San Esteban I, rey de Hungría

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Miniatura del Santo en un misal del siglo XV.

Pregunta: ¿Es verdad que un santo católico, San Esteban I rey de Hungría, ha sido reconocido como santo por las iglesias ortodoxas?

Respuesta: Pues esto es verdad en parte; me explicaré. San Esteban murió en el año 1038, o sea, dieciséis años antes de producirse el Gran Cisma que dividió a la Iglesia y fue canonizado por el Papa San Gregorio VII en el año 1083, cuando ya estaba consumada la separación de la Iglesia y así, desde entonces ha sido venerado como santo sólo por la Iglesia Católica. Pero en el año 2000 fue canonizado por el Patriarca Ecuménico de Constantinopla y siete años más tarde, o sea, en el año 2007, ha sido incluido en el calendario de la Iglesia Ortodoxa Rusa celebrándose su fiesta el día 20 de agosto, el día en que es festejado en Hungría. A mi modesto entender, esta canonización es motivo de alegría porque muestra que van desapareciendo algunas de las desconfianzas existentes entre las Iglesias Cristianas.

¿Por qué ha sucedido esto? Porque San Esteban I vivió y murió antes del Cisma y todos reconocen sus virtudes aunque sólo estaba canonizado por la Iglesia Católica. Pero ya que estamos con este tema, podemos decir algunas cosas sobre su vida. Es el primer rey húngaro declarado santo. Era descendiente directo del conquistador de Panonia, Arpad Vajk  y probablemente nació en el año 975 en Esztergon, siendo hijo del príncipe Géza y de la reina Sarolta. Al nacer, fue llamado Vajk, pero posteriormente, cuando fue bautizado, se le puso el nombre de Esteban, aunque no se sabe exactamente en qué fecha se realizó el bautismo.

Existe una leyenda que dice que, estando la madre embarazada, se le apareció San Esteban de Nicea, obispo de Reggio Calabria, que fue quién le insinuó cual debiera ser el nombre de su hijo. También hay quienes afirman que fue bautizado por San Adalberto, pero eso es poco probable porque este santo arzobispo estuvo presente en Hungría en el último decenio del siglo X, poco antes de ser martirizado. Lo más probable es que la elección del nombre fuese insinuado por quien le bautizó, Pilgrino obispo de Nassau, ya que su catedral estaba dedicada a San Esteban protomártir.

Corona del Santo, conservada en Budapest (Hungría).

Cuando la familia real húngara abrazó el cristianismo fue cuando se produjo el bautismo de Esteban, ya que con anterioridad, los miembros de la Casa de Árpád, que eran quienes reinaban en el entonces principado de Hungría, eran paganos. El padre de Esteban, por su proximidad con el Sacro Imperio Germánico y a fin de asegurarse su supervivencia política, fue quien decidió abrazar el cristianismo, pero como las razones eran más políticas que por convencimiento, el príncipe Géza, padre de Esteban, simultáneamente, seguía adorando a los dioses paganos y al Dios de los cristianos.

Esteban, de joven, aprendió latín de manos de San Adalberto y recibió una educación cristiana y poco antes de morir su padre, en el año 995, se casó en la abadía de Scheyern, con Gisela (la Beata Gisela de Baviera) que era hermana del emperador del Sacro Imperio, San Enrique II. Dos años después murió su padre, y al ser el primogénito le sucedió en el trono; pero ésta era una tradición cristiana occidental. En la tradición antigua magiar heredaba el trono el miembro mayor de la familia gobernante, por lo que el Señor de Somogy, que también era descendiente de Arpad, no reconoció a Esteban y se sublevó contra él. Se enfrentaron, pero los parientes de Gisela y numerosos caballeros y clérigos germánicos, vinieron en su ayuda y el Señor de Somogy fue derrotado. Esteban  se convirtió en el primer rey de una nación que muy poco antes se había consolidado políticamente y había abrazado el cristianismo. Con anterioridad su pueblo era un principado ejercido sobre una serie de tribus húngaras.

La acomodación del pueblo a la nueva religión no fue totalmente pacífica ya que venía impuesta por la conversión del príncipe gobernante (Géza) y por la llegada de misioneros occidentales; el pueblo estaba acostumbrado a adorar varios dioses y ahora se les imponía un único Dios. Esto lo fue consiguiendo Esteban, poco a poco, con muchísima dedicación a su pueblo y con el ejemplo de su vida.  Esteban, como “rex et  sacerdos”, tiene en el cristianismo centroeuropeo un significado histórico, pues como rey se adhirió incondicionalmente a la nueva religión, siendo consciente de las consecuencias políticas de esta adhesión.

Sepulcro del Santo en Székesfehérvar, Hungría.

San Esteban, como he dicho, se casó con la Beata Gisela, hermana de San Enrique II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y después de haber afrontado las resistencias internas a la cristianización de su país, recurrió al Papa Silvestre II a fin de que Occidente reconociera a su reino y es entonces cuando fue coronado por San Anastasio, discípulo de San Adalberto, enviado por el Papa Silvestre II, en la Navidad del año 1000 como “rex pannoniarum”. La corona aún se conserva en la capital de Hungría.

Esteban organizó la vida política y la vida religiosa de su pueblo; dividió el país en dos archidiócesis (Esztergom y Kalocsa) y ocho diócesis (Györ, Veszprém, Pécs, Vác, Eger, Csanád, Bihar y Transilvania), construyó iglesias y monasterios, aseguró al clero una importante posición en la organización jerárquica del país, atendió constantemente las necesidades de su pueblo y puso las bases de una sólida cultura cristiana.

Sus más íntimos colaboradores en toda esta actividad eran los monjes benedictinos alemanes, franceses e italianos, Orden de la que procedían los primeros obispos del nuevo reino, como  San Anastasio, San Beszteréd, el Beato Sebastián de Esztergom, San Buldo, San Gerardo Sagredo, San Beneta y otros.

En sus dos códigos “regalis decreti”, libros que aun se conservan,  pueden comprobarse cómo consiguió una organización política y eclesiástica muy bien definida. Las disposiciones y las sanciones penales que en ellos se contienen, muestran la atenta vigilancia de Esteban sobre todos los aspectos de la vida de su pueblo, de sus necesidades materiales y espirituales.

Sin embargo, en más de una ocasión, Esteban se vio obligado a combatir contra quienes pretendían volver al Principado tribal anterior a la construcción del nuevo Reino. Hay que tener en cuenta que en la Europa central, en aquella época, solo existía el Reino de Croacia y el Reino de Hungría; los demás eran principados tribales, a excepción del Sacro Imperio mencionado anteriormente.

Relicario del brazo del Santo en la catedral de Budapest, Hungría.

En el año 1030 tuvo que defender a su país atacado por las tropas de Conrado II (sucesor de San Enrique II), quién pretendió someter bajo sus dominios al nuevo Reino Magiar. San Esteban y su hijo San Emerico, vencieron al emperador en Györ y lo expulsaron de su territorio. Su hijo y heredero, San Emerico, murió un año más tarde, en el 1031. Esto le ocasionó graves preocupaciones durante los últimos años de su vida, pues se había quedado sin heredero. Murió en Esztergom, el día 15 de agosto del año 1038 y fue sepultado en la Basílica de Székesfehérvár, que el había mandado construir y que era una de las mayores basílicas de Europa. En la catedral de San Esteban de Budapest se conserva una mano y puño incorruptos.

Como he dicho antes, en el año 1083, el Papa San Gregorio VII sancionó la “elevatio corporis”, lo que equivalió a su canonización oficial y lo hizo por haber convertido al cristianismo, de manera pacífica, a toda la nación pannoniana. Su fiesta es celebrada en Hungría el día 20 de agosto (fecha escogida también por las Iglesias Orientales para conmemorar su festividad). El Papa Inocencio XI extendió su fiesta a toda la Iglesia Universal, fijándola el día 2 de septiembre. En el nuevo calendario litúrgico promulgado por el Papa Beato Pablo VI el día 14 de febrero de 1969 su fiesta fue asignada al día 16 de agosto.

En el arte húngaro, San Esteban I es representado frecuentemente. Se conserva una “retrato” contemporáneo encargado por su esposa Gisela para la Basílica de Székesfehérvár. Normalmente se le representa como una persona mayor, cana, con barba gris, con cara seria, pensativa y aun triste. Su iconografía es muy variada representándosele en cada época conforme se idealizaba a un rey santo. Muchas veces es pintado en el momento de su bautismo y en el acto de consagración de Hungría a la Virgen. Existe una maravillosa estatua de madera del siglo XIII en la catedral de Bamberg (Alemania) en la que se le presenta como un caballero montado en un caballo. Se dice que San Esteban y su esposa la Beata Gisela, fundaron dicha catedral.

Detalle del puño incorrupto del Santo. Catedral de Budapest, Hungría.

Termino destacando que hablamos de un rey santo, pariente de dos santos (Enrique II y Cunegunda de Alemania), esposo de una beata (Gisela de Baviera) y padre de otro santo (el príncipe San Emerico).

Antonio Barrero

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