San Florencio en Córdoba, Veracruz

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Florencio, Catedral de la Inmaculada Concepción. Córdoba, Veracruz, México. Foto Montserrat Báez .

En el artículo anterior presentamos a San Florencio, un corposanto presente en la ciudad de Orizaba, curiosamente encontramos otro con el mismo nombre situado en la ciudad de Córdoba en el estado de Veracruz, separada de la primera únicamente por 20 kilómetros.

Es un hecho bastante conocido encontrarnos con corposantos nombrados del mismo modo, ya que al no contar con nombre propio se les asignó uno que representara virtudes cristianas, esto ha conllevado a asociarlos con santos de santoral y disputas que reclaman poseer el “auténtico” o simplemente creer que se trata de piezas que contienen restos del mismo santo/mártir. En el caso de San Florencio de Córdoba, es un corposanto diferente al de su homónimo orizabeño, aunque el hecho de compartir el nombre los liga de una u otra manera por situarse en ciudades tan cercanas.

Córdoba Veracruz o la “ciudad de los 30 caballeros” fue una villa fundada por 30 jefes de familia de origen español provenientes de la zona de Huatusco y está separada de Orizaba por 20 kilómetros. El corposanto al que nos referimos, se encuentra resguardado en la Catedral de la Inmaculada Concepción, antiguamente conocida como templo de la Purísima, hasta que en el año 2000 fue creada la Diócesis de Córdoba por el papa San Juan Pablo II. San Florencio se encuentra situado en el ábside de la iglesia, en altar propio y frente al baldaquino del altar mayor.

Detalle de la mano de San Florencio. Foto Montserrat Báez .

Este corposanto o cuerpo relicario, es una escultura de cera fundida y moldeada, muestra a un joven con aplicación de peluca de cabello natural color castaño, vestido con túnica de tela blanca de factura moderna. Como marca de martirio lleva una lanza clavada en el cuello, su cabeza reposa en un almohadón. El cuerpo se encuentra colocado sobre un colchón también de reciente elaboración. El rostro presenta ojos y boca entrecerrados, expresión dolorosa, los brazos colocados a los lados del cuerpo, cubiertos y las piernas y pies se encuentran extendidos. Lamentablemente toda su vestimenta original fue sustituida por una túnica y capa de reciente elaboración que cubre el cuerpo e impide ver detalles, conserva sus caligas en los pies, hechas a base de listones dorados que se han desprendido de su lugar original. La urna que lo resguarda también es de madera de reciente elaboración y cerrada con cinco vidrios. Es preocupante el estado de conservación en el que se encuentra, podemos observar un ligero desprendimiento de la peluca y una capa de polvo y suciedad sobre la cera de los pies y manos, las caligas se encuentran desprendidas y es imposible observar el resto del cuerpo para ubicar alguna reliquia inserta. Preguntando al sacristán y encargados de la limpieza en Catedral, nos mencionaron que “no se mueve al santo para nada, solamente sacamos las cartas y fotos cuando son demasiadas”. Por ello es patente que no ha sido sujeto a ninguna limpieza desde hace tiempo.

San Florencio no posee ningún rasgo para identificarlo como santo catacumbal, no es posible saber si en algún momento poseyó alguno. Es notoria la sustitución de sus elementos originales por otros modernos (urna, vestiduras). Algo que lo distingue de su homónimo en Orizaba, es que su culto aún se encuentra vivo, siendo patente en las cartas y fotografías que mes con mes inundan su urna, pero a pesar de ello no cuenta con festividad propia.

Pies de San Florencio, donde se observa el desprendimiento de las caligas y la capa de suciedad sobre la cera. Foto Montserrat Báez.

La Catedral de la Inmaculada Concepción, templo que lo resguarda, es de fundación cercana a la iglesia de San Juan de Dios en Orizaba, siendo iniciada su construcción en 1621 y dedicada en 1725, a pesar de ello, no es la iglesia más antigua de la ciudad, siendo superada por el templo de San Sebastián. Al igual que muchas iglesias en la Nueva España, su interior fue sujeto a los cambios de estilo en el XIX por lo que encontramos altares neoclásicos sobredorados en todas las capillas, San Florencio como mencioné anteriormente, está colocado en el ábside sobre una mesa de altar, pero sin ningún tipo de adorno que lo enmarque, probablemente no se trate de su emplazamiento original.

Hasta el momento tampoco contamos con noticias sobre este corposanto, por lo que al igual que San Florencio en Orizaba, son piezas que requieren de un trabajo de investigación y rastreo más amplio, a la espera de revelar algún dato que nos hable sobre su llegada a la Nueva España.

MontseB

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San Florencio en Orizaba, Veracruz

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San Florencio, Iglesia de San Juan de Dios. Orizaba, Veracruz, México. Foto MontseB.

Continuando con la temática de artículos anteriores, en esta ocasión presentaré un corposanto presente en la ciudad de Orizaba, del estado de Veracruz en México: San Florencio, el cual se encuentra resguardado en la iglesia del ex hospital de San Juan de Dios. Su ubicación dentro de la iglesia es en la nave del lado de la Epístola, colocado a un lado de la puerta principal.

Este corposanto o cuerpo relicario, es una escultura de cera fundida y moldeada, muestra a un joven con aplicación de peluca de cabello natural color castaño, vestido con ropajes de tela. Como marca de martirio lleva un hacha clavada en su cabeza, la cual reposa en un almohadón de tela blanca de reciente factura. El cuerpo se encuentra colocado sobre un colchón de terciopelo amarillo con filo dorado también de reciente elaboración. El rostro presenta ojos y boca entrecerrados, expresión durmiente, con una sombra de barba, los brazos colocados a los lados del cuerpo, cubiertos por una armadura y as piernas y pies se encuentran extendidos. Los elementos que lo adornan son, una aureola de metal, un tocado elaborado con una corona, flores y hojas bordadas con hilo dorado e imitación de piedras preciosas, escudo, espada y casco colocados a su costado. Su vestimenta consta de túnica blanca corta sobre la que se colocó una coraza de placas, cinturón dorado y una túnica larga morada, lleva caligas en los pies simuladas con listones dorados y suelas, por último lleva una capa de terciopelo rojo sobre los hombros. La urna que lo resguarda es de madera tallada, ensamblada, dorada y cerrada con tres vidrios.

San Florencio posee únicamente uno de los signa martirii, elementos que lo identifican como santo de catacumba, establecidos por la Congregación de Indulgencias el 10 de abril de 1668. Se trata del vas sanguinis que tiene la forma de una pequeña ánfora dorada, coronada por laureles y una cartela en donde se lee “vas sanguinos”.

Detalle del rostro. Foto MontseB.

Además del vas sanguinis, San Florencio posee fragmentos de hueso insertos en las plantas de sus pies, no ha sido posible hasta el momento detectarlas en otras partes del cuerpo ya que se encuentra totalmente cubierto por la vestimenta y armadura. Lamentablemente de este corposanto no se tienen noticias de su llegada o por quién fue traído, en la iglesia que lo resguarda no tienen información disponible acerca de la pieza. Su culto aunque pequeño, aún se conserva entre los pobladores que oscilan entre los 60 – 40 años. Junto a su urna se encuentra una alcancía y una mesa en la que eventualmente se ven veladoras encendidas, así mismo es posible adquirir en las oficias una estampa con la imagen y la oración dedicada al santo. De acuerdo con testimonios de los pocos devotos actuales, anteriormente se colocaba la urna de San Florencio en el altar mayor con motivo de su festividad, el 27 de octubre y se hacía el oficio correspondiente. Hoy la celebración ha sido desplazada y no se recuerda al santo.

Acerca de San Juan de Dios, la iglesia en la que se encuentra el corposanto, historiadores de Orizaba del siglo XIX como José Joaquín Arroniz y José María Naredo dedican apartados para hablar sobre las fundaciones de las iglesias y parroquias de la ciudad. Arroniz, transcribe una carta de 1711 redactada por el P. jesuita Taillander en la que habla del aspecto que tenía la ciudad en ese momento y explica sobre San Juan que:
Ilustran la población dos Conventos de Religiosos , uno de Carmelitas […] y otro de San Juan de Dios, tan necesario en este Pueblo, porque siendo la entrada del Reyno (al modo de Xalapa) todos los europeos que arriban a Vera-cruz los más enferman en el Puerto y siendo el destino de ellos subir a México y a otras Provincias internas, llegan al pueblo enfermos y en el Hospital son hospedados, asistidos y curados por sus Religiosos con todo amor y caridad […] [1]

Vas sanguinis de San Florencio. Foto MontseB.

No da mayores noticias acerca del aspecto de la construcción o los elementos que posee en su interior. Por otro lado, José María Naredo únicamente informa los nombres de los benefactores del hospital, fundado en el siglo XVI:

¿Cómo no consignar los nombres de los llamados Ramón, Velasco, Prado, Mejía, Maldonado, jerezanos de origen, dueños de grandes convoyes y numerosas récuas, que movidos á piedad por los muchos enfermos que aquí venían de la tierra caliente, solicitaron y obtuvieron, contribuyendo con sus donativos, la fundación del hospital de la caridad de San Juan de Dios? [2]

La iglesia de San Juan de Dios formaba parte del primer hospital fundado en la Nueva España y fue víctima de de varios terremotos que reconfiguraron la construcción, lamentablemente no tenemos más datos para conocer si San Florencio fue destinado desde un principio a esta iglesia o fue donada por otra.

MontseB


[1] Arróniz, José Joaquín. Ensayo de una historia de Orizaba, Mexico: Editorial Citlaltépetl, 1959 p.120. Impreso.
[2] Naredo, José María. Estudio Geográfico, Histórico y Estadístico del Cantón y de la Ciudad de Orizaba, Orizaba: Imprenta del Hospicio, corrección 13, 1898, p.49. Impreso

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