San Lorenzo Ruiz, protomártir filipino

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Lorenzo Ruiz y 15 compañeros mártires. Tapiz de la canonización.

Durante los siglos XVI y XVII, en tierras japonesas derramaron su sangre por Cristo numerosos religiosos y seglares, hoy canonizados o beatificados por la Iglesia.
La evangelización del Japón la inició San Francisco Javier y se desarrolló en los años siguientes con un éxito notable. Hay quienes afirman que a finales del siglo XVI, solo en Nagasaki, había más de doscientos cincuenta mil cristianos. Hasta entonces, los “shogun” (mariscales de la corona) habían sido tolerantes, pero en el año 1587, Hideyoshi firmó un decreto de expulsión de los jesuitas que eran los únicos religiosos que entonces estaban allí. Posteriormente llegaron los franciscanos en el año 1593. Los jesuitas habían sido muy prudentes en sus predicaciones, normalmente en privado, pero los entusiastas franciscanos comenzaron a hacerlo públicamente, cosa que enojó a Hideyoshi quién ordenó los primeros apresamientos.

Si hablo de todos los mártires, cómo y cuando fueron sus martirios y qué destino tuvieron sus reliquias, este artículo sería muy extenso, cosa que no pretendo a fin de no cansaros, pero en algunas cosas si entraré. El 5 de febrero de 1597 los venticinco primeros mártires fueron crucificados y atravesados con lanzas en una colina de Nagasaki: seis franciscanos, tres jesuitas y dieciséis laicos japoneses. Los cabezas de este grupo son San Pedro Bautista, franciscano y San Pablo Miki, jesuita. Murieron cantando el salmo “Laudati pueri Dominum”. Fueron beatificados por Urbano VIII en 1627 y canonizados por Pío IX en 1862.

Sin embargo, a pesar de esta persecución y ejecuciones, siguió creciendo el número de cristianos pues existieron otros períodos de tregua y los misioneros jesuitas, franciscanos, dominicos y agustinos siguieron evangelizando. Se dice que en el año 1614 eran trescientos mil los cristianos japoneses. Pero vinieron otros “shogun”, Ieyasu, Dietada y Iemitsu, principalmente, que desencadenaron otras furiosas persecuciones en las que murieron infinidad de mártires. Los motivos: las intrigas de los budistas contra los cristianos, el temor a una excesiva influencia de España y Portugal (los misioneros mayoritariamente tenían estas nacionalidades), las intrigas de los calvinistas holandeses e incluso, la imprudencia de algunos misioneros de origen español. Y así, desde mayo de 1617 hasta septiembre de 1632 fueron martirizados muchísimos cristianos, doscientos cinco de los cuales han sido canonizados o beatificados, tanto religiosos como seglares.

Pero, aunque deliberadamente hayamos hablado antes así a fin de contextualizar el martirio de nuestro santo, digamos que vamos ya al grano. San Lorenzo Ruiz de Manila, protomártir de Filipinas, pertenece a un grupo de dieciséis santos mártires de la orden de los frailes predicadores (dominicos). Este grupo, encabezado por Santo Domingo Ibáñez de Esquicia sufrieron martirio entre los años 1636-1637, en Nagasaki y fueron beatificados en el año 1981.

El día 1 de junio del año 1987, el papa San Juan Pablo II aprobó el milagro propuesto por la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, consistente en la curación de la niña de dos años Cecilia Alegría Policarpio que padecía una parálisis cerebral anatómica y funcional  y el día 22 de junio del mismo año, los canonizó solemnemente en Roma durante la celebración de un Sínodo de obispos. En este grupo, como he dicho antes,  está nuestro santo: San Lorenzo Ruiz de Manila.

En el año 1596 los frailes dominicos ocupaban el convento de San Gabriel en la isleta de Binondo, que había sido comprada por el gobernador Don Luís Pérez Damariñas para que allí se instalasen los cristianos chinos. La mezcla de chinos y filipinos hizo que los matrimonios mixtos se dieran frecuentemente. Lorenzo Ruiz nació alrededor del año 1600 en el seno de una familia mixta: padre chino y madre filipina. Fue bautizado en la iglesia del convento de los padres dominicos. Allí aprendió a leer y escribir, siendo de joven un fervoroso devoto de la Virgen del Rosario.

Detalle del relieve del martirio de San Lorenzo Ruiz. Lay Formation Center, Dagupan City (Filipinas)

De mayor fue escribano, contrajo matrimonio y tuvo dos hijos y una hija. Pero en su vida hubo un incidente (delito de sangre) por lo cual fue perseguido por la justicia, ante lo cual, Lorenzo huye; los mismos dominicos le ayudan en este empeño, pero ¿cómo? El padre Antonio González y algunos compañeros marchan a la misión del Japón en el año 1636 y Lorenzo se embarca con ellos aunque con la intención de desembarcar en Macao. Pero la naturaleza manda y los vientos llevaron la embarcación hacia Okinawa. Al poco tiempo de desembarcar fueron hechos prisioneros y es entonces cuando Lorenzo, contagiado por el padre Antonio González, crece en su fe y se prepara para el martirio mientras estuvo en la prisión.

El día 21 de septiembre del año 1637, ambos son llevados a Nagasaki acompañado de Lazaro de Kyoto y allí, aunque a veces vacila en su fe, reconfortado por su padre espiritual hace frente al martirio. Fue sometido al tormento del agua ingurgitada e interrogado posteriormente para que apostatara dijo textualmente: “soy cristiano y lo seré hasta la hora de mi muerte y si tuviese miles de vidas, todas las daría por Dios”.

El día 27 de septiembre de ese año, 1637, lo sentenciaron a morir en la horca y hoya. El y sus compañeros se unieron en oración, cogieron el rosario y se prepararon para el martirio. Era costumbre organizar una fila con los condenados y pasearlos por las calles de la ciudad (Nagasaki) antes de ajusticiarlos. Lorenzo iba el segundo en la fila y rezando durante todo el trayecto hasta llegar a un monte, donde fue colgado de la horca y suspendido boca abajo hasta la hoya. Cuando murió, el día 29, o sea, dos días más tarde, fue tirado a una hoguera y sus cenizas echadas al mar. Ha sido el primer filipino canonizado oficialmente por la Iglesia Católica.

Antonio Barrero

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