San Fernando III, rey de Castilla y León

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Óleo del Santo por Bartolomé Esteban Murillo. Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

Se dice que nació en Zamora en el año 1198 y era hijo de Alfonso IX de León  y Berenguela de Castilla. Aunque Fernando era el primogénito, en los últimos años, su padre lo miraba con rencor, designando como su sucesor a su hijo Sancho. Sin embargo, la nobleza y el pueblo llano consiguieron que el trono lo ocupase Fernando. Hay quienes ven detrás de esa maniobra la mano de su madre, Berenguela que había preparado que una sola persona tomara las riendas de los dos reinos y era en su primogénito, en quién más confiaba. Inmediatamente recibieron el apoyo de los Papas Inocencio III y posteriormente, de Honorio III. Como consecuencia, se anularon los conflictos entre los reyes hispanos y se hizo más efectiva la lucha de los cristianos contra los musulmanes que ocupaban gran parte de la Península Ibérica. (Recuerdo que en otro artículo anterior hubo un interesante debate sobre esta “ocupación”).

Se casó dos veces; la primera vez, con Beatriz de Suabia en el año 1219, con la que tuvo diez hijos y de la que enviudó y la segunda, con Maria de Potieu en el año 1235, con la que tuvo cinco hijos. Su primogénito fue Alfonso X el Sabio que heredaría el trono a la muerte de su padre Fernando. Estuvo treinta años luchando contra los musulmanes, primero como príncipe y luego como rey,  siendo armado caballero en Burgos el mismo año de su primer matrimonio. ¿Qué objetivos se propuso? Dos: liberar la Península Ibérica y así, ayudar a los Papas y Cruzados a aplastar el poder musulmán. Era la lucha entre cristianos y musulmanes, de la que se ha escrito y se seguirá escribiendo aun mucho.

Reconquista Baeza en el año 1227. Sitiaba Jaén cuando ocurrió la muerte de su padre, conquistó Martos y el emir Aben Hud de Córdoba se rindió el 29 de junio de 1236. Definitivamente conquista Jaén en el año 1246, haciendo un trueque con el Emir granadino a cambio de Granada, Málaga y Almería. Conquista Cádiz y definitivamente, Sevilla el día 23 de noviembre de 1248. Cuatro años antes, su hijo, el príncipe Alfonso X, había conquistado Murcia. El reinado de toda Andalucía estuvo en sus manos a excepción del Reino de Granada.

Al mismo tiempo que reconquistaba las provincias, restauraba sus diócesis: Baeza-Jaén, Córdoba, Sevilla, Cartagena y Badajoz pagando con su dinero todos los gastos que conllevaban las restauraciones de estas diócesis. ¡Como para que Roma no estuviese contenta! Y como es natural, Roma recompensó, concediéndole el Papa Inocencio III las mismas indulgencias que concedió a los Cruzados que marcharon a Tierra Santa, le dio el derecho de patronazgo sobre las sedes episcopales, la facultad de gastar en la reconquista lo recaudado a favor de las Cruzadas y destinando un tercio de los bienes eclesiásticos en la reconstrucción de iglesias.

La rendición de Sevilla al Santo, óleo de Charles Joseph Flipart. Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

Aunque guerrero, se afirma que fue un gobernante modélico en tiempos de paz, sagaz y hábil negociador. Esto por ejemplo se demuestra con el trueque que hizo con el Emir de Granada. Organizó la Marina Real y con una flota pesquera dirigida por Ramón de Bonifax irrumpió en el río Guadalquivir contribuyendo decisivamente en la reconquista de Sevilla.

Era piadoso, pero muy intransigente con los herejes (!!) generoso y magnánimo con los vencidos y muy tolerante con los judíos, al contrario de lo que posteriormente haría Isabel la Católica.
Fue un rey prudente que organizó un Consejo compuesto por doce personas que decidían sobre los temas más importantes del reino. Inició la redacción de un Código de Leyes, que terminaría su hijo Alfonso X el Sabio (Las Siete Partidas). Incrementó las ciencias y las artes fundando las universidades de Salamanca, Palencia y Valladolid.
Inició la construcción de grandes catedrales como las de León, Burgos y Toledo. Concretamente, en la de Burgos, se puso la primera piedra el 19 de julio de 1221 y en ella se casó las dos veces: la primera en la catedral románica y la segunda, en la gótica. Devolvió a Compostela las campanas robadas por Almanzor y acogió en su reino a las ordenes mendicantes de los franciscanos, dominicos y trinitarios, llegando él mismo a pertenecer a la Tercera Orden de San Francisco. Siempre llevaba consigo una imagen de la Virgen, daba públicas gracias a Dios en cada una de sus victorias, aunque rey, era humilde y llegó incluso a hacer penitencia pública.

Murió en Sevilla el día 30 de mayo del año 1252; había recibido desnudo el Viático, humildemente en el suelo, diciendo: “Señor, desnudo salí del vientre de mi madre, la tierra y desnudo me ofrezco a ella. Señor, recibe mi alma entre tus siervos”. En su primitiva tumba en Sevilla se hicieron inscripciones laudatorias en hebreo, árabe, latín y castellano antiguo. Su cuerpo incorrupto está actualmente expuesto en una bellísima urna de plata en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla. Destaquemos su pureza de costumbres, su prudencia, generosidad y magnanimidad, su mansedumbre y espíritu de servicio. Gobernó con sabiduría y santificó su vida.

Su culto estuvo limitado a Sevilla hasta el siglo XVII. En el año 1629 se inició el proceso como “culto inmemorial” y finalmente, fue canonizado por el Papa Clemente X el día 4 de febrero del año 1671. Es patrono del Arma de Ingenieros del Ejército, de los presos, de los gobernantes (junto con Santo Tomás Moro) y de Sevilla y Córdoba. Su fiesta se celebra hoy, día 30 de mayo.

Detalle del cuerpo incorrupto del Santo en su sepulcro. Capilla Real de la catedral de Sevilla, España.

Se le representa vestido con manto real, cetro y corona, con las llaves de Sevilla en las manos y portando una imagen de la Virgen. La primera escultura en piedra que se hizo de él es del siglo XIII, de autor anónimo francés y se encuentra en la catedral de Burgos. Hay dos pinturas suyas realizadas por Bartolomé E. Murillo, conservadas en el Museo del Prado en Madrid y en la Catedral de Sevilla. De Zurbarán  y de El Greco se conservan sendos cuadros en el Museo de El Louvre, en Paris. Existe,  además una imagen suya realizada por Pedro Roldán en el año 1698.

Antonio Barrero

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