santo en Putna, donde aparece sosteniendo las iglesias que él fundó.

Petru Aron intentó matar a todos los pretendientes al trono, escapando solo Esteban, pero siendo ejecutado en Valaquía su primo, el Voivoda Vlad III (conocido en la literatura occidental como Drácula). Más tarde, en el año 1457, Esteban regresó con los refuerzos militares de Vlad y los asedió en la batalla de Doljeşti, cerca de Suceava. Desde entonces se convirtió en el nuevo Voivoda de Moldavia, gobernando durante cuarenta y siete años; fue ungido como voivoda por el metropolita Teoctisto de Moldavia según el ritual bizantino de la consagración de los emperadores. Este ha sido el reinado más largo de toda la historia de Rumania, si exceptuamos el reinado de Carol I (1866-1914), que es el exponente de la modernización de Rumania.

La política interna:
Desde los inicios de su reinado, Esteban el Grande, cambió la política interna del país. Restringió los derechos de las familias nobles incluso castigando a muchos de ellos con la muerte. Como uno de los castigos preferidos en la Edad Media era el empalamiento, Esteban no hizo ninguna excepción a esta regla, siendo esta una de las controversias que surgen a la hora de juzgar su santidad. De todos modos, debemos entender su forma de gobernar poniéndonos en la mentalidad de la Edad Media, que no era la que tenemos hoy en día, más humanista.

Una tradición local dice que Esteban era dirigido espiritualmente por un sacerdote asceta de las montañas de los Cárpatos, San Daniel Sihastrul el Exicasta, que murió en 1497 y que era quién lo aconsejaba no solo en lo espiritual sino también en sus acciones políticas.

La situación política de Moldavia era muy difícil ya que estaba situada en la esfera de influencia de tres grandes potencias: el Imperio Otomano existente desde que Mehmet II conquistó Constantinopla en el año 1453, el Reino de Hungría, gobernado por Matías Corvino y el Reino de Polonia, gobernado por Casimiro IV. Por lo tanto, el objetivo político de Esteban era mantener el equilibrio entre ellos y seguir siendo independiente tanto como fuera posible.

El metropolita Gregorio Rosca y San Daniel Sihastrul, en un fresco ortodoxo rumano del Monasterio de Voronet (Rumanía).

Como esta situación era muy difícil, se vio envuelto en más de cincuenta batallas en contra de estos reinos y también contra los tártaros que a menudo atacaban destruyéndolo todo y por eso, Esteban tuvo que sustituir a todos los nobles que no tenían como objetivo la protección del país. A veces, después de una batalla, nombró como nobles a algunos campesinos para castigar a los nobles traidores. También se interesó mucho por la construcción de sólidas fortalezas en las fronteras del país, lo que resultó muy positivo para su política.

La construcción de iglesias:
Esteban inició una interesante tradición: después de cada batalla, ganase o perdiese, construía una iglesia o un monasterio. El pensaba que, incluso en la batalla contra los enemigos, matar a los invasores seguía siendo pecado, así que construía una iglesia dedicada a las almas de los soldados muertos en la batalla, tanto si eran moldavos como si eran enemigos. Además, después de todas las batallas, ayunaba durante un tiempo obligando a hacer lo mismo a sus soldados, para así quedar limpios del pecado de matar.

Existen suficientemente documentadas, cuarenta y cuatro iglesias construidas por orden suya, siendo importante mencionar la reconstrucción del monasterio de Neamt; el monasterio de Voronet, conocido también como “la Capilla Sixtina Oriental” debido a sus hermosas pinturas y la conocida escena del Juicio Final y que es un importante centro cultural de toda la historia rumana, así como el monasterio de Putna, donde fue sepultado. Este es muy importante, porque a finales del siglo XIX comenzó aquí el alzamiento de los rumanos contra el Imperio Austro-Húngaro. Por lo tanto, Putna y la tumba de San Esteban el Grande se convirtieron en los símbolos de la independencia de la nación rumana.

Vista del bellísimo fresco del Juicio Final en el monasterio de Voronet (Rumanía).

La política externa:
Esteban amaba mucho la cultura y no solo la cultura oriental. En su corte habían poetas, médicos y hombres ilustrados de los países occidentales y se carteaba con muchos gobernantes de Occidente. Después de la gran batalla de Vaslui en el año 1475, donde ganó contra Mehmet II (el mismo que había conquistado Constantinopla), Su Santidad el Papa Sixto IV, lo llamó “atleta de Cristo”, pensando en atacar nuevamente a los turcos.

De todos modos, el plan nunca se ejecutó y al año siguiente, en 1476, Esteban se encontró solo frente a un gran ejército turco, perdiendo la batalla. Estuvo a punto de huir porque ninguno de los reinos occidentales le ayudó, pero después de escuchar los consejos del monje Daniel (del que hemos hablado antes), inició la guerra de nuevo. Finalmente se vio obligado a firmar la paz con los turcos pagando anualmente un tributo en dinero y en diversos materiales. Otras batallas fueron contra Matías Corvino (Baia, 1467) y Juan Alberto de Polonia (Condrii Cosminului, 1497), logrando establecer la independencia del país frente a Hungría y Polonia.

Después de un reinado glorioso, Esteban murió el día 2 de julio del año 1504. El cortejo fúnebre anduvo unos setenta kilómetros, desde la capital, Suceava hasta el monasterio de Putna, diciendo las crónicas que fue acompañado de un inmenso gentío que lo lloraba como a su propio padre.

Es interesante decir que después del popular concurso televisivo conocido como “Mari Români” (el mayor rumano), concurso que también ha aparecido en algunas televisiones de otros países, Esteban fue votado como el más grande de Rumania durante todos los tiempos, seguido del rey Carol I.

Tumba del Santo. Monasterio de Putna (Rumanía).

¿Qué hay de su canonización?
Esta pregunta se hizo y se sigue haciendo hoy en nuestros medios de comunicación ya que Esteban fue muy duro con sus enemigos. Además tuvo tres mujeres y diversas aventuras ilegales. A modo de ejemplo decir que su hijo ilegítimo Petru Rareş es el más conocido y también fue voivoda de Moldavia, después de su hermano Bogdan III (1504-1517), ya que fue promovido por los turcos a este status a través maniobras y dinero (1527-1538 y 1541-1546).

Ser un santo o ser un héroe son dos cosas diferentes, pero su canonización no sólo fue un negocio nacionalista de la Iglesia Ortodoxa moderna de Rumania. La primera razón por la que fue canonizado fue por proteger a la Iglesia de Moldavia  y por ayudar a los monasterios del Monte Athos que en ese momento, se encontraban en una situación financiera muy difícil y en peligro de ser sitiados por los turcos. Por supuesto que la financiación a la Iglesia no presupone la santidad, pero Esteban fue siempre un voivoda muy fiel, que respetaba todas las tradiciones de la Iglesia, como el ayuno, la oración, la ayuda a los pobres y viudas y otras muchas obras de caridad.

También se argumenta a favor de su canonización que fue un voivoda muy justo con su pueblo, que combatió la corrupción y la mentira, cosas muy practicadas en la Edad Media. Pero no solo era justo; era un hombre muy modesto, que vivía en una modesta casa y que ejercitaba la virtud de la humildad ante los sacerdotes, religiosos y otros hombres y mujeres de Dios. Por ejemplo, hemos mencionado su actitud humilde después de una batalla, ayunando y orando por todos los soldados muertos fueran de uno u otro bando.

Icono ortodoxo rumano que representa el funeral del Santo.

Otro argumento a favor de su canonización y que fue bastante desconocido durante muchos años, fue la forma en que murió. Es conocido que coronó a su propio hijo incluso antes de su  muerte. En la Edad Media, las leyes de Moldavia impedían que pudiesen gobernar dos voivodas simultáneamente y es por eso por lo que ingresó en un monasterio como monje. Esto no se pudo confirmar hasta el siglo XVIII, pues al abrir su tumba, se encontraron sus reliquias con el manto habitual de los voivodas, pero no fue enterrado en un ataúd, sino que su cuerpo estaba de pie sujetado por trece barras de hierro y debajo de su cabeza, se encontraba un ladrillo. Estos datos atestiguan que Esteban murió como un monje, cosa que también ocurrió con algunos de sus sucesores, como Alexandru Lăpuşneanul (1552-1561 y 1564-1568).

Finalmente hay que decir, que en el cristianismo oriental el proceso de canonización es diferente al occidental. Es necesario que existan las reliquias pero no es obligatoria la existencia de milagros; en su lugar, para que pueda ser canonizado, es obligatoria la veneración popular del santo y la demostración de la ortodoxia de su fe. Esta es la antigua práctica de la canonización, ya que en los primeros siglos era totalmente desconocido cualquier proceso de canonización. De esta forma, el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rumana lo proclamó santo el 2 de julio del año 1992 durante una gran fiesta celebrada en el monasterio de Putna. La celebración del quinto centenario de su muerte en el año 2004, fue un día de fiesta nacional.

Tropario del Santo:
”Gran defensor de la fe y de nuestro país y gran fundador de santuarios, ¡oh príncipe Esteban!, ruega a Cristo Dios para que nos libre de los problemas y de las necesidades”.

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es