Beato Francisco de Paula Castelló Aleu, laico mártir

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Fotografía coloreada del Beato.

Hijo de José y Teresa, nació en Alicante el 19 de abril de 1914 y fue bautizado el día 1 de mayo del mismo año.
El 8 de junio su padre, obrero industrial, murió en Alicante y en julio, cuando Francisco contaba tres meses escasos de edad, la madre, maestra, se vio obligada a llevarle a el y a sus dos hermanas a Lleida.
En marzo de 1929, cuando el iba a cumplir 15 años, falleció la madre.

En Lleida frecuentó el colegio de los Hermanos Maristas, cursando la Enseñanza Media entre 1924 y 1930.
Estudio luego en el prestigioso Instituto Químico de Sarriá, en Barcelona, con brillantes calificaciones. Su licenciatura en Química, obtenida en 1934,fue reconocida oficialmente por la Universidad de Oviedo.
Desde su etapa de estudiante en Lleida había frecuentado las Congregaciones Marianas. Después, en 1931, entró a formar parte en Barcelona de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña (FEJOC).

En 1935 regresó a Lleida, trabajando como Ingeniero en la Casa Cros, donde fue jefe de sección. Allí, según testificaban después los empleados, “por la noche nos reunía en su gabinete de trabajo a varios obreros y nos daba lecciones de química, matemáticas y otros conocimientos”. A la vez, sumándose a la iniciativa apostólico-social de una joven maestra, socorría, enseñaba el catecismo y daba clase en una escuela tanto para los niños y niñas como para adultos, en el “Canyeret” un barrio marginal.

En julio de 1936, mientras hacia el servicio militar, fue encarcelado a causa de su militancia católica. Padeció diez semanas de arresto.
El 29 de septiembre, el Tribunal Popular de la Paería de Lleida (Ayuntamiento) lo condenó a muerte por haberse declarado católico.
“Sí, sóc catòlic”, fueron sus palabras en el interrogatorio, y le valieron la condena a muerte, después de acusarle de fascista con la única prueba de haberle encontrado en su casa y en la fabrica donde trabajaba libros escritos en alemán e italiano, libros que eran de estudio como profesional de la química.

Vista de dos estampas para pedir la intercesión del Beato.

En la noche de ese mismo día, 29 de septiembre escribió tres cartas de despedida: a su novia, a sus hermanos y tía, y al Padre Román, jesuita, al que dice: “Le escribo esta letras estando condenado a muerte y faltando unas horas para ser fusilado. Estoy tranquilo y contento, muy contento. Espero poder estar en la gloria dentro de poco rato”. El texto manuscrito se puede leer en el reverso del sobre cuyo facsímil se encuentra en la Junta Mayor de Alicante, así como el facsímil de las tres cartas.

La carta dirigida a sus hermanas y tía, en catalán, comienza: “Acaban de leerme la pena de muerte y jamás he estado tan tranquilo como ahora. Estoy seguro que esta noche estaré con mis padres en el cielo; allí os esperaré a vosotras. La Providencia divina ha querido escogerme a mí como víctima por los errores y pecados cometidos por nosotros. Voy con gusto y tranquilidad a la muerte”. Les encarga después enviar su afecto a personas concretas y al final nombra y recuerda textualmente: “(…) als d’Alacant…a tots el meu afecte” (“A los de Alicante….a todos mi afecto”).

Y en carta a su novia, también en catalán, escribe: “Querida Mariona. Nuestras vidas se unieron y Dios ha querido separarlas. A Él le ofrezco, con toda la intensidad posible, el amor que te profeso, mi amor intenso, puro y sincero (…) Me está sucediendo algo extraño, no puedo sentir pena alguna por mi suerte. Una alegría interna, intensa, fuerte, me invade por completo. Querría hacerte una carta triste de despedida, pero no puedo. Estoy envuelto en ideas alegres, como un presentimiento de Gloria.(…) Una cosa quiero decirte: si puedes, cásate. Desde el cielo yo bendeciré tu unión y tus hijos. No quiero que llores, no lo quiero. Siéntete orgullosa de mí. Te quiero”.

Estas cartas, llenas de alegría y paz momentos antes del martirio, fueron conocidas por el Papa Pío XI, quien tras su lectura comento: “será este joven uno de los primeros mártires de España y modelo de los jóvenes de Acción Católica del mundo”.

Cerca de la medianoche, lo sacaron de la celda y lo condujeron hasta el cementerio de Lleida. Durante el traslado iba cantando:“Amunt, germans, fem nostra via” (“Arriba, hermanos, hagamos nuestra vía”) y: “Crec en un Déu” (“Creo en un Dios”). Y al llegar dijo: “¡Un momento por favor! Os perdono a todos. Hasta la eternidad”.

Fue ejecutado en las tapias del cementerio por arma de fuego junto a otros compañeros soldados y católicos como él. Contaba 22 años de edad. Enterrados en una fosa común, se arrojó cal sobre los cadáveres.

Lápida dedicada al Beato en la fosa común del cementerio de Lleida (España).

Francisco Castelló Aleu fue beatificado por el papa San Juan Pablo II el día 11 de marzo del 2001 en Roma.

Web: http://www.beatofranciscocastello.com/

Abel

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