Santos de nombre Fabio – Gens Fabia (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Estampa devocional italiana de San Fabio el Abanderado. Serie del ilustrador Bertino.

San Fabio el Abanderado, mártir
31 de julio
+ Cesarea de Mauritania, 303/304

Martirologio Romano, 31 de julio: “En Cesarea de Mauritania, en la actual Argelia, san Fabio mártir, que al negarse a llevar el estandarte del gobernador de la provincia a la asamblea general convocada por este, fue primeramente encarcelado y como se declarase cristiano, fue condenado a muerte por el juez”.

Diversos martirologios latinos mencionan el día 31 de julio el elogio al mártir San Fabio el Abanderado, hasta hoy el único santo que llevando tal nombre aparece en el calendario oficial católico: el Martyrologium Romanum. Volviendo sobre la escasa información acerca de su vida terrenal, es fácil de entender el origen del extraño nombre que se le ha dado. En la primera parte de su “passio” son narradas su confesión, el proceso y el martirio, historia que parece ofrecer suficientes garantías de veracidad, mientras que la parte final, muy fantasiosa, no es más que un intento de justificar la posesión de sus reliquias por parte de la ciudad de Cartenna.

Alrededor del año 303 o 304, mientras más enfurecida estaba la persecución contra los cristianos ordenada por el emperador Diocleciano, el representante romano de la región de Mauritania, convocó una asamblea cerca de Cesarea y para tal acontecimiento se había instruído a Fabio para que llevara el estandarte del gobernador. Pero como la ceremonia tenía un carácter religioso pagano, Fabio se negó rotundamente a participar y como castigo, fue encarcelado. Pasados unos días, fue conducido ante el tribunal a fin de que su caso fuera examinado. El permaneció firme en su propósito por lo cual fue inevitable que lo condenaran a morir decapitado.

Las sucesivas narraciones, como anteriormente he dicho, ofrecen elementos fantasiosos: el juez no quiere que Fabio recibiese la conveniente sepultura a fin de evitar que el pueblo lo venerara y ordenó que por separado, la cabeza y el cuerpo fueran echados al mar. Pero ambas parte se reunieron milagrosamente y así, unidos, fueron empujados por las olas del mar y llevadas a las orillas de las costas de su patria, Cartenna, en Mauritania, donde finalmente fueron sepultadas honoríficamente.

Los “cuerpos santos” de nombre Fabio
El culto a las reliquias, una variante del honor que se le tributa a los difuntos, está hoy recomendado por la Iglesia, aunque no impuesto. El Concilio de Trento, en su sesión veinticinco, enmendó los excesos y el Concilio Vaticano II así lo expresa: “La Iglesia, según su tradición, venera a los santos y honra a sus reliquias auténticas y a sus imágenes. Las fiestas de los santos proclaman las maravillas de Cristo en sus servidores y nos propone a los fieles, oportunos ejemplos a imitar”. (SC. 111)

Si se me permite decirlo, un acontecimiento marcó una época y una moda: en el siglo XVI, gracias al interés suscitado por San Felipe Neri, se dedicaron a la búsqueda de reliquias en las catacumbas. Se exhumaron “cuerpos santos”, “mártires inventados” que fueron llevados a las iglesias de la ciudad. Debido a la metodología de la época, el simple hecho de encontrar en los lóculos, bálsamos o epitafios mostrando símbolos referentes a la fe, era suficiente como para probar que el difunto habría sufrido martirio. Esta experiencia romana fue aplicada también en otros lugares donde existían catacumbas. Como ya he explicado en alguna otra ocasión, identificamos como “cuerpo santo” a aquellas reliquias óseas provenientes de las catacumbas de Roma y no solo de ellas, que fueron trasladadas a la ciudad y a otros lugares de la cristiandad, en un período comprendido entre finales del siglo XVI y la segunda mitad del siglo XIX.

Detalle del rostro de la figura que guarda los restos de San Fabio, mártir de las catacumbas. Iglesia de los carmelitas de Viena, Austria.

¿Porque “cuerpo santo” y no “santo cuerpo”? La diferente posición del atributo (santo) respecto al objeto (cuerpo) determina una diferencia sustancial: podemos definir con certeza la identidad del sujeto. El “cuerpo santo” es un objeto como tal, el cuerpo de un difunto de las catacumbas, que solo posteriormente tiene un valor sagrado. Pero, ¿cómo reconocer un “cuerpo santo” en las catacumbas? ¿Todas las sepulturas eran de mártires?

Este es un tema demasiado amplio que nos lleva a otros estudios, pero aquí solo queremos recuperar a Marcantonio Boldetti (famoso custodio pontificio y responsable de la extracción de los cuerpos de las catacumbas) que era el que certificaba los cuerpos descubiertos atribuyéndolos a un mártir de los tres primeros siglos.

La simbología que definía la sepultura de un mártir, era: la palma, el XP, el escrito B.M. (beato mártir) y que en el interior existiera un balsamario o vaso con “su sangre”. A menudo, la lápida de la sepultura llevaba el nombre del “mártir”; de lo contrario, después de la extracción le era atribuido un nombre. Los criterios de denominación de los “cuerpos santos” eran muy variados (por ejemplo, el nombre del obispo diocesano, el nombre del Papa, el nombre del titular de la iglesia que acogía el cuerpo, el nombre de la catacumba de la cual era extraído, etc.). Pero lo que importa es el valor simbólico del “cuerpo santo”: un cristiano de la Iglesia de los primeros siglos (a menudo en la ciudad de Roma o en otras que estaban en comunión con ella), un verdadero testimonio del Evangelio hasta el extremo de entregar su propia vida en el martirio.

He aquí un elenco de cuerpos santos de nombre Fabio. En este elenco o relación, informo en la medida de lo posible, de los siguientes elementos: nombre, lugar, localidad, catacumba, fecha de extracción y/o el envío del sagrado cuerpo (en algunos casos son partes del cuerpo: cráneo, huesos y no el cuerpo completo) y la festividad. En algunos casos he especificado, por curiosidad y solo si es posible, la edad del “mártir” o si es nombre propio (n.p.)
Fabio – ? – Milán – ? – 9 de agosto de 1766
Fabio – iglesia de las Carmelitas – Viena (Austria) – ? – 1633 – 21 de mayo
Fabio – iglesia de Santiago – Udine – ? – 1687 – segundo domingo de Cuaresma

San Fabio el Abanderado negándose a portar el estandarte. Ilustración coloreada a partir del grabado original de Jacques Callot.

Santos Beinio, Fabio, Manuel y Fermo
Mártires romanps, “cuerpos santos”
El 22 de octubre de 1633 era puesta la primera piedra del monasterio de las Carmelitas Descanzas de Viena, dedicado a San José. Fue elegida como primera priora, la madre Paola Maria de Jesús, que era oriunda de Génova y que murió en olor de santidad el 15 de enero de 1646. Este monasterio fue dotado de un elevado número de reliquias, cerca de doscientas, venidas de todas partes.

El bolandista Daniel Papebroech (1628-1714) fue consultado por el carmelita descalzo Pablo de Todos los Santos, definidor de la Orden en Alemania, apartándose de la norma habitual de no tratar “operose ac singillatim” de los mártires “recentiori memoria Romae editis”, para tratar sobre algunos de los mártires cuyas reliquias les habían enviado.

A continuación hacía mención de Beinio, Fabio, Manuel y Fermo, cuya fiesta común era celebrada el 21 de mayo, aunque también eran festejados uno a uno los días 21, 27 y 30 de mayo y el 1 de junio respectivamente. El docto jesuita, observando cómo el nombre de Manuel no podía pertenecer a un mártir romano de los primeros siglos y, consecuentemente “ex designatione inventoris vel donatoris inditum credi possit”, concluyó que “quibus porro indiciis crediti sint illi, quorum sic translata sunt ossa, vere martyres Christi fuisse, tacentibus donationum instrumentis, dicere nequimus”.

Era evidente que estaba frente a “cuerpos santos” extraídos de las catacumbas, pero a los cuales, arbitrariamente, les fueron asignados unos nombres para poder poner tales reliquias a la veneración de los fieles.

Damiano Grenci

Bibliografia y fuentes
– AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia de los Santos) – Voll. 1-12 e I-II apendice – Ed. Città Nuova
– C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
– Grenci Damiano Marco – Archivo privado iconográfico y hagiografico: 1977 – 2009
Liturgia de las Horas, Calendario particular y textos propios – Diocesis Suburbicaria de Sabina y Poggio Mirteto – Tipografia Poliglota Vaticana, Città del Vaticano, 1976, pp. 22-25.
– Mallia Franco – I Santi Martiri di Cures Sabini; Culto e Passiones – Ed. Regione Lazio e Provincia di Rieti, pro Caritas de la Diocesis Sabina y Poggio Mirteto
Che santo è? Iconografia dei santi in stile manga – ed. Studio EBI, 2009
– Sito web Santibeati.it
– Sito web Wikipedia

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Santos de nombre Fabio – Gens Fabia (I)

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Busto de San Antimo, sacerdote mártir, venerado en su población homónima de Nápoles (Italia).

San Antimo sacerdote mártir y sus discípulos
La onomástica recuerda el nombre de Fabio el día 11 de mayo. El forma parte de un grupo de santos mártires recordados en esta fecha, teniendo como referencia al mártir de Sabina (o/y de Nicomedia) Antimo. San Antimo es recordado con otros mártires de difícil identificación: Máximo, Basso, Fabio, Sisinio, Dioclecio, Florencio, Faltonio Piniano y Anicia Lucina. La tradición de estos mártires, recordados en el Martirologio Romano, está relacionada con las Acta Sancti Anthimi.

Según este texto, Faltonio Piniano, que se había casado con Anicia Lucina, descendiente del emperador romano Galieno, había sido nombrado procónsul en Asia por los emperadores Diocleciano y Maximiano. Después de la muerte de su consejero Queremonio, que por encargo suyo había perseguido a los cristianos, Faltonio sufrió una grave enfermedad. Anicia, después de haber probado algunas terapias tradicionales, solicitó la ayuda de los cristianos que estaban prisioneros. Entre estos, estaba presente Antimo y los otros mártires. Antimo le dijo a Faltonio que se curaría si se convertía y así fue. Piniano decidió dejar en libertad a los prisioneros y los escondió en sus villas en la Sabina y en el Piceno. Al diácono Sisinio, a Dioclecio y a Florencio, en particular, los envió a un terreno cercano a Osimo. Sin embargo, tres años después los tres fueron lapidados por no haber querido abjurar del cristianismo.

Antimo fue hospedado en una villa situada en la milla XXII de la vía Salaria. Allí continuó su actividad proselitista, convirtiendo al cristianismo a un sacerdote del dios Silvano e induciéndole a destruir el ídolo. Por este motivo, fue denunciado al procónsul Prisco, que lo hizo arrojar al río Tiber con una piedra atada al cuello, pero sobrevivió y finalmente fue decapitado. La sepultura se realizó en una capilla cercana, a la cual Antimo acudía a orar. A fin de heredar el rol de Antimo acudió Máximo, pero fue decapitado pocos días después, el 19 o el 20 de octubre y fue sepultado en un oratorio en la milla XXX de la vía Salaria.

Cerca de este oratorio fue sorprendido Basso cuando estaba predicando y siendo arrestado se le instó a que adjurara: como se negó a efectuar sacrificios en honor de Baco y Ceres, fue masacrado en el mercado del Forum Novum. Similar suerte le tocó a Fabio, que fue torturado y decapitado en la vía Salaria; sin embargo, Faltonio Piniano y Anicia Lucina murieron en Roma de muerte natural.

No existe certeza sobre cuando fue escrito este documento, aunque algunos lo colocan en un período comprendido entre los siglos V y IX: particularmente no se sabe si es producto de la unión de diversos textos hagiográficos o si por el contrario, se trata de un único texto. Según una tesis propuesta por el historiador Hipolito Delehaye, tesis que se considera autorizada, las historias narradas en el Acta son elaboraciones ficticias y hagiográficas combinando en una sola narración personajes dotados de una vida real y eventos independientes, autónomos.

San Antimo está citado en el Martirologio Jeronimiano el día 11 de mayo con una indicación que confirma el Acta Sancti Anthimi, pero probablemente solo es el resultado de estos: “Romae (…) via Salaria miliario XXII natale sancti Antimi”. Es especialmente venerado en Cures Sabini, la actual Passo Corose (pueblo de Fara in Sabina) y a él se le han dedicado numerosas iglesias. Algunas leyendas lo citan como obispo de Terni, Spoleto y Foligno. Durante el sínodo romado del año 501, el obispo de Cures se presentó como episcopus ecclesiae Sancti Anthimi. En Montalcino, en la provincia de Siena, está la abadía de San Antimo que según la tradición, albergaría los restos del santo. En La Habana existe una diócesis de Cures Sabinorum, cuya dedicación es Curensis seu Sancti Anthimi. Los restos de los santos Dioclecio, Florencio y Sisinio estuvieron durante un tiempo en el monasterio de San Fiorenzo de Osimo, pero en el año 1437 fueron trasladados a la catedral de San Leopardo en la misma ciudad.

Según el beato Alfredo Ildefonso Schuster, Antimo es un santo local, mientras que Delehaye lo identifica con San Antimo de Nicomedia, recordado en el Martirologio Jeronimiano el día 27 de abril. Delehaye, reconociendo que esta es una conjetura, mantiene que la fecha del 11 de mayo es la fecha del “ingressus reliquiarum” o del “natalis basilicae” del santo de Nicomedia en Cures. Sin embargo, Francesco Lanzoni, no considera probado este argumento. Según este último, la lectura proporcionada por Delehaye, podría establecerse con respecto a Máximo, Fabio y Baso, ya que en su caso, a pesar de que se les menciona conjuntamente con San Antimo en el Martirologio Romano, no se sabe donde fueron sepultados.

Mapa didáctico con representación gráfica de las principales vias romanas. En gris, la Via Salaria.

Existe un San Máximo mártir venerado el 19 o el 20 de octubre, fecha de su muerte en la antigua Forconio, según el Acta. Una fiesta análoga es celebrada en Penne el día 27 de octubre, el 11 en Teramo y el 30 en Cuma y en la antigua Comsa (la actual Conza): según Lanzoni, es posible que Forum Novum solo se limitara a venerar las reliquias de este santo. Finalmente, en cuanto a Fabio y Basso, Lanzoni observa que existen dos mártires africanos recordados precisamente con este nombre y que muchas iglesias del sur y del centro de Italia veneran reliquias de mártires africanos.

Dioclecio y Florencio también son citados en el Martirologio Jeronimiano el día 16 de mayo. Sin embargo, de Faltonio Piniano no existen otras noticias mientras que su esposa es citada a menudo en las Actas de los santos mártires Proceso y Martiniano y de San Marcelo papa. El Martirologio Romano la recuerda el 30 de junio.

Origen y difusión del nombre Fabio
Fabio deriva del antiguo nombre latino Făbiu(m), Făbius y Fabia. Pronto se utilizó para designar a los miembros de la Gens Fabia. Los Fabios derivan su nombre de faba (haba), que es una legumbre cuyo cultivo se extendió desde muy antiguo. En este sentido, Plinio el Viejo señala que muchas familias romanas derivan su propio nombre de las legumbres que protegieron y a cuyo cultivo se dedicaron: por ejemplo, recordemos a los Lentuli (de lentes ó lentejas), una rama de la Gens Cornelia, los Pisoni, la rama de los Calpurnios y aun los de los Cicerones.

Santidad de nombre Fabio
San Fabio, mártir en Sabina junto a sus compañeros, conmemorados el día 11 de mayo y el 20 de octubre.
San Fabio el Abanderado (Vessillifero), mártir de Cesarea en Mauritania, que se festeja el 31 de julio.
San Fabio, mártir, festejado en Viena el día 27 de mayo.

San Fabio y compañeros mártires en Sabina
11 de mayo
Nicomedia, III sec. – Curi en Sabina, 305

Tenemos que empezar diciendo que, de San Fabio, individualmente, no sabemos casi nada porque en el martirio está unido a un grupo de mártires y confesores cuyos nombres son: Antimo sacerdote, Máximo diácono, Fabio, Basso martirizados en la via Salaria en Sabina, Sisinio diácono, Dioclecio y Florencio mártires de Osimo en el Piceno y Faltonio Piniano y Anicia Lucina, esposos, muertos de forma natural en Roma. Las noticias existentes se leen en la “Passio sancti Anthimi”, escrita entre los siglos V y IX, que es considerada legendaria y fantasiosa por los estudiosos; a principios de la Edad Media, algún hagiógrafo para dar mayor consistencia a la escasa información disponible sobre cada uno de los mártires, los reunió en una sola “passio” agregando historias confusas y fantasiosas.

Vidriera contemporánea de los mártires sabinos Máximo, Basso y Fabio.

Eso pasó con San Antimo y sus compañeros, entre los cuales está este San Máximo diácono, que se convirtió junto con San Victorino, en el co-patrono de la diócesis de L’Aquila. A finales del siglo III, Faltonio Piniano era procónsul en el Asia Menor y estaba casado con Anicia Lucina, que estaba emparentada con el emperador Galieno. Que un tal Queremonio, consejero de Piniano odiaba a los cristianos y había prometido destruir su religión y por insinuaciones suyas, el presbítero Antimo y sus discípulos fueron arrestados, pero que Queremonio no pudo disfrutar de dicha persecución, porque un día, en las calles de Nicomedia, cayó estrepitosamente de su carro y murió de forma miserable. Que esto aterrorizó a Piniano, que formalmente era el responsable de la percecución contra los cristianos y que su angustia le provocó una grave enfermedad de la cual no pudieron curarle los médicos. Que Lucina, su esposa, que desde hacía algún tiempo se sentía atraída por los cristianos, pensó consultar con Antimo e hizo que liberaran a sus discípulos y que a éste lo llevasen ante su esposo a palacio y que les prometió la libertad y pingües recompensas si curaba a su esposo.

Que Antimo respondió que una sola cosa podía curarlo y era que se hicieran cristianos. Ellos no solo aceptaron sino que se mostraron como unos catecúmenos atentos y sinceros, por lo cual, Antimo consiguió que Dios lo curase y posteriormente lo bautizó junto a toda su familia. Que alrededor del año 303, Faltonio Piniano regresó a Roma llamado por el emperador Diocleciano (243-313), pero que antes de partir logró convencer a Antimo y sus compañeros para que viajaran con él hasta la capital del imperio. Naturalmente, su llegada no pasó desapercibida y pronto se difundió la noticia de que había llevado consigo a algunos cristianos. Para prevenirlos de posibles persecuciones, Piniano decidió alejarlos de Roma, enviándolos a dos fincas de su propiedad: el diácono Sisinio junto con Dioclecio y Florencio fueron a Osimo en el Piceno, mientras que Antimo, Máximo, Basso y Fabio fueron enviados cerca de la ciudad sabina de Curi.

Como cabía esperar, ambos grupos no permanecieron ociosos en sus refugios y se dispusieron a evangelizar la región. Antimo, que siempre iba seguido por sus discípulos realizó un milagro liberando del demonio a un sacerdote pagano; el poseso destruía todo lo que estaba a su alcance y solo se calmó cuando al reclamo de Antimo, se acercó a él sin retroceder. El sacerdote pagano poseído, una vez curado, para mostrar su agradecimiento, derribó el ídolo del dios Silvano incendiando también un bosque que para él era sagrado. Los paganos, enfurecidos, lo denunciaron ante el procónsul Prisco, culpando de todo al sacerdote Antimo, que fue arrestado junto con sus discípulos. Fueron interrogados, torturados y otras cosas que ahora omitimos y que dijimos cuando antes hablamos de San Antimo sacerdote.

Estampa italiana de San Antimo, sacerdote y mártir.

San Antimo fue decapitado el 11 de mayo del 305 y sepultado en el oratorio de Curi, al cual acostumbraba a ir a rezar; la misma suerte le tocó a su compañero Máximo, que fue decapitado el 19-20 de octubre del mismo año y sepultado en una capilla en la milla XXX de la vía Salaria; Basso, que animaba a los fieles, fue arrestado y habiendo rechazado sacrificar ante Baco y Ceres, fue masacrado por el populacho en el mercado del Forum Novum. Asimismo Fabio fue entregado al cónsul que después de haberlo torturado, lo condenó a morir decapitado a lo largo de la misma vía Salaria.
Sisinio, Dioclecio y Florencio, siempre en el año 305, no queriendo sacrificar ante los ídolos, fueron decapitados por el pueblo. Finalmente, Piniano y Lucina murieron naturalmente en su casa en Roma. Los santos Antimo, Basso y Fabio son recordados el día 11 de mayo y los otros, en otros días diversos. La Diócesis Suburbicaria de Sabina y Poggio Mirteto celebra la memoria el día 20 de octubre, mientras que las localidades de Vescovio, Torri, Selci y S. Polo, en la misma fecha, conmemoran a los santos Fabio, Basso y Máximo mártires.

Liturgia de las Horas, Calendario particular y textos propios
Diocesis Suburbicaria de Sabina y Poggio Mirteto
20 de octubre
SS. Fabio, Basso y Máximo, mártires
Memoria obligatoria en toda la diócesis
Fiesta en Vescovio, Torri, Selci, S. Polo

Al finalizar el siglo V se decía que el mártir Basso había sido asesinado en la ciudad de Forum Novum (Vescovio) durante un tumulto ocurrido en el mercado y que su cuerpo estaba guardado en aquel lugar, junto a las reliquias del mártir Fabio. Al mismo tiempo se decía que el mártir Máximo era venerado en la milla treinta de la via Salaria el 19 de octubre, exactamente cuando en la ciudad de Forum Novum (Vescovio) se realizaban las fiestas y los juegos paganos. A partir del siglo VI, los tres mártires fueron venerados juntos en el mismo día y en el mismo lugar.

Del Común de los mártires
Oficio de las lecturas
Segunda lectura
De las «Notas de antigua hagiografia sabina» del beato A. I. Schuster
(Boletin Diocesano Sabino, 1917, pp. 227, 192; 1918, p. 59)

Tierra sabina, tierra de mártires y de santos
Es apropiado revelar lo que confirman los mártires foronovanos de las tradiciones antiguas sobre el origen de la sede episcopal de Vescovio y de su venerada basílica ursaciana. No podría ser de otra manera. La propagación del Evangelio dirigió sus primeros pasos a la conversión de los grandes centros urbanos; al campo le llegó más tarde, de modo que el nombre de “paganus” en el sentido idolátrico, fue diseñado para designar a los habitantes de los pagos, los cuales, cuando en su mayor parte ya habían abrazado la fe, seguían profundamente apegados a algunas prácticas de la antigua religión. Y es por eso por lo que encontramos en Sabina, sedes episcopales erigidas en aquellos pagos en los cuales había alguna población importante, como en Curi, en Nomentum, en Fidene, en Ficulea y en Foro Novo. A partir de ahí, comenzó el movimiento de expansión evangélica y por eso se comprende facilmente, la viva reacción de los paganos.

Así que todos estos lugares, como tuvieron sus propios misioneros y líderes, también tuvieron sus mártires marcando las gloriosas páginas de tantos anales de la Iglesia, demostrando también cuan constante, viva y sabiamente desplegada fue la lucha con la que nuestros padres redimieron la región sabina del oprobio de la idolatría. ¡Tantas fatigas, dolores y sangre ha costado el cristianismo en nuestras tierras! Hay que tenerlo siempre presente para no renunciar más por desidia o falta de celo a la sagrada conquista del cristianismo en tantos siglos de historia y al patrimonio espiritual que nos han transmitido estos santos.
Quienes visitan hoy estas campiñas, difícilmente pueden sospechar tanta fertilidad de flores y de frutos de santidad en este suelo agreste. Esta es la victoria de la fe que ha sabido convertir a las almas simples de los pobres, de los ignorantes agricultores, en héroes de la confesión cristiana, en mártires invictos.

¡Ah!, que sus huesos ignorados en nuestros campos «pullulent in loco suo» como el vuelo de las Escrituras, de modo que los hijos de los mártires no sean inferiores a ellos en su gloria y que no refuten esas tradiciones sagradas por las cuales, impávidos, afrontaron la muerte.

Pero luego, mis venerados colegas en el sacerdocio, me atrevería a añadir que estas reconstrucciones históricas no tengan para nosotros un valor puramente arqueológico. Se trata de las confesiones cruentas de nuestros primeros mártires y antecesores en el gobierno de las almas que nos han sido confiadas. Estos, que son los más grandes, han confirmado y documentado con su martirio, la fe que nosotros profesamos y enseñamos. Nuestra fe se apoya «super fundamentum Apostolorum et Prophetarum» como un fundamento inconmovible puesto por el mismo Dios para el apoyo y sostenimiento de la familia cristiana. Los lugares donde residimos, donde ofrecemos el Sacrificio Divino, donde anunciamos el Santo Evangelio están todos consagrados por el apostolado y la sangre de tantos mártires y santos que nos han precedidos. No existe una zona en la Sabina que no esté consagrada por la memoria de algún antiguo santo. Y los que gobernamos y administramos los sacramentos, somos los hijos y los herederos de nuestros antiguos mártires, que conviene preservar como un patrimonio santo y una sagrada herencia.

Vista de la ciudad de Poggio Mirteto (Italia), lugar de veneración de los mártires sabinos.

Responsorio
R. Cuán hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncian la paz, mensajeros de anuncios felices que anuncian la salvación, que dice a Sión: “Tu Dios reina”.
V. Yo os mando como ovejas en medio de lobos.
R. Que dice a Sión: “Tu Dios reina”.

Oración
Oh Dios, que has llamado a dar testimonio de tu Hijo fecundando esta tierra con la sangre de los mártires, concédenos por tu gracia, vivir como auténticos hijos de tus santos en la valiente confesión de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Damiano Grenci

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