Santa Febronia de Nisibe

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Icono ortodoxo ruso de la Santa, ataviada, por anacronismo, como una monja ortodoxa y rodeada de las escenas de su vida y martirio.

Pregunta: ¿Cuál es la historia de Santa Febronia? Filipinas.

Respuesta: Antes que nada, aclarar que hay al menos tres Santas que responden a este nombre. La primera Febronia, más bien llamada Trofimena (5 julio) virgen y mártir de 12 años a la que su padre mató cuando supo de su conversión al cristianismo, Santa Febronia de Murom, princesa de Rusia (24 de junio) y Santa Febronia de Nisibe, virgen y mártir (25 de junio) que es por la que me preguntas, por ser la más conocida.

Los cristianos ortodoxos le tienen gran veneración y no en vano la invocan con el epíteto de “La Muy Sufriente”, por su largo y lento martirio. Ello tuvo lugar, según la tradición durante el reinado de Diocleciano (284-305) en la ciudad de Sibápolis (actual Nisibe), en Asiria. Era religiosa en el “convento” de su tía Santa Brienis, una comunidad de vírgenes cristianas donde Febronia se dedicaba a la lectura de textos sagrados y a predicar el Evangelio a las mujeres paganas, que acudían a escucharla, y practicaba severa penitencia.

Con el estallido de la persecución llegó a la provincia el gobernador Seleno y con él sus adjuntos Lisímaco y primo. Si bien el primero era un ser sin escrúpulos, los otros dos sentían compasión por los cristianos y acudieron al monasterio a advertir a las vírgenes, que huyeron todas salvo Brienis, la “vicepriora” Tomaide y la misma Febronia. Cuando los soldados se apoderaron del edificio, Febronia se ofreció a acompañarlos voluntariamente a cambio de que dejaran en paz a Brienis y Tomaide, que eran ancianas. Sin embargo, ésta última la siguió cuando se la llevaron, y oculta entre la multitud, quien supuestamente presenció su martirio y luego lo transcribió para que fuera recordado.

Martirio de la Santa. Fresco en la catedral de Tiruchirapalli, Tamil Nadu (India).

Seleno trató de que Febronia renegara del cristianismo, viéndola joven y bella, llegó a ofrecerle a Lisímaco en matrimonio a cambio de que sacrificara. No sirvió de nada, y dio comienzo un largo proceso en que la torturaba, paraba, la interrogaba, la volvía a torturar, durante un amplio espacio de tiempo. Primero la hizo desnudar y amarrar en una postura indecente –abierta de brazos y piernas a cuatro estacas – ante el público que llenaba la plaza, para avergonzarla. Luego mandó azotarla y encenderle una hoguera debajo, por lo que le destrozaron el cuerpo mientras se quemaba. Se desmayó, y vuelta en sí, le desgarraron el cuerpo con garfios y la quemaron con antorchas, y luego le rompieron todos los dientes de la boca. Vuelta a desmayar, esperó a que se recuperara y entonces mandó cortarle a hachazos los dos pechos, las manos, y finalmente los pies. Tal muestra de salvajismo tenía enardecida a la multitud, que gritaba y se revolvía contra el gobernador. Finalmente, y como viera que nada servía para doblegar a la joven, mandó ponerle fin cortándole la cabeza.

Los restos de la joven fueron devueltos a su tía, que la enterró en el convento. Su martirio logró la conversión de muchas mujeres de la zona que habían acudido a presenciar el suplicio, así como la de Lisímaco y Primo. En su sepulcro se inició el culto, y el obispo local (San Juan de Nisibis) mandó levantarle una iglesia donde transfirió una parte de sus reliquias. En el 363 fueron trasladadas a Constantinopla. Tal es lo que dice la passio.

Brazo-relicario de la Santa venerado en Patti (Italia)

Brazo-relicario de la Santa venerado en Patti (Italia)

La realidad histórica, por desgracia, es poco halagüeña respecto a la existencia real de esta mártir. El culto de Febronia, santa taumaturga (“obradora de maravillas”) no es anterior al siglo VII, y nació en los confines del imperio bizantino, zona donde dominaba la doctrina nestoriana. Los hagiógrafos de la zona, según J. Simon, no vacilaron en inventarse la passio para luchar contra la doctrina monofisita, con la intención de demostrar que su pasado era tan “glorioso” como el de la iglesia griega. Si Edesa era la capital del monofisismo, Nisibe lo fue de los nestorianos. Era necesario presumir de mártires anteriores a la persecución de Sapor, y se inventaron a Febronia y su heroico y espeluznante martirio. No parece estar nada claro como esta santa, creación de los nestorianos, pasó a la iglesia monofisita, y luego a las iglesias bizantina y occidental, pero el hecho es que actualmente es conmemorada en todas ellas.

En cuanto a las reliquias, no es menor el caos: la ciudad italiana de Trani presume de tener el cuerpo de la Santa, de la cual se veneran dos cráneos, por cierto, uno en una iglesia de Roma y otro en un monasterio de Serbia. Cada cual, por supuesto, afirma que tiene la reliquia auténtica. La polémica está servida.

Meldelen

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