Festividad de la Exaltación de la Santa Cruz

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Icono ortodoxo americano de la Exaltación de la Santa Cruz.

La festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, es una de las grandes fiestas del año litúrgico, aunque bien es verdad que en Oriente se celebra más que en Occidente. Tiene vigilia y octava. Toda la Iglesia Universal la celebra en este día 14 de septiembre desde que el Papa San Sergio I, en el siglo VII, ordenó así festejarla.

Principalmente se conmemora el descubrimiento de la Cruz de Cristo por parte de Santa Elena en el año 320, pero también algunos otros acontecimientos históricos relacionados con la Santa Cruz. La tradición dice que Santa Elena, madre del emperador Constantino el Grande, se encontró en Jerusalén las tres cruces utilizadas en las crucifixiones de Cristo y de los dos ladrones y que a causa de una curación milagrosa ocurrida por contacto con una de ellas, se descubrió cual fue la Cruz de nuestro Señor, que inmediatamente empezó a ser venerada. (Ver el artículo escrito por Mitrut sobre Santa Elena publicado el pasado día 18 de agosto).
San Macario, Patriarca de Jerusalén, la tomó en sus manos y la elevó y al verla, todo el pueblo lloró de alegría y empezó a entonar al unísono y espontáneamente “Kyrie eleison”; es por eso por lo que en las ceremonias de veneración de la Cruz y de alguna reliquia del “Lignum crucis” se entona este canto penitencial.

Parte del Sagrado Madero se conserva en la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén, pero otras porciones fueron llevadas a Roma por la misma Santa Elena. El trozo principal se venera actualmente en la Basílica romana de la Santa Croce in Gerusalemme, pero otros presuntos trozos y pequeñas porciones están repartidos y son venerados por toda la Cristiandad.

El 4 de mayo del año 614, durante el saqueo de Jerusalén por parte de los persas, la Vera Cruz cayó en sus manos, pero en el año 628 el emperador Heraclio derrotó al rey persa Cosrroe y la recuperó. En esta invasión de Palestina, los persas saquearon e incendiaron numerosos monasterios y masacraron a innumerables monjes que son venerados como santos por toda la Iglesia Universal.
El emperador Heraclio, montado a caballo, vestido de púrpura y portando una diadema en su cabeza, cogió la Santa Cruz y salió por la puerta principal de Jerusalén, pero el caballo se detuvo y el Patriarca Zacarías, recién liberado de los persas, le recordó al emperador que Jesús no llevó de esa manera la Santa Cruz cuando por la Via Dolorosa de Jerusalén marchaba hacia el Gólgota. Heraclio se conmovió, bajó del caballo, se quitó la púrpura y la diadema y descalzo, llevó sobre sus hombros el Sagrado Madero hasta la Basílica.

Icono ortodoxo griego de los Santos Constantino y Elena con la Vera Cruz.

Este segundo hecho, junto con el primero (el descubrimiento) es conmemorado en Oriente este mismo día cantándose el siguiente himno: “Hoy se exalta a la Cruz y el mundo se santifica porque Tú, que estás sentado en el trono con el Padre y el Espíritu Santo, extendiste tus manos sobre ella y todo el mundo fue llamado a conocerte. Tú haces digno de la gloria eterna a todos los que esperan en ti. Ahora viene la Cruz del Señor y los fieles la reciben con amor, recibiendo de ella la curación de todos sus males, tanto del alma como del cuerpo. Besémosla con alegría y con temor; con temor, por culpa de nuestros pecados y porque somos indignos y con alegría, por la salvación que Cristo ha concedido al mundo cuando fue crucificado, lleno de misericordia con todos nosotros”. Entonces Heraclio, temiendo que la Santa Cruz no estaba segura en Jerusalén, se la llevó con él a Constantinopla, donde fue triunfalmente exaltada en la Basílica de Santa Sofía en el año 629.
En Oriente, los servicios litúrgicos celebrados esos días recuerdan asimismo la visión de la Cruz que tuvo Constantino en el año 312 poco antes de su victoria sobre Majencio y en la cual oyó desde el cielo: “Con este signo, vencerás”.
Pero la Santa Cruz no es solo venerada este día, festividad de su Exaltación. Tanto en Oriente como en Occidente la veneración del Sagrado Madero es una de las principales ceremonias del Viernes Santo, pues ella representa el símbolo de nuestra salvación por lo que recibe culto de adoración por parte de la Iglesia.
La crucifixión es el evento principal del Triduo Sacro (junto con la institución de la Eucaristía). La celebramos con dolor y arrepentimiento porque en esos días de la Semana Santa recordamos la Pasión y Muerte de Nuestro Salvador; sin embargo, hoy, festividad de su Exaltación, la conmemoramos como símbolo del triunfo, como una bandera de victoria contra la muerte y el pecado. El poder de la Santa Cruz se extiende por todo el Universo y la salvación que ella nos trae se extiende absolutamente a toda la creación. Concretamente, en Oriente, conmemorando este mensaje, con la Santa Cruz se bendice a los cuatro puntos cardinales: Norte, Sur, Este y Oeste.

Reliquia del Lignum Crucis. Basílica della Santa Croce in Gerusalemme, Roma (Italia).

Himno del Oficio de Maitines según el Rito Romano:
Pange, lingua, gloriosi lauream certaminis et super Crucis trophaeo dic triumphum nobilem, qualiter Redemptor orbis immolatus vicerit.
De parentis protoplasti fraude Factor condolens, quando pomi noxialis in necem morsu ruit: ipse lignum tunc notavit, damna ligni ut solveret.
Hoc opus nostrae salutis ordo depoposcerat; multiformis proditoris ars ut artem falleret, et medelam ferret inde, hostis unde laeserat.
Quando venit ergo sacri plenitudo temporis, missus est ab arce Patris natus, orbis Conditor; atque ventre virginali carne amictus prodiit.
Vagit infans inter arcta conditus praesaepia, membra pannis involuta Virgo Mater alligat; et Dei manus pedesque stricta cingit fascia.
Sempiterna sit beatae Trinitati gloria, aequa Patri, Filioque, par decus Paraclito; Unius Trinique nomen, laudet universitas.
Amen.

Oración:
Oh Dios, que todos los años nos proporcionas un nuevo motivo de gozo con la solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz, te suplicamos, que después de haber conocido su misterio en la tierra, merezcamos el cielo donde gustaremos los frutos de su Redención. Amén.

Antonio Barrero

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