Eugenio Alexandrovich Rodionov, ¿será canonizado?

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Estandarte de Eugenio Rodionov como icono ortodoxo ruso.

Estandarte de Eugenio Rodionov como icono ortodoxo ruso.

En más de una ocasión, de una u otra manera, ha salido a colación en este blog la figura del joven recluta ruso Eugenio Rodionov, muerto en la guerra de Chechenia en el año 1996, a quien millones de fieles ortodoxos veneran como mártir, pero que aún no ha sido canonizado por la Iglesia Ortodoxa Rusa. Aunque el artículo es breve e incompleto, pues las fuentes en las que me he basado han sido difíciles de entender, me atrevo a escribir sobre él, esperando que alguien pueda aportar algún otro dato más que enriquezca el artículo y que nos sirva de debate.

Eugenio Rodionov nació el 23 de mayo de 1977 en el pueblo de Chibirley, en la región de Penza, siendo hijo de un matrimonio dedicado al trabajo de la madera, el padre (Alexander) como ebanista y carpintero; y la madre (Lyubov), como diseñadora de muebles. Cuando fue bautizado, su abuela le puso una cruz y, aunque la madre era contraria a que el niño la llevara puesta, no se la quitó. Se graduó en la escuela secundaria de Kurilovo (región de Moscú) y posteriormente trabajó en una fábrica de muebles como tapicero.

En la ciudad de Ozersk, Kaliningrado, estuvo en una unidad de capacitación perteneciente a las tropas fronterizas de la Federación Rusa y el 25 de junio de 1995, se alistó en el ejército, jurando bandera el día 10 de julio y prestando servicio como soldado en la frontera de Ingushetia y Chechenia. Pasados seis meses, el 13 de enero del año siguiente, pasó a la unidad fronteriza de Nazran, donde al cabo de un mes, fue hecho prisionero, siendo ejecutado en Bamut el 23 de mayo del 1996.

En un principio, en el ejército creyeron que Eugenio había desertado, por lo que la policía estuvo en casa de sus padres y eso dijeron a su madre, pero tras un examen minucioso de la escena donde ocurrió el suceso, en la que se detectaron rastros de lucha y de sangre, dieron por hecho que había sido hecho prisionero. Según Ruslan Hayhoroev, tuvo la opción de seguir con vida y de hecho, trató de escapar, pero no lo consiguió. A Eugenio, durante los cien días que duró el cautiverio, lo torturaron brutalmente y le prometieron que si se convertía al Islam y se quitaba la cruz que tenía colgada al cuello, le perdonaban la vida, pero él se negó una y otra vez, por lo que fue decapitado.

Fotografía de Eugenio Rodionov vestido de soldado, al fondo la bandera rusa.

Fotografía de Eugenio Rodionov vestido de soldado, al fondo la bandera rusa.

Su madre, no creyendo que su hijo fuese un desertor, fue a Chechenia a buscarlo y fue allí donde el comandante de la guarnición le comunicó que su hijo había sido capturado y que veía difícil su suerte. Un familiar de otro soldado desaparecido, llamado Basayev, se comprometió a buscarlo y encontrarlo, pero éste fue asimismo atrapado y golpeado hasta la muerte, rompiéndole la columna vertebral. Entonces la madre sobornó con dinero a unos milicianos chechenos para que le ayudaran a encontrar a su hijo, a fin de darle sepultura. Estos milicianos eran renuentes en un principio, pues había observadores extranjeros y no querían mostrar los cuerpos mutilados de los caídos. Sin embargo, la madre lo consiguió y lo identificó por la cruz que llevaba colgada en el pecho. Más tarde, los exámenes forenses a los que fue sometido el cadáver confirmaron la identificación. El cadáver decapitado de Eugenio fue trasladado a la iglesia de San Nicolás de Pyzhi, donde quedó almacenado durante varios años debajo de un altar. Con posterioridad fue sepultado en la aldea rusa de Satin, en la región de Moscú, muy cerca de la iglesia de la Ascensión.

A finales del año 2003 se inició un movimiento favorable a conseguir la canonización de Eugenio. Uno de los que iniciaron este movimiento fue el arcipreste Alexander Shargunov, rector de la iglesia de San Nicolás de Pyzhi, pero a principios del año 2004, la Comisión Sinodal para las Causas de los Santos de la Iglesia Ortodoxa Rusa se negó a ello, debido a la falta de información fiable sobre el martirio, o sea, si realmente murió como mártir por la fe o por ser un soldado del ejército ruso que estaba atacando Chechenia. Sin embargo, con posterioridad, el arcipreste Dimitry Smirnov, presidente del Departamento del Patriarcado de Moscú para las relaciones con las Fuerzas Armadas, dijo que “la cuestión de la canonización de Eugenio Rodionov era una cuestión de tiempo y que se resolvería favorablemente”.

Nikolai Konyayeva, famoso escritor ruso, que ha escrito varios libros sobre Eugenio Rodionov, contestándole al arcipreste Gregorio Mitrofanov, profesor de la Academia Teológica de San Petersburgo, quien en una entrevista al diario “Санкт-Петербургские ведомости” decía que no eran razonables las alabanzas que se dedicaban a Eugenio, le contestaba: “En la Comisión para las Causas de los Santos, las normas están establecidas y ya su secretario ha hecho más de una declaración acerca de la imposibilidad de la canonización de Eugenio, al menos por el momento. Este tema tenemos que abordarlo de manera racional. No existe suficiente información; es verdad que no fue fusilado, sino decapitado y que en su cuello había una cruz que él tenía atrapada con una mano. Estos hechos nadie los niega, pero otra cosa es si en los últimos momentos de su vida actuaba simplemente como un soldado cristiano. No existen documentos. Es verdad que tampoco existe documento alguno acerca de cómo murió el príncipe Mijail de Tver y lo consideramos santo, pero los tiempos eran otros. Sabemos que Dios realiza milagros por intercesión de sus santos y es cuestión de esperar. Si murió como mártir, aunque no esté canonizado, ya pertenece a la Iglesia Celestial. No seamos impacientes, pues muchos santos fueron canonizados mucho tiempo después de empezar a recibir culto. Y tampoco perdamos de vista el hecho de que muchos fieles ortodoxos recurren a Eugenio, porque él encarna el destino de muchos miles de jóvenes rusos que fueron enviados a la guerra de Chechenia por el régimen vampírico de Yeltsin y que allí murieron. Seguro que cuando todo esté claro, si la Iglesia lo considera conveniente, en su momento será canonizado”.

Sepulcro de Eugenio Rodonov en Satin, Moscú (Rusia).

Sepulcro de Eugenio Rodonov en Satin, Moscú (Rusia).

En octubre del año 2008 se corrió por Internet la noticia de que había sido glorificado a nivel local por la eparquía de Astrakhan, pero el arcipreste Maxim, secretario de la Comisión Sinodal para las Causas de los Santos, en una entrevista con el diario “Комсомольская правда”, lo negó, diciendo que una diócesis por sí sola no puede canonizar a nivel local. Sin embargo, la Iglesia Ortodoxa Serbia le rinde culto junto a sus otros compañeros mártires, Andrés, Igor y Alexander. Asimismo, en mayo del año 2011, los capellanes ortodoxos del Ejército de los Estados Unidos, le rindieron un servicio funeral como “nuevo mártir” en la fiesta de la decapitación de San Juan Bautista. Y sin estar canonizado, se le han erigido iglesias en la república rusa de Altai, Kharkov (Ucrania) y Khankala, cerca de Grozni, capital de Chechenia.

El arcipreste Valentín Sidorov, que fue soldado junto con Eugenio, ha llegado a componer en su honor los oficios de Maitines y Vísperas e incluso un Akathisto y la siguiente oración: “¡Oh mártir soldado ruso Eugenio!; damos gracias a Dios porque escucha nuestras oraciones delante de tus santos iconos. Escúchanos, porque somos débiles y está enferma nuestra fe. Tu apasionado amor al Señor y tu falta de miedo ante los tormentos, te han dado la vida eterna. No te quitaste la cruz del pecho y esta cruz es para nosotros, una estrella que nos guía en el camino de la salvación. No nos dejes llorando y atiende nuestras oraciones, ¡oh santo mártir Eugenio!”.

Aunque no está canonizado, sus iconos están en miles de templos y casas rusos, serbios y ucranianos; y en este último país, el sacerdote Vadim Shklrarenko de Dnepropetrovsk dice ¡¡¡¡que vio exhalar mirra de un icono suyo el 20 de noviembre del año 2002!!!!

Jóvenes ortodoxos en el sepulcro de Eugenio Rodonov y sus compañeros en Satin, Moscú (Rusia).

Jóvenes ortodoxos en el sepulcro de Eugenio Rodonov y sus compañeros en Satin, Moscú (Rusia).

Ramzan Kadyrov, Presidente de la República Chechena, defiende que Eugenio no fue asesinado por las milicias chechenias, sino por unos bandidos que le exigieron convertirse al Islam y que como no lo consiguieron, lo torturaron y decapitaron. Que si hubiera muerto como soldado, hubiera sido fusilado.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– OSBORN, A., “Cómo un joven recluta se convirtió en santo ruso”, The Independent, 24/11/2004.
– SHARGUNOV, A., “Un nuevo mártir de Cristo, el soldado Eugenio”, Chornos-Prensa, Moscú, 2002.
– SHARGUNOV, A., “Sobre la lealtad a la Cruz de Cristo”, publicación popular, 2011.
– YURIEV, Y., “Mártir ruso”, Завтра, 16.02.1999.

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